Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió este lunes, durante su discurso de investidura, «retomar» el control del canal de Panamá.
«China está operando el canal de Panamá. Pero no se lo dimos a China. Se lo dimos a Panamá, y lo vamos a retomar», dijo
El presidente de Estados Unidos también prometió «retomar» el control del canal de Panamá.
«China está operando el canal de Panamá. Pero no se lo dimos a China. Se lo dimos a Panamá, y lo vamos a retomar», dijo.
«Hemos sido tratados muy mal por este imprudente regalo que nunca tuvimos que entregar y la promesa de Panamá se ha roto. El propósito de nuestro acuerdo y el espíritu de nuestro tratado ha sido totalmente violado. Los navíos estadounidenses están siendo sobrecargados con tarifas y no son tratados de manera justa», aseveró.
En un discurso fuertemente nacionalista en el que prometió «la restauración de América», Trump declaró que «Estados Unidos reclamará el lugar que se merece como el más grande y más poderoso y la nación más respetada de la Tierra, inspirando la admiración de todo el mundo».
Seguidamente añadió: «en un breve tiempo, vamos a cambiar el nombre de golfo de México por el golfo de América», algo que ya está siendo tratado en el Congreso como propuesta de ley de la facción más conservadora.
Washington, Estados Unidos.-Estados Unidos anunció este jueves un endurecimiento de su política de visados para América Latina y el Caribe que afecta en un primer momento a 26 personas, sin detallar nombres ni nacionalidades.
«Esta Administración negará a las potencias adversarias la capacidad de poseer o controlar activos vitales o de amenazar la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos en nuestra región», explica inicialmente el comunicado de prensa.
«En apoyo de este objetivo fundamental, el Departamento de Estado anuncia una expansión significativa de una política de restricción de visas ya existente», indicó.
El gobierno de Donald Trump ha utilizado varias veces la prerrogativa de dar o retirar visados.
El caso más sonado fue el del presidente colombiano Gustavo Petro, tras su presencia en una manifestación en las calles de Nueva York en septiembre al margen de la asamblea general de Naciones Unidas.
En plena pugna verbal entre Trump y Petro, el Departamento de Estado le retiró al mes siguiente su visado y anunció además sanciones contra él y miembros de su familia, por supuestos vínculos con el narcotráfico.
Esas sanciones fueron retiradas luego, como parte del proceso de normalización de las relaciones entre ambos presidentes que desembocó en una invitación a Petro a la Casa Blanca.
Si bien en el caso del presidente colombiano el gobierno estadounidense brindó información pública, el Departamento de Estado ha destacado que no está obligado a dar nombres, por motivos de confidencialidad.
«No divulgaremos los nombres de individuos afectados por esta política de restricción de visas», explicó una fuente del Departamento de Estado a la AFP bajo anonimato.
«Esta política ampliada nos permite restringir las visas estadounidenses de nacionales de países de nuestra región que (…) financien, proporcionen apoyo significativo o lleven a cabo actividades que sean adversas a los intereses de Estados Unidos en nuestro hemisferio y que los socaven», añade el texto.
«Para demostrar nuestro compromiso con esta política ampliada, hemos tomado medidas para imponer restricciones de visa a 26 personas en todo nuestro hemisferio que han participado en estas actividades», añadió, sin más precisiones.
«La Administración Trump utilizará todas las herramientas disponibles para proteger nuestros intereses de seguridad nacional», explicó.
Estados Unidos levantó el miércoles las sanciones contra la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien asumió el poder después de que Washington derrocara a su predecesor, Nicolás Maduro, en una operación militar en enero.
Según una publicación en el sitio web de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el nombre de Rodríguez fue eliminado de la «Lista de Nacionales Especialmente Designados».
Rodríguez celebró la decisión y escribió en X que formaba parte de la «normalización y fortalecimiento» de las relaciones bilaterales.
«Confiamos en que este progreso permitirá el levantamiento de las sanciones actualmente vigentes contra nuestro país y hará posible construir y garantizar una agenda de cooperación binacional eficaz en beneficio de nuestros pueblos», añadió.
Las relaciones entre Washington y Caracas se han estrechado desde el derrocamiento de Maduro, y Rodríguez ha accedido a las exigencias del presidente estadounidense Donald Trump de que Caracas abra su industria energética a las empresas estadounidenses.
Rodríguez fue vicepresidente de Maduro y fue sancionado por Washington por ser un funcionario clave en su gobierno, junto con otros funcionarios como el exministro de Defensa Vladimir Padrino López y el ministro del Interior Diosdado Cabello.
Rodríguez despidió a López a mediados de marzo, pero ella ha tenido que mantenerse en una posición delicada entre las exigencias de Washington y las de sus propios partidarios desde el derrocamiento de Maduro.
Cabello, que sigue en el cargo, es considerada una de sus principales partidarias.
El lunes, la embajada de Estados Unidos en Caracas reanudó sus operaciones tras permanecer cerrada durante siete años, según informó el Departamento de Estado.
La reapertura se produjo tras la operación militar estadounidense que detuvo a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas el 3 de enero, y los trasladó a Nueva York para que se enfrentaran a cargos de narcotráfico que ellos niegan.
Según las autoridades venezolanas, la operación causó la m
Texas, Estados Unidos.-“Atención: el río es una zona militarizada. Una regla de seguridad, de propiedad de defensa, que prohíbe la entrada por el río. Entrando por esta área constituye una violación de esta regla. Si cruzan el río, estarán entrando ilegalmente y seránenjuiciados”.
La advertencia irrumpe en el silencio del amanecer. Se transmite desde altavoces de alta potencia instalados en puntos estratégicos del Valle del Río Grande, en el sur de Texas. Su alcance es tal que puede escucharse desde territorio mexicano, a varios kilómetros de distancia.
