Opinión
¡En defensa de la soberanía, el patrimonio natural y la vida!
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13 años agoon
Por Narciso Isa Conde
En esta entrega decidí incluir el texto del Manifiesto de la Izquierda Revolucionaria, alianza en la que participa el Movimiento Caamañista (MC), de cuya Coordinación formo parte, elaborado colectivamente en ocasión de la situación que vive el país en las proximidades del 48 aniversario de la Revolución de Abril de 1965 y de la guerra patria con el invasor estadounidense, y de cara a la gran Jornada por la Soberanía y la Vida que está siendo programada en todas las regiones del país a propósito de los graves amenazas que se ciernen contra la seguridad ambiental y el derecho a la vida de todos los/as dominicanos/as.
Este texto reviste una singular importancia en vista de la evolución de las situaciones creadas por la Barrick, Xtrata Niquel-Falcondo y la invasión de corporaciones mineras, así como la IMPUNIDAD vinculada a los efectos del Paquetazo Tributario y a todas las expresiones de violencia de clase, de género, racista y policial… desplegada en el contexto de la actual dictadura neoliberal institucionalizada bajo la hegemonía de la partidocracia peledeísta, acompañada de las co-responsabilidades de las cúpulas del PRD y el PRSC.
Aquí va el Manifiesto de IR:
“El presidente Danilo Medina no ha tomado una sola medida en defensa del medio ambiente, de la soberanía nacional y de la vida, después descalificar como inaceptable el contrato firmado por Leonel Fernández con la Barrick Gold para explotar la mina de Pueblo Viejo. ¡Ni siquiera ha sometido a la justicia a los funcionarios que firmaron tal monstruosidad!
“Ante la indolencia e indiferencia oficialista la Izquierda Revolucionaria-IR asume como propia -y por tanto impulsará y participará en ella con todo el entusiasmo y las energías imprescindibles- la Jornada por la Vida y la Soberanía convocada por el Comité Nacional Contra la Mega-minería y el uso del cianuro para los días 23 y 24 de abril, mes emblemático de la lucha antiimperialista.
“Nos proponemos contribuir al máximo a su despliegue exitoso a todo lo largo y ancho del país, procurando convertir en clamor generalizado la nacionalización de la insolente, depredadora y saqueadora Barrick Gold; insistiendo, en consecuencia, en la necesidad de la plena recuperación de la mina de oro, plata y cobre de Pueblo Viejo de las garras malvadas de esa corporación transnacional.
“Nos movilizaremos con igual determinación por el urgente propósito de salvar Loma Miranda de la agresión mortal de Xrata Niquel-Falcondo, por la anulación de todos los contratos mineros que atentan contra la Cordillera Central, la soberanía y la vida del país; por el cese de la impunidad y la recuperación de los bienes públicos robados; por el fin del impacto empobrecedor del paquetazo tributario, por justos e impostergables aumentos salariales para civiles y militares, por la plena libertad sindical y la satisfacción de todos los reclamos del pueblo trabajador; por el ataque frontal a las causas de los femenicidios y la violencia de género.
Barrick Gold-Pueblo Viejo
“En el caso de la Barrick estamos enfrentados/as a muerte a un contrato viciado y nulo de origen, inconstitucional, leonino y perverso… no solo por la ridícula suma de dólares que ingresaría al Estado dominicano (dueño del oro, la plata y el cobre Pueblo Viejo), sino además –y sobretodo- porque desconoce la soberanía nacional y atenta contra la seguridad ambiental.
“Porque no admite la mayoría de acciones de parte del Estado representadas con creces en el valor de esos portentosos yacimientos mineros.
“Porque emplea la tecnología envenenante del cianuro (considerada de alto riesgo y prohibida incluso por la Unión Europea y otros países).
“Porque legaliza el robo del agua de la presa de Hatillo.
“Porque configura una especie de Estado dentro del Estado nacional.
“Porque como está planteada su explotación ocasionaría enormes e irreparables daños al suelo, al subsuelo y sobresuelo en esa importante región país, en el mismo centro de la isla.
