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Opinión

Capitalismo ultra conservador en marcha y energías liberadoras en gestación

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Por Narciso Isa Conde

Las reformas devienen en contra-reformas hasta convertirse en una contrarrevolución conservadora con fuertes tintes neofascistas e intensas dinámicas guerreristas.

En su decadencia, en el curso de su fase neoconservadora, el capitalismo imperialista apela a las ideologías que le precedieron a lo largo de las monarquías feudales, las cuales nunca logró enterrar a pesar de sus proclamas liberales y sus promesas de revolución democrática.

Retoma con nuevos bríos e ingeniosas modalidades el patriarcado.

Vuelve al caudillismo con fuertes tonos presidencialistas.

Empapa los Estado y el desarrollo de las ciencias de un alto grado de religiosidad y paso a paso manda al carajo el laicismo.

Tritura las promesas de libertad, igualdad y fraternidad.

Siembra racismo por doquier y enfrenta la libertad de emigrar con una alta dosis de supremacía blanca y xenofobia.

El adulto varón al interior de la clase capitalista y de la propiedad privada altamente concentrada se erige en el centro de la sociedad y se extiende a la familia y a toda la pirámide social.

La democracia liberal, además de coexistir con periodos de dictaduras militares, restricciones y fascismos desbordados, ha resultado un proyecto efímero al paso de los siglos.

La incontenible sed de ganancia, de expansión del capital y alienación de la sociedad humana prolonga el capitalismo occidental como combinación abigarrada de dominio clasista, machista, racista, adulto-céntrico, judeo-cristiano y ecocida.

· CONSECUENCIAS.

A escala mundial y en los diferentes escenarios nacionales-dependientes reina el dominio despótico de los monopolios sobre los mercados.

Prima la voracidad y el despojo para apropiarse de lo que carece para impulsar las nuevas revoluciones tecnológicas, aplicarla a la industria informática y prolongar su existencia dilapidadora hasta devenir en lumpen capitalismo y lumpen imperialismo

La impronta liberal del capitalismo emergente de los siglos xix y xx queda atrás.

La bestialidad de su acumulación originaria es ultra modernizada y reincorporada a su ejerció de Estados y corporaciones para contrarrestar la perdida de hegemonía y la prolongación de su decadente existencia.

Las promesas de paz y solidaridad apenas hacen de envoltura de una dominación militarista y una guerra global infinita. El capitalismo imperialista occidental se pentagoniza y la OTAN, con el PENTAGONO en sus entrañas y conectada a los grandes negocios del Complejo Militar-Industrial-Financiero, pasa a ser su brazo armado global.

Las reformas devienen en contra-reformas hasta convertirse en una contrarrevolución conservadora con fuertes tintes neofascistas e intensas dinámicas guerreristas.

Abundan sí los adornos, las poses y simulaciones.

· POSES Y REALIDADES.

En realidad, lo neoliberal es el camuflaje de lo neoconservador. De liberal tiene el disfraz: libre mercado, libre competencia, liberación de precios, y privatización de lo social y público como sinónimo de democracia económica y libertad… ¡Puras falacias!

El neoliberalismo es conservador y anti-democrático.

Es un nuevo periodo de la fase imperialista del capitalismo en que sus potencias estrangulan los mercados internos de su periferia dependiente e incluso de sus aliados con menos poder militar.

El poder supranacional desplaza los Estados nacionales.

La soberanía, o se torna fantasía, o sencillamente se expresa como rebeldía.

Los monopolios y oligopolios imponen los precios,

La gran propiedad subordina y manipula en mayor grado la mediana y la pequeña.

La exclusión social se multiplica, el egoísmo prima sobre la solidaridad, los servicios sociales se privatizan y todo se va mercantilizando; incluyendo política, partidos y elecciones.

La partidocracia termina usando en gran escala el Estado para hacerse ella misma clase capitalista, al tiempo que se asocia a los grandes grupos empresariales, para servirles y engordarlos.

Paso a paso la partidocracia se va transformando en plutocracia (poder del dinero), mientras los megas-capitalistas asaltan los cargos ejecutivos de los gobiernos, trascienden fronteras y conforman espacios de gobernanza mundial

Las desigualdades se tornan abismales. Gobierno, Estado y partidos se privatizan en sí mismos…

Crece el despotismo económico, social y político.

Se acelera la conversión de ciudadanos/as, electores/as. en clientela cuya dinámica no solo opera en las campañas electorales, sino que se ejerce y expande permanentemente desde un Estado privatizado y privatizador, generador de esas desigualdades y de un horrible proceso de empobrecimiento material y espiritual de gran parte de la sociedad humana y de su entorno natural.

