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Opinión

Aprendiendo a envejecer

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Por Edgard Paniagua

Ser consciente de la edad que se tiene al parecer no es tan fácil, así como saberlo cuando celebras tus 15 años, o para obtener una cédula o licencia de conducir.

En cierto sentido, me ha sucedido el fenómeno que se da cuando viajas en un tren a gran velocidad y no sientes dicha velocidad, pues estás dentro del tren.

Me ha costado conciliar la edad fisiológica con la del Espíritu, la mente, los gustos y los deseos, pues a veces el primero no se corresponde con lo segundo.

Me ha costado esfuerzos notables el estar consciente de mis años cumplidos cada vez. Ni siquiera mirándome al espejo puedo armonizar la edad real de la carne, con la que siento o simplemente no siento.

Pero el medio me ha ido ayudando poco a poco… por ejemplo, cuando mis hijos se referían, en edad de colegio, a su profesor de 30 años como viejo, teniendo yo 40, me preguntaba, si ese es viejo, no me imagino como me verán.

El primer servicio que tuvimos en la casa, yo entre 25-30, me decía Señor. Lo tomaba como respeto protocolar…pero pensaba, Señor yo?

Avanzando los años, alguien me dice Don, otro punto de inflexión. Ya me dicen Don, algo ven que yo no veo.

Más adelante otro me dice, “mi Don pase y siéntese”. El asunto sigue avanzando.

Y en uno de esos deslices del tránsito, involuntario, alguien me dijo: “viejo del diablo.” Me dije, llegué!
Luego algunos amigos de mis hijos se referían a mi como, “y el viejo cómo está?

Confieso que he cultivado la disciplina y hábito de verme desde arriba en medio de las circunstancias por las que paso. Me abstraigo y me veo desde arriba, me veo y me analizo, evalúo todo desde otro ángulo. Pero nunca lo he hecho con el tema edad, ni se me ha ocurrido si quiera.

Al margen de envejecer físicamente, lo cual es más notable por los de afuera que por uno mismo, o hasta por los que nos rodean (hasta cierta edad claro está, donde ya es imposible dejar de notarlo y vivirlo), el envejecimiento espiritual no representa necesariamente un desgaste.

Desde temprana edad me he querido preparar para que mi envejecimiento físico no afecte el Espíritu.

Así lo he hecho intencionalmente, el evangelio del Señor Jesucristo ha sido vital, y por otro lado, el testimonio de personas que yo las vi envejecer física y espiritualmente, también me sirvieron, pues los observaba y decía:
“como esa persona, así no quiero ser” o “quiero ser así, como esa otra persona”

Al día de hoy, a unos pocos meses de la temprana o la vejez en desarrollo, 65 años, me sigo preparando, sigo sembrando lo que quisiera cosechar,; hasta donde llegue; el carácter del Señor Jesucristo en mi, para desde ahí glorificar a Dios en la vejez, vejez…

Quiero ser un viejo fácil, no difícil.
Tratable no intratable.

Llevadero, no gruñón ni torpe.

Dejar pasar cosas, no recalentar el mismo tema una y otra vez.

Dejar que me lleven, que me traigan, que me suban y que me bajen sin problemas, mientras quiera dejar…si no quiero, pues que me guarden ese espacio.

Vivir con palabras de bendiciones para todos, buenos deseos y encomendar a Dios a todos.

Ser un consejero y predicador, promotor de la Palabra de Dios. Hablar y escribir acerca de lo trascendente del hombre, de la vida y la muerte.

No diré nunca, con Dios delante, me gustaría comenzar de nuevo, o si yo fuera joven, o lo daría todo por comenzar de nuevo. Jamás diré eso o algo similar, mi meta está delante, y es Dios, y El no está en este plano existencial, aquí no hay vuelta atrás…

Todo estará concluido a la hora de mi partida, nada me quedará inconcluso, pues mi lugar no es aquí, si no allá, más allá del Sol. Por tanto, de mi no dirán algo así como: “le faltó tal cosa”…no será cierto.

En las enfermedades ser buen paciente, no complicarle la vida a nadie. Hacer lo que haya que hacer sin estorbarle la vida a nadie.

Quiero pasar las enfermedades con cierto estoicismo, basado en la Palabra de Dios, en las esperanzas que El me da y con las fuerzas y la valentía necesaria para pasar el umbral de la muerte en forma feliz.
Sin quejas ni miedo, solo que Dios me ayude a pasar los dolores bajo Sus pies, si es que viene con dolores.