“Porque está confirmado a escala mundial que esa poderosa y prepotente corporación es absolutamente funcional a la voracidad imperialista, sin reparos en daños ecológicos dramáticos
“Si, estamos de frente a una transnacional de larga historia escocida y criminal, dominada por la familia Bush y por los peores halcones del saqueo minero planetario.
“No basta en este caso, por tanto, demandar más ingreso para el Estado dejando a un lado la recuperación de ese patrimonio, la soberanía sobre nuestro territorio (suelo, subsuelo y sobresuelo) y las perspectivas y amenazas de una especie de catástrofe ambiental.
“El contrato con Barrick Gold es nulo y como tal el Estado dominicano debe ser obligado a reconocer su nulidad y proclamar su fin.
“La empresa en cuestión debe ser nacionalizada y la mina de Pueblo Viejo plenamente recuperada. Solo así la nación y el pueblo dominicano podrían decidir soberanamente cómo y de qué manera darle continuidad a ese proyecto dentro del exclusivo interés nacional de alcanzar el máximo de ingresos posibles, la máxima seguridad ambiental y el control de su gestión.
“Otra ruta -como la planteada por el presidente Danilo Medina- sería además de precaria y en extremo insuficiente, sumamente incierta y anticipadamente permisiva de la depredación y los graves riesgos ambientales denunciados.
“¡Barrick –Pueblo Viejo debe ser nacionalizada sin contemplaciones !
Loma Miranda
“Loma Miranda es un tesoro de agua y biodiversidad que debe ser preservado a toda costa y a como de lugar de la conocida voracidad de Xtrata Níquel Falcondo.
“Loma Miranda debe ser declarada área protegida, parque nacional, reserva ecológica de la nación. La vida que de ella emana es innegociable.
“A Loma Miranda la vamos a defender con nuestras propias vidas si fuera necesaria, independientemente de cualquier consideración del PNUD u otra instancia ajena a los intereses nacionales y populares.
“Soberanía y vida vuelvan a hermanarse en este combare trascendental.
Concesiones mineras inaceptables
“Un paquete creciente de concesiones mineras, plagas de vicios y dolo, amenazan nuestras fuentes de aguas y de vida animal y vegetal, mientras otras procuran controlar los nacimientos y cuencas de nuestros ríos desde una fuerte y abusiva impronta privatizadora y depredadora a cargo del gran capital.
“El patrón saqueador de la Barrick, Falcondo, Gold Corp., Uni Gold… se expande hacia San Juan de la Maguana, Restauración, Loma Mala, La Sierra de los Siete Picos, Juan López y otros puntos neurálgicos del territorio nacional.
“Se impone, pues, detener esa ominosa perspectiva y por eso nuestra Izquierda Revolucionaria (IR) proclama su determinación de contribuir a levantar progresivamente, junto a todas las fuerzas patrióticas del país, una resistencia multitudinaria frente a tan nefastos designios del gran capital privado en contubernio con funcionarios sin escrúpulos.
Otras agresiones a la dignidad humana: al derecho a comer, a vivir y a la libertad.
“Paquetazo tributario, intervención del FMI, policía criminal, impunidad de los delitos de Estado, violencia de género, sobre explotación, discriminación, represión patronal… se suman a todos los demás despropósitos contra la soberanía, la libertad y la vida.
“Izquierda Revolucionaria (IR) ha decidido abrazarse a todos/as aquellos/as que combaten esos despropósitos y luchan por la felicidad colectiva. Abril y esa jornada patriótica-popular nos ofrecen una gran oportunidad para ampliar la unidad y la indignación nacional.
“IR con el ejemplo de Duarte en su bicentenario…IR con el ejemplo de Caamaño…
IR con ejemplo de Abril…
“¡A las calles! ¡A las plazas! ¡A nuestros campos!
“A convertir la primera jornada por la vida, la libertad y la soberanía en una memorable expresión de indignación ordenada, disciplinada, unitaria, diversa y hermosa.
“Abril y la defensa de la soberanía nos convocan a sembrar esperanzas y crear contra-poder popular.”