Así del saqueo del patrimonio natural a base de onerosas facilidades, se pasa a la apropiación directa del mismo por el gran capital privado, transnacional y local, en dimensiones y vertientes inéditas: suelo, subsuelo y sobresuelo. Fuentes de agua, sol, brisa, bahías, ensenadas, playas vírgenes, montañas y áreas protegidas.

De ahí brotan los resorts al borde del mar, erosionando las playas.

Se privatizan puertos, aeropuertos, autovías, hidroeléctricas y acueductos.

Ni el agua, ni aire ni el sol quedan libre de la apropiación privada: se instala, campos de paneles solares y molinos para energía eólica privados, mientras el agua pasa a ser garantías de préstamos y grandes tesoros naturales convertidos en negocios a los compases avasallantes de la marcha de APPS, Fideicomisos y el predominio de la mentalidad empresarial capitalista en el manejo del Estado y la política.

Y como la civilización capitalista occidental está en crisis de decadencia, porque su poder dominante resulta altamente destructivo del planeta y de sus seres humanos, su dominación se sigue gansterizando y pentagonizando; y como además se amalgama con la supremacía blanca, con el patriarcado y con el dogma religioso, su dominación se torna más racista, machista, xenófobo, homófoba y criminal.

El capitalismo occidental bajo el mando de EEUU entra así al periodo ultra-conservador de su fase actual generada por una crisis múltiple y un declive incontenible desde su propia racionalidad, que no puede ser otra que la de la súper ganancia y la acumulación a costa de la existencia del planeta y de la humanidad.

Y la resistencia a esa fase su dominación, sensiblemente erosionada por las rebeldías de Estados y pueblos, por todo lo que emerge como diversidad anti-opresora, se torna más eficaz cuando la diversidad de las indignaciones tiende a confluir en un torrente transformador antiimperialista, anticapitalista, anti patriarcal, anti racista y eco-socialista.

Solo así la resistencia podría convertirse en ofensiva liberadora, con energías suficientes para hacer posible lo que ahora parece imposible.

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Opinión

Poder capitalista-patriarcal: fábrica de feminicidios

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Por Narciso Isa Conde

Vivimos una sociedad de grandes injusticias, discriminaciones y opresiones, las que son mayores si se examinan en la relación hombre-mujer; lacerantes y crueles en temas como el acceso al empleo y los ingresos, derecho a la salud, relación de poder en la familia y la sociedad, forma de participar en la política y cruel despliegue de la violencia masculina.

La violencia no se detiene ni se revierte con Estados y Gobiernos que se niegan a combatir la ideología patriarcal-machista, a educar en torno a la teoría de género, a defender los derechos de la población femenina, a superar los fundamentalismos religiosos, a impartir educación sexual y promover la enseñanza basada en los permanentes adelanto de la ciencia.

La matriz de las modalidades de violencia de género es ideológica-cultural, constantemente reproducida por la clase dominante y el Estado bajo su tutela, incluido su poderoso sistema de comunicación, sus instancias educativas públicas y privadas, sus poderes eclesiales y sus diversos.

No es solo cuestión de reconocer y condenar verbalmente los feminicidios.

No es asunto que se solucione con establecer, como simple formalidad, un Ministerio de la Mujer.

No es tema para limitarse expresar pesares o allantar con medidas superficiales y con leyes que no se cumplen.

A eso se limita la clase dominante-gobernante dominicana, su Estado, su Gobierno, las cúpulas de sus iglesias y el propio presidente Abinader con su equipo de gobierno.

Aquí el sistema educativo, los aparatos de comunicación y cultura han sido asaltados por la ideología machista.

El Estado ha pisoteado el laicismo y el valor de las humanidades y las ciencias sociales, con la anuencia y participación de Luis Abinader,

Importa mucho por eso destacar esa realidad y detenernos siempre en dos características relevantes de la sociedad dominicana: la opresión y la explotación de las mujeres:

La opresión tiene sus raíces en un sistema capitalista plagado de desigualdades, que le da continuidad a una cultura dominante machista que coloca a las mujeres en posición subordinada frente a los hombres; quienes abusivamente se asumen como propietarios de sus vidas y de sus cuerpos.

En ese contexto toda independencia femenina, toda resistencia a ser propiedad masculina, todo desamor provocado por el maltrato y el menosprecio, se paga con agresiones y hasta con la vida, pasando por sufrimientos inenarrables.

