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Opinión

Evolución de la multi crisis capitalista y sus contrapartidas

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Por Narciso Isa Conde

EEUU, centro del sistema capitalista mundial, está en crisis mayor; y el sistema capitalista en su conjunto está inmerso en la peor y más peligrosa crisis de su historia.

La evolución de la actual crisis capitalista y de las rebeldías recurrentes de los pueblos latino-caribeños y del mundo frente a sus nocivos efectos, nos emplazan a volver con entusiasmo y dedicación a las lecturas de Marx, Engels y Lenin.

No se trata de volver a su estudio para simplemente repetirlas, si no para emplear sus conceptualizaciones más consistentes y visionarias contra el curso perverso de la dominación que tanto combatieron y anhelaron abolir y, sobre todo, para darle continuidad a su trascendente obra revolucionaria, enriquecerla y actualizarla.

Vale, por tanto, examinar con el poder del pensamiento crítico, la creatividad revolucionaria y el accionar innovador las siguientes vertientes del sistema en crisis:

· El capitalismo en la historia de la humanidad, sus resultados palpables como sistema mundial.

· Las vicisitudes de las revoluciones antiimperialistas y anticapitalistas a lo largo del siglo XX y lo que va del siglo XX, los aciertos y errores, las lealtades y desvíos respeto a los formidables aportes científicos de estos tres grandes pensadores socialistas.

· Los enfoques críticos de los procesos de orientación anticapitalista y socialista escenificados a escala planetaria, junto a su acervo político-teórico.

· La oportunidad que nos brinda la crisis que actualmente estremece la decadente civilización burguesa en esta fase de luchas promisorias, junto a las dificultades y carencias que tienden a bloquear su curso hacia nuevos y necesarias revoluciones.

Esos factores nos obligan a retomar la portentosa plataforma del socialismo científico con espíritu creador.

Nos retan, sin dudas, a volver a Marx, a Engels, y a Lenin, y no solo a ellos: también a Trotsky, Rosa Luxemburgo, Flora Tristán, Gramsci, Mariátegui, Mao, Ho Chi Ming, al Che, Fidel, Chávez… sin olvidar las ideas de Martí y de Bolívar que los/as preceden y trascienden su propia época.

Nos emplazan a tomar en serio sus análisis y sus acciones, asumir sus aportes vigentes y enriquecer esa línea del pensamiento liberador del yugo destructivo del capital, con el mismo espíritu con que estos sobresalientes pensadores y luchadores asumieron a sus antecesores, esto es, con sentido creación heroica actualizada.

Pero no solo: abundan las obras críticas del capitalismo y el imperialismo de estos tiempos, sobre su presente crisis múltiple e integral y sus variadas, renovadas y combinadas modalidades de opresión: clasista, patriarcal, racista, ecocida, adulto-céntrica…las cuales es preciso incorporar al arsenal teórico de la presente época.

También aquellas que versan sobre la lumpenización o gansterización irreversible del sistema imperialista occidental, su pentagonización, su guerra global infinita, su manipulación de los fundamentalismos religiosos del mundo occidental y su pronunciadas corrientes neoconservadoras y neofascistas

No deben faltar las nuevas reflexiones respecto a las carencias fundamentales de los movimientos políticos y sociales con vocación revolucionaria; carencias y limitaciones evidenciadas en el contexto de esta multi-crisis crónica del capitalismo mundial y de las formidables rebeldías sociales provocadas por sus efectos negativos.

Me refiero a la ausencia o a las significativas debilidades de las fuerzas articuladoras y conductoras de las rebeldías populares; los déficits en la construcción de organizaciones revolucionarias y/o nuevas vanguardias, y las limitaciones en las propuestas alternativas; siempre necesarias -incluso imprescindibles- para derrotar el capitalismo, sembrar socialismo e iniciar la construcción de una nueva sociedad.

· Carácter de la crisis actual.

EEUU, centro del sistema capitalista mundial, está en crisis mayor; y el sistema capitalista en su conjunto está inmerso en la peor y más peligrosa crisis de su historia.

En EEUU la crisis se reventó en el 2008 con expresiones agudas en el campo financiero y de bienes raíces.

La cúpula del poder estadounidense y la Administración Obama trataron de revertir a través de un enorme endeudamiento público, y ésta rebrotó en ese mismo escenario (con expresiones aun mas graves) después de extenderse al Norte de África y a Europa (Egipto, Túnez, Yemen, Islandia, Irlanda, Portugal, Grecia, España, Italia e Inglaterra…).

