Opinión
El pueblo dominicano no puede seguir pagando el fracaso eléctrico
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Isaías RamosTres décadas de sacrificios, miles de millones de dólares y una deuda social que exige transparencia, justicia y soluciones definitivas.
Dr. Isaias Ramos
La indignación ante las elevadas tarifas eléctricas y la poca confiabilidad del servicio no es pasajera. Es el cansancio acumulado de una nación que lleva décadas pagando demasiado por resultados insuficientes.
Desde la capitalización de finales de los años noventa, el Estado ha destinado recursos extraordinarios a sostener un sistema que todavía no alcanza la eficiencia prometida.
Según registros fiscales del Banco Central, los subsidios eléctricos acumulados entre 2021 y 2025 equivalieron aproximadamente a 6,800 millones de dólares corrientes, convirtiendo las partidas anuales a las tasas de cambio correspondientes.
Y 2026 confirma la urgencia: según reportes publicados en octubre, las transferencias a las distribuidoras alcanzaban RD$88,316.8 millones, equivalentes al 92.8 % del presupuesto ajustado para subsidios eléctricos. Si persiste el ritmo observado, los desembolsos podrían superar los RD$117,000 millones al finalizar el año.
¡Una magnitud que debería estremecer nuestra conciencia nacional!
¿Qué habría ocurrido si una parte sustancial de ese esfuerzo fiscal hubiese podido convertirse, mediante una transición planificada, en inversiones energéticas permanentes?
La prioridad pudo estar en energía solar, eólica, almacenamiento, generación distribuida y redes inteligentes. También pudieron evaluarse inversiones complementarias en generación firme de propiedad estatal, con capacidad comparable a proyectos como Punta Catalina.
Lo fundamental no es multiplicar centrales sin planificación, sino construir una matriz diversificada y competitiva. Cada inversión debe justificarse mediante costos, confiabilidad, seguridad energética, impacto ambiental y sostenibilidad fiscal.
Semejante transformación exige voluntad política, planificación rigurosa y un compromiso auténtico de liberar al pueblo dominicano de la pobreza energética. También requiere subsidios focalizados, transparentes y auditados que protejan a quienes realmente los necesitan.
¿Qué proporción de los subsidios responde a la protección social y la estabilización tarifaria, y cuánto de su magnitud está determinado por costos excesivos de abastecimiento, pérdidas y deficiencias operativas?
¿Cómo hemos sostenido durante décadas un modelo que consume recursos del presente y compromete el futuro, sin conseguir una transformación estructural suficiente?
Y la pregunta más trascendental: ¿cuánto de ese sacrificio fiscal, económico y social hemos convertido realmente en patrimonio energético, capacidad productiva y soluciones permanentes para las futuras generaciones?
Porque el verdadero costo trasciende los dólares: inversiones que no llegaron, empleos que no se crearon y servicios esenciales que pudieron recibir mayores recursos.
¡Esa es la deuda social del sistema eléctrico dominicano!
Sin embargo, al explicar el déficit suele destacarse el robo de electricidad, como si las pérdidas contables constituyeran una acusación colectiva contra los consumidores.
El fraude existe y debe perseguirse. Pero no explica por sí solo todas las diferencias energéticas y financieras.
En febrero de 2015, las facultades de Ingeniería y Arquitectura y de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo presentaron Nuevo Modelo para el Sistema Eléctrico Dominicano.
Su análisis advertía que el elevado costo de compra podía pesar incluso más que las pérdidas de distribución. Comparó un precio promedio de 13.85 centavos de dólar por kilovatio hora con un costo razonable estimado de 9.62 centavos. Sus simulaciones indicaban que reducir las pérdidas al 20 % podía resultar insuficiente mientras persistieran aquellos precios.
La solución no era solamente cobrar mejor. Era también comprar mejor.
