Latinoamericanas
Niños estudian en medio de las balas de una guerra que persiste en Colombia
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8 años agoon
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LA REDACCIÓNEFE
COLOMBIA. Cuando los alumnos llegan al colegio Monseñor Sarmiento Peralta, el cartel de “Bienvenidos” anuncia que no están en cualquier escuela: a través del techo dos agujeros de bala filtran la tenue luz que recibe a los niños del pueblo de Las Mercedes, epicentro de una guerra que persiste en Colombia.
Y es que el complejo panorama del conflicto armado colombiano ha llegado al final con las FARC, pero para quienes viven en la selvática región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, la paz es un sueño lejano que cercena especialmente el Ejército Popular de Liberación (EPL), antigua guerrilla dedicada ahora al narcotráfico.
Rodeados de montañas viven los cerca de 7.000 vecinos de Las Mercedes, que forma parte del municipio de Sardinata, en el departamento de Norte de Santander, donde el desarme de las FARC es un espejismo que ven en los noticieros y en el que no pueden evitar una sonrisa cuando les hablan de paz.
“Nuestra comunidad es víctima de la violencia, vivimos con la zozobra y el temor de que, de un momento a otro, nuestro servicio educativo se interrumpa”, comenta a Efe Rolando Mendoza, el director del colegio que tiene unos 500 alumnos.
Sus palabras no son apenas un alegato vacío pues la escuela está a escasos 50 metros de las instalaciones que la Policía ha improvisado en el pueblo y donde tratan de resistir atrincherados una treintena de agentes que sufren ataques constantes: antes eran las FARC, y ahora recogió el macabro testigo el último vestigio del EPL.
Las balas y bombas que han devastado las casas alrededor de los policías en plena plaza mayor sitian el colegio en el que las marcas de la guerra son visibles casi en cada pared.
Mendoza lo tiene claro, con ese panorama “los chicos no obtienen un buen rendimiento académico”, cómo van a hacerlo si no pueden concentrarse en aprender reglas de tres o la historia de su coterráneo, el general Francisco de Paula Santander, prócer de la Independencia, mientras esperan que un combate interrumpa las clases o trunque sus vidas.
“Las clases se pierden, se interrumpen, y es muy difícil volver a ponerles en condiciones para el servicio educativo”, explica un director que se transforma en héroe: “la comunidad educativa ha sido clave en el ejercicio de rescatar jóvenes”.
La tarea se antoja casi imposible en una región abandonada por el Estado y en la que para muchos alumnos su única expectativa de futuro es entrar a alguno de los grupos armados de la región, los que les ofrecen una posibilidad de un sueldo, la seducción del poder de un arma o incluso algo tan sencillo como una buena moto.
Los gobiernos no se lo ponen fácil: Mendoza ha peleado pero el colegio sigue sin biblioteca, internet es una quimera y sus reclamos sobre las crecidas de una quebrada cercana caen en saco roto.
Como para exigir que su colegio salga del fuego cruzado, el EPL solo les garantiza la seguridad por las mañanas.
“Para los jóvenes del Catatumbo sus expectativas hacia el futuro son muy bajas, terminan el bachillerato y no tienen cómo ir a una universidad”, afirma.
El EPL es la última seducción para ellos, no porque los complejos fundamentos maoístas con que fue fundado en 1967 sigan vigentes.
Este grupo depuso masivamente sus armas en 1991 y sus últimos supervivientes son apenas narcotraficantes que mantienen una actividad de fachada guerrillera con el fin de mantener un control sobre la sociedad y los caminos del Catatumbo.
Los cantos de sirena para los jóvenes campesinos son los que traen los dólares del narcotráfico: esos que compran la mejor moto del pueblo y una “salida laboral”.
Para 20 de los alumnos del Monseñor Sarmiento Peralta la odisea del estudio comienza nada más levantarse pues viven en un hogar campesino habilitado para las familias que residen en zonas todavía más rurales y que no pueden permitirse ir y volver a casa a diario.
El hogar está a apenas 15 minutos del pueblo, en una de las laderas que circundan Las Mercedes, justo tras la frontera imaginaria entre el EPL, llamados también los “pelusos”, y la Policía.
Para ellos llegar hasta el colegio supone cruzar las líneas enemigas y caminar por el camino por el que se replegaban las FARC y ahora transita el EPL.
Una trocha que deben transitar por su centro ya que los laterales están llenos de explosivos y minas.
“Hay veces en que por el conflicto hay hostigamientos, (y los chicos) no pueden ir a estudiar. Por ejemplo, si anoche hubo (ataque) hoy no pueden ir al colegio. El riesgo es mucho”, explica Elsie Contreras, encargada del hogar.