El mensaje se repite cada minuto, sin parar. Su propósito es frenar a quienes intentan cruzar de manera irregular la frontera sur entre Estados Unidos y México.
Decenas de estos altavoces están distribuidos a lo largo de la zona fronteriza. Las autoridades los colocan en puntos considerados vulnerables o de alto flujo migratorio: desde áreas remotas, donde los migrantes avanzan a pie, hasta tramos estratégicos del río Bravo.
Es jueves. Son las 7:11 de la mañana en Granjeno, Texas. El sol aún no sale. Un grupo de periodistas latinoamericanos, acompañado por agentes migratorios, observa uno de estos altavoces durante un recorrido por la frontera sur.
“Por aquí cruzan muchos (migrantes)”, dice la oficial Susana González, especialista de la Oficina Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza.
Frontera sur de Estados Unidos.Sauro Scalella/ LD
Los altavoces están instalados en torres verticales sobre pequeños remolques.
Además de emitir ese tipo de alertas, las torres también funcionan como sistemas de rescate. Con solo presionar un botón rojo, se activa una señal hacia la Patrulla Fronteriza, mientras una voz automatizada responde en 10 idiomas —entre ellos español, inglés, mandarín y portugués—: “Por favor, mantenga la calma. La ayuda está en camino. Es importante que no se vaya”.
En total, hay 79 torres desplegadas en el sector, según datos oficiales.
El sistema está diseñado para asistir a cualquier persona en peligro, especialmente migrantes que enfrentan situaciones críticas como la deshidratación. En lo que va de 2026, la Patrulla Fronteriza ha encontrado al menos 15 cuerpos a lo largo del valle, una cifra que ya supera la registrada en todo el año fiscal 2025, cuando se localizaron ocho.
El sector del Valle del Río Grande ha sido durante muchos años uno de los principales puntos de entrada para migrantes provenientes de Centroamericana y Sudamérica.
Hace apenas tres o cuatro años, la Patrulla Fronteriza detenía entre 2,000 y 3,000 personas al día en esta zona, explica Rod Kise, portavoz de la Oficina de Asuntos Públicos de la agencia federal en ese sector.
Hoy, el panorama es distinto.
Tras el endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump, el flujo ha disminuido drásticamente.
El muro que construye la gestión del presidente Donald Trump es más alto y robusto que los anterioressauro scalella/ld.
“Ahora estamos viendo entre 50 y 70 migrantes diarios”, señala Kise. “Desde que esta administración comenzó, los números han bajado considerablemente”.
Aun así, el Valle del Río Grande continúa siendo el sector con mayor número de detenciones. En lo que va del año fiscal, las autoridades han arrestado a 5,832 migrantes en esta área, según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). La mayoría proviene de México.
Entre ellos, también hay dominicanos: al menos 28 han sido detenidos en el año fiscal 2026 tras intentar cruzar ilegalmente las aguas del río Bravo, según Kise.
Los periodistas también recorren un tramo abierto en la ribera del río Bravo, justo debajo del puente internacional McAllen-Hidalgo, que conecta con Reynosa, en Tamaulipas, México.
El paisaje es rural: hierba alta, matorrales y un camino marcado que desemboca en el río por donde migrantes ya han cruzado irregularmente, según las autoridades. En el suelo quedan rastros de ese cruce silencioso.
“Podemos observar aquí un poco de basura. Lo que normalmente las personas cargan: agua, algún tipo de comida, sueros. Esta es basura que queda de toda la actividad (migratoria) que vemos aquí”, explica González, mientras ilumina el área con un foco.
Susana González, especialista de la Oficina Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza.Sauro Scalella/LD.
Al otro lado de la orilla, ya en territorio mexicano, González señala que, aunque algunas personas aparentan estar pescando o simplemente pasando el rato, en muchos casos “están vigilando el movimiento” de los agentes para “informar si va a cruzar un grupo” de migrantes.
Quienes logran cruzar el río Bravo se enfrentan a otro desafío. Del otro lado les espera un terreno seco y difícil, lleno de plantas con espinas y animales salvajes como víboras, insectos, garrapatas e incluso ocelotes.
En medio de ese entorno, los agentes de la Patrulla Fronteriza buscan señales que indiquen por dónde han pasado los migrantes. González lo explica: “Nos enfocamos en las ramitas de los árboles. Si está rota en una dirección. Son detalles que son parte de nuestro entrenamiento y los vamos mejorando día a día”.
Las huellas también son importantes. Por la forma y lo recientes que se vean, los agentes pueden saber si alguien pasó por algún lado hace poco. Pero muchos migrantes intentan evitar ser detectados colocando cartón en la suela de sus zapatos, para no dejar marcas en el suelo.
El río, sin embargo, cuenta con sensores de movimiento y gran parte del valle está cubierto por cámaras de vigilancia que operan las 24 horas. A esto se suma un sistema de monitoreo constante.
“Desde el primer nivel contamos con sensores a lo largo del monte que mandan la señal (de movimiento). Otro nivel viene siendo el sistema de cámaras ubicadas (por ejemplo) en el puente. También tenemos las torres (de vigilancia). Y también contamos con asistencia de helicópteros”, detalla González.
A nivel general, en todas las zonas fronterizas, las autoridades estadounidenses han detenido 27,879 migrantes durante el presente año fiscal, de los cuales 18,900 son mexicanos.
La visita de los reporteros internacionales formó parte de un programa de cobertura sobre inmigración organizado por el Departamento de Estado estadounidense y la firma de periodismo Inquire First, que se extendió por una semana.