Opinión
Crímenes de lesa humanidad y los daños al medio ambiente (2 de 2)
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4 días agoon
abril 1, 2026
Por Rommel Santos Díaz
El artículo 7 del Estatuto de Roma también tipifica como crimen la persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género definido en el párrafo 3, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier acto mencionado en el referido párrafo o con cualquier crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional.
El acto de persecución se define como ¨la privación intencional y grave de derechos fundamentales en contravención del derecho internacional en razón de la identidad del grupo o de la colectividad¨.
Un grupo o colectividad puede verse potencialmente privado de diversos derechos fundamentales como consecuencia de daños ambientales, la explotación ilegal de recursos naturales y la confiscación ilegal de tierras, entre ellos el derecho a la vida, el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, el derecho a la integridad física, el derecho a la salud física y mental, el derecho a un suministro adecuado de alimentos y agua, entre otros derechos fundamentales.
Reviste especial importancia adoptar un enfoque interseccionales en materia de persecución en el contexto ambiental, pues pueda que se cometa un acto de persecución por medio de daños ambientales o que resulte en dichos daños por razones múltiples o interseccionales, entre ellas razones de género, políticas , raciales, étnicas, culturales, religiosas o de otro tipo que se consideran universalmente inadmisibles de conformidad con el derecho internacional.
A diferencia de otros crímenes de lesa humanidad, la persecución exige algún tipo de prueba de intención de discriminación. El autor hace daño a la víctima porque considera que pertenece a un determinado grupo o colectividad.
La intención puede inferirse del comportamiento general del autor, asi como de las circunstancias en las que se cometió el crimen. En ese sentido verter productos químicos tóxicos en un río del que dependía un determinado Pueblo Indígena para obtener alimentos y agua no constituirá un crimen de lesa humanidad consistente en persecución.
Sin embargo, el acto de contaminación señalado anteriormente constituye persecución si el autor hubiera optado por contaminar ese río concreto con intención de privar a ese Pueblo Indígena en particular de sus derechos fundamentales.
Cabe destacar que el artículo 7, párrafo 1 K) del Estatuto de Roma tipifica como crímenes otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física.
En vista del lugar central que ocupa el medio ambiente en la vida social, cultural, religiosa y espiritual de muchas personas, en particular de los miembros de Pueblos Indígenas, los daños ambientales, la explotación ilegal de de recursos naturales y la confiscación ilegal de tierras pueden a menudo ser fuente de gran sufrimiento físico o mental, incluso cuando no constituyen uno de los demás crímenes de lesa humanidad enumerados en el artículo 7 del Estatuto de Roma.
Finalmente, mientras el causante del sufrimiento fuera consciente de que en el curso normal de los acontecimientos tendría lugar ese daño, tales actos podrían calificarse de crímenes de lesa humanidad o actos inhumanos de otro tipo.
Ni autoelogio oficial ni amnesia opositora
Por Isaías Ramos
Esta Semana Santa encuentra al país en medio de una incertidumbre internacional real y de una incertidumbre interna todavía más vieja: la de una clase política que, cuando el pueblo necesita verdad, vuelve a ofrecer relato. Luis Abinader habló de cambiar la “cultura de corrupción” por una de transparencia. Leonel Fernández dijo que los precios venían subiendo por la ineficiencia del PRM. Danilo Medina exigió un plan frente a la crisis derivada de la guerra con Irán y reclamó austeridad porque al pueblo no se le puede pedir todo el sacrificio mientras el Gobierno no se sacrifica en nada.
Los tres quieren ocupar la tribuna moral del momento. Pero, vistos con serenidad, los tres revelan el mismo problema: el oficialismo quiere absolverse y la oposición tradicional quiere amnistiarse.
Uno habla de transparencia desde el poder. Los otros hablan de crisis como si no hubieran dejado, durante años, buena parte del endeudamiento, del privilegio y de la fragilidad estructural que hoy vuelve tan vulnerable a la República Dominicana. No estamos viendo una disputa entre verdad y mentira. Estamos viendo, demasiadas veces, una competencia entre autoelogio y amnesia. Y el pueblo ya no debería seguir dejándose encerrar en esa falsa alternativa.