En abril de 2025, el Instituto de Energía de la UASD estimó que, con precios ajustados a costos reales y una tasa interna de retorno del 10 %, el abastecimiento de 2023 habría podido costar US$544.93 millones menos, sin reducir adicionalmente las pérdidas.
Es una simulación, no un sobrepago auditado. Pero su magnitud exige verificación independiente.
El 9 de octubre de 2026, Diario Libre informó que un estudio presentado por la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (Adelat) situaba las pérdidas dominicanas en un 30 % y recomendaba mejorar su clasificación, trazabilidad y auditorías de balances energéticos.
Estas recomendaciones coinciden en aspectos fundamentales con una exigencia que hemos sostenido durante años: una auditoría independiente e integral del sistema eléctrico.
¿Cuánta energía se inyectó, cuánto se perdió en transmisión, cuánto recibió cada distribuidora y cuánto se perdió en sus redes? Las pérdidas técnicas, los consumos no medidos y las facturas impagadas requieren verificaciones diferentes.
La política energética debe dejar de administrarse como una emergencia permanente y convertirse en una verdadera política de Estado.
La ruta comienza por auditar los balances energéticos y financieros. Continúa con la revisión competitiva de los contratos y la corrección de las pérdidas verificadas, mientras se ejecuta un plan plurianual de inversiones y protección social, con metas y responsables definidos.
Sus resultados deben publicarse anualmente: pérdidas por distribuidora, costos de compra, facturación y cobro, continuidad del servicio, subsidio por kilovatio hora y cumplimiento de inversiones.
Quien cometa fraude debe responder ante la ley. Quien administre recursos públicos, también debe rendir cuentas.
El pueblo dominicano merece electricidad confiable, tarifas sostenibles y un sistema que construya futuro, en lugar de perpetuar déficits.
Antes de exigirle otro sacrificio, hay que ofrecerle la verdad completa.
Opinión
La Corte Penal Internacional y la oportunidad de proceder a una investigación
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5 horas agoon
octubre 14, 2026Por Rommel Santos Diaz
De conformidad con el Estatuto de Roma cuando el Fiscal de la Corte Penal Internacional considere que se presenta una oportunidad única de proceder a una investigación, que tal vez no se repita a los fines de un juicio, de recibir el testimonio o la declaración de un testigo o de examinar, reunir o verificar pruebas, lo comunicará a la Sala de Cuestiones Preliminares.
La Sala de Cuestiones Preliminares, a petición del Fiscal, podrá adoptar las medidas que sean necesarias para velar por la eficiencia e integridad de las actuaciones y, en particular, proteger los derechos de la defensa.
El Estatuto de Roma establece que a menos que la Sala de Cuestiones Preliminares ordene otra cosa, el Fiscal proporcionará la información correspondiente a la persona que ha sido detenida o que ha comparecido en virtud de una citación en relación con la investigación a que se refiere el artículo 56, a fin de que pueda ser oída.
Otras medidas a que hace referencia el Estatuto de Roma podrán ser consistir en formular recomendaciones o dictar ordenanzas respecto del procedimiento que habrá de seguirse, ordenar que quede constancia de las actuaciones y nombrar a un experto para que preste asistencia.
Se podrá autorizar al abogado defensor del detenido o de quien ha comparecido ante la Corte Penal Internacional en virtud de una citación a que participe o, en caso de que aún no se hayan producido esa detención o comparecencia o no se haya designado abogado, a nombrar otro para que comparezca y represente los intereses de la defensa.
Siguiendo el procedimiento anterior, también se podrá encomendar a uno de sus miembros o, de ser necesario, a otro magistrado de la Sección de Cuestiones Preliminares o la Sección de Primera Instancia que formule recomendaciones o dicte ordenanzas respecto de la reunión y preservación de las pruebas o del interrogatorio de personas. Así mismo se deberán tomar todas las medidas que sean necesarias para reunir o preservar las pruebas.
