El virus del Nilo Occidental en EE.UU. ha atacado a mil 118 personas en los últimos meses. Las autoridades han confirmado que es uno de los brotes más altos que se ha vivido en el país desde 1999, cuando el virus llegó desde África.

El virus ha atacado a los habitantes de los Estados Unidos, dejando el número más alto de afectados desde 1999. (Foto: Archivo)
La cantidad de afectados por el virus del Nilo Occidental en Estados Unidos escaló en la última semana a 41 personas, que se suman las mil 118 ya contagiadas, un dato récord para el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de ese país (CDC).
En una conferencia telefónica, el director de infecciones de CDC, Lyle Petersen, aseguró que “el número de casos ha aumentado considerablemente en las últimas semanas, e indica que «nos encontramos en uno de los mayores brotes del virus que se ha vivido en este país”.
La CDC afirmó que sólo el estado de Texas (sur) registraba la mitad de los casos, seguido de Misisipi, Luisiana (sur), Dakota del Sur (norte) y Oklahoma (centro). Recomiendan a los habitantes de las zonas que tomen medidas para evitar ser picados por los mosquitos que transmiten la enfermedad.
En Texas hasta el martes se habían registrado 21 muertos y 586 casos, según las autoridades locales, lo que obligó a Mike Rawlings, alcalde de Dallas, a firmar una declaración de emergencia debido a la propagación del virus.
Las autoridades comenzaron a utilizar aviones para fumigar con pesticidas varias zonas y a atender a las personas que presenten los síntomas.
Los indicios más graves de la enfermedad incluyen altas fiebres, pérdida de visión y parálisis, mientras que las manifestaciones más leves van desde dolor de cabeza a erupciones en la piel. Una de cada 150 personas infectadas, contrae la enfermedad de forma grave y el 80 por ciento de las personas que está enferma, no está consciente que posee el virus.
El Nilo Occidental llegó a los Estados Unidos desde África en 1999. La transmisión es directamente por mosquitos infectados, o por transfusiones y transplantes. No hay manera de que la enfermedad se propague de manera directa entre seres humanos.