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Lula se impone y disputará la segunda vuelta a un Bolsonaro reforzado

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El exmandatario logra el 48% de los votos, por el 43,5% del actual presidente, que gana poder en el Congreso

Sao Paulo.- El sueño de una victoria de la izquierda brasileña en primera vuelta quedó enterrado. El presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, mostró una fortaleza superior a la pronosticada por las encuestas. Con el 99% escrutado, el expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, de 76 años, lograba el 48% de los votos, mientras que su rival Bolsonaro, de 67 años, se hacía con el 43%. Brasil celebró los comicios más decisivos y reñidos de las últimas décadas tras una larga y enconada campaña electoral salpicada por algunos episodios de violencia política grave, como el asesinato de al menos dos seguidores de Lula a manos de bolsonaristas. Los brasileños, que fueron a las urnas para decidir si imponían un giro hacia la izquierda o profundizaban en el volantazo a la ultraderecha de 2018, se han divididos en dos mitades. Ninguno alcanzó el 50% más uno de los votos válidos necesario para sentenciar la elección ya; el duelo entre Lula y Bolsonaro se resolverá dentro de cuatro domingos. “Vamos a ganar, esto es tan solo una próoroga”, ha dicho el izquierdista con el resultado ya decidido.

Una victoria en la segunda vuelta de Lula supondría la culminación del giro a la izquierda que se ha venido dando en América Latina en las últimas elecciones y la posibilidad de reescribir los capítulos finales de su historia personal, empañados por su paso por prisión, aunque sus condenas por corrupción fueron anuladas. También sería crucial para el futuro de la Amazonia y para el planeta, por el papel que ejerce como regulador de la temperatura.

Durante meses, Bolsonaro ha criticado las encuestas que de manera sostenida le colocaban entre 10 y 15 puntos por detrás de Lula. Sus fieles decían que estaba siendo subestimado como en 2018, y así ha sido. A la hora de la verdad, su apoyo real ha sido mayor del pronosticado. Su partido, el Liberal (PL), tendrá el mayor grupo parlamentario y el desembarco bolsonarista en el Senado ha sido potente. Y los candidatos a gobernador en al menos tres Estados (Río de Janeiro, el Distrito Federal y Paraná) apadrinados por Bolsonaro han ganado en primera vuelta. Adenás, su hombre para el Gobierno de São Paulo, Tarcisio Freitas, un militar que fue ministro, se disputará la segunda vuelta con Fernando Haddad, lo más parecido que Lula tiene a un heredero político. Los sondeos colocaban a Haddad, exalcalde de la metrópoli y que perdió ante Bolsonaro las presidenciales hace cuatro años, muy por delante, lo que hizo soñar al Partido de los Trabajadores con conquistar el Estado más rico de Brasil.

Al ir a votar, Lula recordó su paso por prisión. “Es un día importante para mí”, declaró. “Hace cuatro años no pude votar porque fui víctima de una mentira. Quiero ayudar a mi país a regresar a la normalidad”, añadió en São Bernardo do Campo (São Paulo), donde se forjó como líder sindical y político.

En Brasil se vota en urna electrónica: la ciudadanía teclea el número asignado a cada candidato, cuya fotografía el elector puede ver. Se trata de un método implantado hace 25 años para facilitar la vida a los analfabetos y combatir el fraude. Lula es el 13 y Bolsonaro, el 22. El sistema era un orgullo nacional, pero el presidente Bolsonaro ha erosionado de manera grave su credibilidad. El mandatario ha agitado las dudas hasta el último minuto, siempre sin pruebas, contra un sistema que no ha sufrido ningún fraude relevante. “Si son elecciones limpias, sin problema, que gane el mejor”, ha declarado este domingo por la mañana el presidente brasileño al votar en una villa militar de Rio de Janeiro vestido con una camiseta con los colores patrios. El problema es que buena parte de los bolsonaristas se han creído ese discurso y sospechan que las autoridades electorales arrebatarían a su líder una posible victoria. El voto es en urnas a prueba de hacker, no conectadas a internet.