Así opera la sociedad patriarcal-machista dirigida por un Estado generador y complaciente frente a distintas formas de violencia y exclusión machista (física, psicológica, económica) contra mujeres y niñas. Todo un poder dominante que opera como una fábrica de feminicidios

La explotación se sustenta en una cultura dominante clasista que empobrece hombres y mujeres trabajadoras -y que mezclada con la división sexual del trabajo y basada en el interés exclusivo del capital por la ganancia- genera y se apropia de más riquezas en base al trabajo desvalorizado de las mujeres en múltiples labores y también en el trabajo absolutamente no remunerado, asignándoles unilateralmente a las mujeres las tareas del cuidado de la familia y del hogar.

La paternidad irresponsable, del abandono total de la familia por los hombres, que determina que la mitad de los hogares estén a cargo de mujeres, se suma a ese despliegue de calamidades.

Aquí y en gran parte del planeta. las mujeres viven múltiples formas de maltrato y discriminación que son tanto más graves y dolorosas cuando ellas son más pobres, negras y con menos oportunidades.

La lucha de las mujeres por la igualdad es cuestión de poder y contra ese poder es necesario que juntos encaucemos la lucha para alcanzar la liberación de todos/as los/as oprimidos/as y explotados/as.

Se ha dicho con razón, que lo personal, en este y muchos casos es también político, y lo político implica valorar que la base de esta gran trampa opresora es el sistema y que hay que cambiarlo por otro que desplace y reemplace la alianza criminal del patriarcado con el capital.

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Opinión

Cumplimiento de las solicitudes  de la Corte Penal Internacional

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Por Rommel Santos Diaz

Las solicitudes de asistencia se cumplirán de conformidad con el procedimiento aplicable en el derecho interno del Estado requerido y, salvo si ese derecho lo prohíbe, en la forma especificada en la solicitud, incluidos los procedimientos indicados en ella y la autorización a las personas especificadas en ella para estar presentes y prestar  asistencia en el trámite.

En el caso de una solicitud urgente y cuando la Corte Penal Internacional lo pida, los documentos o pruebas incluidos en la respuesta serán transmitidos con urgencia.

El Estatuto de Roma establece que las respuestas del Estado  Parte requerido serán transmitidas en su idioma y forma original.

Cuando resulte necesario en el caso de una solicitud que pueda ejecutarse sin necesidad de medidas coercitivas, en particular la entrevista a una persona o la recepción de pruebas de una persona voluntariamente, aun cuando sea sin la presencia de las autoridades del Estado Parte requerido si ello fuere esencial para la ejecución de la solicitud, y el reconocimiento de un lugar u otro recinto que no entrañe un cambio en el , el Fiscal podrá ejecutar directamente la solicitud en el territorio de un Estado.

Cuando el Estado Parte requerido fuere un Estado en cuyo territorio se hubiera cometido presuntamente el crimen, y hubiere habido una de admisibilidad de conformidad con los artículos 18 o 19, el Fiscal podra ejecutar directamente la solicitud tras celebrar todas las consultas posibles con el Estado Parte requerido.

En los demás casos, el Fiscal podra ejecutar la solicitud tras celebrar consultas con el Estado Parte  requerido y con sujeción a cualquier condición u observación razonable que imponga  o haga ese Estado Parte.

Cuando el Estado Parte requerido considere que hay problemas para  la ejecución de una solicitud de conformidad con  las solicitudes a que se hace referencia en los artículos 933 y 96 del Estatuto de Roma, celebrará consultas sin demora con la Corte Penal Internacional para resolver la cuestión.

Finalmente, las disposiciones en virtud de las cuales una persona que sea oída o interrogada por la Corte Penal Internacional con arreglo al artículo 72 podrá hacer valer las restricciones previstas para impedir la divulgación de información  confidencial relacionada con la seguridad nacional serán igualmente aplicables al cumplimiento de las solicitudes de asistencia a que se hace referencia en el presente  artículo.

Rommelsantsodiaz@gmail.com

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Opinión

La dignidad humana y los procesos político-electorales en la República Dominicana (2006–2026).