Es evidente que no se trata de una de las tantas crisis cíclicas de sobreproducción, menos aún de una crisis exclusivamente financiera o económica como se ha dicho.

Es algo de mayor profundidad, extensión y gravedad.

Es una crisis diferente a las anteriores. Incluso distinta a las pasadas crisis estructurales o sistémicas. Es una mega-multi-crisis crónica del capitalismo como sistema. Una crisis integral de la civilización burguesa: económica, financiera, de sobreproducción y subproducción, político-institucional, militar, medioambiental, alimentaria, urbanística, moral…

Ella estuvo precedida de la crisis estructural del capitalismo central de finales del siglo pasado (sobreproducción, escasez a plazos imperiosos de petróleo, agua y recursos naturales estratégicos, límites de los mercados conquistados, baja tasa de ganancia…), la cual fue abordada desde la lógica de la reestructuración neoliberal y la nueva guerra de conquista («guerra global antiterrorista»).

A su vez, al paso de los años, la reestructuración neoliberal y los cambios tecnocientíficos, que a final de siglo XX apuntaron hacia la introducción del patrón micro-electrónico, informático, robótico, biotecnológico… y hacia las privatizaciones, desregulaciones, áreas de «libre comercio», «libre flujo de capitales», financiarización del sistema, desmonte del rol social del Estado, guerras para conquista de territorios con grandes reservas naturales, carta abierta al saqueo a cargo de sus corporaciones… han convertido la crisis estructural sistémica del capitalismo de finales del siglo XX en esta «multicrisis crónica» de grandes dimensiones.

Y el recetario neoliberal o neoconservador impuesto desde las elites de los países «altamente desarrollados» (G20, Banco mundial, FMI) y las clases dominantes-gobernantes locales, han agravado la crisis sistémica hasta convertirla en crisis de existencia del planeta y de la humanidad, con una tendencia creciente al despliegue de una tercera guerra mundial; suma y combinación de una gama de guerras de diferentes generaciones y variadas características y modalidades: militares, económicas, mediáticas, químicas, biológicas, terroristas, climáticas y catastróficas-

· Capitalismo, guerras, empobrecimiento, ecocidio y delincuencia.

A las guerras del Pentágono, la CÍA y la OTAN contra Palestina, Irak, Afganistán, Siria, Libia Yemen, Somalia…se le suma la guerra de EE.UU, vía OTAN, contra Rusia iniciada en el 2014 en territorio ucraniano; una guerra de alta intensidad, que ya incluye armas ofensivas y cohetería nuclear entregada al régimen fascista ucraniano tutelado por EEUU y las potencias europeas, subordinadas a los designios de Washington aun en su propio perjuicio.

Así guerras con medios militares o sin medios propiamente militares son desatadas contra todos los procesos soberanos no importa su signo político-ideológico. Guerras regulares e irregulares.

La política, la economía, la manipulación de la naturaleza y de los fenómenos naturales, las tecnologías de punta, la política, el desarrollo científico…pasan a ser armas de guerra del Pentágono y la OTAN; todas destinadas a reforzar la debilitada hegemonía mundial de EEUU y colonialidad imperialista erosionada en Asia, África y Nuestra América y a apropiarse de minerales de alto valor tecnológico, fuentes de agua y biodiversidad ausentes o muy disminuidas en sus propio predios norteamericanos y europeo-occidental

El empobrecimiento de seres humanos y territorios se intensifica y expande, mientras la gansterización del sistema crece tanto como su capacidad de simulación, su agresividad militar y su poder para convertir los seres humanos en mercancías enfermas.

Estos males se tornan crónicos.

Las sociedades no son pobres de por sí: las empobrecen los que se enriquecen explotándolas, agrediéndola, saqueándolas, envenenándolas, enfermándolas, enajenándolas y negándoles derechos vitales.

Los empobrecidos, material y espiritualmente, que optan por la delincuencia como medio de vida, no lo hacen porque quieran hacerlo, sino por necesidad de sobrevivir, por los efectos desgarrantes de la cultura dominante y la negación de valores educativos.

La fase neoliberal y altamente parasitaria y guerrerista del capitalismo ha llevado la situación a un extremo dramático: precarizando el salario, privatizando servicios sociales, reduciendo extraordinariamente el empleo estable, multiplicando el «buhonerismo» y el «chiripeo» («economía informal»), y expulsando del consumo a miles de millones de seres humanos; destruyendo, matando, contaminando y convirtiendo servicios sociales, seres humanos, electores, naturaleza y productos en mercancías y clientes.