Cuando acaba el ataque no termina el peligro porque en su retirada los guerrilleros se refugian en el recinto del colegio y los niños deben esconderse bajo las tapias más sólidas, un ejercicio que cada cierto tiempo también practican en su escuela.
No ven futuro; igual que las montañas, la guerra forma parte de su paisaje y no saben qué hay más allá de la siguiente cima, sólo esperan seguir con vida cuando acabe el día. Aunque sea sin los libros que Mendoza espera hace décadas.
Por:Gonzalo Domínguez Loeda
Internacionales
México teme más violencia tras la muerte de “El Mencho”
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2 días agoon
febrero 23, 2026Agencia AP
Guadalajara, México.-Varios estados mexicanos cancelaron las clases el lunes, y gobiernos locales y extranjeros por igual advirtieron a sus ciudadanos que permanecieran en interiores ante una violencia generalizada que estalló tras la muerte, a manos del ejército, del poderoso líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, dirigía una de las redes criminales de más rápido crecimiento en México, notoria por traficar fentanilo, metanfetamina y cocaína a Estados Unidos, y por perpetrar ataques descarados contra funcionarios gubernamentales que la desafiaban.
Murió durante un tiroteo en su estado natal de Jalisco cuando el ejército mexicano intentaba capturarlo. Integrantes del cártel respondieron con violencia en todo el país, bloqueando carreteras e incendiando vehículos.
La Casa Blanca confirmó que Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia a la operación para capturar al líder del cártel y aplaudió al ejército de México por abatir a un hombre que era uno de los criminales más buscados en ambos países.
México esperaba que la muerte del mayor traficante de fentanilo del mundo aliviara la presión del gobierno de Trump para que haga más contra los cárteles, pero muchos permanecían atrincherados y en vilo mientras esperaban ver la reacción del poderoso cártel.
Muchos temen más violencia
La embajada de Estados Unidos dijo a través de X que su personal en ocho ciudades y en el estado de Michoacán se resguardaría en el lugar y trabajaría de forma remota el lunes, y advirtió a los ciudadanos estadounidenses en muchas partes de México que hicieran lo mismo.
Los autos comenzaron a circular en Guadalajara antes del amanecer del lunes con el inicio de la semana laboral, un cambio notable respecto al domingo, cuando la capital del estado de Jalisco y la segunda ciudad más grande de México, quedó paralizada casi por completo mientras residentes temerosos se quedaban en casa.
A los pasajeros que llegaron al aeropuerto internacional de la ciudad el domingo por la noche se les informó que operaba con personal limitado debido al estallido de violencia.
Murcia iba pasando con ansiedad distintas noticias en redes sociales que mostraban el rostro de “El Mencho” y envió mensajes a sus hijos, quienes seguían su ubicación mientras ella intentaba cruzar la ciudad hacia su casa después de anochecer.
“Mi plan hoy al salir del aeropuerto es ver si hay taxis, pero tengo miedo de todo. Que haya bloqueos, que haya toque de queda, que pueda pasar algo”, expresó. “Estoy completamente sola”.
Videos que circulaban en redes sociales el domingo mostraban a turistas en Puerto Vallarta caminando por la playa mientras una humareda se elevaba a lo lejos.
Un golpe contra un cártel podría ser un triunfo diplomático
David Mora, analista de México para International Crisis Group, señaló que la captura y el estallido de violencia marcan un punto de inflexión en el impulso de Sheinbaum por endurecer la ofensiva contra los cárteles y aliviar las presiones de Estados Unidos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha exigido que México haga más para combatir el contrabando de fentanilo, una droga a menudo mortal, y ha amenazado con imponer más aranceles o emprender una acción militar unilateral si el país no muestra resultados.
Había indicios iniciales de que los esfuerzos de México fueron bien recibidos por Estados Unidos.
El embajador de Estados Unidos, Ron Johnson, reconoció el éxito de las fuerzas armadas mexicanas y su sacrificio en un comunicado a última hora del domingo. Añadió que “bajo el liderazgo del presidente Trump y la presidenta Sheinbaum, la cooperación bilateral ha alcanzado niveles sin precedentes”.
Pero, según Mora, también podría allanar el camino para más violencia, a medida que grupos criminales rivales aprovechen el golpe asestado al CJNG.
“Este podría ser un momento en el que esos otros grupos vean que el cártel está debilitado y quieran aprovechar la oportunidad para expandir su control y tomar el control del Cártel Jalisco en esos estados”, afirmó.
