Opinión
Jimmy Sierra: El inolvidable hacedor de cultura popular
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2 meses agoon
Por Oscar López Reyes
A seis años -18 de agosto de 2020- del cese irremisible de las funciones biológicas vitales de Jimmy Sierra, su voz y su alma perviven en la conciencia colectiva y su legado repercute desde lenguajes audiovisuales y escritos en una legión de discípulos que, espontáneamente, reconocen el provecho de sus enseñanzas, su solemne compromiso con la cultura popular y su coherente e irrenunciable empeño por el cambio democrático de la sociedad dominicana.
Orientador sin avaricia, desprendido, solidario y altruista en su extendida calidad humana. Abogado en el talento de su humildad, sólo ejerció su profesión para defender a presos políticos y sindicatos en la era de Balaguer, y no aceptó administrar ningún organismo gubernamental por su temor a cometer iniquidades y ser pasto del escarnio público. Haciendo acopio del renombrado verso de Antonio Machado, prefirió «hacer camino al andar» como cineasta, catedrático universitario, productor mediático y escritor.
Genuino en la inspiración filosófica, potencializada en los corredizos de su inteligencia superior, Julio Samuel (Jimmy) Sierra -16 de diciembre de 1944, Najayo, San Cristóbal- desarrolló, en la búsqueda de la verdad y la libertad, el pensamiento lógico y crítico. Se sumergió en la reflexión intelectual trascendente, sin acoger a prima facie argumentos fuera de contexto, explicaciones simplistas ni trastadas dogmáticas.
Sus planteamientos y opiniones se articularon en el conocimiento, la ciencia y el arte, precedidos de indagatorias curiosas y evaluaciones racionales y rigurosas. Y, por sus enfoques analíticos conceptuales, sus allegados lo bautizaron con la categoría socio-lingüística de El Teórico.
Los mencionados atributos y su estructura relacional se fundaron y agigantaron en el eje giratorio del tiempo cronológico, desde la infancia (a los 14 años), cuando constituyó un grupo de mozalbetes para rechazar la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, y en la adolescencia (en 1960) en el liceo Eugenio María de Hostos imprimió el periódico “El crítico del Primero E”. Y, dos años después (1962) en Villa Juana, Santo Domingo, formalizó el Club Estudiantil de Jóvenes Amantes de la Cultura (Cejac), la primera entidad de esta naturaleza de República Dominicana.
En su juventud (1965), en la Zona Constitucionalista de la capital instaló una escuela para alfabetizar a combatientes en armas contra la segunda intervención norteamericana a la República Dominicana. En 1966 condujo el Movimiento Cultural Universitario (MCU), que auspició el Primer Festival de la Cultura Popular y la Primera Exposición de Artes Plásticas en Plena Calle.
1.- EL ABOGADO. Titulado de doctor en derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 1970, fungió como asesor del Sindicato de Trabajadores de la Fábrica de Clavos y de los Astilleros Navales de Santo Domingo, anclado en su militancia de izquierda. También, como relacionista público de la Asociación de Dominicana de Abogados (ADOMA).
2.- PRENSA ESCRITA. En 1966 insertó en El Caribe el cuento “El Niño”, y más tarde en El Nacional y la revista Ahora. En 1979 publicó los reportajes «Los que no pudieron ver al Papa» y luego, en el Sol «Arenga», la serie de 22 artículos sobre los mensajes televisivos en la R.D., con el seudónimo de Sebastián De Lorena. Igualmente, en 1986 publicó, en El Sol, «La guerra de la propaganda”, con el seudónimo de Esmeraldo Paz, y «Yo estaba allí”, una serie de 235 artículos.
3.- LA RADIO. Entre 1970 y 1975 produjo los programas radiales “La Nueva Voz”, vocero del Movimiento Cultural Universitario (MCU), por Radio Comercial; “Contacto en FA” y “Contacto en Re”.
4.- EL CINE Y EL TEATRO. En 1973 fundó el Instituto Nacional de Estudios Cinematográficos (CENEC) y en 1975 redactó el primer proyecto de Ley de Cine del país, implementado mediante la Ley No. 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica, que creó la Dirección General de Cine. Con la aprobación y ejecución de esta iniciativa, el entonces presidente de la República Leonel Fernández escuchó a Sierra, su amigo de infancia y mentor, a quien mostró fidelidad y solidaridad, que se traduce en un modelo de sincera y respetada amistad. El Teórico produjo y difundió diez obras de cine, seis de teatro y nueve videos.
