Conecta con nosotros

Editorial

De abogado defensor  a cómplice de sus clientes.

Published

on

El papel del abogado que tiene que litigar en favor de sus clientes, que nadie duda de su responsabilidad con los hechos que se les imputan, consiste en recurrir a todos los tecnicismos legales para proyectar como inocente al que es culpable.

Este fenómeno, que no es sólo propio de la República Dominicana, sino que podría decirse de todos los países del mundo, permite ver como un abogado que litiga en favor de su apoderado trasciende esa frontera y se convierte en cómplice del acusado.

Un ejemplo muy común es con los narcotraficantes, cuyos abogados no sólo defienden la inocencia de su cliente en los estrados y en sus escritos de defensa, sino también hasta en la vida privada y para colmo proclaman a todo pulmón que su defendido es inocente de los hechos que se le imputan.

Todo se ve como parte de una serie de principios universales del derecho, como por ejemplo la presunción de inocencia, la tutela judicial, el debido proceso y el derecho a la defensa, lo cual no puede ser cuestionado, aunque el abogado defensor se haya convertido en algo más que eso, en cómplice de lo mal hecho.

Muchas veces el abogado defensor de un acusado busca tergiversar la verdad para favorecer a su cliente, pero sus argumentos trascienden el campo del derecho para convertirse en encubridor de lo mal hecho.

Una muestra de esto es que los abogados defensores, quienes cobran por su trabajo, llegan hasta el colmo de buscar perjudicar la sociedad sobre la base de lograr tumbar el expediente presentado en contra de sus clientes.

El caso Odebrecht permite evaluar como algunos abogados defensores se convierten hasta en agresivos para lograr la exculpación de sus clientes, aunque estén comprometidos con los hechos, pero debe destacarse que hay muchos profesionales del derecho que se resisten a defender lo indefendible.

Es entretenido y hasta fascinante ver como el Derecho se convierte en una forma de proyectar como inocente a los culpables, muchas veces cruzándose la frontera de abogado defensor para ser cómplice de aquel que ha defraudado al Estado con acciones que constituyen ilícitos penales.

Lo primero que pasa cuando un abogado es contratado para defender a alguien que ha sido acusado de cualquier delito o crimen es negociar el dinero que recibiría por sus servicios y a partir de ahí el profesional del derecho tiene que asumir un discurso fuera y dentro del tribunal en el que se argumente que su defendido es totalmente inocente de lo que se le imputa.

Los incidentales de ayer en el audiencia del caso Odebrecht dejan clara la defensa fundamentada en una serie de recursos que impiden el desarrollo normal del juicio, porque los abogados de la defensa saben muy bien  que los nuevos testigos brasileños podrían significar que los imputados sean condenados y que en consecuencia ellos pierdan su caso, lo cual implica que es un revés en su carrera profesional y a partir de ahí proyectar la imagen de un perdedor, cuya cotización nunca será la misma que cuando se tiene ganancia de causa.

El abogado de un criminal o delincuente siempre tendrá asidero para defender a su cliente en el marco del estado de derecho, pero habría que preguntarse si decir lo contrario a la verdad constituye una defensa ética frente a un inculpado que todas las pruebas indican que sí cometió el hecho imputado, pero además podrá justificarse que el profesional del derecho no sólo sea el apoderado del presunto culpable, sino también su cómplice.

La verdad es que se trata de un tema complicado y muy difícil de dilucidar, porque en el mismo está envuelto un cuestionamiento a todos los sistemas de justicia del planeta, cuya base de sustentación son los derechos de las víctimas y de los inculpados, pero además del principio universal del derecho de la presunción de inocencia.

Es muy poco lo que se puede discutir al respecto, pero ojalá que la ética sea la única guía para disminuir el impacto de la conversión del abogado defensor en cómplice de criminales internacionales que van desde narcotraficantes hasta asesinos confesos en contra de la persona humana.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Editorial

La educación superior, ¿instrumento de desarrollo o de atraso?

Published

on

La educación superior es cuestionada permanentemente por aquellos que conocen del asunto, porque en el país las universidades se han convertido en un negocio vulgar.

Formar a troche y moche es la filosofía que prevalece en la mayoría de las universidades nacionales, donde la investigación científica es un asunto del pasado y que parece que nunca volverá.

Lo peligroso de este concepto de comercializar con la educación es que genera la salida hacia las calles, que entran al mercado laboral, profesionales como médicos, abogados e ingenieros que poco les importa los resultados de su trabajo.

Porque su poca formación no es solo académica, sino que tampoco creen en un comportamiento ético, ya que son educados en un entorno en el que no tiene ningún valor una buena conducta, sólo el componente dinero.

Hace algún tiempo que luego de la celebración de una feria de la salud vi a un joven de la Medicina muy preocupado mientras estaba en la oficina de la empresa organizadora de la misma y cuando se le preguntó por qué lucia así, dijo que tenía una paciente que había venido de los Estados Unidos para hacerse una cirugía plástica, pero que mostraba las plaquetas muy bajas y que si se concreta la operación podía morir.

Agregó que su dilema era si hacía o no la cirugía porque entendía que frente a la situación ella podía morir, pero que el dueño de la clínica le decía que le pusiera sangre y la interviniera, lo que dejó evidente su poco amor por la vida de sus pacientes y que sólo le interesaba el dinero.

Ese cuadro es el pan nuestro de cada día, a lo que se agrega el hecho de que en muchos casos no sólo se produce un problema ético, sino también de poca preparación o formación y cuando ambos se juntan los resultados jamás puede ser buenos.

La cuestión es que el aspecto ético generalmente es imperceptible y el Estado no cuenta con mecanismos para detectarlo o vigilarlo, ya que incluso los colegios profesionales que deben jugar ese papel están también desnaturalizados como parte del problema integral que padece la sociedad.