Quiero acostarme y levantarme como siempre, orando y cantando. Mirando al cielo, lleno de esperanzas y con la alegría infantil que he cultivado íntimamente con Dios.

No quiero ser resabioso, me resisto a pasar una vejez como un gruñón, quiero ser dulce, amable, amoroso y cariñoso, quiero atraer a las personas, no alejarlas por mal temperamento, por intransigente, egoísta y voluntarioso, solo sobre la base y justificación de una edad.

El carácter del Señor Jesús ha de reflejarse en nuestras vidas a cualquier edad, en cualquier lugar y ante cualquier circunstancias: ese es el mandato, y es agradable y virtuoso, que genera buena vida, buen ambiente, que hace historia para los hijos y nietos que te observan, para luego ser imitado o por lo menos bien recordado.

La madurez espiritual culmina con una vida feliz….al lado del Señor y salvador Jesucristo…rodeado de todos los familiares y amigos.

Amén y amén.

jpm-am

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Opinión

Protegen a Abinader y jorocones de estafa en Senasa

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La Operación Cobra revela una red de estafa en SeNaSa, con 28 arrestos, pero sin implicar a altos funcionarios ni empresas vinculadas a Abinader.

  • En 37 allanamientos en cinco demarcaciones fueron arrestadas 28 personas, principalmente médicos y prestadores.
  • Entre los pocos nombres confirmados figuran Gabriel Ravelo, Steven Rabassa y el “doctor Puriel”.
  • La PGR describió una red que emitía facturas ficticias y cobraba procedimientos no realizados.

Por Narciso Isa Conde

En esta segunda fase de la Operación Cobra, caso SENASA 2.0, en 37 allanamientos realizados en el Distrito Nacional, Santo Domingo, Santiago, La Vega y Cotuí, fueron arrestadas 28 personas, fundamentalmente prestadores de servicios de salud y médicos, ninguna de las altas esferas comprometidas con la estafa.

Gran parte de los nombres de los nuevos detenidos se han mantenido bajo reserva, algo que no se justifica y que de hecho implica protección de imagen de negocios y negociantes mafiosos.

En general, por los datos ofrecidos de las casas allanadas y las familias afectadas, se trata de personas, la mayoría profesionales de la medicina, merecedores/as de sanciones. Pero al parecer toca fundamentalmente a beneficiarios de bajo y mediano nivel.

Entre los pocos nombres confirmados o mencionados por sus abogados figuran el doctor Gabriel Ravelo (subdirector del Hospital Darío Contreras), el médico Steven Rabassa y un especialista identificado como el “doctor Puriel”.

En cuanto a las empresas y entidades corporativas involucradas en la estafa, el Ministerio Público la PGR no ha identificado a nadie y se ha limitado a declarar la existencia de una red de clínicas, centros médicos, cadenas farmacéuticas y empresas de carpeta, dedicadas “a emitir facturas ficticias, activar códigos de Prestadores de Servicios de Salud-PSS) cancelados y cobrar por consultas, cirugías o procedimientos no realizados”.

De la cadena de farmacias GBC (responsable del 40% de los suministros), cómplice y beneficiara en gran escala de esa estafa multimillonarias, no se ha dicho nada; pero si se ha colado lo del apresamiento de dos farmacéuticos no identificados y no se habla de farmacia alguna: una manera de ocultar responsabilidades específicas

Del negocio mafioso con las vacunas, la privatización y las alianzas delictiva estatal privada …NI JI

Todo esto a pesar de que Santiago Hazim es una figura de alto peso político y empresarial, una figura del entorno del presidente Luis Abinader, habiendo coordinado sectores externos de campaña y dirigido el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), desde el inicio de la gestión gubernamental en 2020 hasta su posterior destitución y sometimiento por corrupción administrativa.

Todo esto a pesar de los vínculos políticos del Grupo Estrella y otras empresas con Abinader y el PRM.

Es evidente la ausencia de investigación, a pesar de las responsabilidades incumplidas por Abinader, Raquel Peña, Rincón, Atalá y otros los altos funcionarios del Ministerio, el Servicio Nacional y el Gabinete de Salud y PROMESE, encargados de relacionarse estrechamente y fiscalizar la gestión de la seguridad social estatal y de salud pública; incluso, conociendo detalles de la estafa y de la corrupción privatizadora, la facilitaron y la protegieron.

