Opinión
Sí, delirando, Guillermo…
Published
9 años agoon
Por Narciso Isa Conde
Sí, delirando, hoy acerca del inestimable valor de la participación de un partido “centro progresista” como Alianza País en un “frente opositor” junto a partidos como el PRM, PRSC, PQD, FNP, PUN…dechados de patriotismo, honestidad, vocación transformadora y sensibilidad social.
Delirando sobre la importancia de la renuencia y repliegue de ALPAÍS del Espacio de Unidad de Izquierda integrado por organizaciones tan moralmente despreciables como el Movimiento Patria para Todos y Todas (MPT) / Izquierda Revolucionaria-IR (MPD, LST-CURR, MC, FEPAV, FALPO, FELABEL y FPD) / Partido de la Unificación Comunista (PUC) / Movimiento de Acción Nacional Dominicana (MANDO), el periódico TRINCHERA UNITARIA y quienes las integramos, incluido el autor de este artículo.
Delirando…
Delirando…
Respecto a la genialidad del camarada Moreno de proponerle a Marcha Verde un “pacto electoral” con ese “frente opositor” para participar conjuntamente -materia en que sus pulcros componentes balagueristas son sobresalientes- en los comicios nacionales del 2020.
Delirando acerca de la inminente posibilidad, de que con la permanencia del Consorcio PLD al frente del Estado, con su JCE, su Tribunal Supremo Electoral-TSE y todos los poderes bajo su control- puedan lograrse condiciones que garanticen unas elecciones “limpias y equitativas”.
Delirando…
Fantaseando…
Acerca de la similitud del PRD del 1978 y del PRD del 1994 con el actual “frente opositor”, el parecido de aquellas coyunturas y la supuesta validez de la vía institucional para el “cambio democrático”; obviando las variaciones en los protagonistas y como la Constitución del 66 y las instituciones vigentes posibilitaron reciclar gran parte de los males acumulados en la era balaguerista, e incluso catapultar de nuevo a Balaguer al Palacio Nacional (1986-96) y reciclar el balaguerismo en alianza y a través del PLD ( 1996-2000 y 2008 hasta la fecha…).
Delirando…
Fantaseando…
Sobre la sapiencia del argumento que atribuye los objetables resultados de entonces solo a las ocasionales “inconsecuencias” de los liderazgos de aquel periodo, algo que al parecer no sería posible ahora dado el brillante rol de los nuevos salvadores o del nuevo mecía opositor; capaces de ganarle a la trampa colosal que prepara el danilismo pelediano y de vencer en elecciones a mafias peores que las de ayer; ponderando incluso a su manera lo acontecido en los comicios del 2012 y el 2016 y el valor invisible desplegado por esos opositores en ambas coyunturas. Capaces ahora –según experiencias no vividas- de iniciar exitosamente la “democratización, reforma y moralización” de estas instituciones irremediablemente podridas.
Delirando y fantaseando respecto a la certeza, pertinencia y viabilidad de la convergencia de Marcha Verde con el conjunto de esos virtuosos partidos y grupos tradicionales, sin dañar ni su imagen ni su unidad interna; y garantizando que una parte de ellos y de sus facciones no se venderán de nuevo al Consorcio del PLD, depondrán sus ambiciones, renunciarán a sus candidaturas tipo Hipólito, Abinader, Quique Antún, Pelegrín Castillo, Wessin… y apoyarán incondicionalmente (sin las cuotas consabidas y los repartos correspondientes), o al innominado mecía del “frente opositor”, o a cualquier otro aspirante vestido de verde.
Delirando…en medio de la ilegitimidad de este gobierno y de su carácter mafioso -aun después del reciente brote de sustancias purulenta de la contrata de los escáners y las evidencias de un fraude asqueroso en los pasados comicios- sobre las seguras perspectivas de que la nueva JCE de Danilo-PLD acepte la limpieza a toda prueba de las elecciones programadas para del 2020, bajo un equitativo gobierno reeleccionista presidido por su impecable mandatario, que debidamente presionado por un liderazgo opositor de una trayectoria también impecable, habrá de cederle una de sus matrículas o registros electorales a la amada Marcha Verde para concretar esa convergencia.
