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Opinión

“El perro vuelve a su vomito y la puerca a revolcarse en su cieno”

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Por: Edgard Paniagua Miguel

Parafraseando lo dicho por un científico agnóstico que decía que “cuando ellos (los científicos) llegan a la cima de algún conocimiento, se encuentran con los cristianos que hace tiempo ya estaban allá”. Así pasa con la noticia publicada en Acento.com y cuyo enlace está más abajo.

https://acento.com.do/actualidad/pastor-jose-linares-lider-con-mis-hijos-no-te-metas-es-acusado-por-su-hija-de-abuso-sexual-9210335.html

Esa noticia se ha quedado corta, muy corta, en relato, y en muchas otras acciones que; desde el litoral Romano, por ejemplo, se hacen en el nombre de Dios; en muchas más, que desde el litoral Luciferino también se hacen en el nombre del Ángel de luz.,

Sin embargo, es una realidad que describe Dios en la Biblia, de manera que cuando (Acento.com) lo detalla y describe, ya en la cima estaba Dios diciéndolo y dejándolo por escrito hace miles de años.
Por lo que no es de extrañar.

Y falta más, muchos escándalos más en el Nombre del Señor. Pues son parte de las acciones para desacreditar a Jesús y Su iglesia, pretextos para perseguirla y prohibirla.
Cosas que hay que tener presente y enseñar para que nadie tenga confusión.

De tapa a tapa en la Biblia Dios revela las acciones falsas, que los falsos hacen falsamente en Su Nombre.
Acciones que describe detalladamente al igual que el destino de esos falsos.

Muchos creyentes se hacen la pregunta: “Qué nos pasa?” Otros, qué le pasa a los evangélicos? Y como una pregunta mal formulada tendrá una respuesta errada, así también continúa la confusión.

Los falsos “salen de nosotros” pero no son de nosotros, como dice el Apóstol Juan en su 2 carta capitulo 2:19

No podemos preguntar “qué nos pasa?” pues asumimos acciones de demonios como si fuesen nuestras, y no es correcto, en ellos se cumple el dicho que cita el Apóstol Pedro en 2 Pedro capítulo 2 haciendo referencia a los falsos predicadores y maestros:
“Salieron para que se cumpla el dicho: el perro vuelve a su vomito y la puerca a revocarse en su cieno”.

Que la ignorancia de muchos permita esas cosas, que la cobardía de muchos también, que la haraganería intelectual e ignorancia voluntaria permitan esas cosas, que esas cosas se quieran usar para hacer daño a la iglesia, no quiere decir que Dios y Su verdadero Pueblo tengan que cargar con eso.

La Epístola de Judas es muy apropiada en este contexto. Pues describe detalladamente el accionar de los falsos pastores. Léala y será edificado.

El Apóstol Pablo dice que el diablo se viste de “Angel de Luz” para devorar al hombre.

No es en su forma vulgar, de payaso y bufón como Roma lo trivializó desde la Edad Media, NO, es como “Angel de Luz” saco y corbata, buenos modales, finas atenciones y revestido de “espiritualidad” buenas y grandes iglesias y elocuentes predicadores, predicaciones revestidas de DDHH y justificaciones sociales para el bien común.

Ni por asomo infinitesimal debemos aceptar culpas y acciones demoníacas como si fuesen del Pueblo de Dios.

Pero todavía persisten los crímenes de Roma en el Nombre de Dios!
Y los siguen cometiendo…en todos los lugares y de diversas formas, y muchos se creen que es cierto, que Dios es el responsable y que está detrás de eso.

Pero para entrar en su propio campo y esfera; la ideología de géneros, pedofilia, bestialismos, el aborto, cambio de sexo desde temprana edad, zoofilia, el robo de cuantía menores como acción permitida sin penalización etc. etc., no se hacen y se está legislando en el Nombre de los DDHH y bien común, cuál es lo extraño de este asunto?
Es una práctica muy socorrida de los infames e injustos, de los perdidos y condenados hablar en nombre de Dios y los DDHH y bien común para hacer daño y buscar beneficios propios y poder.

“Lo extraño es que Dios no halla entregado a toda la raza humana a su propia perdición, y siga manteniendo firme Su Pacto de amor y Su promesa de Redención para todos aquellos que se arrepientan y lo busquen de corazón.”

Eso es lo que debe extrañar y ser publicado por Acento.com de forma paralela para que no se malinterprete su publicación como algo avieso u opuesto a Dios.
Y si esto último fuese la intención de Acento.com, que yo no lo creo, ellos han de entender que solo ellos se están haciendo daño.
Pues el oponerse a Dios, nunca a nadie, en ningún espacio o tiempo le ha ido bien.

Dios tenga misericordia y que ésta noticia sea una alerta para que muchos estudien la Biblia y la entiendan y así no sean presa fácil del diablo y sus agentes vestidos de “Luz”; ataques y acciones que se irán incrementando cada día más.

No podemos perdernos en lo claro, el mundo está viviendo una lucha espiritual que se deriva a su vez de luchas que se están llevando a cabo en otro plano que no es el terrenal; si no el celestial.

