Residentes de la zona de Alepo, han afirmado que rebeldes sirios, han disparado al aire para dispersar la manifestación. La intención de los grupos armados, es debilitar las rutas de suministro de las fuerzas leales al presidente sirio, Bashar al-Asad.
Rebeldes han sido acusados de disparar a los manifestantes. (Foto: Archivo)
Un grupo de civiles en Alepo (norte) de Siria realizaron este miércoles una serie de protestas para exigir el fin del bloque del suministro de alimentos y medicinas a las zonas controladas por el Gobierno de Bashar Al Assad. Según declaró uno de los residentes de la zona, los rebeldes sirios, han disparado al aire para dispersar la manifestación.
Esta acción se ha desencadenado específicamente en el barrio Bustan al Qasr, cerca de donde se encuentra un puesto de control terrorista en el que se impide que la población que se encuentra bajo las fuerzas gubernamentales ingrese alimentos. La restricción aplica para rubros como: medicinas, aceite, productos infantiles, leche, verduras, carne y pan.
La intención de los grupos armados, es debilitar las rutas de suministro de las fuerzas leales al presidente sirio, Bashar al-Asad; aunque ahora los civiles también tienen problemas de alimentación, según han afirmado los residentes.
En un registro audiovisual publicado en la web, los sirios gritan que el pueblo quiere el final del bloqueo y piden a los insurgentes que abran el puesto de control de Garay al-Hayz.
Un activista del grupo denominado “Mártires de Alepo” ha dicho que los terroristas han disparado a los manifestantes, dejando una persona muerta y varias heridas, sin embargo, la información no fue confirmada por las autoridades.
Millones de habitantes del oeste de Alepo, se encuentran bajo el control del Ejército sirio. Muchos han afirmado que los precios de los alimentos se han multiplicado y que productos básicos como el pan o la harina son muy difíciles de encontrar por el bloqueo. Algunos, han comenzado a almacenar comida, como arroz y trigo, que aún alimentos de difícil acceso.
Estados Unidos levantó el miércoles las sanciones contra la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien asumió el poder después de que Washington derrocara a su predecesor, Nicolás Maduro, en una operación militar en enero.
Según una publicación en el sitio web de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el nombre de Rodríguez fue eliminado de la «Lista de Nacionales Especialmente Designados».
Rodríguez celebró la decisión y escribió en X que formaba parte de la «normalización y fortalecimiento» de las relaciones bilaterales.
«Confiamos en que este progreso permitirá el levantamiento de las sanciones actualmente vigentes contra nuestro país y hará posible construir y garantizar una agenda de cooperación binacional eficaz en beneficio de nuestros pueblos», añadió.
Las relaciones entre Washington y Caracas se han estrechado desde el derrocamiento de Maduro, y Rodríguez ha accedido a las exigencias del presidente estadounidense Donald Trump de que Caracas abra su industria energética a las empresas estadounidenses.
Rodríguez fue vicepresidente de Maduro y fue sancionado por Washington por ser un funcionario clave en su gobierno, junto con otros funcionarios como el exministro de Defensa Vladimir Padrino López y el ministro del Interior Diosdado Cabello.
Rodríguez despidió a López a mediados de marzo, pero ella ha tenido que mantenerse en una posición delicada entre las exigencias de Washington y las de sus propios partidarios desde el derrocamiento de Maduro.
Cabello, que sigue en el cargo, es considerada una de sus principales partidarias.
El lunes, la embajada de Estados Unidos en Caracas reanudó sus operaciones tras permanecer cerrada durante siete años, según informó el Departamento de Estado.
La reapertura se produjo tras la operación militar estadounidense que detuvo a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas el 3 de enero, y los trasladó a Nueva York para que se enfrentaran a cargos de narcotráfico que ellos niegan.
Según las autoridades venezolanas, la operación causó la m
Texas, Estados Unidos.-“Atención: el río es una zona militarizada. Una regla de seguridad, de propiedad de defensa, que prohíbe la entrada por el río. Entrando por esta área constituye una violación de esta regla. Si cruzan el río, estarán entrando ilegalmente y seránenjuiciados”.
La advertencia irrumpe en el silencio del amanecer. Se transmite desde altavoces de alta potencia instalados en puntos estratégicos del Valle del Río Grande, en el sur de Texas. Su alcance es tal que puede escucharse desde territorio mexicano, a varios kilómetros de distancia.
El mensaje se repite cada minuto, sin parar. Su propósito es frenar a quienes intentan cruzar de manera irregular la frontera sur entre Estados Unidos y México.
Decenas de estos altavoces están distribuidos a lo largo de la zona fronteriza. Las autoridades los colocan en puntos considerados vulnerables o de alto flujo migratorio: desde áreas remotas, donde los migrantes avanzan a pie, hasta tramos estratégicos del río Bravo.
Es jueves. Son las 7:11 de la mañana en Granjeno, Texas. El sol aún no sale. Un grupo de periodistas latinoamericanos, acompañado por agentes migratorios, observa uno de estos altavoces durante un recorrido por la frontera sur.
“Por aquí cruzan muchos (migrantes)”, dice la oficial Susana González, especialista de la Oficina Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza.
Frontera sur de Estados Unidos.Sauro Scalella/ LD
Los altavoces están instalados en torres verticales sobre pequeños remolques.
Además de emitir ese tipo de alertas, las torres también funcionan como sistemas de rescate. Con solo presionar un botón rojo, se activa una señal hacia la Patrulla Fronteriza, mientras una voz automatizada responde en 10 idiomas —entre ellos español, inglés, mandarín y portugués—: “Por favor, mantenga la calma. La ayuda está en camino. Es importante que no se vaya”.
