Sin una fecha precisa para volver a la mesa de diálogo, interrumpida el pasado 5 de julio después de tres intentos frustrados, el líder agrario César Jerez declaró a medios locales que están a la expectativa de una respuesta oficial sobre las dos propuestas que el campesinado planteó.

Los campesinos se mantienen a la espera de una señal del Gobierno para reiniciar el diálogo. (foto: Archivo)
Los campesinos del Catatumbo, en protesta desde hace 43 días, se mantienen a la espera de una señal del Gobierno colombiano para reiniciar las negociaciones que pongan fin a la grave crisis humanitaria en el departamento de Norte de Santander (noreste).
Sin una fecha precisa para volver a la mesa de diálogo, interrumpida el pasado 5 de julio después de tres intentos frustrados, el líder agrario César Jerez declaró a medios locales que están a la expectativa de una respuesta oficial sobre las dos propuestas que el campesinado planteó el viernes pasado.
“A través de la Iglesia católica, el senador y actual presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, y la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes, formulamos dos propuestas al Ejecutivo para revivir las conversaciones, que continúan en punto muerto”, sostuvo Jerez a un diario local.
En esa misma vía, el líder campesino exigió el envío al municipio de Tibú de una comisión gubernamental con capacidad de decisión para dialogar y una reunión con el presidente Juan Manuel Santos.
En medio de la fuerte represión por parte de las fuerzas de seguridad para desalojar a los agricultores que se encuentran en la vía Tibú-Cúcuta, los manifestantes siguen dispuestos a mantenerse firmes hasta lograr un acuerdo final, entre ellos la declaración de una zona de reserva campesina.
El Gobierno continúa condicionado el diálogo al desbloqueo de las vías y mantiene inmóvil la posibilidad de definir el pliego de peticiones, que los agricultores exigen para evitar el avance del latifundio de las transnacionales en esa región.
Jerez reiteró la preocupación de los campesinos por un desenlace violento en el área por la manera cómo ha ido incrementando la presencia militar. Según cálculos de los manifestantes, en la zona hay más de siete mil efectivos entre policías, miembros del ejército y del Escuadrón Móvil Antidisturbios.
Las concentraciones en el Catatumbo se dan de forma paralela con la huelga emprendida por los mineros colombianos, quienes exigen que el Gobierno derogue el Decreto 2235, que faculta a la fuerzas públicas para destruir la maquinaría de los trabajadores de la minería que no posean título de autorización.
Asimismo, piden la adecuación de la normativa vigente en esta materia, para poder ejercer su labor legalmente.
Ambos estallidos sociales manifiestan la grave crisis social que atraviesa Colombia, cuando desde el pasado 11 de junio, al menos 15 mil campesinos se mantienen en pie de lucha, exigiendo al Ejecutivo el establecimiento de una zona de reserva campesina y otras reivindicaciones.
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