La Sala de Cuestiones Preliminares cuando considere que el Fiscal no ha solicitado medidas previstas en el artículo 56 del Estatuto de Roma que, a su juicio, sean esenciales para la defensa en juicio, le consultará si se justificaba no haberlas solicitado. La Sala podrá adoptar de oficio esas medidas si, tras la consulta, llegare a la conclusión de que no había justificación para no solicitarlas.
El Fiscal podrá proceder a apelar de la decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares de actuar de oficio con arreglo a lo expuesto anteriormente. La apelación se sustanciará en un procedimiento sumario.
Finalmente, la admisibilidad o la forma en que quedara constancia de las pruebas reunidas o preservadas para el juicio de conformidad con el presente artículo se regirá en el juicio por lo dispuesto en el artículo 69 del Estatuto de Roma y la Sala de Primera Instancia decidirá cómo ha de ponderar esas pruebas.
Por Oscar López Reyes
Tecnooligarcas y otros expertos conocedores de los riesgos potenciales de una catástrofe alimentada por la Inteligencia Artificial (IA), encienden la alarma –hecha con seguridad en palabras firmes y sin acústica estridente- rememorando accidentes nucleares y radiológicos. Esos altavoces advierten que el acelerado adelanto de este campo de la informática posee el poderío para destruir a la humanidad. ¡Sobrecogedor!, ¿verdad? ¿Usted puede creerlo?
El lado oscuro y las amenazas de la IA no han sido comprendidas por su espectacular auge en la investigación y el desarrollo, que han transformado a la sociedad e impulsado mejoras en las esferas más dispares. Más se realzan, en el espejismo de sus sofisticados algoritmos, sus aportes a la educación, la salud, la economía y la alimentación que el horizonte de sus vértigos.
Los avances y novedades, en artilugios omnipresentes y el miedo exteriorizado en privado por sus artífices, embelesan en las entretelas de códigos, redes de cables y centros de datos invisibles, sumidos los usuarios en el desconocimiento del Pacto Digital Global, que busca la regulación y gobernanza de la IA, a fin de fomentar la tecnología distribuida equitativa y garantizar la supervivencia humana.
Este lapso espacial se atiborra de una creciente preocupación universal por las imparables zancadas de la llamada IA Agéntica, sistema autónomo capaz de actuar sin intervención humana. Por su inseguridad, líderes tecnológicos con poder fáctico global y organismos multilaterales están reclamando que le pongan límites.
Esos clamores contrarios son más potentes en la progresión del tiempo, en que las armas son fabricadas con IA.
1.- Una inteligencia artificial sin control y en manos equivocadas sería “sin duda lo suficientemente poderosa como para provocar acontecimientos que causarían mil millones de muertes”. “Estos son riesgos reales”, que debería ser “la principal prioridad del mundo”. Bill Gates, cofundador de Microsoft.
2.- Existe entre un 10% y un 20% de probabilidad de que la IA termine destruyendo a la humanidad. No existe un “botón de alto” efectivo ante la vorágine de la competencia global”, y el riesgo real de que “robots asesinos” acaben con la humanidad”, por lo que exigió “un freno al desarrollo tecnológico”. Elon Musk, fundador de SpaceX.
3.- “Quienes están construyendo la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que acabe la década”. “La IA puede matarnos antes de 2030”, por lo que decidió abandonar la industria de la inteligencia artificial. Jacob Coxon, investigador especializado de Anthropic.
4.- “¿Quién deberá controlar las decisiones de vida o muerte: el ser humano o la máquina?”. La humanidad podría perder el control del futuro si la IA avanza más rápido de lo que se comprende, y sin supervisión. Tenemos que evitar que la IA sustituya la capacidad de elección humana. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI.
5.- La acción autónoma de los agentes de la IA es una de las principales amenazas y podrían desarrollar “La capacidad de establecer una conexión individual y persuadir a los seres humanos para que actúen de formas que les convengan a ellos”. Yoshua Bengio (Canadá), Premio Turing de 2018, o Nobel de Informática.