5.- LA TELEVISIÓN. Desde 1979 hasta 2015 difundió los espacios “Contacto-Imagen”, por Color Visión; “La historia se escribió así”, cápsulas sobre efemérides, durante 12 años por RTVD y Color Visión; «Santo Domingo Vive», por Supercanal, «Dominican View, en Estados Unidos, y “Memorias del padre José Miguel”.
6.- DOCUMENTALES Y PELÍCULAS. Desarrolló una extensa variedad de documentales, películas y cápsulas televisivas, conjuntamente con su didáctico curso audiovisual “Viaje al centro de la historia”. En el 2002 en unos 50 pueblos produjo igual número de documentales de un minuto de duración, los cuales subió a la página “Arribasantodomingo.com”.
7.- HISTORIA AUDIOVISUAL. Entre 1982 y 2013 realizó una decena de documentales sobre “Pintura y Escultura en Santo Domingo”, “Historia del Teatro Dominicano”, “Los medios de comunicación la R.D.”, “Historia de la Literatura Dominicana” (cinco partes), “Hostos el Sembrador”, «Un actor en busca de un personaje», «Los árabes en la Hispaniola», «Ulises Hereaux (Lilis): sangre, papeletas y cartas de amor”; “Cuando llegaron los americanos” y “Ahora que vuelvo, Ton”.
8.- MAESTRO Y CATEDRÁTICO. En 1964 fue cofundador de la Academia La Trinitaria, en el ensanche La Fe, y en la adultez primaria -1976- se desempeñó como profesor de los departamentos de Ciencias Políticas y Artes de la UASD y la Universidad Dominicana OyM.
9.- OBRAS LITERARIAS: Publicó 11 obras sobre cuentos, novelas y ensayos: Bordeando el río, Estudio sobre la incidencia de la publicidad en los mass media en la R.D, Mester de la ironía, Cine 011, Trujillo y las Mirabal, El Paquito de la Revolución, Ciudad de los Fantasmas de Chocolate, Cuentos de Papá Leche, Cuentos de Papá Leche Dos, Yo Estaba Allí, Diccionario Cultural Dominicano e Idolatría.
10.- CANCIONES DE SU AUTORÍA: Grabadas por Julio Sabala, Elenita Santos, Adalgisa Pantaleón, Claudio Cohén, José Antonio Rodríguez, Luis (Terror) Díaz, Ramón Orlando, E. Suazo, Shire, Eduardo Ramos (Sandino), Bonnie Baher, Lucy Méndez y Hendry Zarzuela.
11.- DIPLOMÁTICO INVESTIGADOR. En 1999 fue nombrado ministro consejero de la embajada dominicana en Francia, y en el 2000 se trasladó a Barcelona, España, para realizar la película La Joya del Inmigrante.
12.- LOS RECONOCIMIENTOS. Decenas fueron sus premios y reconocimientos, desde el Primer Festival de Teatro de la secretaría de Estado de Educación, El Dorado y Casandra, hasta México, Panamá y Suiza.
13.- LA TERTULIA. En la adultez secundaria, la Tertulia del Teórico congregó, cada sábado, a periodistas, intelectuales y amigos de distintos litorales políticos y creencias, en la que improvisadamente abordaban temas de la realidad nacional e internacional. Después del Covid-19, se efectúa por Zoom y difunde por YouTube.
Redondeando, el más efusivo y revelador tributo a su memoria, en acreditación a sus méritos por su interminable obra, aprecio y gratitud, las huellas que legó se redimensionaron el miércoles 18 de agosto de 2021, en la Biblioteca Nacional, en el primer aniversario de su partida física, con la puesta en circulación del libro de 158 páginas «¡Jimmy Sierra, inolvidable!». Rebosante de asistentes estaba la Sala Aida Cartagena Portalatín. ¡Fantástico!