Por eso es clave la reacción de Bolsonaro a los resultados oficiales. El sistema de voto electrónico y el Tribunal Superior Electoral (TSE) han sido, junto al dúo Lula-Bolsonaro, los grandes protagonistas de esta campaña. Existe el temor de que ante un resultado que no sea de su agrado, el ultraderechista movilice a sus seguidores al estilo de Donald Trump con el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.

Los 156 millones de electores convocados a las urnas votan para elegir presidente, Cámara de Diputados, un tercio del Senado, los gobernadores de los 26 Estados y del Distrito Federal, además de todos los Parlamentos estatales. En el caso de presidente y gobernadores, hay segunda vuelta si ninguno alcanza el 50% más uno de los votos válidos, sin contar blancos y nulos. El voto es obligatorio, pero la multa a los que no ejerzan su derecho es pequeña y la abstención suele rondar el 20%. Por primera vez, todo el país ha votado en el mismo horario, de modo que el recuento empieza al cierre de los colegios.

Tras el 13 para votar a Lula y el 22 para Bolsonaro, existen dos de país completamente antagónicos.

El mandato de Bolsonaro ha sido bastante parecido a lo que anticipaba su trayectoria como diputado extravagante y nostálgico de la dictadura. Son casi cuatro años marcados por una gestión negacionista de la pandemia y el retraso en comprar las vacunas. Ese ha sido su mayor error, el que más le reprochan los que soñaron con que traería un cambio político profundo y ahora están decepcionados. Instalado en el poder, el bolsonarismo ha generado una tensión constante con otras instituciones del Estado, sobre todo con el Tribunal Supremo, incluidas amenazas golpistas más o menos veladas. A mitad de mandato y para evitar un impeachemnt se alió con la vieja política con la que había prometido acabar.

La campaña de Lula para conseguir su tercer mandato a la presidencia —gobernó entre 2003 y 2010— ha sido pura nostalgia. El candidato de la izquierda ofrece a sus compatriotas recetas que entonces funcionaron, pero mejoradas, suele decir. Siempre ambiguo, no ha entrado detalles sobre cómo pretende conseguirlo en una situación económica con síntomas de mejoría, pero que no termina de despegar. Y mientras, su promesa de que con él Brasil volverá a ser feliz ha calado.

Lula lidera una candidatura de 10 partidos que van de la extrema izquierda al centroderecha. Y como candidato a vicepresidente lleva a uno de sus históricos adversarios, Geraldo Alkcmin, figura del centroderecha tradicional que suaviza el perfil de los que aún ven a Lula como un radical.

Los mítines de Lula han sido un recordatorio constante de los mejores logros de los gobiernos progresistas para combatir la pobreza e impulsar la inclusión y prosperidad de las masas de desheredados a las que las élites blancas dejaron de lado durante siglos. Por eso los pobres siempre han permanecido fieles al Partido de los Trabajadores, incluso en medio de los peores escándalos de corrupción y cuando Lula fue encarcelado tras unas condenas por corrupción posteriormente anuladas. Fue juzgado por un juez, Sergio Moro, al que no le correspondía el caso. Moro, que fue ministro de Justicia de Bolsonaro y rompió con él, busca un escaño en el Senado.

El votante de Lula es pobre, mujer y más bien mestizo o negro. En cambio, los más ricos, instruidos, blancos y los hombres prefieren a Bolsonaro.

El antiguo militar que logró entusiasmar a sus compatriotas con un discurso antipolítica, de combate implacable contra la corrupción y mano dura en seguridad acabó desilusionando a quienes le votaron por el deseo de cambio radical y la agenda liberal en economía. En cambio, han permanecido a su lado los más ideologizados, los entusiastas del discurso anticomunista que ve a la izquierda como enemiga irreconciliable, incluidos muchos defensores de las armas.

elpais.com

 

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Flávio Bolsonaro promete liberar a su padre y llevarlo al Palacio Presidencial si vence a Lula

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Brasilia, Brasil. – El senador conservador Flávio Bolsonaro prometió que liberará a su padre, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado, si resulta vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.