Por eso hay que decirlo sin rodeos: la corrupción no se apaga con palabras. No se derrota con congresos partidarios sobre ética. No se derrota con discursos de transparencia. No se derrota con opositores que descubren el dolor popular solo cuando no gobiernan.
La corrupción empieza a retroceder cuando un país instala educación, concientización y disciplina, de manera coherente, persistente y consistente; y, por último, consecuencias reales para quien viola la ley y el orden. Sin esa secuencia, todo discurso moral corre el riesgo de convertirse en propaganda. Y cuando la mora judicial en casos de presunta corrupción supera el 80%, la prédica ética sin consecuencia se parece demasiado a una cultura de favoritos protegidos y de impunidad administrada.
La verdad completa empieza por las finanzas públicas. Según el Presupuesto Consolidado del SPNF 2026, la Administración Central proyecta RD$1,342,258.2 millones en ingresos, RD$324,257.1 millones en intereses de la deuda y RD$121,192.6 millones en aplicaciones financieras. Traducido al lenguaje del ciudadano: entre 32.8 y 33.2 pesos de cada 100 que ingresan al Estado ya están comprometidos por intereses y amortización/aplicaciones de deuda. Esa no es una opinión. Es una señal de alarma fiscal. Y esa carga no cayó del cielo.
Es el resultado acumulado de años de endeudamiento bajo las administraciones de las mismas fuerzas políticas que hoy se disputan el relato nacional, sin haber explicado con el debido detalle y con la debida seriedad en qué se invirtió cada peso tomado a nombre del pueblo dominicano, qué problema resolvió y qué resultado concreto dejó para el país.
Con una carga así, la austeridad que demandan las circunstancias no debe empezar por el bolsillo exhausto del ciudadano común. Debe empezar por el privilegio enquistado del poder: gasto público innecesario, subsidios no auditables, gastos tributarios injustificados, recursos blindados a partidos, salarios estatales desproporcionados y rentas protegidas por décadas de un Estado complaciente. Solo después de esa cirugía arriba puede pedírsele al país un sacrificio adicional con autoridad moral. Lo contrario no es disciplina: es crueldad administrativa.
Y hay una coincidencia todavía más grave entre oficialismo y oposición tradicional: cuando se trató de cerrar el sistema político para protegerse entre sí, convergieron. La Constitución reconoce, en su artículo 22, el derecho de ciudadanía a elegir y ser elegible. Sin embargo, tras la sentencia TC/0788/24, el Congreso no reguló las candidaturas independientes: optó por suprimirlas. Diario Libre reportó que legisladores del PRM, PLD, Fuerza del Pueblo, PRSC y otras fuerzas se pusieron inusualmente de acuerdo para aprobar esa eliminación. Ahí no hubo rivalidad real. Hubo defensa corporativa del sistema cerrado.
Eso debe entenderlo bien el pueblo dominicano. No se trata solo de una discusión técnica. Se trata de si el ciudadano conserva o pierde espacios reales para competir fuera del oligopolio partidario. Se trata de si las grandes maquinarias pueden seguir repartiéndose la cancha mientras le dicen al país que su libertad política consiste en escoger siempre entre los mismos administradores del mismo sistema. Esa es la lógica que el pueblo ya no debería aceptar: el viejo libreto del dominicano súbdito. Pedagogía moral para abajo, comodidad política para arriba; sacrificio para el ciudadano, excepción para el privilegiado; deber para el pueblo, impunidad para el poder.
Esta Semana Santa debería servir para discernir el bien del mal en la vida pública. El bien no está en el gobernante que se felicita mientras preserva demasiadas excepciones. El bien no está en el opositor que denuncia el presente como si no hubiese pasado años incubando parte de lo que ahora critica. El bien político, en esta hora, está en algo mucho más exigente: verdad fiscal, austeridad arriba, protección de los más vulnerables, defensa de la Constitución y un régimen de consecuencias real.
La República Dominicana sí puede soportar tiempos duros. Lo que ya no debería seguir soportando es la incoherencia de quienes le piden deber mientras administran privilegio, opacidad e impunidad selectiva. Si de verdad vienen sacrificios, el primer recorte debe hacerse arriba. Y la primera disciplina debe imponerse al poder.