El libro compila artículos, testimonios, reflexiones, poesías y otros textos difundidos en diarios, televisión, redes sociales e Internet por unos 40 intelectuales de vanguardia, profesionales y periodistas que conocieron su desvelo por la democracia y la cultura nacional durante más de 60 años. Yo estuve en ese acto –junto a su viuda Albania Gómez y su hijo Samuel- de enaltecimiento a las virtudes de este aclamado intelectual, como la integridad y el coraje en la sencillez. Jimmy, un abrazo, con respeto y admiración, por tu grandeza humana.
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.
Opinión
Un Estado puede ganar un enfrentamiento y, al mismo tiempo, estar perdiendo la batalla contra el crimen.
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6 días agoon
octubre 8, 2026Por Isaías Ramos
En las últimas semanas, decenas de personas han muerto durante actuaciones policiales calificadas como “intercambios de disparos”. El debate se ha concentrado, comprensiblemente, en determinar si esas actuaciones fueron legítimas, si hubo proporcionalidad en el uso de la fuerza y qué mecanismos pueden establecer con credibilidad lo ocurrido.
Son preguntas indispensables.
Pero hay otra que estamos formulando mucho menos:
¿Estamos desmontando el sistema que produce al delincuente o solamente neutralizando una de sus manifestaciones?
Esta controversia me recuerda una enseñanza que quedó especialmente presente en mí desde que tuve la oportunidad de participar en el Diplomado Internacional Transformación Social y Educativa, vinculado al pensamiento del filósofo francés Edgar Morin.
Morin advertía sobre la “inteligencia ciega”: aquella que fragmenta la realidad, separa sus componentes y termina confundiendo el conocimiento de una parte con la comprensión del todo.
La criminalidad castiga severamente ese pensamiento simplificador.
El hombre armado que aparece en una esquina es apenas la expresión visible de un sistema mucho más amplio. Detrás pueden coexistir tráfico de armas, narcotráfico, microtráfico, lavado de activos, corrupción, financiamiento ilegal, reincidencia, abandono escolar, exclusión social, debilidades penitenciarias y territorios donde las instituciones han perdido capacidad preventiva.
Reducir semejante entramado al último individuo de la cadena constituye un error estratégico.
Porque si hoy cae un delincuente y mañana otro ocupa exactamente su lugar, no hemos desmontado el crimen.
Solamente hemos reemplazado una pieza.
Y mientras celebramos que una pieza cayó, la maquinaria que la incorporó, la utilizó y puede sustituirla sigue funcionando intacta.
Durante aproximadamente tres décadas, distintos gobiernos han administrado una sociedad que ha experimentado crecimiento económico y avances sociales, pero donde persisten brechas educativas, sociales, territoriales e institucionales.
El problema no es solamente cuánto se ha invertido en cada área, sino cuánto hemos sido capaces de articularlas.
Educación, protección social, seguridad, justicia, sistema penitenciario y prevención continúan funcionando demasiadas veces como compartimentos separados.
Ahí reaparece la advertencia de Morin: conocemos las partes, financiamos las partes y administramos las partes, pero perdemos de vista las relaciones que producen el fenómeno completo.
Entonces surge una contradicción preocupante: toleramos durante años condiciones que favorecen exclusión, violencia, economías ilícitas y ausencia de oportunidades y, cuando algunas de sus consecuencias finalmente aparecen armadas en nuestras calles, pretendemos enfrentarlas principalmente mediante fuerza policial.
La seguridad comienza mucho antes de que un policía tenga que sacar su arma.
Existe, además, una diferencia fundamental entre letalidad operativa y eficacia estratégica.
Una intervención policial puede neutralizar una amenaza inmediata y ser tácticamente exitosa. Pero la eficacia estratégica exige una pregunta mucho más importante:
¿Qué poder criminal perdió la sociedad después del operativo?
Un presunto delincuente capturado con vida puede convertirse, dentro del debido proceso, en una fuente de inteligencia criminal: identificar quién suministra las armas, quién financia, quién distribuye, quién recibe el dinero, quién protege la estructura y quién dirige niveles superiores.
Por eso no basta preguntar quién cayó.
Debemos preguntar:
¿Qué estructura descubrimos?
¿Qué red desmantelamos?
¿Qué información obtuvimos para impedir al próximo?
Un Estado verdaderamente fuerte no es aquel que solamente puede enfrentar a un hombre armado.
Es aquel capaz de investigar, capturar, obtener información conforme a la ley, seguir el dinero, rastrear las armas, identificar conexiones, judicializar responsables y reducir efectivamente el poder de las organizaciones criminales.