El hijo mayor del exgobernante aseguró que, de ganar los comicios, su padre recuperará la libertad y lo acompañará al Palacio de Planalto para la ceremonia de investidura presidencial, prevista para el 5 de enero, según declaraciones recogidas por la agencia AFP.

La promesa se produce después de que Flávio Bolsonaro obtuviera el 47 % de los votos en la primera vuelta, frente al 45 % alcanzado por Lula, un resultado que ha movilizado a los sectores conservadores y reavivado las expectativas de retorno político del bolsonarismo.

Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022, cumple su condena desde finales del año pasado. Debido a sus recurrentes problemas de salud, permanece bajo arresto domiciliario en una urbanización de Brasilia, junto a su esposa, Michelle Bolsonaro, electa para el Senado, y su hija menor, Laura.

El exmandatario, de 71 años, sostiene que es inocente y se considera víctima de persecución política y judicial. Actualmente tiene prohibido realizar declaraciones públicas y participar en actividades políticas.

Pese a su ausencia de la campaña electoral, Bolsonaro continúa siendo una figura central para la derecha brasileña y un referente para sus seguidores, que ven en la candidatura de Flávio una oportunidad para recuperar el poder.

Indulto y amnistía, las opciones para liberar al expresidente

Flávio Bolsonaro ha prometido que una de sus primeras decisiones como presidente sería conceder un indulto a su padre. Sin embargo, especialistas en derecho advierten que la medida no garantizaría una liberación inmediata.

Thiago Bottino, profesor de Derecho de la Fundación Getúlio Vargas, explicó a AFP que, aunque el indulto podría firmarse poco después de la toma de posesión, diversos procedimientos burocráticos impedirían necesariamente que surtiera efecto el mismo día.

Otra alternativa promovida por sectores conservadores es una amnistía parlamentaria que beneficie tanto al expresidente como a cientos de simpatizantes condenados por los ataques del 8 de enero de 2023 contra las sedes de los poderes públicos en Brasilia.

A diferencia del indulto, la amnistía podría restituir los derechos políticos de Bolsonaro y abrirle la posibilidad de volver a competir por cargos electivos, dependiendo de los términos de la medida y de su aplicación jurídica.

La iniciativa ha ganado respaldo tras los comicios, en medio del fortalecimiento de la representación conservadora en el Congreso brasileño.

La defensa busca anular la condena

Paralelamente, los abogados de Jair Bolsonaro esperan que el Supremo Tribunal Federal examine una solicitud para anular la sentencia que lo condenó por su participación en un plan para impedir la llegada de Lula al poder después de las elecciones de 2022.

La defensa cuestiona la actuación del juez Alexandre de Moraes, quien condujo el proceso judicial contra el exmandatario y lo declaró culpable de liderar una organización criminal armada vinculada al intento de golpe de Estado.

El expediente de revisión está en manos del magistrado Kassio Nunes Marques, cuya asesoría informó a AFP que prevé llevar el asunto al pleno de la corte después de la segunda vuelta electoral.

No obstante, el procedimiento podría prolongarse más allá de la fecha prevista para la investidura presidencial, lo que complicaría los planes anunciados por Flávio Bolsonaro.

Flávio busca diferenciarse de su padre

Durante la campaña, el senador ha intentado proyectar una imagen más moderada que la de su padre, conocido por sus declaraciones polémicas sobre mujeres y minorías, sus posiciones frente al cambio climático y su defensa de la última dictadura militar brasileña.

Aunque el apellido Bolsonaro le garantiza el respaldo de importantes sectores conservadores, también representa un obstáculo entre los votantes independientes que rechazan al expresidente.