Solo entonces el esfuerzo nacional dejará de parecer abuso
y podrá empezar a parecerse a un pacto republicano.
Por Oscar López Reyes
Con sus resabios personales en la creencia de ser el rey de la selva, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha roto el pecho de la humanidad, a la que mantiene en ascuas y causándole una dolencia inconmensurable. Perpetra una hecatombe en el salvajismo a guisa de la confrontación con las supremas instancias institucionales de su país y de su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas junto a Rusia, China, Francia y Reino Unido. ¡Caray …!
Detrás del apoderamiento geoestratégico del Golfo Pérsico, que concentra el más gigantesco volumen de petróleo y gas del globo terráqueo, y el control del estrecho de Ormuz, Estados Unidos está apelando a su corpulencia convencional y tecnológica, desestabilizando, como un tobogán, la economía, los ecosistemas y la salud humana universal.
Las tormentas de fuego son parecidas a un Armagedón y cumplen una profecía bíblica. En el empeño imperialista/hegemónico de la superpotencia de Norteamérica y expansionista territorial del sionismo de Israel, se han intensificado los bombardeos aéreos en Irán y el Golfo Pérsico, destrozado edificios, hospitales, escuelas, cuarteles y bases castrenses, centrales nucleares y otras infraestructuras militares, industriales y urbanísticas.
El saldo ha sido de miles de muertos y heridos, hambrunas y desplazamientos poblacionales, que tiemblan en el ensordecedor zumbido de las cargas explosivas. Aunque cuentan con armas nucleares, Estados Unidos e Israel también matan persiguiendo detener el proyecto de bombas atómicas emprendido por Irán.
Por esta conflagración bélica ha sido apretado el botón de pánico energético, acelerado la volatilidad económico-financiera internacional -con la consiguiente avalancha inflacionaria-, los daños medioambientales y el estrés postraumático crónico, cocidos por el mal olor cadavérico, el calor de los escombros en llamas y la diseminación en la atmósfera de fardos de pólvoras y sustancias nocivas.
En anclas parecidas, el influyente humorista gráfico de diarios de España Antonio Fraguas de Pablo (Forges, 1942-2018) tiró un alarido expresivo: “No hay guerras justas y guerras injustas: solo hay malditas guerras”, apropiado para ser repetido en esta época.
¡Oh guerras! De veras, estas han sido gestadas por desarmonías espirituales individuales, el ensanchamiento de negocios en la codicia económica, las rivalidades por apoderarse de recursos naturales, franjas fronterizas y por geoestrategias en la desconfianza, las demandas de seguridad ante amenazas y los fracasos diplomáticos.
En la escalada guerrera de Estados Unidos e Israel contra Irán (iniciada el 28-2-2026), el primer complejo militar fabricante y exportador de armas está de pláceme, cual festines carnívoros de perros y gatos, alacranes y buitres, y ratas y leones. Los cielos, mares y tierras retumban saturados de drones suicidas y sistemas anti-drones, misiles balísticos de largo alcance y aviones bombarderos ultramodernos, con toques de sirenas para huir despavoridamente hacia los refugios.
En este escenario de acometidas, el presidente Donald Trump (Taco) y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu (Bibi) traen a la memoria las atrocidades del nazi autoritario de Alemania Adolfo Hitler, por aquello de “El veneno de la sangre”, y la crueldad.
Y, en ese hábitat, han detonado esos dos osados que, con vértebras que flechan lutos, se engullen un elefante africano sin obedecer las normas jurídicas, éticas y de salubridad; sin arrojar gases del estómago ni dar señales de sonrojo. La catástrofe de Trump desde la Casa Blanca y Netanyahu desde Beit HaNassi (Casa del Presidente), convoca a glosar las odas del poeta español Vicente Aleixandre (1898-1984), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1977:
“…Suena en las calles /Todas las casas gritan/… y de esa ventana rota sale un grito de muerte/Seguís. De ese hueco sin puerta/sale una sangre y grita/ Las ventanas, las puertas, las torres, los tejados/gritan. Son niños que murieron/Por la ciudad gritando/…un río pasa: un río clamoroso de dolor que no acaba/No lo miréis: sentido/Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas/”.