La cuarta ola tecnológica (microelectrónica, informática, robótica, ingeniería genética…) ha sido usada por el gran capital para suprimir masivamente el trabajo remunerado, multiplicar ganancias, empobrecer a los/as de abajo y del medio, y potenciar la especulación y las prácticas delincuenciales desde el Estado y las elites sociales.

Los ideólogos de la privatización prometieron aumentar la productividad para aumentar riquezas arriba y «derramarlas» hacia abajo; pero ésta se quedaron en el «cogollo» opulento, que solo derrama un empobrecimiento masificado, cada vez más degradado y descompuesto, amenazante y agresivo; en tanto en su seno crecen las prácticas delincuenciales de sobrevivencia, alimentadas por una dominación sistémica violenta y mafiosa, constantemente reproducida y potenciada por los medios masivos de comunicación controlados por el gran capital privado.

Una loca carrera especulativa, la persistente identificación del éxito con el amasamiento de fortunas fabulosas, el disfrute del lujo y el consumismo banal, arropan las elites empresariales, partidocráticas, militares, policiales y tecnocráticas, y contagian la sociedad.

El despojo, el crimen, las guerras de agresión, el saqueo -propios del periodo de la acumulación originaria capitalista- reaparecen en dimensiones colosales y con nuevas modalidades.

El gangsterismo político, la narco-corrupción, la expansión del lavado de dinero sucio se ejercen tanto desde los Estados y sus instituciones civiles y militares, como desde cúpulas empresariales afines, imbuidas de neo-malthusianismo frente a la masa creciente de pobreza e indigencia creadas por ellas…

Por eso la llaman población «superflua» o «sobrante», la identifican como sinónimo de delincuencia, le hacen la guerra, la reprimen cruelmente en nombre de la democracia y se empeñan en exterminarla por múltiples vías, comenzando por expulsarla de las áreas visibles aptas para los grandes negocios inmobiliario del mega-capitalismo.

· Poder delincuente simulador.

Estigmatizar, acosar, atropellar, fusilar, extorsionar… es tarea de policías delincuentes que dicen luchar contra la delincuencia y defender la democracia.

Nada más falaz que ese discurso anti-delincuente pronunciado por delincuentes mayores disfrazados de alcaldes, diputados, senadores, presidentes, candidatos, jefes de policías y cuerpos castrenses, grandes empresarios y «emprendedores» de nuevo cuño.

La cruzada del gran capital delincuente contra la delincuencia es otra de las grandes falacias de los dominadores.

Hablan de acabar con la delincuencia matando a los pobres con balas, bombas, veneno…De hambre, de enfermedades evitables, por falta de atención y medicinas, hacinamiento, insalubridad…

No importa. Para ello cualquier método es válido en esta bendecida y financiarizada era neoliberal del capitalismo, sin marcha atrás mientras las elites capitalistas controlen el poder.

Se trata de gente para ellos despreciable por «fea», «mal vestida», «hedionda sin heder», de «color», “inferior”.

No importa cuántas sean, aún representan la tres cuarta parte de la humanidad o más: a su entender es población «innecesaria» y “sobrante” en esta luminosa post modernidad capitalista con su microelectrónica, robótica, informática, biogenética y física quántica, secuestradas por los centros de investigación al servicio del capital y sus ganancias fabulosas.

Realmente es población asalariada en pésimas condiciones o expulsada del empleo, la propiedad, la escolaridad y el consumo.

Gente -según las interesadas calificaciones de quienes detentan poder- «resentida» y «peligrosa», que «envidia a las ricos emprendedores» tipo BillGates y Elon Musk y a “políticos exitosos” tipo Balaguer, Macri, Macron, Aznar, Pedro Sánchez, Uribe, Leonel y Abinader.

Especie animal «delincuente» alejado de toda condición humana. Engendro de Satanás, al que el sistema le ordena consumir sin tener con qué.

Jóvenes «culpables» por no conseguir ni trabajo ni escuelas. Niñas y niños de las calles. Ancianos exprimidos por el capital y sin pensiones. Adultos/as, que por carecer de salarios o ingresos fijos con que llevarles comida a sus hijos, deambulan con sus harapos y «cuchitriles».

En fin, al entender de los dominadores, viveros de seres «malvados», «intrusos», ocupantes de potenciales paraísos asignados por El Señor para el disfrute de los ricos, para sus negocios inmobiliarios y zonas de esparcimiento. Semilleros de «maldad» condenados al exterminio por la canalla capitalista, cada vez mas neoliberal y conservadora, vestida de seda y perfumada con esencias exóticas.