Nada de esto significa negar a los agentes policiales su derecho a defenderse ante una agresión real.
Tampoco significa asumir que toda muerte ocurrida durante una intervención policial constituye automáticamente una ejecución.
Precisamente por eso, cuando una persona muere por actuación de agentes del Estado, debe existir un procedimiento independiente y creíble capaz de establecer qué ocurrió.
Eso protege al ciudadano.
Y también protege al policía que actuó legítimamente.
Pero una política moderna de seguridad debe avanzar más.
Necesitamos inteligencia criminal integrada, capaz de conectar armas, personas, territorios, comunicaciones y organizaciones.
Necesitamos persecución financiera y judicial, porque una estructura criminal pierde verdadero poder cuando pierde su dinero, sus armas, su protección y sus mandos.
Y necesitamos prevención focalizada allí donde las redes criminales encuentran las condiciones para reclutar o sustituir continuamente a sus integrantes.
Por eso tampoco deberíamos medir la seguridad únicamente por muertos, detenidos u operativos realizados.
Debemos medirla por redes criminales desarticuladas, armas rastreadas, dinero ilícito intervenido, mandos identificados, funcionarios corruptos sometidos, reincidencia reducida y territorios recuperados.
El verdadero dilema nunca debió ser seguridad contra derechos.
Esa falsa dicotomía es, en sí misma, otra expresión de inteligencia ciega.
La República Dominicana necesita autoridad.
Necesita una Policía capaz de enfrentar el crimen.
Necesita justicia capaz de investigar y sancionar.
Necesita inteligencia capaz de anticipar las redes.
Necesita prevención capaz de reducir el reclutamiento.
Pero, sobre todo, necesita un Estado capaz de comprender que todas esas piezas forman parte del mismo sistema.
Porque neutralizar al delincuente puede resolver la amenaza de hoy.
Desmantelar las redes que reclutan y sustituyen al próximo es comenzar a resolver el problema del país.
Los evangelizadores de la Inteligencia Artificial (IA) cabalgan sin pausas ni paradas, a toda mecha como un lince o un cohete, confiados en sus maravillosos proyectos de inversiones financieras. Y el ritmo rasguea en una constante que no presiente ni anticipa límites ni la potencial burbuja/fin de esta expansionista tecnología, la IA, otra estafa, otra doble estafa universal.Opinión
La Relación de la Corte Penal Internacional y los Estados
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6 días agoon
octubre 8, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Estatuto de Roma estipula que la Corte Penal Internacional entrará en vigor el primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que se deposite en poder del Secretario General de las Naciones Unidas el sexagésimo instrumento de ¨ratificación, aceptación, aprobación o adhesión¨.
La firma del Estatuto de Roma estuvo abierta hasta el 31 de diciembre del año 2000, tal y como lo estipula el referido Estatuto. Para que un Estado devenga parte , este deberá ratificar, aceptar, aprobar o adherirse al tratado.
El término ¨adhesion¨normalmente significa adherirse al Tratado una vez que este haya entrado en vigor, pero también podrá referirse a un proceso específico de un Estado.
Para el Estado que ratifique, acepte, o apruebe el Estatuto posteriormente al depósito del sexagésimo instrumento, la entrada en vigor del Estatuto para dicho Estado será el primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que haya depositado su instrumento de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión al Estatuto de Roma.
Según el Estatuto de Roma los Estados los Estados no podrán hacer reservas al Estatuto. Los Estados Partes deberán aceptar el Estatuto tal y como fue adoptado en la Conferencia de Roma.
No obstante, el Estatuto de Roma dispone que el Estado podrá declarar que ¨ durante un periodo de siete años contados a partir de la fecha en que el Estatuto entre en vigor a su respecto , no aceptará la competencia de la CPI sobre la categoría de crímenes a que se hace referencia en el artículo 8 cuando se denuncie la comisión de uno de esos crímenes por sus nacionales o en su territorio¨.
El objetivo de la disposición indicada anteriormente es brindar a los Estados Partes tiempo suficiente para capacitar a todo su personal militar sobre los requisitos del Estatuto con respecto a los crímenes de guerra, ya que algunas de las disposiciones del Estatuto de Roma podrían ser contrarias a las obligaciones nacionales existentes.
