Por Arismendy González
NUEVA YORK.-Con la presencia de diplomáticos, oficiales Consulares y personalidades de la comunidad dominicana se celebró, en la Catedral San Patricio de esta ciudad, la misa en honor a la Virgen de la Altagracia oficiada por Monseñor, Fausto Ramón Mejía Vallejo, Obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, quien expresó, que la “República Dominicana es un semillero donde nació la fe de toda América”.
En la misa participó una delegación gubernamental que estuvo presente en representación del gobierno que preside el presidente Lic. Danilo Medina Sánchez, también, participaron diferentes organizaciones de la comunidad dominicana quienes asistieron masivamente a la Catedral de San Patricio, ubicada en la Quinta Avenida y la calle 50 en Manhattan, donde el Obispo Mejía Vallejo, habló a cientos de dominicanos que se mantuvieron motivados durante la participación del religioso que envió un mensaje de «Fe y Esperanza a los quiqueyanos residentes en el exterior».
El Obispo fue invitado de honor del Comité Arquidiocesano Nuestra Señora de la Altagracia, que como cada año trae de República Dominicana un religioso para que celebre la misa oficial en la Catedral San Patricio de esta urbe neoyorquina, que este año estuvo llena dominicanos residentes en los diferentes condados de la ciudad de Nueva York.
El religioso Mejía Vallejo, puntualizó, que el país pasa por una “turbulencia” que ya esta llegando a camino seguro. También Exhortó a las “familias, que se han olvidado de la Fe, de los principios, y la pérdida de los valores, por lo que les pido, que si aman a la Virgen de la Altagracia, si queremos honrar a María, es necesario rezar el Ave María”.
Mejía Vallejo, afirmó, que fue en la República Dominicana, donde se dio “ la primera misa, se construyó la primera Universidad y Nuestra Señora de la Altagracia ha sido nuestra protectora, en esta isla que fue cuna de la evangelización, citando como ejemplo histórico que Venezuela fue parte de la Diócesis de Santo Domingo, pero, cada país tiene una vocación distinta”.
”Los dominicanos residentes en el extranjero cuando visitan el país no se quieren ir; y se preguntan ,como es que con tanta pobreza , la gente siempre tiene una sonrisa, naturalmente el dominicano es alegre, siempre es acogedor y servicial”. Afirmó, el Obispo Mejía Vallejo.