Canalla que porta licencia para robar costas, riberas de ríos, ensenadas impresionantes, bosques espléndidos, fuentes de agua, minas de oro, uranio, titanio, tierras raras, litio…, puertos, aeropuertos, carreteras, tesoros históricos…

Con permiso para atracar, estafar, comprar policías y ejércitos y organizar sus guardias personales y sus acciones punitivas.

Con derecho a explotar, a sobre-explotar, a empobrecer, a discriminar, a excluir, a desalojar, a especular…

Con la exclusividad en el ejercicio de la gran delincuencia: guerras de conquistas, desfalco de fondos públicos, contratos sobrevalorados, fundación de bancos y bancas, mercancías subvaluadas, evasiones de impuestos, tráfico de influencias, comisiones, sobornos mayores, apropiación de recursos naturales ajenos, narco-negocios…

Con derecho exclusivo a la impunidad terrenal y a la salvación eterna en el reino del Dios Dinero.

Con derecho a volver a generar fuerzas fascistas y a exterminar la población para ellos «subnormal» e «innecesaria», pero sobre todo aquella que los «intranquiliza» y «amenaza» con sus necesidades imperiosas y potenciales rebeldías.

Don Malthus le quedó chiquito. Solo que no es verdad que los pueblos habrán de replegarse, cruzarse de brazos o suicidarse.

· Indignación popular, y lenta y difícil gestación de la alternativa.

Por «suerte» la indignación está en marcha y habrá de estallar en mayores dimensiones, como ocurre ahora en el Perú, Haití y Francia.

Pero mientras, para ellos son válidos todos los absurdos y los abusos para que la sociedad humana funcione a su manera, a favor de su grotesca opulencia y supremacía insolente, dispuestos con esos fines a usar su enorme poderío militar, su OTAN, sus facciones armadas leales a su dominación y sus 800 bases militares.

En fin, el gran capital y sus centros imperialistas sobreviven engordando y actuando contra la humanidad, volcando su crisis crónica y multilateral contra seis mil millones de seres humanos y contra la vida planetaria.

Por senil se ha tornado tozudo, militarizado y agresivo hasta la demencia.

Decidido a que no lo tumben y a no dejar de ser lo que actualmente es.

La evidente imposibilidad de que cambie para mejor desde su actual nivel de acumulación y desde el poder que ha engendrado, determinan que las transformaciones hacia sociedades justas y solidarias no serán fáciles, menos aun ajenas a la violencia dominante y al accionar neofascista.

Los cambios necesarios no se lograrán solo echando votos en las urnas y aceptando las reglas de juego imperantes; sin crear contrapoder, sin enfrentar, debilitar y vencer la naturaleza tramposa, violenta y criminal del sistema establecido y el poder constituido.

Abolir un sistema cada vez más inviable y humanamente y ambientalmente insustentable, requiere mucho mas, sobre todo ejercicio de soberanía popular en calles, barrios, plazas, campos y centros de trabajo y de estudios.

Cierto que habrá de todo, incluidas votaciones útiles y provechosas cuando ellas sirvan para acumular fuerzas y avanzar. Pero las confrontaciones serán inevitables y habrán de desplegarse hacia nuevas e innovadoras modalidades de insurgencias locales, nacionales y globales.

Solo multitudes insumisas movilizadas con determinación de crear poder popular constituyente -acompañadas de fuerzas transformadoras bien organizadas y calificadas para superar el monopolio de las armas en manos del gran capital y de vencer sus pérfidos instrumentos políticos, sociales y militares- podrían abrirles cauces al predominio del poder de los pueblos y a las alternativas liberadoras.

En fin, una transición revolucionaria difícil pero imprescindible para cambiarlo todo y alcanzar sostenidamente el bienestar colectivo.

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Opinión

La  rehabilitación en el Estatuto de Roma

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Por Rommel Santos Diaz

Adicionalmente, el Estatuto de Roma prevé la posibilidad de la rehabilitación. Según el artículo 110, la Corte deberá  revisar todas las condenas de prisión cuando el recluso  haya cumplido las dos terceras partes  de la pena o 25 años de prisión en caso de cadena perpetua para determinar si esta puede reducirse.

En el punto anterior la CPI  considera estos aspectos como si la persona hubiese asistido  a la Corte con la localización de cualquier bien objeto de una multa, decomiso u órdenes de reparación que pudiesen beneficiar a la víctima.

