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Trabajadores extranjeros en RD se diversifican

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Ventas infomales. Miles de personas procedentes de Haití transitan las calles del país ofertando diversos productos.

EXTRANJEROS SE DEDICAN A DISTINTOS OFICIOS

Santo Domingo.-Aunque no existen estadísticas que ofrezcan un dato concreto sobre el peso (positivo-negativo) de la mano de obra extranjera en el país, es evidente un aumento significativo de la misma en distintos sectores de la economía nacional.

De manera informal, en las calles se observan haitianos, venezolanos, peruanos y otros ciudadanos de Centro y Suramérica ofertando en el mercado distintos tipos de mercancías: agua y refresco en botella, empanadas,  jugos, arepa, maní, palomitas, maíz asado, coco de agua, plátano frito, helados, artículos tecnológicos, accesorios para mujeres y hombres, artículos artesanales, y otros.

Asimismo, en el comercio formal se puede ver a chinos, cubanos, españoles, italianos, peruanos, venezolanos, mexicanos y personas de otras nacionalidades, incursionando en distintos negocios, sobre todo, en restaurantes, importadoras, servicios tecnológicos, fotográficos, en el sector de servicios.

El incremento de los flujos migratorios desde Haití y los bajos salarios que se paga en el mercado laboral han propiciado que los trabajadores extranjeros se movilicen hacia otras áreas económicas más rentables, como el comercio ambulante informal, el transporte (motochonco, carros públicos), y los servicios.

En este año, fruto de la crisis política en Venezuela, cientos de inmigrantes de este país se han integrado a las calles a vender productos tipicos de su nación. Asimismo, se pueden encontrar en el transporte, haciendo servicio de taxi.

Para el 2012, la mano de obra de origen extranjero en el país representaba el 9.12% de la población ocupada total, o sea, eran 363,903 de 3,991,610 personas. De esta cifra, el 7.1% respondía a la nacionalidad haitiana (283,224 trabajadores), según los registros oficiales (Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes en República Dominicana -ENI 2012-, cuyos alcances no llegan a contabilizar la mano de obra informal o con estatus irregular.

Según esta encuesta, la población ocupada de origen extranjero aportaba hace 5 años al país un 7.5% de valor agregado al producto interno bruto (PIB), de esto 5.4% correspondía a inmigrantes nacidos en Haití.

Aun cuando han sido la agricultura, la ganadería, la construcción y el comercio los sectores económicos donde se registra mayor presencia de mano de obra extranjera, en los últimos años se visualiza en las calles una diversificación de la misma, en sectores no tradicionales como el transporte,  turismo y ventas informales.

Datos de la ENI-2012 y del Banco Central estiman que la población de origen extranjero aportó el 7.5% (RD$161,560.8 millones) del valor agregado de la economía, mientras que la población nacida en Haití representó el 5.4% (RD$115,920.9 millones) del valor agregado de los bienes y servicios producidos en la economía dominicana.

Porcentaje de participación
Según la última ENI, la participación de la población de origen extranjero en la economía dominicana es como sigue: en la agricultura y la ganadería (19.4%), en la explotación de minas y canteras (3.6%), en la industria manufacturera (4.6%), en electricidad, gas y agua (1.4%), en construcción (32.8%), en el comercio al por mayor y menor (7.4%), en Hoteles, bares y restaurantes (6.2%), en transporte y comunicaciones (3.8%), en intermediación financiera y seguros (7.8%), en administración pública y defensa (1.1%), y en otros servicios (5.1%). A pesar estas estadísticas, la percepción en la población es que en la economía nacional la mano de obra procedente de Haití, en áreas como la agricultura, la construcción y el comercio informal supera las cifras que maneja el sector oficial.

listindiario.com

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¿Cuánto costará la nueva cédula para cada dominicano?

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Santo Domingo, R.D.-Un total de 9,412,353 ciudadanos y residentes en República Dominicana recibirán la nueva cédula de identidad y electoral a partir del 26 de enero de 2026. De esa cifra, 942,795 personas alcanzaron la mayoría de edad desde el año pasado y serán incorporadas por primera vez al padrón de cedulación.

La Junta Central Electoral (JCE) informó que el proceso de renovación y emisión del documento tendrá una inversión de RD$ 6,500 millones. De ese monto, RD$ 2,081.6 millones se destinarán a la impresión de las cédulas, mientras que RD$ 3,500 millones cubrirán los gastos operativos y logísticos del proceso, el cual se extenderá hasta marzo de 2027.

Con base en estos datos, si 9.4 millones de personas recibirán la cédula y el costo total asciende a RD$ 6,500 millones, el gasto promedio por persona será de aproximadamente RD$ 690.58, es decir, unos RD$ 691 por cédula. Esta emisión es gratuita, 

El 26 de enero de 2026 se realizará el acto formal de impresión de la primera cédula de identidad y electoral, que será entregada al presidente de la República, Luis Abinader.

Durante febrero y marzo de 2026, la JCE ejecutará la captura y entrega focalizada a senadores, diputados, altas cortes, órganos constitucionales y comunicadores.

La apertura general de cedulación en el territorio nacional iniciará el 8 de abril de 2026, organizada por mes de cumpleaños, con captura y entrega física del documento. El proceso de renovación nacional concluirá el 31 de marzo de 2027, fecha en la que la cédula vigente perderá validez legal.