Para entender esto hay que “nacer de nuevo” aceptar Jesus como Señor y Salvador y así poder ver y conocer estas cosas de forma clara.

El que así no hiciere (aceptar a Jesus) seguirá engañado, siendo engañado y engañando a otros; con buenas o malas intenciones, en ignorancia voluntaria y/o por desconocimiento, pero da igual, en estas cosas las consecuencias son irreversibles, indetenibles e injustificables.

Nadie podrá decir el día de su juicio final, ay Señor pero yo no sabía!!!

Ahí está la Palabra de Dios publicada en más de 2800 idiomas y dialectos, el libro más vendido del mundo, más leído y revisado y del cual se ha derivado la mayor cantidad y de literatura y estudios y análisis y críticas.

Venga al Señor y arregle su cuenta con El, en Jesús, El está presto para perdonar.
Ven y ve!

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Opinión

La Corte Penal Internacional y la Justicia Internacional (3 de 3)

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Por Rommel Santos Diaz

 Se tiene reportado el uso de 250,000 niños soldados en cerca de 50 países. Para completar el panorama, se estima que 20 millones  de niños han sido desplazados como consecuencias de las diversas guerras y catástrofes humanitarias, mientras que entre  8,000 y 10,000 niños mueren cada año como consecuencia de utilización de minas antipersonales.
Existen indicios de que la trata de  niños en zonas de conflicto es una tendencia que va en aumento y esta vinculada a redes de delincuencia transnacional organizada.

La Corte Penal Internacional es el primer tribunal internacional cuyo Estatuto y Reglas de Procedimiento y Prueba brindan a las víctimas la posibilidad de participar en todas las etapas del proceso.

A diferencia de las actuaciones de las víctimas en otros tribunales internacionales, limitadas a reforzar los argumentos de la defensa o el Fiscal, la Corte Penal Internacional les reconoce derechos que les corresponden por ser quienes han sufrido la grave vulneración de sus derechos humanos y tienen la mayor expectativa de que se haga justicia.

El principal reto de la Corte Penal Internacional será demostrar que sus investigaciones y decisiones no están guiadas por móviles políticos o intereses ajenos a la justicia y la represión de crímenes internacionales.

Finalmente, en  la medida en que este sistema se vaya consolidando, siguiendo los parámetros legales del Estatuto de Roma y de las Reglas de Procedimiento y Prueba, es posible que países hoy reticentes hacia la Corte Penal Internacional modifiquen su postura hacia una  de ayuda  y cooperación. Con esto se lograría tener un sistema penal internacional plenamente universal como complemento a las iniciativas locales por sancionar crímenes de genocidio, lesa humanida, guerra y agresión.

rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

Los políticos profesionales no roban

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Por Nelson Encarnación

El reciente escándalo de corrupción detectado en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha acentuado la percepción o el convencimiento en algunos de que los políticos acceden a los cargos públicos con la intención de apropiarse de los recursos que manejan.

Ya en otras oportunidades se ha esparcido el mismo convencimiento, en ocasión de hechos judicializados que aún cursan en los tribunales sin sentencias firmes.

Estos y casos anteriores han servido de fundamento a quienes entienden que las formaciones políticas son nidos de bandidos con una amplia vocación hacia la depredación de los recursos públicos, dando lugar, al mismo tiempo, a la prédica contra los políticos y los partidos.

Sin embargo, existen argumentos y evidencias suficientes para desmontar la mala fama contra los políticos. Podemos afirmar, de manera categórica, que los políticos profesionales no roban.

Para remontarnos a los hechos más sonados de persecución a la corrupción, podemos referir el que ha sido, probablemente, el más sonoro de todos, es decir, el procesamiento judicial del expresidente Salvador Jorge Blanco (1982-1986), quien fue condenado a 20 años de prisión por hechos que, evidentemente, no cometió.

Jorge Blanco, que antes de ser político ya era un abogado prestigioso, murió en medio de precariedades materiales, una situación que no concuerda con quien supuestamente fue un corrupto.

Los hechos por los que se condenó al exmandatario no fueron cometidos por él ni por ninguno de sus seguidores con formación y compromiso político, sino por allegados que nada tenían que ver con el Partido Revolucionario Dominicano.

En el caso de los expedientes que todavía se ventilan en la justicia relacionados con hechos registrados—conforme las imputaciones del Ministerio Público—vinculan en primer plano a personeros relacionados al expresidente Danilo Medina, no a dirigentes conocidos del Partido de la Liberación Dominicana.

Y en el más reciente que ocupa la atención del país, es decir, el expediente Senasa, una simple identificación de los encartados permite concluir en que se repite el mismo patrón: los principales señalados no son políticos de militancia.

En consecuencia, si miramos los hechos con un sentido lógico y alejado de la intención de dañar a los partidos y sus dirigentes, podemos proclamar que los políticos profesionales, con formación en el servicio a la sociedad, con compromiso, no roban los fondos del erario. Ahí está la historia.