Además, en los documentos oficiales del Ministerio Público y en las investigaciones de la PEPCA sobre el entramado financiero de SeNaSa, no figuran imputaciones, menciones directas ni vínculos procesales que involucren formalmente al Grupo Read Estrella dentro de la estructura de desfalco al ARS estatal.

Las indagatorias se han circunscrito estrictamente al manejo financiero interno de la aseguradora, los reembolsos administrativos, el uso de fondos de programas especiales (como áreas de atención oncológica) y la red de complicidad con prestadores médicos y farmacéuticas.

Hasta hechos diferentes que lo desmientan, todo indica la PGR ha aprovechado la tardanza en macharle a la SENASA 2.O para hacer una investigación mediatizada, recortada, encartuchada, que posibilita proteger al Presidente Abinader, a altos funcionarios, a entidades corporativas del capital privado y altas instancias políticas.

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Opinión

La privación de la libertad personal

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Por Rommel Santos Diaz

La libertad personal es un derecho indispensable para el desarrollo del accionar en sociedad de todo ser humano, reconocido de modo expreso en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos  y en los textos constitucionales  de los Estados de América Latina y el Caribe. Sin embargo, no se trata de un derecho absoluto, sino que admite restricciones.

Conviene establecer que  los derechos señalados anteriormente sólo pueden llevarse a cabo en estricta observancia de los requisitos que, para tal efecto, se encuentran previstos en las normas internacionales y nacionales.

En  este sentido, la libertad personal es un derecho fundamental  que sólo puede ser restringido en determinados supuestos de hecho, en virtud de una orden expedida por la autoridad competente ( excepto en el caso  de flagrante delito) y durante los plazos previstos en las normas constitucionales o legales.

La obligación de cumplir con estas condiciones se encuentra prevista tanto en los instrumentos internacionales  como los textos constitucionales de los países de la región, los cuales se complementan  mutuamente.  Al respecto el , el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos  ( Art. 9, numeral 1) establece  que ¨Nadie podrá  ser privado de su libertad, salvo por las causas fijadas por ley y con arreglo al procedimiento establecido en esta¨.

Por su parte, la Convención Americana sobre Derechos Humanos ( Art. 7, numeral 2) señala que ¨ Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas  de antemano por las Constituciones  Políticas de los Estados Parte o por las leyes dictadas conforme a ellas¨.

La ratificación del Estatuto de Roma por parte de un Estado implica reconocer y aceptar la posibilidad de que la Corte Penal Internacional expida una orden privativa de libertad contra una persona que se encuentra en su territorio. Esta orden de privación de la libertad puede darse bajo las siguientes situaciones:

  1. a) Orden de detención para la investigación de uno de los crímenes internacionales de competencia de la Corte Penal Internacional o;
  2. b) Sanción privativa de la libertad por la responsabilidad en la comisión de un crimen internacional previsto por el Estatuto de Roma.

Disposiciones similares se encuentran previstas en el texto de la constitución dominicana como  fundamento del  Estado  Social y Democrático de Derecho.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

La cuenta que falta en el turismo dominicano: cuánto pone el Estado y cuánto recibe

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Por Isaias Ramos

República Dominicana celebra sus récords turísticos contando visitantes. En 2025 fueron 11.7 millones, incluidos 2.8 millones de cruceristas.

Es un logro importante. Pero un país no puede medir el éxito de su turismo únicamente contando cuántas personas llegan. También tiene que contar cuánto pone, cuánto arriesga y cuánto queda cuando esas personas se van.

Esa es la cuenta que falta.

¿Cuánto obtiene República Dominicana por cada peso público que hace posible ese turismo?

Porque el turismo no llega solo.

Detrás de un hotel, un aeropuerto o una terminal de cruceros existen carreteras, agua potable, saneamiento, electricidad, seguridad, promoción internacional, terrenos, puertos e infraestructura financiada o habilitada por el Estado.

También existen incentivos. Para 2025, el gasto tributario estimado específicamente para el turismo fue de RD$12,092.3 millones: recursos que el Estado decidió no recaudar para estimular el sector.

Eso puede ser una excelente inversión. Un peso público que genera empleos, empresas, divisas e impuestos puede regresar multiplicado.

Pero precisamente por eso hay que medirlo.

El problema no es invertir. El problema es que el país ponga recursos, patrimonio e incentivos sin poder ver claramente la cuenta del retorno.