“Desde que la presidenta Sheinbaum está en el poder, el ejército ha sido mucho más confrontacional, más combativo contra los grupos criminales en México”, comentó Mora. “Esto le está señalando a Estados Unidos que, si seguimos cooperando, compartiendo inteligencia, México puede hacerlo; no necesitamos tropas de Estados Unidos en suelo mexicano”.
“El Mencho” era un objetivo principal
Oseguera Cervantes, quien resultó herido en la operación para capturarlo el domingo en Tapalpa, Jalisco, a unas dos horas en auto al suroeste de Guadalajara, murió mientras era trasladado en avión a Ciudad de México, informó la Secretaría de la Defensa en un comunicado.
Durante la operación, las tropas fueron atacadas a tiros y mataron a cuatro personas en el lugar. Otras tres personas, incluido Oseguera Cervantes, resultaron heridas y murieron después, indicó el comunicado.
La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo a través de X que el gobierno de Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia para la operación. “‘El Mencho’ era un objetivo prioritario para el gobierno de México y el de Estados Unidos como uno de los principales traficantes de fentanilo hacia nuestro territorio”, escribió. Elogió al ejército de México por su labor.
El Departamento de Estado de Estados Unidos había ofrecido una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera al arresto de “El Mencho”. El Cártel Jalisco Nueva Generación es una de las organizaciones criminales más poderosas y de más rápido crecimiento en México y comenzó a operar alrededor de 2009.
En febrero de 2025, el gobierno de Trump designó al cártel como una organización terrorista extranjera.
Sheinbaum ha criticado la estrategia de “capos” de gobiernos anteriores, que eliminaban a líderes de cárteles, solo para detonar estallidos de violencia cuando los cárteles se fragmentaban. Aunque se ha mantenido popular en México, la seguridad es una preocupación persistente y, desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asumió el cargo hace un año, ella ha estado bajo una enorme presión para mostrar resultados contra el narcotráfico.
El cártel de Jalisco ha sido uno de los más agresivos en sus ataques contra el ejército —incluidos ataques a helicópteros— y es pionero en lanzar explosivos desde drones e instalar minas. En 2020, llevó a cabo un espectacular intento de asesinato con granadas y rifles de alto poder en el corazón de Ciudad de México contra el entonces jefe de la policía de la capital y ahora secretario federal de seguridad.
Latinoamericanas
Tercer día de huelga de hambre avanza en demanda de libertad para presos políticos en Venezuela
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1 semana agoon
febrero 17, 2026
Caracas, Venezuela.-Con cansancio, angustia y enfado, mujeres familiares de presos políticos entraron el lunes en su tercer día de huelga de hambre en Caracas para presionar por más excarcelaciones, tras aplazarse la semana pasada por segunda vez la aprobación de una ley de amnistía.
«Ya el cuerpo comienza a resentirse, pues. (Siento) mucha debilidad, cansancio cuando me levanto. Y bueno, ya ni siquiera se puede descansar. Dormir bien, nada de eso», cuenta a la AFP Evelin Quiaro, de 46 años, con una botella con agua y electrolitos a su lado.
Una decena de mujeres comenzó la huelga al romper el alba el 14 de febrero en la entrada de los calabozos de la Policía Nacional conocidos como Zona 7 en Caracas, donde acampan familias desde hace semanas.
Dentro permanecen unos 60 detenidos políticos y, según sus allegados, también están en huelga de hambre desde el sábado.
Sus caras demacradas muestran una debilidad que se entremezcla con rabia, angustia y desesperación.
«¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo nos van a tener en esto?», se queja Quiaro. «Ya tenemos mucho tiempo acá durmiendo en carpas, conviviendo acá de una manera inhumana. O sea, ya las condiciones están al límite y nosotros también estamos al límite», denuncia.
– «Peligroso» –
Durante la madrugada del 14 de febrero fueron excarcelados 17 presos políticos de esos calabozos donde está también detenido el hijo de Quiaro de 30 años desde noviembre de 2025, acusado de terrorismo, asociación para delinquir y financiamiento al terrorismo.
«Tenemos la convicción de que esto tiene que surtir efecto», confía Quiaro.
Una de las diez mujeres tuvo que abandonar el ayuno por problemas de tensión, señala Rafael Arreaza, un médico que las asiste.
Enroscándose en una cadena, Narwin Gil, cuyo cuñado está preso pero su hermana fue excarcelada, cierra el paso a un agente que llega con comida para los guardias del centro de detención.
«Si nuestros familiares no comen, ellos tampoco deben comer», le dice al policía, que da media vuelta.