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Opinión

Honrar la Constitución o perder la República

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Por Isaías Ramos

Al despedir 2025 y abrir 2026, es fácil refugiarse en lo cómodo: deseos repetidos, frases bonitas, la ilusión de que todo cambiará solo porque cambia el calendario. Pero la República Dominicana no necesita otro brindis vacío. Necesita una sacudida de conciencia y un cambio de rumbo. Ese rumbo comienza cuando dejamos de mirar la política como un espectáculo ajeno y asumimos que la república —la casa de todos— se sostiene o se cae con la conducta diaria de su gente.

Durante más de tres décadas, una clase política dominante, reciclada en siglas, alianzas y narrativas, ha contribuido a degradar la vida pública. Se normalizó el privilegio. Se hizo costumbre la trampa. El clientelismo dejó de ser excepción y se volvió método. La impunidad dejó de ser temor y se volvió expectativa. El Estado, demasiadas veces, dejó de ser instrumento del bien común para convertirse en botín, refugio o escalera personal. Cuando lo público se vuelve mercancía, el daño deja de ser un asunto de élites y se convierte en una fractura moral, social y espiritual.

No se trata de negar que existan servidores públicos honestos ni ciudadanos decentes. Precisamente por ellos —y por los jóvenes que merecen un país digno— no podemos resignarnos. Los datos aportan contexto a una percepción extendida: el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 asigna a la República Dominicana 36/100 y la ubica en la posición 104 de 180 países. El Rule of Law Index 2025 del World Justice Project sitúa al país en el puesto 76 de 143, y en el factor “Ausencia de Corrupción”, en 90 de 143.

La experiencia cotidiana confirma esa brecha. El trámite que solo “camina” por la vía indebida. El contrato opaco. El expediente que duerme. La sanción que nunca llega. Ese desgaste produce algo peor que el enojo: produce resignación. Y cuando una sociedad se resigna, la corrupción no se frena; se perfecciona. Así es como una república se vacía por dentro, aunque conserve su nombre y sus símbolos.

La historia política lo ha advertido con claridad: cuando los ciudadanos se repliegan en el interés personal y abandonan la vida pública, el Estado se debilita y queda a merced de los peores. Cuando un pueblo ama su país, respeta las leyes y vive con sobriedad cívica, es posible avanzar hacia el bienestar compartido. Cuando se instala la indiferencia, el interés particular aísla y la república se convierte en un cascarón.

Si 2026 será un año de esperanza, esa esperanza no puede ser pasiva. Tiene que ser esperanza disciplinada: la que mira el abismo, lo nombra y aun así decide construir un puente. Ese puente se llama Constitución. No como símbolo ceremonial, sino como norma viva. El artículo 6 establece su supremacía y declara nulos los actos contrarios a ella. El artículo 7 nos define como Estado Social y Democrático de Derecho. El artículo 8 fija como función esencial del Estado proteger los derechos de la persona y respetar su dignidad.

Honrar la Constitución no es citarla: es vivirla. Es aceptar que no puede haber Estado de derecho con corrupción estructural; que no puede haber democracia con clientelismo; que no puede haber justicia con privilegios. Honrar la Constitución es convertir el servicio público en honor y no en negocio; proteger el dinero del pueblo como sagrado; poner el mérito por encima del padrino; transparentar compras, obras y nombramientos; y asegurar consecuencias reales a quien robe lo común. Esa es la frontera entre república y fachada.

Por eso, en 2026, el Foro y Frente Cívico y Social debe reforzar en todo el territorio nacional un despertar de conciencia sostenido y pacífico que convierta indignación en organización y esperanza en disciplina. No se trata de incendiar el país; se trata de iluminarlo. No de sustituir instituciones, sino de obligarlas a cumplir su rol constitucional con presión cívica legítima.

La ruta es concreta y verificable: formación cívica territorial, veeduría social continua y defensa constitucional práctica, acompañando denuncias, dando seguimiento público a los casos y exigiendo consecuencias sin selectividad.

Nada de esto se logra solo con organizaciones. Se logra con el ciudadano común. En esta semana de cambio de año, vale la pena asumir un pacto sencillo: renunciar a pagar sobornos, a pedir favores indebidos y a justificar privilegios; comprometerse a informarse antes de opinar, a exigir rendición de cuentas en lo local y a participar más allá del voto. Un país cambia cuando cambia lo que su gente considera “normal”.

Imaginemos, con realismo, la nación que podemos construir si ese giro comienza: una donde no se necesita padrino para un servicio; donde un contrato público no es lotería para unos pocos, sino obligación transparente; donde el funcionario teme más a la justicia y a la vergüenza pública que a la pérdida del cargo; donde el joven respeta al competente y no admira al tramposo. Que Dios —y la conciencia despierta de cada dominicano— nos guíe y nos exija verdad, justicia y rectitud; que el amor a la patria sea conducta diaria; y que la defensa de la libertad sea nuestro sentir y nuestro hacer.

Cerramos 2025 con una verdad incómoda: hemos permitido demasiado. Abrimos 2026 con una verdad poderosa: todavía estamos a tiempo. Honrar la Constitución o perder la República: esa es la elección de nuestro tiempo. Salvemos la patria.

¡Despierta RD!

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