Cada peso de recursos públicos destinado a incentivos o infraestructura tiene un costo de oportunidad frente a escuelas, hospitales, seguridad, agua y otros servicios. Detrás de esas cifras no hay dinero abstracto: hay recursos que pertenecen a una sociedad que tiene derecho a exigir resultados.

Un crucerista cuenta como uno. Su impacto no.

En 2025, 2.8 millones de los visitantes contabilizados fueron pasajeros de cruceros.

El tarifario general de APORDOM establece para buques turísticos un cargo de US$1.50 por pasajero, además de otros servicios aplicables y sujeto a las excepciones contractuales correspondientes.

Un millón de pasajeros representarían US$1.5 millones solamente por ese cargo básico, si resulta aplicable.

Pero contar al pasajero no nos dice cuánto recibió finalmente el Estado, cuánto capturó el operador ni cuánto dinero llegó al taxista, al restaurante, al artesano o al pequeño comerciante de la comunidad.

Ahí está la diferencia entre movimiento económico y desarrollo.

Un dólar gastado dentro de una terminal cuenta como gasto turístico. Pero si circula dentro de negocios vinculados al mismo operador y apenas toca la economía circundante, su efecto sobre la comunidad es distinto.

Por eso necesitamos separar cuatro cosas:

actividad económica, beneficio empresarial, recaudación fiscal y riqueza que permanece en el territorio.

Cabo Rojo: donde la pregunta deja de ser teórica

Port Cabo Rojo permite verlo.

El Estado aportó un puerto preexistente y concedió derechos para transformarlo y explotarlo. Al mismo tiempo desarrolla infraestructura pública alrededor del destino.

La Memoria Institucional 2022 de Banreservas cifró entonces el proyecto en aproximadamente US$78.3 millones y el financiamiento aprobado por el banco en US$37 millones.

Casi el 47% del monto que aquella memoria atribuía al proyecto.

Posteriormente se comenzó a hablar de una inversión cercana a US$98 millones.

Pero US$98 millones de inversión anunciada no significan US$98 millones puestos por los accionistas de ITM.

La información pública localizada no permite establecer cuánto fue capital propio, cuánto otra deuda, cuánto financiamiento relacionado ni cuánto del monto anunciado ha sido efectivamente ejecutado.

Y entonces aparece una pregunta que el país merece poder contestar:

¿Qué garantiza los US$37 millones de Banreservas?

Que Banreservas sea estatal no convierte un préstamo comercial en gasto público. Si ITM responde por esa deuda, paga intereses y existen garantías suficientes, estamos ante financiamiento privado.

Pero no hemos localizado públicamente el contrato crediticio ni sus garantías.

¿Responden activos privados de ITM? ¿Garantías corporativas? ¿Los flujos del puerto? ¿La infraestructura construida?

¿O forman parte directa o indirectamente de las garantías derechos económicos derivados de la concesión otorgada por el propio Estado?

No podemos afirmar que la concesión sea la garantía.

Pero tampoco deberíamos tener que adivinarlo.

Cuando un banco estatal financia un negocio privado desarrollado sobre derechos concedidos por el Estado, saber quién asume el riesgo y con qué patrimonio responde no debería ser un privilegio de quienes firmaron el contrato.

El turismo que necesitamos

La solución no es menos turismo ni menos inversión privada.

Es un Estado que sepa cuánto entrega, cuánto arriesga y cuánto recibe.

Toda gran concesión turística debería publicar anualmente una Cuenta de Retorno Público:

capital privado realmente invertido; deuda y garantías; activos públicos utilizados; exenciones recibidas; cánones e impuestos pagados; empleos y salarios; compras a proveedores dominicanos; inversión pública asociada y dinero que efectivamente permanece en las comunidades.

Así podremos distinguir entre inversión anunciada y capital realmente arriesgado.

Entre visitantes y valor.

Entre crecimiento y desarrollo.

República Dominicana necesita hoteles, puertos, cruceros, capital y empresarios. Pero los necesita dentro de un modelo donde el patrimonio público produzca también prosperidad pública.

Si República Dominicana pone el patrimonio y parte del riesgo, pero no puede medir cuánto de la riqueza creada regresa a su gente, eso no es todavía desarrollo: es una cuenta nacional pendiente.

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Edificio La República: Restauración No. 138, cuarta planta, Santiago, República Dominicana. Teléfono: 809-247-3606. Fax: 809-581-0030.
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