Delirando…
Fantaseando…
Acerca de lo ilusorio, absurdo, impertinente, delirante… que es -aun frente a un régimen y una institucionalidad ilegitima, desacreditada, repudiada masivamente y con escasa basa de apoyo social- proponernos hacer lo que ha hecho el pueblo dominicano en otros momentos históricos y lo que recientemente hicieron pueblos como el venezolano, boliviano, ecuatoriano y argentino: ejercer a plenitud la democracia de calle para echar abajo presidentes y gobiernos, desplazar regímenes políticos impopulares y corrompidos, echar al zafacón las partidocracias neoliberales y corruptas, crear poder constituyente y realizar Asambleas Constituyentes Soberanas que cambien Cartas Magnas al servicio de la corrupción y la impunidad, y construyan una nueva institucionalidad.
Pero sucede que esa manera de delirar no tiene nada de sueño realizable, ni de direccionalidad política para avanzar. Sencillamente tiene la virtud de reciclar el pantano con viejos o nuevos actores.
Porque carece del poder de atreverse a ejercer una democracia extra-institucional, una necesaria democracia de calle con vocación de poder; cuando abundan las pruebas de que la dictadura constitucional montada, corrupta y corruptora -suma de mafias articuladas y dirigidas desde el Palacio Nacional- ha cerrado todas las vías institucionales.
Esta realidad dictatorial parte de la lógica perversa de que las mafias políticas, empresariales y militares-policiales NO SE SUICIDAN, no ceden, se aferran aberrantemente a su poder, el cual solo puede ser resquebrajado y desmontado con movilizaciones y paralizaciones plebiscitarias capaces de generar una crisis de gobernabilidad que de pie al desplome de estas instituciones y a la recreación de Estado y del proyecto de Nación y sociedad.
Esa es otra vía democrática, diferente a la electoral, incluso no necesariamente violenta. Una ajena a cierta manera de delirar que favorece la permanencia de esta institucionalidad decadente.
Por eso prefiero “delirar profundamente” y de otro modo, con todos los riegos de lugar, en este caso en sentido inverso a como lo hace el jefe político y candidato a la Presidencia de Alianza País; lo que a breve plazo, en la agenda verde de verdad, incluye el juicio y la condena de esta sociedad a Danilo Medina y compartes, y la construcción del PROGRAMA de cambios estructurales por el FIN DE LA IMPUNIDAD.
¡Magnífica y útil forma de “delirar”, Guillermo! ¡Que nadie intente despojarme de ella!
Por Narciso Isa Conde
Vivimos una sociedad de grandes injusticias, discriminaciones y opresiones, las que son mayores si se examinan en la relación hombre-mujer; lacerantes y crueles en temas como el acceso al empleo y los ingresos, derecho a la salud, relación de poder en la familia y la sociedad, forma de participar en la política y cruel despliegue de la violencia masculina.
La violencia no se detiene ni se revierte con Estados y Gobiernos que se niegan a combatir la ideología patriarcal-machista, a educar en torno a la teoría de género, a defender los derechos de la población femenina, a superar los fundamentalismos religiosos, a impartir educación sexual y promover la enseñanza basada en los permanentes adelanto de la ciencia.
La matriz de las modalidades de violencia de género es ideológica-cultural, constantemente reproducida por la clase dominante y el Estado bajo su tutela, incluido su poderoso sistema de comunicación, sus instancias educativas públicas y privadas, sus poderes eclesiales y sus diversos.
No es solo cuestión de reconocer y condenar verbalmente los feminicidios.
No es asunto que se solucione con establecer, como simple formalidad, un Ministerio de la Mujer.
No es tema para limitarse expresar pesares o allantar con medidas superficiales y con leyes que no se cumplen.
A eso se limita la clase dominante-gobernante dominicana, su Estado, su Gobierno, las cúpulas de sus iglesias y el propio presidente Abinader con su equipo de gobierno.
Aquí el sistema educativo, los aparatos de comunicación y cultura han sido asaltados por la ideología machista.
El Estado ha pisoteado el laicismo y el valor de las humanidades y las ciencias sociales, con la anuencia y participación de Luis Abinader,
Importa mucho por eso destacar esa realidad y detenernos siempre en dos características relevantes de la sociedad dominicana: la opresión y la explotación de las mujeres:
La opresión tiene sus raíces en un sistema capitalista plagado de desigualdades, que le da continuidad a una cultura dominante machista que coloca a las mujeres en posición subordinada frente a los hombres; quienes abusivamente se asumen como propietarios de sus vidas y de sus cuerpos.
En ese contexto toda independencia femenina, toda resistencia a ser propiedad masculina, todo desamor provocado por el maltrato y el menosprecio, se paga con agresiones y hasta con la vida, pasando por sufrimientos inenarrables.