Rogério Marinho, jefe de la campaña de Flávio, sostuvo que el candidato defiende el legado político de su padre, pero tiene mayor capacidad de negociación.

Por su parte, el columnista Hélio Schwartsman, del diario Folha de S. Paulo, advirtió sobre la posibilidad de que un eventual regreso del bolsonarismo al poder esté marcado por medidas de revancha política y por la liberación de resentimientos acumulados.

El analista comparó ese escenario con los acontecimientos políticos posteriores al regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y las dinámicas observadas en Israel bajo el liderazgo de Benjamin Netanyahu.

La salud de Jair Bolsonaro, otro factor de atención

El estado de salud del expresidente también ocupa un lugar en el debate político. Según los últimos informes clínicos citados en la información de AFP, Bolsonaro se encuentra estable mientras recibe tratamiento con medicamentos antidepresivos.

Su esposa, Michelle Bolsonaro, ha señalado, sin embargo, que el proceso electoral le ha provocado cierto grado de ansiedad.

Con la segunda vuelta prevista para el 25 de octubre, la promesa de Flávio Bolsonaro de liberar a su padre se ha convertido en uno de los principales ejes de su campaña. Su eventual cumplimiento dependerá del resultado electoral, de los mecanismos jurídicos disponibles y de las decisiones que adopten las instituciones brasileñas

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El retraso en la campaña electoral en Haití aumenta la incertidumbre sobre los comicios

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EFE
La campaña para las elecciones presidenciales y legislativas del próximo 13 de diciembre en Haití no arrancó este lunes, como estaba previsto, lo que supone un nuevo traspié para la celebración de los comicios que el país no realiza desde hace una década.

Según la prensa local, el Consejo Electoral Provisional (CEP) estudia la posibilidad de publicar en las próximas horas una modificación al calendario de las elecciones que incluya la ampliación del plazo de inscripción de los candidatos.

La campaña debía haber comenzado hoy, pero el CEP aparentemente está a la espera de que el Consejo de Ministros publique un nuevo decreto sobre las elecciones para hacer ajustes.

El calendario oficial prevé para el 13 de diciembre la celebración de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, así como la ratificación popular de varios cambios propuestos a la Constitución.

Sin embargo, ni en las calles de Puerto Príncipe ni en las grandes ciudades de provincia del país se observó este lunes actividad alguna de campaña electoral.

  • Pese a lo anterior, en los días previos, algunos candidatos hicieron actividades políticas en las calles, lo que llevó al CEP a publicar un comunicado en el que advirtió a los aspirantes sobre la importancia de respetar las fechas previstas.

En ese mensaje, con fecha 28 de septiembre, el CEP recordó a los candidatos que el «período oficial de campaña electoral aún no ha comenzado», e invitó a los partidos políticos a «abstenerse de cualquier actividad asimilable a una campaña electoral fuera del período oficialmente fijado».

Inscripción de candidatos

Al menos diez políticos conocidos se han inscrito como aspirantes a la Presidencia, entre ellos el exprimer ministro Claude Joseph; el alcalde de Delmas, Wilson Jeudy; el expresidente interino Jocelerme Privert, y el activista Wilner Joseph, considerado el candidato del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé.

El último presidente de Haití elegido por voto popular fue Jovenel Moïse, quien asumió el cargo en febrero de 2017 y fue asesinado el 7 de julio de 2021.

En medio de esta indefinición electoral intervienen alcaldes en funciones, exministros, comisarios del Gobierno e incluso personalidades sancionadas por Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea por su presunta connivencia con las bandas armadas que controlan la mayor parte de Puerto Príncipe y se han extendido al interior del país.

La convocatoria de las elecciones se produce en medio de una crisis que afecta a todos los ámbitos de Haití, donde más de 5,700 personas han muerto o resultado heridas en lo que va de año a consecuencia de la violencia de las bandas armadas.

