Conflictos de intereses
By La República Online at 9 Julio, 2009, 5:34 pm
Los conflictos de intereses constituyen una de las cuestiones más delicadas en lo que con cierne al manejo de los asuntos públicos.
Se supone que, de acuerdo a un protocolo en el que va inserta la prudencia como también el ejercicio ético de los políticos, éstos, desde el más encumbrado funcionario, en este caso el presidente de la República, que le debe respeto a la ley y la Constitución como cualquier ciudadano, hasta el último servidor público, no deben involucrarse directamente en negocios privados que coliden con la vida privada.
Desde hace algún tiempo y a imitación de otras naciones de esas que llaman desarrolladas se ha convertido en todo un estilo de hacer política el que los candidatos sean a su vez empresarios.
Asimismo, ha subido una casta de políticos que terminan como cualquier empresario más, enriquecido a la sombra del Estado sea por vía de la corrupción o mediante asociación con la empresa privada o utilizando las considerables influencias del Estado para hacer negocios particulares.
Todo eso es turbio, de una u otra manera.
Constituye abuso de poder y al mismo tiempo, uso privilegiado de un recurso que es del pueblo.
En la concesión de las tierras de Gonzalo, en Monte Plata, para una cementera que sin duda haría daño, por empresarios de los que se sabe que están muy bien situados en el poder, que reciben jugosas contratas del gobierno, como es el caso del señor Manuel Estrella, cara visible de otros empresarios aún más poderosa y representante de Acero Estrella, aparece todo lo que describíamos más arriba y aún más.
Eso no es decente.
El favoritismo que hay de por medio es el retrato visible de una secuencia de privilegios irritantes a un grupo económico, que también es político y que tiene socios poderosos en el poder que no le pueden decir que no porque ya han recibido bastantes y jugosos favores en campaña.
Estos favores se concretan en monedas contantes y sonantes para la actividad política que ahora reclaman respaldos oficiales a proyectos odiosos en un lugar crítico, sumamente delicado que no debe ser tocado por una cementera y ni siquiera por un tractor o una pala mecánica.
Pero estando en el país que estamos, todo es posible y hay que mantener la vigilancia sobre qué cosas nuevas le darán a los privilegiados y socios de ocasión