6.- Las posibles fallas de los sistemas de la IA plantean riesgos sin precedentes para derechos fundamentales, servicios esenciales e instituciones democráticas, que podrían alcanzar a las próximas generaciones. Volker Turk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
7.- “Esto es algo que avanza muy rápido en manos privadas y, si no nos ponemos en ello, creo que puede ser peligroso”. Barack Obama, presidente de Estados Unidos 2009-2017.
Usualmente, magnates y especialistas exponen con muchas reservas, sin detalles explicativos, aparentemente para no asustar.
En esa tesitura, ¿cuáles son esas siete amenazas catastróficas o 7D de la IA?
Voy a exponer y a clasificar en 7 las contingencias existenciales, que denominaré las 7D, que entrañan quebrantamientos legales y éticos:
1.- Descontrol y vulnerabilidad humana: Delegar en un algoritmo o robot decisiones y actuaciones críticas (familiares, sanitarias, educativas y laborales) implica una pérdida de control, porque suprime la interacción humana y afectiva, y se da riendas sueltas a sesgos graves y a dispositivos asesinos. En 2026, enjambres de agentes de AI se han introducido, sin autorización, en plataformas de Hugging Face, Artifactory y ExploitGym, intercambiaron cientos de miles de mensajes y sustrajeron credenciales y datos.
2.- Desatar armas biológicas: La IA modifica y optimiza la capacidad de contagios y la letalidad de los patólogos existentes e incrementa el diseño de armas químicas y biológicas (virus, bacterias y toxinas). A través de aerosoles, agua, alimentos y vectores animales, son propagadas silenciosamente enfermedades altamente contagiosas con efectos progresivos. Malévolos y ejércitos recurren a la peste bubónica o negra (en estos momentos existe una alerta en Rusia, con la inexplicable el fallecimiento de una científica), cólera, ántrax, gas sarín y ébola para provocar crisis económica/financieras, caos y muertes.
3.- Desencadenar apocalipsis nuclear:
Creciente y fidedigno se encumbra la posibilidad de que se apresuren ataques cibernéticos o genocidios automatizados, detonados principalmente por la incorporación de algoritmos vanguardistas y armas autónomas letales, que disminuye el tiempo de reacción humano. Estados Unidos, China, Rusia e Israel han diseñado plataformas letales completamente autónomas; drones, misiles inteligentes y softwares de guerra basados en IA, que facilita su proliferación fuera del dominio estatal.
4.- Desplome de infraestructuras críticas. Los riesgos y la vulnerabilidad de los sistemas financieros, instalaciones industriales, redes eléctricas, acueductos, centros médicos y educativos son mucho más factibles ahora con aparatos hiperrevolucionarios. Y son susceptibles de sustracción de datos sensibles, de virus informáticos y hackeos mutables. Además de estos sabotajes, pueden colapsar por incapacidad profesional, errores operativos sistémicos o fallas en el diseño de modelos algorítmicos.
5.- Desinformación a gran escala. La imagen y la confianza pública de entes con presencia relevante en la sociedad son propensas a ser objetivo de campañas de mentiras y distorsiones, como la variación de fotos, audios o videos reales, que persiguen la desestabilización de gobiernos, corporaciones privadas y figuras públicas, así como aniquilar disidencias. Durante la pandemia del Covid-19, por WhatsApp, Facebook y Telegram se difundieron falsedades sobre el virus y las vacunas, que disminuyeron significativamente la tasa de vacunación.
6.- Desequilibrio medioambiental. Críticos y urgentes son los riesgos por el desorbitado consumo de electricidad, agua y minerales, como las tierras raras y residuos, que requiere la inteligencia artificial, como la fabricación de chips y hardware, y la operatividad de servidores y centros de datos. Una solicitud a un chatbot necesita hasta diez veces más electricidad que una búsqueda tradicional en internet; Microsoft incrementó, en un año, el consumo de agua en un 34% y Google aumentó, en cinco años, el 48% en sus emisiones de gases de efecto invernadero.