Estos grupos, que son combatidos por la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), creada hace un año por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, también son presuntos responsables de más de 230 secuestros y de la violación de más de mil mujeres y niñas, según la ONU.

El pasado 29 de septiembre el Consejo de Seguridad de la ONU renovó por seis meses el mandato de la GSF en Haití, hasta el 31 de marzo de 2027.

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Brasil irá a segunda vuelta: Bolsonaro aventaja a Lula en una cerrada elección presidencial

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Agencia EFE

BRASILIA.– Brasil tendrá que esperar hasta el próximo 25 de octubre para definir quién ocupará la Presidencia de la República, luego de que ninguno de los principales candidatos alcanzara la mayoría necesaria para imponerse en la primera vuelta electoral celebrada este domingo.

El senador Flávio Bolsonaro se mantenía al frente del escrutinio sobre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, aunque la diferencia entre ambos comenzó a reducirse a medida que avanzaba el conteo de los votos.

Con aproximadamente el 85 % de los sufragios contabilizados, Bolsonaro registraba un 48.47 %, frente al 43.49 % obtenido por Lula, resultados que dejaban a ambos por debajo del porcentaje requerido para ganar directamente la Presidencia.

Posteriormente, con más del 90 % del escrutinio procesado, la ventaja del senador se había estrechado todavía más, colocándose en torno al 47.8 %, mientras Lula superaba el 44 %, confirmando el escenario de una segunda ronda electoral.

De acuerdo con las normas electorales brasileñas, cuando ningún aspirante presidencial obtiene más de la mitad de los votos válidos en la primera vuelta, los dos candidatos más votados deben enfrentarse nuevamente. El Tribunal Superior Electoral establece que la segunda ronda de las elecciones de 2026 será celebrada el domingo 25 de octubre.

Una elección marcada por la polarización

La contienda enfrenta dos proyectos políticos claramente diferenciados.

Lula da Silva busca permanecer en el Palacio del Planalto y alcanzar un nuevo mandato presidencial, mientras Flávio Bolsonaro intenta llevar nuevamente al bolsonarismo al Poder Ejecutivo, esta vez encabezado por una nueva generación de la familia del expresidente Jair Bolsonaro.

La elección ha mostrado nuevamente la profunda división política de Brasil, con temas como la economía, el costo de vida, la seguridad ciudadana, la corrupción y las relaciones internacionales ocupando buena parte del debate electoral.

Cerca de 159 millones de brasileños estaban habilitados para participar en las elecciones generales de este domingo, en las que también fueron escogidos gobernadores, senadores y representantes legislativos.

Bolsonaro conserva la delantera, pero Lula acorta distancia

Durante las primeras horas del escrutinio, Bolsonaro llegó a mantener una ventaja considerable sobre Lula. Sin embargo, esa diferencia comenzó a reducirse conforme fueron incorporándose los resultados procedentes de distintas regiones del país.

El comportamiento del conteo convirtió la noche electoral en una jornada de expectativa, mientras las campañas de ambos candidatos seguían atentamente la actualización de los datos oficiales.

La Justicia Electoral brasileña inició la divulgación de los resultados después de las 5:00 de la tarde, hora de Brasilia, procesando progresivamente los boletines enviados desde los centros de votación del país y del exterior.

Brasil decidirá el 25 de octubre

Con la segunda vuelta confirmada, Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva tendrán ahora aproximadamente tres semanas para buscar el respaldo de los electores que apoyaron a otras candidaturas y de quienes todavía no tienen una decisión definitiva.

El resultado convierte el 25 de octubre de 2026 en una fecha decisiva para Brasil y para América Latina, debido al peso económico, político y geopolítico que posee la mayor nación de la región.

La primera vuelta deja a Bolsonaro en ventaja, pero también evidencia una competencia más cerrada de cara al balotaje.

Brasil entra así en una nueva etapa de campaña electoral en la que cada voto podría resultar determinante para definir quién gobernará el país durante el próximo período presidencial.

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