La CPI también podrá tomar en consideración  ¨otros factores indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba, que permitan determinar un cambio en las circunstancias suficientemente claro  e importante como para justificar la reducción de la pena¨

Por consiguiente una cadena perpetua  podría reducirse  a 25 años de prisión en algunos casos. Si la CPI decide no reducir la sentencia de la persona después de la primera revisión, volverá a examinar la cuestión con la periodicidad y con arreglo  a los criterios indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba.

Durante las negociaciones sobre las penas de la CPI, muchos Estados estuvieron a favor de la aplicación de la pena de muerte en los casos extremos. El numero de Estados con pena de muerte  es poco menor que el de aquellos que no tienen pena de muerte.

No existe la oportunidad  para rehabilitación alguna cuando se impone la pena de muerte. Por ende la cadena perpetua con la posibilidad de reducirla a 25 años, es un compromiso  razonable entre la pena de muerte y la prisión máxima de 30 años.

Los Estados deberán recordar que el artículo 80 del Estatuto de Roma expresamente establece que el Estatuto no afecta la aplicación por parte de los Estados de aquellas penas prescritas por su propio derecho interno , ni afecta la ley de aquellos Estados  que no impongan las penas prescritas en el Estatuto de Roma.

Los Estados Partes no deben imponer las mismas penas por los mismos delitos en su jurisdicción, ni deberán aplicar las condenas de prisión  a no ser que voluntariamente lo quieran hacer. En este caso, los Estados podrán también especificar las condiciones bajo las cuales  aceptarían a las personas condenadas, inclusive la condición de no aplicar la cadena perpetua.

Por consiguiente, los Estados Partes que cuenten con las disposiciones constitucionales que prohíban la imposición de la cadena perpetua  solo necesitaran permitir la excepción de entregar a la persona a la CPI, pese a que tal persona pueda ser condenada a cadena perpetua.

Los Estados Partes del Estatuto de Roma deberán entregar a la persona acusada a la CPI cuando ésta así lo solicite, aún si existe la posibilidad de que dicha persona sea condenada a cadena perpetua.

En el caso de muchos Estados, la potestad de la CPI para imponer la cadena perpetua no necesitará la aplicación de medidas legislativas particulares. Sin embargo, en algunos Estados la constitución explícitamente prohíbe la extradición de una persona a un Estado  donde se aplica esta pena , o que declara la cadena perpetua como un castigo cruel. Estos Estados cuentan con dos opciones:

  1. a) Establecer claramente, en la norma que implemente el Estatuto, la distinción entre la extradición de una persona a otro Estado y la  entrega de una persona a la Corte Penal Internacional.

Algunos Estados podrán realizar esta distinción en su legislación, lo cual les permitiría entregar personas a la CPI aunque exista una restricción  a la ¨extradicion¨de personas a tribunales que impongan la pena de cadena perpetua. Esto les permitiría mantenerla prohibición de extraditar a una persona a un tribunal extranjero, sin interferir con la habilidad de cooperar plenamente con la CPI.

  1. b) La reforma a la Constitución podría ser mínima, dirigida solo a la introducción de una excepción al principio. Podría especificarse que la cadena perpetua impuesta por la CPI de conformidad con el Estatuto de Roma para algunos de los crímenes allí enumerados no viola la Constitución.

Debería también mencionarse  que el Estado puede entregar a la persona acusada a la CPI a pesar de que exista la posibilidad de la cadena perpetua. La enmienda constitucional  podría también mencionar que la CPI puede reducir la condena  después de 25 años, existiendo así la posibilidad de la rehabilitación.

Finalmente, la ventaja de una  reforma constitucional que elimina cualquier posibilidad de un conflicto normativo, garantiza que los tribunales nacionales dicten sus fallos de conformidad con sus obligaciones legales establecidas en el Estatuto de Roma.

Rommelsntosdiaz@gmail.com

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Opinión

La P.N. y los miedos de Abinader

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Luis Abinader enfrenta críticas por su incapacidad para frenar las ejecuciones extrajudiciales de la Policía Nacional, reflejando un temor a su poder.

  • El texto denuncia ocho muertes de un tirón y 40 en un mes.
  • Se acusa al presidente de conminar entregas, avalando de hecho ejecuciones extrajudiciales.
  • La supuesta reforma policial es calificada de farsa para entretener y engañar.

Por Narciso Isa Conde

Ahora las ejecuciones judiciales o asesinatos policiales son por paquetes o ramilletes: ocho de un tirón… 40 en un mes y unos días.