7.- Depositario de poder excesivo. Para la paz, la seguridad y la democracia encierra un compromiso con la fragilidad que el control tecnológico, el conocimiento, la cultura global y decisiones clave estén monopolizadas por un puñado de corporaciones privadas, regenteadas por empresarios que solo piensan en el dinero y en ser los primeros en las competencias, con lo cual se busca anular el pensamiento crítico y la diversidad de ideas.
A las siete amenazas más catastróficas o existenciales se suman otras siete D asociadas a la IA: 1) Desplazar laboralmente, 2) Desdeñar la privacidad, 3) Despojar la propiedad intelectual, 4) Defraudar cibernéticamente, 4) Despreciar la transparencia, 5) Depender digitalmente, 6) Desfiguración algorítmica, y 7) Descodificar impredeciblemente.
¿Y cuáles medidas se proponen para la alfabetización digital, la ética, la regulación jurídica y la gobernanza global?
Existe el Pacto Digital Global, aprobado por los Estados miembros de las Naciones Unidas. Se sintetiza en siete puntos.
1.- Panel científico internacional independiente sobre IA: Crear un grupo de expertos para emitir informes periódicos sobre los riesgos y avances de la tecnología.
2.- Diálogo político bianual: Establecer un espacio de conversación dentro de la ONU para alinear las políticas de los países.
3.- Intercambio de normas sobre IA: Fomentar estándares técnicos comunes y interoperables a nivel mundial.
4.- Red de creación de capacidad: Ayudar a los países en desarrollo a adquirir recursos y conocimientos tecnológicos.
5.- Fondo mundial para la IA: Impulsar la financiación internacional para proyectos y reducir la brecha digital.
6.- Marco de datos global: Ordenar y regular el uso de datos para entrenar modelos de forma transparente y justa.
7.- Oficina de IA en la Secretaría de la ONU: Instituir una pequeña oficina de apoyo dentro de la secretaría general para coordinar las acciones.
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Referencias bibliográficas:
1.- El imperio de la IA: Sam Altman y su carrera por dominar al mundo, Karen Hao, Ediciones Península, Barcelona, España, 2025.
2.- Atlas de IA: Poder, política y costes planetarios de la inteligencia artificial, Kate Crawford, Ediciones, Barcelona, España, 2023.
3.- Ciberseguridad paso a paso: Diseña tu estrategia, María Ángeles Caballero Velasco, Laura Baus Lerma y Diego Cilleros Serrano, Ediciones Anaya Multimedia, Madrid, España, 2023.
4.- Lánzate a la IA. Despierta tus superpoderes, Arturo Fuentes Calle, Editorial Marcombo, Barcelona, España, 2026.
5.- Plataformas Android: Wear, TV, Auto y Google Play Games, Jesús Tomás Gironés, Vicente Carbonell, Gonzalo Puga y Jaime Lloret, coedición de Alfaomega y Marcombo, Barcelona, España, 2019 (4ª edición).
6.- Algoritmos para la vida cotidiana: La ciencia de la informática aplicada a las decisiones humanas, Brian Christian y Tom Griffiths, Teell Editorial, Madrid, España, España, 2017.
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Autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.
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11 de octubre de 2026.
Opinión
¿Qué se cuece con eso de los dominicanos en Rusia?
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5 horas agoon
octubre 14, 2026La denuncia sobre dominicanos engañados para unirse al ejército ruso en Ucrania carece de pruebas sólidas y podría ser una manipulación mediática.
- No se conocen investigaciones serias ni datos consistentes que prueben engaño a dominicanos.
- La embajada rusa en República Dominicana evitó desmentidos públicos estridentes y comunicados confrontativos.