Así opera la sociedad patriarcal-machista dirigida por un Estado generador y complaciente frente a distintas formas de violencia y exclusión machista (física, psicológica, económica) contra mujeres y niñas. Todo un poder dominante que opera como una fábrica de feminicidios
La explotación se sustenta en una cultura dominante clasista que empobrece hombres y mujeres trabajadoras -y que mezclada con la división sexual del trabajo y basada en el interés exclusivo del capital por la ganancia- genera y se apropia de más riquezas en base al trabajo desvalorizado de las mujeres en múltiples labores y también en el trabajo absolutamente no remunerado, asignándoles unilateralmente a las mujeres las tareas del cuidado de la familia y del hogar.
La paternidad irresponsable, del abandono total de la familia por los hombres, que determina que la mitad de los hogares estén a cargo de mujeres, se suma a ese despliegue de calamidades.
Aquí y en gran parte del planeta. las mujeres viven múltiples formas de maltrato y discriminación que son tanto más graves y dolorosas cuando ellas son más pobres, negras y con menos oportunidades.
La lucha de las mujeres por la igualdad es cuestión de poder y contra ese poder es necesario que juntos encaucemos la lucha para alcanzar la liberación de todos/as los/as oprimidos/as y explotados/as.
Se ha dicho con razón, que lo personal, en este y muchos casos es también político, y lo político implica valorar que la base de esta gran trampa opresora es el sistema y que hay que cambiarlo por otro que desplace y reemplace la alianza criminal del patriarcado con el capital.
Opinión
Cumplimiento de las solicitudes de la Corte Penal Internacional
Published
4 días agoon
junio 3, 2026Por Rommel Santos Diaz
Las solicitudes de asistencia se cumplirán de conformidad con el procedimiento aplicable en el derecho interno del Estado requerido y, salvo si ese derecho lo prohíbe, en la forma especificada en la solicitud, incluidos los procedimientos indicados en ella y la autorización a las personas especificadas en ella para estar presentes y prestar asistencia en el trámite.
En el caso de una solicitud urgente y cuando la Corte Penal Internacional lo pida, los documentos o pruebas incluidos en la respuesta serán transmitidos con urgencia.
El Estatuto de Roma establece que las respuestas del Estado Parte requerido serán transmitidas en su idioma y forma original.
Cuando resulte necesario en el caso de una solicitud que pueda ejecutarse sin necesidad de medidas coercitivas, en particular la entrevista a una persona o la recepción de pruebas de una persona voluntariamente, aun cuando sea sin la presencia de las autoridades del Estado Parte requerido si ello fuere esencial para la ejecución de la solicitud, y el reconocimiento de un lugar u otro recinto que no entrañe un cambio en el , el Fiscal podrá ejecutar directamente la solicitud en el territorio de un Estado.
Cuando el Estado Parte requerido fuere un Estado en cuyo territorio se hubiera cometido presuntamente el crimen, y hubiere habido una de admisibilidad de conformidad con los artículos 18 o 19, el Fiscal podra ejecutar directamente la solicitud tras celebrar todas las consultas posibles con el Estado Parte requerido.
En los demás casos, el Fiscal podra ejecutar la solicitud tras celebrar consultas con el Estado Parte requerido y con sujeción a cualquier condición u observación razonable que imponga o haga ese Estado Parte.
Cuando el Estado Parte requerido considere que hay problemas para la ejecución de una solicitud de conformidad con las solicitudes a que se hace referencia en los artículos 933 y 96 del Estatuto de Roma, celebrará consultas sin demora con la Corte Penal Internacional para resolver la cuestión.
Finalmente, las disposiciones en virtud de las cuales una persona que sea oída o interrogada por la Corte Penal Internacional con arreglo al artículo 72 podrá hacer valer las restricciones previstas para impedir la divulgación de información confidencial relacionada con la seguridad nacional serán igualmente aplicables al cumplimiento de las solicitudes de asistencia a que se hace referencia en el presente artículo.
Opinión
La dignidad humana y los procesos político-electorales en la República Dominicana (2006–2026).
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4 días agoon
junio 3, 2026Por Robinson Lebrón
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El presente artículo analiza de manera crítica la evolución, los hitos normativos y las persistentes vulneraciones a la dignidad humana en el marco de los procesos político-electorales de la República Dominicana durante el periodo 2006–2026. A partir de la reforma constitucional de 2010, la dignidad humana se consagró como el principio fundante del Estado Social y Democrático de Derecho, transformando la dimensión procedimental del voto en un derecho fundamental sustantivo. Mediante un enfoque cualitativo y dogmático, la investigación examina el balance entre la expansión formal de los derechos ciudadanos evidenciada en políticas de inclusión como el Voto Accesible, el Voto Penitenciario y la tutela judicial efectiva del debido proceso partidario por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE) y la realidad fáctica de los procesos electorales dominicanos.