«¡Basta, basta! Y necesito no que sean uno ni sean dos, son todos, todos, todos los que están en Venezuela» deben salir, pide Gil. «Nosotras ninguna queremos estar aquí. No queremos estar aquí».
– «Desgastadas» –
Las mujeres se quejan del aplazamiento -dos veces- de la aprobación de una ley de amnistía que en teoría abarca los 27 años de chavismo gobernante. Se espera que la norma se traduzca en la libertad de cientos de detenidos.
La próxima sesión legislativa está pautada para el 19 de febrero cuando se prevé la discusión final de la normativa para su aprobación.
Es «terrible, terrible porque nos cambió nuestra dinámica», lamenta María Escalona, de 41 años, cuyo esposo está detenido desde septiembre.
«Mis niños pequeños (8 y 9 años) sufren porque no están con su papá. Entonces es estresante, es preocupante. Estamos desgastadas ya con esta huelga de hambre».
Escalona espera que la ley sea examinada el jueves. Pero ya no quiere esperar. «Quiero que salgan ya. Tiene que ser antes del jueves».
El opositor Edmundo González Urrutia, que reivindica la victoria en las presidenciales de 2024, se quejó desde su exilio en Madrid. «Detrás de cada preso político hay una familia que resiste. ¡Familias en huelga de hambre! Lo hacen porque sienten que no les dejan otra opción. Lo hacen desde el dolor y la angustia», escribió en X.
Más de 600 presos políticos siguen tras las rejas y 444 han conseguido libertad condicional desde el 8 de enero, según la ONG Foro Penal.
Latinoamericanas
Casi 300 personas asesinadas en Haití en enero de este año, según una ONG local
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2 semanas agoon
febrero 11, 2026Agencia EFE
Puerto Príncipe, Haití.-Al menos 299 personas fueron asesinadas en enero de 2026 en Haití, víctimas de bala o de enfrentamientos, según reveló este miércoles un informe de la ONG local Orden de Defensores de los Derechos Humanos (Ordedh), que denuncia una «explosión de secuestros» que desafía la autoridad del Estado.
El balance estadístico elaborado por esta ONG local pone de relieve la hegemonía de los grupos armados, en particular de la coalición Viv Ansanm, responsable de un 42.81 % de la mortalidad registrada, según el informe.
«Paralelamente a esta carnicería, la industria del secuestro está experimentando un auge que paraliza el espíritu mismo de la población. A pesar de los repetidos anuncios y los escasos esfuerzos de la Policía Nacional de Haití (PNH), el secuestro sigue siendo un reto insuperable para la institución», indica el informe.
Estos datos revelan una concentración de la violencia mortal en el departamento del Oeste -donde se ubica la capital, Puerto Príncipe-, que por sí solo registra un 85.28 % de las muertes a escala nacional.
La ONG recordó que 2026 comenzó «con una constatación absolutamente sombría», debido a que «la vida humana en Haití parece haber perdido su valor sagrado».
«Los ciudadanos, atrapados entre la impotencia de las autoridades y la agresividad de los grupos armados, viven en un estado de sitio permanente», señaló.
También, la organización humanitaria apuntó que los resultados operativos de la Policía Nacional de Haití (PNH) «siguen siendo vagos y muy insuficientes ante la magnitud del desastre».
«Esta incapacidad para frenar los secuestros crea una sensación de abandono total, en la que el Estado parece espectador del sufrimiento de sus propios ciudadanos, entregados a merced de depredadores sin escrúpulos», indicó.
Exige tomar medidas
De acuerdo con la ONG, la magnitud de estos hechos exige una «toma de conciencia inmediata e inequívoca» por parte de los actores nacionales e internacionales.
Según ella, la situación exige una solidaridad activa y una intervención diplomática que vaya «más allá de las simples promesas de apoyo».
También, «es imperativo» que los socios de Haití reconozcan la actual emergencia humanitaria y de seguridad «como una prioridad absoluta, ya que cada día de retraso en la asistencia técnica y estratégica se traduce en nuevas pérdidas de vidas humanas», afirmó la Ordedh.
«La supervivencia de la nación depende de la capacidad de los actores nacionales e internacionales para restablecer, con carácter urgente, la autoridad de la ley y el respeto por la vida» dijo la ONG.
Haití vive una crisis política y social severa, y según la oficina de las Naciones Unidas en el país casi 6,000 personas murieron y otras 2,708 resultaron heridas en Haití en 2025 a causa de la violencia de las bandas y las operaciones de las fuerzas de seguridad para combatirlas.