Incontestablemente, la guerra del 2026 está engordando el mercantilismo de las herramientas de muerte, en el batir de récords de ventas de las compañías armamentistas enclavadas en una nación que pregona defender la vida y los derechos humanos. El Pentágono está pidiendo cuadruplicar la producción de esos artefactos para reponer los arsenales y sustentar los enfrentamientos, en tanto que Lockheed Martin, RTX (Raytheon), Northrop Grumman, General Dynamics y Boeing han suscrito contratos sin precedentes, con encapié en la tecnología aeroespacial, como los misiles de precisión.
La carrera belicista se acrecienta colosalmente, sin contención de naciones capitalistas ni socialistas. En 2025, el gasto militar mundial ascendió a unos 2,63 billones de dólares, que equivale a un incremento del 2,5%, comparado con el año anterior. Ese presupuesto está liderado por Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Reino Unido, India, Arabia Saudita, Japón, Ucrania, Francia, Israel, India, Pakistán y Corea del Norte.
A riendas sueltas, las superpotencias acumulan un arsenal nuclear que cifra 9,745 ojivas, conforme con el último monitoreo de la Prohibición de Armas Nucleares. Ellas son un riesgo a gran escala por su utilización ante una situación de presión, un error de cálculo o un accidente, con lo cual serían aniquiladas más de 5 mil millones de personas, especies animales y vegetales. Ese cataclismo radioactivo destruiría la civilización humana.
En contraste con la prosperidad en la venta de armas de fuego, se disparan los precios del petróleo y el gas, los mercados financieros sobrellevan una recia perturbación, particularmente con la caída de las cotizaciones bursátiles, y los ciudadanos estadounidenses se ven compelidos a pagar un costo calculado en más de 890 millones de dólares diarios.
Esa tirantez marcial causa estragos financieros, y revive la teoría de los conflictos sociales y políticos, expuesta por el filósofo y revolucionario alemán Carlos Marx (1818-1883) en su obra «Contribución a la crítica de la economía política» (1859), cuando aún no proliferaban instalaciones atómicas.
El fundador del socialismo científico postula que los conflictos sociopolíticos no son casuales, sino que nacen de la infraestructura económica (relaciones de producción) que, a su vez, cimienta y levanta la superestructura jurídica y política. Plantea que, por la pugna en torno a recursos limitados, la sociedad está inmersa en una discrepancia perpetua (pobreza, discriminación, violencia doméstica, guerras y revoluciones), y que el orden social se sustenta en la dominación y el poder, y no en el consenso y la conformidad.
En esa coordenada, opinamos, el armamentismo alimenta el planteamiento marxista-leninista de que la lucha armada encarna el medio esencial para conquistar y mantener el poder político. La anterior premisa de Carlos Marx se complementa con la famosa frase acuñada, el 7 de agosto de 1927 y reafirmada en 1938, por el líder de la revolución (1949) y presidente de la República Popular China (1949-1976), Mao Tse Tung: «El poder político nace del cañón de un arma», o sea, «del fusil».
La inversión monetaria para la defensa y para neutralizar capacidades militares luce que seguirá en marcha, para que por calles y avenidas veamos transitar, lentamente, más carros fúnebres con seres humanos devorados, sin bombas y con flores; más guirnaldas sin arder en mañanas, tardes ni noches de hogueras, pero sin pólvora, y llevados hasta cementerios, sin fuego ni sangre y dejados en tumbas frías.
En su cancionero y romancero de ausencias, el poeta y dramaturgo Miguel Hernández (1910-1942), comprometido con la Guerra Civil Española, esparció su lírica contra las hostilidades en la hoguera: “Tristes guerras/si no es amor la empresa/Tristes, tristes/Tristes armas/si no son las palabras/Tristes, tristes/Tristes hombres/si no mueren de amores/Tristes, tristes”.
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El autor: Periodista, escritor y catedrático.
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