- Boletos de avión confirman viajes vía Panamá y Estambul hacia Kazán, a mil kilómetros de Ucrania.
Por Narciso Isa Conde
Después de la agresión diplomática a la EMBAJADA CUBANA, es prudente examinar con cautela y profundidad lo que se cuece con la denuncia de las familias de los dominicanos que supuestamente viajaron a Rusia “engañados mediante ofertas de trabajo” y han sido “incorporado a ejército ruso para participar en la guerra en Ucrania”.
Todavía faltan muchas pruebas para dar esa denuncia, convertida en escándalo político y campaña de descrédito, como una verdad absoluta.
No se conocen investigaciones serias, ni se han dado datos consistentes de que realmente esos dominicanos fueron engañados, y lo quieren obligar a participar en la guerra en Ucrania.
Es conveniente esperar que el gobierno de la Federación Rusa, y específicamente su Embajada en RD, presenten los resultados de la investigación y de las valoraciones solicitadas al gobierno que preside Vladimir Putin.
Creo sí que podría ser cierta la existencia aquí de jóvenes dispuestos a pelear contra el nazi-fascismo ucraniano y contra la OTAN por diversos motivos y razones, sin descartar el interés económico.
Cabe también la posibilidad de que los dominicanos que se dice viajaron a Rusia para enrolarse en su ejército, no les dijeran la verdad a sus familiares e incluso ocultaran sus fines reales con la leyenda del trabajo civil.
Ahora bien, eso de reclutar efectivos militares con ofertas económicas atractivas, muy común en occidente, es otra cosa; y ciertamente tiene connotación de mercenarismo militar, modalidad que es preciso rechazar.
Además, en la propia Rusia, sociedad capitalista gobernada dentro de la lógica del nacionalismo gran ruso, existen organizaciones privadas de soldados mercenarios (verdaderas empresas), que han estado involucrada en la guerra contra el régimen de Zelensky y la OTAN, que no es lo mismo que ingresar al ejército regular de la Federación Rusa.
También Ucrania y la OTAN han reclutado organizaciones mercenarias de diversos países del mundo, incluido un gran contingente de paramilitares colombianos.
En Occidente abundan los ejércitos de mercenarios contratado por los Estados y sus fuerzas armadas regulares. Esto corresponde al capítulo neoliberal de privatización de los ejércitos y las guerras, promovido por diverso Complejos Militares Industriales-financieros-digitales establecido por los grandes negocios de la guerra
Todo esto enreda aún más la madeja respecto al origen y destino del reclutamiento de ese diverso y heterogéneo grupo de dominicanos que según se dice están en Rusia; personas que desconocen el idioma y territorio de su destino.
· ¿MANIPULACIÓN DE INTELIGENCIA Y GUERRA MEDIÁTICA?
Dadas esas circunstancias, reitero que, después de la agresión diplomática a la Embajada de Cuba y hechos parecidos en otros países del continente, cabe la posibilidad de que el relato del reclutamiento forzado mediante el engaño con atractivas ofertas de trabajo civil, haya sido inducido, o esté siendo manipulado, por los servicios de inteligencia estadounidense e israelí para agredir y desacreditar a un importante adversario.
Marco Rubio es capaz de eso y mucho más, y aquí hay enclaves que podrían prestarse a engañar a familiares de esos jóvenes y a difundir mentiras y medias verdades sobre esa situación.
Es difícil de creer que Rusia necesite reclutar de manera forzada, mediante un engaño tan burdo y fácilmente detectable, a un grupo de dominicanos; exponiéndose a un escándalo de esta magnitud y facilitando enturbiar relación diplomática-comercial tan valiosa en plena cuenca caribeña; vínculos que evidentemente la administración Trump-Rubio tratará de entorpecer y dañar.
Si es verdad que una parte de esos dominicanos están en campos de entrenamiento o frentes de guerra, también es posible que, por problema de idioma y desconocimiento de la realidad, no sepan donde realmente están ni con quienes están, y la inteligencia anti-rusa esté filtrando entrevistas y conversaciones al revés.