El nuevo jefe, o da la orden, o la banda criminal interna tiene luz verde para tirar los cadáveres en las narices de los pobladores donde acribillan a los condenados ilegalmente a pena de muerte.

Abinader los conmina a entregarse para evitar que le vaya peor, autorizando en los hechos su ejecución.

Dicen, con razón, que Luis Abinader le tiene miedo a todo.

A Donald Trump, a Marco Rubio, a la CIA, a la DEA, a Netanyahu, al Mossad, al Comando Sur…

A los Vicini, los Rainieri, los Risek… a los bancos y las bancas, a sus ARS y AFP, y a todos los oligarcas más ricos que él…

A los granceros… a los magnates depredadores y explotadores y a los influencers de diferentes calibres y calañas…

A los López Pilarte y Miguel Gutiérrez.

 A Hipólito, a Leonel y hasta el semi-acosado Danilo.

En este delicado tema de la perversión de la P.N. de sus matanzas, de sus prácticas y asociaciones mafiosas recurrentes… su estructura criminal y sus asesores israelí, estadounidense, chilenos, colombianos y españoles saben muy bien que Abinader le tiene miedo, y que la reforma es una farsa para entretener y un cuento para engañar.

En verdad, no le temen a ese allante.

Por ese miedo, Abinader es incapaz de dar una orden para cerrar categóricamente el tenebroso capítulo de las ejecuciones extrajudiciales.

 Es incapaz de dar un zapatazo, de emplazar a los jefes policiales, de amenazarlos con castigos severos, para que detengan su horrible carrera delictiva. Carece de energía y valor para ponerlos en su sitio, aunque sea solo en ese punto.

 Por el contrario, perdió autoridad y continúa apoyando y modernizando un cuerpo policial criminal, integrado por bandas especializadas en todos los delitos; dotándolo de nuevos equipos que mal usan, deterioran o se roban.

Esa cobardía permisiva y su ideología convierten al mandatario en cómplice de una institución cuyas entrañas están podridas.

El mal es estructural, sistémico, crónico. No cede con cirugía extirpadora de tumores. Desde hace décadas hizo metástasis.

Luis Abinader lo sabe y alimenta sus tumores y metástasis. Cada cambio de jefatura y cada reforma y cada plan de seguridad ciudadana, es eso.

La cultura despótica, criminal, delictiva… resiste “depuraciones” parciales. Ella se recompone fácilmente y se retroalimenta, siempre asociada a otras variantes de la corrupción de Estado, ya sea política, empresarial o narco-criminal.

En el interior de la Policía Nacional se recicla también la ideología autoritaria-neoliberal rodeada de un Estado y una sociedad civil en los que domina el criterio de que la gente vale por lo que consume, por las banalidades que disfruta y el dinero que posee.

Rebrota fácilmente en su seno el viejo caudillismo (Trujillo, Balaguer…), reencarnado y estimulado por los presidentes más recientes: Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y el propio Luis Abinader, el actual.

La P.N.es un cuerpo militar y se auto-protege con el manto del autoritarismo y el secretismo castrense.

Un cuerpo acostumbrado al abuso, la crueldad y el robo.

Más que interrogar, tortura; física y mentalmente.

Los mayores ingresos personales a nivel de alta oficialidad provienen de lo ilícito, sin que nadie los fiscalice: extorsión, soborno empresarial, complicidad con bandas civiles, protección de delincuentes de todas las calañas, narco-corrupción.

La policía no previene ni persuade, sino que mete miedo y reprime, y hasta le hace la guerra al pueblo, maltratando a civiles.

Atemoriza a presidentes cobardes y a congresistas perversos que la exhortan a ser más duros y más criminales.

Importantes sectores de la P.N. son insaciablemente adictos a esas inconductas inducidas por sus jefes y estimuladas por el modelo de actuación de la clase dominante-gobernante.

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Opinión

Experiencias con 14 presidentes (2 de 2)

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Por Oscar López Reyes

En su fuero eminentemente profesional, el periodista labora para empresas periodísticas, instituciones estatales y organizaciones de otras índoles, con la ética “como el zumbido al moscardón” y la dignidad sobre la mesa. En cualesquiera de esas órbitas, diáfanamente ha de mantener su compromiso con la libertad, la democracia y el bien común, sin manipular la verdad ni inquirir ventajas personales; sin erosionar confianzas ni confabularse con pestañas tenebrosas del poder político-económico.