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Por Robinson Lebrón

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El presente artículo analiza de manera crítica la evolución, los hitos normativos y las persistentes vulneraciones a la dignidad humana en el marco de los procesos político-electorales de la República Dominicana durante el periodo 2006–2026. A partir de la reforma constitucional de 2010, la dignidad humana se consagró como el principio fundante del Estado Social y Democrático de Derecho, transformando la dimensión procedimental del voto en un derecho fundamental sustantivo. Mediante un enfoque cualitativo y dogmático, la investigación examina el balance entre la expansión formal de los derechos ciudadanos evidenciada en políticas de inclusión como el Voto Accesible, el Voto Penitenciario y la tutela judicial efectiva del debido proceso partidario por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE) y la realidad fáctica de los procesos electorales dominicanos.

 El análisis revela que, a pesar del blindaje institucional y jurisprudencial, subsisten patologías estructurales arraigadas como el clientelismo sistémico, la mercantilización del voto y la instrumentalización político-electoral del gasto social del Estado. Asimismo, se constata que la transición del debate hacia el entorno digital ha generado nuevas amenazas a la integridad moral a través de campañas de desinformación automatizada mediante robots y violencia política de género en redes sociales. Se concluye que la plena realización de la dignidad ciudadana en las urnas sigue supeditada a una profunda transformación cultural del sistema de partidos y a la aplicación efectiva de regímenes sancionatorios que erradiquen la coerción basada en la vulnerabilidad económica de la población.

El sistema democrático contemporáneo ha superado la concepción procedimental del voto para orientarse hacia un modelo sustantivo, donde el ciudadano es el eje central de las decisiones públicas. En el ordenamiento jurídico de la República Dominicana, esta visión adquirió un carácter vinculante a partir de la reforma constitucional del 26 de enero de 2010. Dicha reforma refundó el Estado dominicano bajo el modelo de un Estado Social y Democrático de Derecho, consagrando explícitamente en su artículo 5 que la Constitución se fundamenta en el respeto irrestricto a la dignidad humana. De este modo, la dignidad dejó de ser un enunciado meramente filosófico para convertirse en un principio jurídico superior, una norma transversal y un derecho fundamental absoluto e inviolable (artículo 38) que debe guiar la actuación de todos los poderes públicos, incluidos los órganos electorales.

Bajo este marco constitucional, los procesos político-electorales celebrados en el país durante las últimas dos décadas (2006–2026) han experimentado una profunda transformación normativa e institucional. El ejercicio de los derechos de ciudadanía —concebidos como el derecho a elegir y ser elegido en condiciones de equidad— se vincula directamente con la autonomía moral y la libertad del individuo. Durante este periodo, la promulgación de normativas clave como la Ley No. 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, la Ley No. 15-19 (y su posterior evolución hacia la Ley No. 20-23 Orgánica del Régimen Electoral), así como las jurisprudencias del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Tribunal Constitucional (TC), han buscado estructurar un ecosistema político que garantice la inclusión social, el debido proceso partidario, la paridad de género y el acceso al sufragio de poblaciones históricamente vulnerabilidades, tales como los internos preventivos y las personas con discapacidad.

Sin embargo, el análisis del periodo 2006–2026 revela una persistente desigualdad entre el marco garantista del derecho positivo y la realidad fáctica de las campañas electorales dominicanas. A pesar de los significativos avances tecnológicos y logísticos implementados por la Junta Central Electoral (JCE), la dignidad de los electores continúa enfrentando serios desafíos culturales y estructurales. Fenómenos sistémicos como el clientelismo arraigado, la compra abierta de voluntades en los recintos electorales, la desproporción en el financiamiento de los candidatos y el uso instrumentalizado de los recursos asistenciales del Estado tienden a cosificar al ciudadano, reduciendo su condición de agente político soberano a la de una mercancía económica.

Asimismo, el auge de los entornos digitales en la última década ha introducido nuevas amenazas a la integridad personal a través de campañas de difamación automatizada y la vulneración del derecho al honor. Frente a este escenario, el presente artículo tiene como objetivo analizar de manera crítica la evolución, los hitos normativos y las persistentes vulneraciones a la dignidad humana en el marco de los procesos políticos electorales de la República Dominicana durante los últimos veinte años. A través de un enfoque cualitativo y dogmático, se examina el balance entre la expansión formal de los derechos políticos y la persistencia de prácticas tradicionales que erosionan la autonomía del votante. Se sostiene como tesis central que, si bien el Estado dominicano ha blindado institucional y jurisprudencialmente las garantías del sufragio, la pervivencia de una cultura política de subordinación económica y el desborde ético en las campañas digitales constituyen los principales reductos que limitan la plena realización de la dignidad ciudadana en las urnas.

Robinson Jesús Lebrón Céspedes.

rlebroncespedes@gmail.com

El autor es abogado y Docente Universitario.

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