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Urgen formalizar trabajadoras domésticas tras denuncias contra Julio Iglesias

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Santo Domingo.– Las denuncias en España de que Julio Iglesia explotó sexual, psicológica y laboralmente a al menos a una de sus empleadas en su casa de Punta Cana reabre el debate sobre la necesidad de formalizar el trabajo doméstico y que se apliquen mecanismos para presentar las quejas ante las autoridades.

Mientras que la fiscalía de La Altagracia asegura que ese caso no fue denunciado en el país.

Para las representantes de gremios que agrupan a las trabajadoras doméstica ese tipo de denuncias son comunes entre sus afiliadas.

Aunque aseguran que por temor los casos no llegan ante el Ministerio de Trabajo ni a la Policía.

«Porque cuando una mujer pone una denuncia de violencia o acoso, regularmente, no le prestan mucha atención y ocurre que el (caso se repite y se repite y se repite», expresó la sindicalista, Eulogia Familia.

«Vivimos a diario contra esos tipos de abusos, violencia, acoso en el mundo del trabajo del sector doméstico. Lo hemos denunciado, pero no hay ningún tipo de ley que nos ampare en ninguno de esos sectores», dijo la presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadoras Domésticas, Marubeni Pérez.

Asimismo, aseguran que además de trabajadoras del hogar, empleadas y estudiantes también son víctimas de acoso y abusos sexuales y psicológicos.

En ese sentido, las sindicalistas consideraron oportuno la habilitación de mecanismos para prevenir ese tipo de violencia contra la mujer.

¿Cuándo ocurrió lo de Julio Iglesias?

Tras relatar lo ocurrido en una investigación periodística de medios internacionales, dos ex empleadas de Julio Iglesias lo demandaron ante la justicia española por supuestas agresiones y vejaciones sexuales en las mansiones del cantante en la República Dominicana y en las Bahamas en el 2021.

  • Debido a que las denuncias no fueron hechas en el país, el ministro de Trabajo prefirió no referirse al tema.

Las sindicalistas consultadas instaron a las mujeres víctimas de este tipo de violencia a formalizar sus denuncias.

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Legislando contra el reloj: los costos ocultos de la perención legislativa

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Santo Domingo, R.D.-En el Congreso Nacional, cada año se repite una escena que ya parece parte del calendario institucional: el apuro de las últimas semanas de legislatura para aprobar proyectos de ley antes de que «venzan». Lo que muchos no saben es que ese apuro no responde necesariamente a una urgencia nacional, sino a una disposición del Reglamento y de la Constitución que establece que si un proyecto de ley no se aprueba en dos legislaturas ordinarias (es decir, aproximadamente un año), debe considerarse no iniciado, como si nunca hubiese existido. Y así, todo lo hecho hasta ese momento, estudios técnicos, audiencias públicas, informes de comisión, debates en el Pleno, se borra por completo.

Esta práctica, conocida como perención legislativa, se ha convertido en uno de los principales factores de ineficiencia del trabajo parlamentario. Cada año, decenas de proyectos, muchos de ellos importantes, mueren por plazos y no por méritos. Y luego, los mismos legisladores deben reintroducirlos, repetir los trámites, rediscutirlos, volver a aprobarlos. Se reinicia el reloj… pero no se avanza.

Los efectos de esta dinámica son graves y múltiples. En primer lugar, se cometen errores legislativos por premura. Cuando un proyecto se acerca a su fecha de caducidad, se acelera su aprobación, muchas veces sin el estudio técnico adecuado. Se aprueban textos con vacíos legales, ambigüedades o sin análisis de impacto presupuestario. Luego vienen las enmiendas, los reclamos y, en algunos casos, las reformas de urgencia para corregir lo que no se debió precipitar.

Además, esta lógica produce un desgaste institucional profundo. Desde fuera, la ciudadanía ve cómo el Congreso aprueba algo… y luego lo deja caducar. El mensaje que se percibe es de inestabilidad, improvisación o lentitud. La confianza en el proceso legislativo se resiente, y con razón. No es fácil explicar por qué una ley ampliamente debatida y respaldada tiene que ser reintroducida cada año como si fuera nueva, solo porque el calendario venció.

Peor aún, se congestiona la agenda legislativa con proyectos repetidos. Las comisiones se llenan de iniciativas reintroducidas. Los equipos legislativos trabajan más en recuperar lo que ya se hizo que en construir propuestas nuevas. Se pierde visión estratégica. El Congreso entra en un círculo vicioso de tramitología, donde el proceso se impone al propósito.

Pero quizás el mayor problema sea que se rompe la continuidad entre las dos cámaras del Congreso. Un proyecto aprobado en el Senado, si no es conocido por la Cámara de Diputados antes de terminar el año legislativo, pierde vigencia. Y la próxima vez, debe comenzar desde cero, incluso en la cámara que ya lo había aprobado. Se desvanece todo el trabajo legislativo como si fuese papel mojado.

El Parlamento no debe ser rehén del calendario, ni el país víctima de la burocracia. Es hora de romper con la lógica de la perención automática y construir un procedimiento legislativo que honre el trabajo, respete el tiempo y sirva al bien común. Porque legislar no es correr contra el reloj: es construir soluciones duraderas para una nación que no puede esperar.

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