En total, hay 79 torres desplegadas en el sector, según datos oficiales.
El sistema está diseñado para asistir a cualquier persona en peligro, especialmente migrantes que enfrentan situaciones críticas como la deshidratación. En lo que va de 2026, la Patrulla Fronteriza ha encontrado al menos 15 cuerpos a lo largo del valle, una cifra que ya supera la registrada en todo el año fiscal 2025, cuando se localizaron ocho.
El sector del Valle del Río Grande ha sido durante muchos años uno de los principales puntos de entrada para migrantes provenientes de Centroamericana y Sudamérica.
Hace apenas tres o cuatro años, la Patrulla Fronteriza detenía entre 2,000 y 3,000 personas al día en esta zona, explica Rod Kise, portavoz de la Oficina de Asuntos Públicos de la agencia federal en ese sector.
Hoy, el panorama es distinto.
Tras el endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump, el flujo ha disminuido drásticamente.
El muro que construye la gestión del presidente Donald Trump es más alto y robusto que los anterioressauro scalella/ld.
“Ahora estamos viendo entre 50 y 70 migrantes diarios”, señala Kise. “Desde que esta administración comenzó, los números han bajado considerablemente”.
Aun así, el Valle del Río Grande continúa siendo el sector con mayor número de detenciones. En lo que va del año fiscal, las autoridades han arrestado a 5,832 migrantes en esta área, según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). La mayoría proviene de México.
Entre ellos, también hay dominicanos: al menos 28 han sido detenidos en el año fiscal 2026 tras intentar cruzar ilegalmente las aguas del río Bravo, según Kise.
Los periodistas también recorren un tramo abierto en la ribera del río Bravo, justo debajo del puente internacional McAllen-Hidalgo, que conecta con Reynosa, en Tamaulipas, México.
El paisaje es rural: hierba alta, matorrales y un camino marcado que desemboca en el río por donde migrantes ya han cruzado irregularmente, según las autoridades. En el suelo quedan rastros de ese cruce silencioso.
“Podemos observar aquí un poco de basura. Lo que normalmente las personas cargan: agua, algún tipo de comida, sueros. Esta es basura que queda de toda la actividad (migratoria) que vemos aquí”, explica González, mientras ilumina el área con un foco.
Susana González, especialista de la Oficina Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza.Sauro Scalella/LD.
Al otro lado de la orilla, ya en territorio mexicano, González señala que, aunque algunas personas aparentan estar pescando o simplemente pasando el rato, en muchos casos “están vigilando el movimiento” de los agentes para “informar si va a cruzar un grupo” de migrantes.
Quienes logran cruzar el río Bravo se enfrentan a otro desafío. Del otro lado les espera un terreno seco y difícil, lleno de plantas con espinas y animales salvajes como víboras, insectos, garrapatas e incluso ocelotes.
En medio de ese entorno, los agentes de la Patrulla Fronteriza buscan señales que indiquen por dónde han pasado los migrantes. González lo explica: “Nos enfocamos en las ramitas de los árboles. Si está rota en una dirección. Son detalles que son parte de nuestro entrenamiento y los vamos mejorando día a día”.
Las huellas también son importantes. Por la forma y lo recientes que se vean, los agentes pueden saber si alguien pasó por algún lado hace poco. Pero muchos migrantes intentan evitar ser detectados colocando cartón en la suela de sus zapatos, para no dejar marcas en el suelo.
El río, sin embargo, cuenta con sensores de movimiento y gran parte del valle está cubierto por cámaras de vigilancia que operan las 24 horas. A esto se suma un sistema de monitoreo constante.
“Desde el primer nivel contamos con sensores a lo largo del monte que mandan la señal (de movimiento). Otro nivel viene siendo el sistema de cámaras ubicadas (por ejemplo) en el puente. También tenemos las torres (de vigilancia). Y también contamos con asistencia de helicópteros”, detalla González.
A nivel general, en todas las zonas fronterizas, las autoridades estadounidenses han detenido 27,879 migrantes durante el presente año fiscal, de los cuales 18,900 son mexicanos.
La visita de los reporteros internacionales formó parte de un programa de cobertura sobre inmigración organizado por el Departamento de Estado estadounidense y la firma de periodismo Inquire First, que se extendió por una semana.
El Ejército de Israel dijo este domingo que lanzó durante la noche una nueva oleada de ataques «a gran escala» en Teherán contra instalaciones de producción de armas, cuarteles generales y una base militar de entrenamiento de soldados.
«Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continúan intensificando su impacto operativo en los sistemas y capacidades militares del régimen», recoge el comunicado castrense.
El Ejército asegura que, entre las instalaciones atacadas, se encuentra una base militar iraní utilizada para el entrenamiento de soldados; una instalación de producción y almacenamiento de armas del Ministerio de Defensa y al menos un cuartel general del Ministerio de Inteligencia iraní.
Impacto de los ataques en Tel Aviv
En lo que va de domingo, Irán ha lanzado al menos siete oleadas de ataques con misiles que han afectado sobre todo el área metropolitana de Tel Aviv (centro del país), con la caída de fragmentos y munición de racimo en carreteras, un edificio residencial y un coche, confirmó el Ejército a EFE e informaron los equipos de emergencias.
Estos ataques han causado un herido moderado y otros 14 leves, según informó el Magen David Adom, el servicio de Emergencias de Israel (MDA).