Se impone que las universidades dominicanas sean vigiladas para que mejoren académicamente y que fortalezcan la ética en  la enseñanza para que el país esté en manos de médicos más preparados, pero lo propio hay que decir de los abogados e ingenieros, así como de los demás profesionales académicos que también son parte del festival de graduaciones universitarias sobre la base del dinero, de las ganancias económicas sin importar suplir la necesidad nacional de formar los científicos y técnicos que contribuyan con el desarrollo nacional.

Continue Reading

Editorial

¿La razón en la gobernanza está en la derecha o en la izquierda?

Published

on

Esta es una pregunta muy difícil de responder, ya que, si bien la derecha se mueve por intereses, la izquierda, que sustenta lo contrario, no ha podido establecer esta diferencia en la conducción de los Estados en una serie de naciones del hemisferio.

Nadie puede poner en duda que las gestiones de Evo Morales en Bolivia arrojaron resultados muy buenos en lo que respecta al manejo de los recursos públicos, pero su falla ha estado en que de una forma insensata ha querido perpetuarse en el poder.

Pero si Evo hubiera escogido la fórmula esgrimida, por ejemplo, por Manuel López Obrador en México, quien luego de seis años en el poder decidió abandonarlo, pero mantuvo intacto el plan estratégico y programático de su partido Morena.

Es decir, que el partido sigue en el gobierno o el control del Estado, pero no a través de su principal líder, sino de otra persona que es la actual primera mujer presidenta en ese país, Claudia Sheinbaum.

Este modelo de la izquierda sólo se ha observado en México, aunque parece que se quiso replicar en Honduras, donde gobierna Xiomara Castro, esposa del destituido mandatario de esa nación José Manuel Zelaya Rosales, fundador del partido de izquierda que llevó al poder a su compañera sentimental, pero quien no intentó quedarse en el poder en las elecciones recién concluidas.

Como se ve, la izquierda no ha sido consistente y tampoco inteligente para concebir formas de alargar su  control del Estado, aunque en lugares como Venezuela se mantuvo en el poder Maduro desde la muerte de Chávez, pero no permitió que otra cara emergiera dentro del contexto de su mismo plan programático y estratégico, lo que le trajo un descrédito tan  grande que propició que prácticamente  sus propios compañeros de izquierda no le respetaran y mucho menos los Estados Unidos de  América, donde ha  surgido un presidente que no se acoge a derechos, ni interno y menos a nivel  internacional, lo que trajo consigo su derrocamiento mediante un procedimiento ilegal.

Tras la caída de Maduro nadie sabe en qué caballo está montado Venezuela, porque a pesar de que Trump era un enemigo abierto de los chavistas, pero ahora resulta que son sus aliados y prácticamente se opone a propiciar unas elecciones en las que tenga una participación igualitaria la oposición.

El asunto ahora en Venezuela se debate entre unos y otros que apuestan a ver quién resulta más gracioso o títere ante las pretensiones de Donald Trump de controlar las riquezas naturales de esa nación.

De manera, que no se sabe cuál es peor si la izquierda o la derecha, porque ambas han fracasado, la primera a través de la democracia representativa y la otra mediante un tipo de gobierno con personajes odiosos que han buscado perpetuarse en el poder.

Hay que esperar que le depara el destino a los sufridos pueblos de América y otros lugares del mundo.

Continue Reading

Editorial

Carrera de una potencia que se lleva de paso en el camino a aliados y enemigos

Published

on

A un año del ascenso al poder de Donald Trump los Estados Unidos  de América vende una imagen que le quita legitimidad para imponer una regla del juego fundamentada en la legalidad y la democracia.

Las acciones en la era Trump se apoyan en la fuerza al margen de los que se supone que son los puntos de referencia de la época.

El proceder de la administración de la potencia revela una fuerte vocación por la ilegalidad, tanto a nivel personal como estatal.

Aparte de intervenciones violatorias  del derecho internacional, igual ocurre con los derechos de las personas y exhibe una pasión desbocada por favorecer a delincuentes convictos por la comisión de crímenes y delitos graves mediante el recurso del inducto, privilegio a que tiene derecho un jefe de Estado

Son innumerables los delincuentes que gozan de la bendición de la administración de Trump,  que pone en tela de juicio la imagen de una nación que busca justificar el combate del narcotráfico apoyándose en la violación del derecho internacional

Este escenario es el pan de cada de la era Trump, el cual entró como Pedro por su casa en Venezuela y lo propio amenaza con hacer con Colombia y México en su patio trasero y lo mismo en lugares como Groelandia, isla autónoma de Dinamarca, país miembro de la OTAN y de la Unión Europea

Estados Unidos de América hace gala de sus pretensiones hegemónica como en la época más brillante del colonialismo imperial

Es como si el mundo haya retrocedido en cuestión de horas a los tiempos de las cavernas.

La era Trump ha dejado lo suficientemente claro que tan vulnerable es el mundo y de las posibilidades reales de la aparición de otro régimen nazi, cuyo  logro es a través de latigazos como en los mejores tiempos de la esclavitud y la sin razón.

Sólo queda observar o presionar para evitar la secuela de un proceso que dejará resultados dolorosos en Estados con un bajo nivel de institucionalidad que asimilarán la enseñanza de la que dice ser la más fuerte democracia del planeta

Continue Reading

Edificio La República: Restauración No. 138, cuarta planta, Santiago, República Dominicana. Teléfono: 809-247-3606. Fax: 809-581-0030.
www.larepublicaonline.com  / Email: periodico@larepublicaonline.com
Copyright © 2021 Blue National Group