Con unos y otros presidentes de la República he interactuado en 50 años, ya en entrevistas, tertulias y otros encuentros periodísticos y en quehaceres oficiales. Incumbentes de todos los gobiernos han requerido los servicios profesionales independientes de quien escribe, sin condicionamientos políticos en un clima de respeto. En todos he aceptado las propuestas de trabajo, menos en una regencia de ocho años.

7.- JOAQUÍN BALAGUER RICARDO (1 de septiembre de 1906, Bisonó, Santiago-14 de julio de 2002, Santo Domingo). Mandatos presidenciales: 1960-1962, 1966-1978 y 1986-1996. Durante su administración 1966-1978, varios periodistas cayeron abatidos a balazos, y para abordarlo había que aprovechar circunstancias especiales, como su llegada al salón de Embajadores del Palacio Nacional para encabezar las reuniones de cada miércoles de la Comisión Nacional de Desarrollo, y al término tanto de las misas dominicales de la capilla de la Casa de Gobierno como en las inauguraciones de obras públicas.

En 1973 decidió presidir una rueda de prensa, en la mañana de cada jueves, y por lo general se exigía que, con antelación, presentaran las preguntas a ser formuladas que eran punzantes y con frecuencia respondía exaltado. Singularizó por la anarquía, por cuyas razones fue suspendida sin retorno. En su nuevo gobierno de 10 años (1986-1996), Joaquín Balaguer se mostró más receptivo con los periodistas. Por lo menos una vez a la semana yo lo entrevistaba durante sus caminatas, a las 6 de la tarde, por el parque Mirador Sur. Me entregó el Premio de los Jayces ‘72 como joven sobresaliente de 1992, en un acto en el Palacio Nacional, y en ese período laboré como encargado de relaciones públicas del Instituto para el Desarrollo del Suroeste (Indesur), con sede en Azua.

8.- ANTONIO GUZMÁN FERNÁNDEZ (12 de febrero de 1911, La Vega- 4 de julio de 1982, Santo Domingo). Administración gubernamental: 16 de agosto de 1978 – 4 de julio de 1982. A este modelo de accionar democrático y cambios, había que sacarle los datos con preguntas directas, durante inauguraciones y otras actividades, y sus informaciones más relevantes provenían de sus discursos.

Guzmán Fernández respondía con un lenguaje campechano, y se coronó con la gloria de que en su gestión se instalaron y desarrollaron las principales unidades de relaciones públicas gubernamentales. En el citado cuatrienio, conversé con él cuando yo fungía como encargado de relaciones públicas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI). Y en El Nuevo Diario profundicé en un análisis sobre las razones de su suicidio en su despacho del Palacio Nacional, el 4 de julio de 1982, entre la medianoche y la madrugada.

9.- JACOBO MAJLUTA AZAR (9 de octubre de 1934, Santo Domingo-2 de marzo de 1996, Tampa, Florida, Estados Unidos. Jefe de Estado en funciones: 4 de julio de 1982-16 de agosto de 1982, 43 días. Como vicepresidente constitucional, el 4 de julio de 1982 asumió la presidencia de la República tras el fallecimiento del presidente Antonio Guzmán Fernández, ambos electos para el período 1978-1982.

Platicamos periodísticamente en encuentros en su vieja residencia de la avenida Independencia número 555 (entre las calles Benito Monción y Socorro Sánchez) y su nueva residencia de Arroyo Hondo, con el auxilio y la compañía de Rafael Gamundi Cordero. Sobresalió por su afectividad y franqueza con los periodistas.

10.- SALVADOR JORGE BLANCO (5 de julio de 1926 -Santiago-26 de diciembre de 2010, Santo Domingo). Ciclo de su autoridad presidencial: 16 de agosto de 1982 y 16 de agosto de 1986. Este tercer presidente de la República del PRD tomaba asiento en su despacho del Palacio Nacional a las 7 de la mañana, a la misma hora en que este servidor comenzaba a laborar como periodista del Departamento de Prensa de la sede presidencial. En esa condición asiduamente tomaba notas de declaraciones oficiales en actos a los que no tenían acceso los periodistas que cubrían la fuente palaciega. Luego me designaron director de relaciones públicas de los ministerios de Relaciones Exteriores e Industria y Comercio.