El análisis revela que, a pesar del blindaje institucional y jurisprudencial, subsisten patologías estructurales arraigadas como el clientelismo sistémico, la mercantilización del voto y la instrumentalización político-electoral del gasto social del Estado. Asimismo, se constata que la transición del debate hacia el entorno digital ha generado nuevas amenazas a la integridad moral a través de campañas de desinformación automatizada mediante robots y violencia política de género en redes sociales. Se concluye que la plena realización de la dignidad ciudadana en las urnas sigue supeditada a una profunda transformación cultural del sistema de partidos y a la aplicación efectiva de regímenes sancionatorios que erradiquen la coerción basada en la vulnerabilidad económica de la población.
El sistema democrático contemporáneo ha superado la concepción procedimental del voto para orientarse hacia un modelo sustantivo, donde el ciudadano es el eje central de las decisiones públicas. En el ordenamiento jurídico de la República Dominicana, esta visión adquirió un carácter vinculante a partir de la reforma constitucional del 26 de enero de 2010. Dicha reforma refundó el Estado dominicano bajo el modelo de un Estado Social y Democrático de Derecho, consagrando explícitamente en su artículo 5 que la Constitución se fundamenta en el respeto irrestricto a la dignidad humana. De este modo, la dignidad dejó de ser un enunciado meramente filosófico para convertirse en un principio jurídico superior, una norma transversal y un derecho fundamental absoluto e inviolable (artículo 38) que debe guiar la actuación de todos los poderes públicos, incluidos los órganos electorales.
Bajo este marco constitucional, los procesos político-electorales celebrados en el país durante las últimas dos décadas (2006–2026) han experimentado una profunda transformación normativa e institucional. El ejercicio de los derechos de ciudadanía —concebidos como el derecho a elegir y ser elegido en condiciones de equidad— se vincula directamente con la autonomía moral y la libertad del individuo. Durante este periodo, la promulgación de normativas clave como la Ley No. 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, la Ley No. 15-19 (y su posterior evolución hacia la Ley No. 20-23 Orgánica del Régimen Electoral), así como las jurisprudencias del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Tribunal Constitucional (TC), han buscado estructurar un ecosistema político que garantice la inclusión social, el debido proceso partidario, la paridad de género y el acceso al sufragio de poblaciones históricamente vulnerabilidades, tales como los internos preventivos y las personas con discapacidad.
Sin embargo, el análisis del periodo 2006–2026 revela una persistente desigualdad entre el marco garantista del derecho positivo y la realidad fáctica de las campañas electorales dominicanas. A pesar de los significativos avances tecnológicos y logísticos implementados por la Junta Central Electoral (JCE), la dignidad de los electores continúa enfrentando serios desafíos culturales y estructurales. Fenómenos sistémicos como el clientelismo arraigado, la compra abierta de voluntades en los recintos electorales, la desproporción en el financiamiento de los candidatos y el uso instrumentalizado de los recursos asistenciales del Estado tienden a cosificar al ciudadano, reduciendo su condición de agente político soberano a la de una mercancía económica.
Asimismo, el auge de los entornos digitales en la última década ha introducido nuevas amenazas a la integridad personal a través de campañas de difamación automatizada y la vulneración del derecho al honor. Frente a este escenario, el presente artículo tiene como objetivo analizar de manera crítica la evolución, los hitos normativos y las persistentes vulneraciones a la dignidad humana en el marco de los procesos políticos electorales de la República Dominicana durante los últimos veinte años. A través de un enfoque cualitativo y dogmático, se examina el balance entre la expansión formal de los derechos políticos y la persistencia de prácticas tradicionales que erosionan la autonomía del votante. Se sostiene como tesis central que, si bien el Estado dominicano ha blindado institucional y jurisprudencialmente las garantías del sufragio, la pervivencia de una cultura política de subordinación económica y el desborde ético en las campañas digitales constituyen los principales reductos que limitan la plena realización de la dignidad ciudadana en las urnas.
Robinson Jesús Lebrón Céspedes.
rlebroncespedes@gmail.com
El autor es abogado y Docente Universitario.