Unas de las especialidades de la CIA y el MOSSAD son los falsos positivos y las operaciones con falsas banderas, realizables desde cualquier territorio.
Hay que respetar, por lo que implica el patriotismo en tales circunstancias, el criterio que valora a los soldados rusos o de otras nacionalidades, como héroes de ese país, en tanto combaten en los frentes de guerras de su ejército regular, enfrentando el nazi-fascismo que lidera Zelensky y a la poderosa OTAN.
Tal valoración y semejante reconocimiento tiene a mi entender fundamentos atendibles en tanto Rusia está defendiendo su existencia como nación frente a las potencias occidentales que procuran cercarla, agredirla, desintegrarla y ocupar su inmenso y rico territorio,
Pero yo jamás respaldaría, ni valoraría de esa manera, un reclutamiento mercenario o una contratación forzada de combatientes de otras naciones mediante procedimientos que nieguen la voluntariedad y se apoyen en el engaño.
Rusia no tiene necesidad de proceder de esa manera, incluso tiene reservas militares de sobra y en mayor escala después del aporte de 30 mil soldados de Corea del Norte de manera abierta y legal.
La controversia en torno al supuesto reclutamiento de ciudadanos dominicanos en territorio ruso —bajo la presunta fachada de contratos laborales en áreas como construcción o logística, que alegadamente terminan trasladados a zonas de combate en Ucrania— ha escalado en protestas de familiares frente a la sede diplomática rusa en el país y en llamados de atención del Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX), dirigido por un político neofascista socio de Marco Rubio.
Luis Abinader y el MIREX señalaron que le están dando riguroso seguimiento a las denuncias de las familias, presentándose como ignorantes del caso y sin ofrecer informaciones que hace rato pudieron obtener vía migración, empresas telefónicas y servicios de inteligencia.
Entonces, yo me pregunto: ¿Estupidez rusa o guerra de relatos occidentales perversos contra Rusia?
La verdad es que no es una tontería calificar de narrativa mediática irresponsable la presentación de un reclutamiento torpe, sumamente vulnerable por la inconsistencia del engaño.
En el espacio geopolítico global, este tipo de denuncias —replicadas de manera similar en otros países de América Latina y el Caribe en los últimos años— suelen cumplir diversas y variadas funciones dentro de la guerra cognitiva.
Para los intereses de la Casa Blanca y del Pentágono y sus aliados en la región, la versión mediática de latino-caribeños atrapados involuntariamente en el frente militar ruso, es un recurso comunicacional sumamente eficaz para la descalificación y la estigmatización de una de las dos grandes superpotencias emergentes que los adversan.
Sirve para tratar de desgastar la imagen internacional de Putin, para debilitar los vínculos diplomáticos de Rusia en el Sur Global y para generar confrontaciones directas con gobiernos locales subordinados a la concepción de seguridad hemisférica del trumpismo, como lo es el régimen que preside Luis Abinader.
En un momento donde en la política exterior estadounidense imperan figuras relevantes de las nuevas modalidades de colonialidad absoluta y neofascismo —como son Donald Trump, Marco Rubio y Pete Hegseth — que dirigen la política intervencionista y supervisan de cerca la influencia de potencias extra-continentales (Rusia, China e Irán) en los que ellos llaman su «patio trasero», cualquier escándalo artificialmente programado, que obligue a gobiernos caribeños a revisar o enfriar sus lazos con Moscú, es visto como una victoria táctica para la diplomacia norteamericana.
La tensión crece y mientras los familiares de los jóvenes, con dolor y emociones válidas, exigen respuestas y culpan sin pruebas a las autoridades rusas (inducidas posiblemente por expertos manipuladores), este episodio pasa a ser un factor de confrontación y guerra mediática entre EEUU y sus adversarios globales.