Jorge Blanco contestaba preguntas de los reporteros en actos especiales, como en la presentación de credenciales de diplomáticos y encuentros sociales. Cada jueves conversaba con ellos al término de las Audiencias Populares, organizadas en el hoy salón Hermanas Mirabal de la primera planta del Palacio Nacional y en gobernaciones de distintos pueblos. Dos veces lo visité cuando estuvo recluido –en un ambiente cuasi solitario- en la desaparecida cárcel preventiva del ensanche La Fe y publiqué crónicas sobre su internamiento en la clínica Gómez Patiño y su salida del país con fines de salud.

11.- LEONEL FERNÁNDEZ REYNA (26 de diciembre de 1953, Santo Domingo). Lapsos como regente del Poder Ejecutivo: 1996-2000 y 2004-2012. Catedrático y filosófico de la comunicación en las aulas universitarias y en el diario existir, resaltaba que no se peleaba con sacerdotes ni periodistas. En esa línea, confraternizó y ayudó a una legión de estos últimos.

Compañeros en la escuela de comunicación social de la Universidad Dominicana O&M y los encuentros con el teórico Jimmy Sierra, solidarios en los avatares del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y cercanos de oficinas en la calle El Conde, Fernández Reyna me llamó como asesor de comunicación de los consejos consultivos de los dominicanos en el exterior, con asiento en el Palacio Nacional, y luego como secretario del consejo de administración de Certv/RTVD, honoríficamente durante tres años, cuando presenté renuncia.

12.- HIPÓLITO MEJÍA DOMÍNGUEZ (22 de febrero de 1941, Gurabo, Santiago). Mandato presidencial: 2000-2004. Hablaba con franqueza y sin contención con los periodistas hasta tres veces en un solo día. Responsable y valiente, se caracterizó por ser locuaz y jocoso, y espontáneamente me otorgó -el 5 de abril de 2003- la condecoración de la Medalla Presidencial al Mérito Civil, en una ceremonia celebrada en el Palacio Nacional.

Tras ser designados por Hipólito Mejía, Manuel (Chiqui) Troncoso Cuesta, presidente y gerente general, y Luis Martínez como subgerente del Banco Nacional de la Vivienda (BNV), me encargaron de las relaciones públicas de esa institución, en el 2001.

13.- DANILO MEDINA SÁNCHEZ (10 de noviembre de 1951, Arroyo Cano, San Juan). Mandato presidencial: 2012-2020. Ha sido el más huidizo, apagado e insulso de los presidentes de la República, y apenas abrió los brazos para hacer buenas migas e intimar con una camada de buenos allegados redactores élites y comentaristas. Mis relaciones en la gobernanza de Medina Sánchez no pasaron de un simple saludo y una mirada furtiva.

Cinco viejos camaradas del Partido Comunista de la República Dominicana (Pacoredo), entre ellos dos sometidos actualmente a la Justicia por corrupción, no pudieron convencerme para que junto a ellos me integrara a la campaña electoral de Medina Sánchez, y no acepté trabajar en el gobierno durante su mandato de ocho años. ¡Presidente, la afectividad, presidente!, encabezaban los artículos publicados en el vespertino El Nacional, como advertencia.

14.- LUIS ABINADER CORONA (12 de julio de 1967, en Santo Domingo). Mandatos presidenciales: 2020-2024 y 2024-2028. En el 2020 innovó con un nuevo estilo de suministrar informaciones: el Twitter, ahora X. Prosiguió, desde el 28 de agosto de 2023, con LA Semanal con la Prensa, en el salón de las Cariátides del Palacio Nacional, transmitida en vivo por la plataforma de streaming YouTube. Se enquistó en el espacio de diálogo gubernamental más innovador, abierto entre formalidades protocolares y bromas, así como dinámico en la generación de noticias preeminentes.

Con Abinader Corona he mantenido nexos académicos y familiares por cuatro décadas, y en estos 6 años de su gobierno he sido director de comunicación de la Dirección General de Contabilidad Gubernamental (Digecog) y la Contraloría General de la República, para sumar 42 años de servicios a instituciones del Estado.

Sinopsis. En el Palacio Nacional (dos veces) y en un palacio judicial, en la Cancillería, un banco estatal, Radiotelevisión Dominicana, Industria y Comercio, en la Contraloría, el Indrhi, el Consejo Nacional de Fronteras, Indesur y Digecog conocí y platiqué con jefes de Estado y estas instituciones me obsequiaron múltiples ofrendas: vida, participación en eventos históricos, tener acceso a informaciones privilegiadas, aprendizajes y experiencias para el crecimiento personal, amistades, honores y agasajos. Y me abrieron pétalos para escribir sobre políticas públicas, transformaciones en el Estado y memoriales históricos.

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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.

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