Opinión
Evolución de la multi crisis capitalista y sus contrapartidas
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3 años agoon
Por Narciso Isa Conde
EEUU, centro del sistema capitalista mundial, está en crisis mayor; y el sistema capitalista en su conjunto está inmerso en la peor y más peligrosa crisis de su historia.
La evolución de la actual crisis capitalista y de las rebeldías recurrentes de los pueblos latino-caribeños y del mundo frente a sus nocivos efectos, nos emplazan a volver con entusiasmo y dedicación a las lecturas de Marx, Engels y Lenin.
No se trata de volver a su estudio para simplemente repetirlas, si no para emplear sus conceptualizaciones más consistentes y visionarias contra el curso perverso de la dominación que tanto combatieron y anhelaron abolir y, sobre todo, para darle continuidad a su trascendente obra revolucionaria, enriquecerla y actualizarla.
Vale, por tanto, examinar con el poder del pensamiento crítico, la creatividad revolucionaria y el accionar innovador las siguientes vertientes del sistema en crisis:
· El capitalismo en la historia de la humanidad, sus resultados palpables como sistema mundial.
· Las vicisitudes de las revoluciones antiimperialistas y anticapitalistas a lo largo del siglo XX y lo que va del siglo XX, los aciertos y errores, las lealtades y desvíos respeto a los formidables aportes científicos de estos tres grandes pensadores socialistas.
· Los enfoques críticos de los procesos de orientación anticapitalista y socialista escenificados a escala planetaria, junto a su acervo político-teórico.
· La oportunidad que nos brinda la crisis que actualmente estremece la decadente civilización burguesa en esta fase de luchas promisorias, junto a las dificultades y carencias que tienden a bloquear su curso hacia nuevos y necesarias revoluciones.
Esos factores nos obligan a retomar la portentosa plataforma del socialismo científico con espíritu creador.
Nos retan, sin dudas, a volver a Marx, a Engels, y a Lenin, y no solo a ellos: también a Trotsky, Rosa Luxemburgo, Flora Tristán, Gramsci, Mariátegui, Mao, Ho Chi Ming, al Che, Fidel, Chávez… sin olvidar las ideas de Martí y de Bolívar que los/as preceden y trascienden su propia época.
Nos emplazan a tomar en serio sus análisis y sus acciones, asumir sus aportes vigentes y enriquecer esa línea del pensamiento liberador del yugo destructivo del capital, con el mismo espíritu con que estos sobresalientes pensadores y luchadores asumieron a sus antecesores, esto es, con sentido creación heroica actualizada.
Pero no solo: abundan las obras críticas del capitalismo y el imperialismo de estos tiempos, sobre su presente crisis múltiple e integral y sus variadas, renovadas y combinadas modalidades de opresión: clasista, patriarcal, racista, ecocida, adulto-céntrica…las cuales es preciso incorporar al arsenal teórico de la presente época.
También aquellas que versan sobre la lumpenización o gansterización irreversible del sistema imperialista occidental, su pentagonización, su guerra global infinita, su manipulación de los fundamentalismos religiosos del mundo occidental y su pronunciadas corrientes neoconservadoras y neofascistas
No deben faltar las nuevas reflexiones respecto a las carencias fundamentales de los movimientos políticos y sociales con vocación revolucionaria; carencias y limitaciones evidenciadas en el contexto de esta multi-crisis crónica del capitalismo mundial y de las formidables rebeldías sociales provocadas por sus efectos negativos.
Me refiero a la ausencia o a las significativas debilidades de las fuerzas articuladoras y conductoras de las rebeldías populares; los déficits en la construcción de organizaciones revolucionarias y/o nuevas vanguardias, y las limitaciones en las propuestas alternativas; siempre necesarias -incluso imprescindibles- para derrotar el capitalismo, sembrar socialismo e iniciar la construcción de una nueva sociedad.
· Carácter de la crisis actual.
EEUU, centro del sistema capitalista mundial, está en crisis mayor; y el sistema capitalista en su conjunto está inmerso en la peor y más peligrosa crisis de su historia.
En EEUU la crisis se reventó en el 2008 con expresiones agudas en el campo financiero y de bienes raíces.
La cúpula del poder estadounidense y la Administración Obama trataron de revertir a través de un enorme endeudamiento público, y ésta rebrotó en ese mismo escenario (con expresiones aun mas graves) después de extenderse al Norte de África y a Europa (Egipto, Túnez, Yemen, Islandia, Irlanda, Portugal, Grecia, España, Italia e Inglaterra…).
Es evidente que no se trata de una de las tantas crisis cíclicas de sobreproducción, menos aún de una crisis exclusivamente financiera o económica como se ha dicho.
Es algo de mayor profundidad, extensión y gravedad.
Es una crisis diferente a las anteriores. Incluso distinta a las pasadas crisis estructurales o sistémicas. Es una mega-multi-crisis crónica del capitalismo como sistema. Una crisis integral de la civilización burguesa: económica, financiera, de sobreproducción y subproducción, político-institucional, militar, medioambiental, alimentaria, urbanística, moral…
Ella estuvo precedida de la crisis estructural del capitalismo central de finales del siglo pasado (sobreproducción, escasez a plazos imperiosos de petróleo, agua y recursos naturales estratégicos, límites de los mercados conquistados, baja tasa de ganancia…), la cual fue abordada desde la lógica de la reestructuración neoliberal y la nueva guerra de conquista («guerra global antiterrorista»).
A su vez, al paso de los años, la reestructuración neoliberal y los cambios tecnocientíficos, que a final de siglo XX apuntaron hacia la introducción del patrón micro-electrónico, informático, robótico, biotecnológico… y hacia las privatizaciones, desregulaciones, áreas de «libre comercio», «libre flujo de capitales», financiarización del sistema, desmonte del rol social del Estado, guerras para conquista de territorios con grandes reservas naturales, carta abierta al saqueo a cargo de sus corporaciones… han convertido la crisis estructural sistémica del capitalismo de finales del siglo XX en esta «multicrisis crónica» de grandes dimensiones.
Y el recetario neoliberal o neoconservador impuesto desde las elites de los países «altamente desarrollados» (G20, Banco mundial, FMI) y las clases dominantes-gobernantes locales, han agravado la crisis sistémica hasta convertirla en crisis de existencia del planeta y de la humanidad, con una tendencia creciente al despliegue de una tercera guerra mundial; suma y combinación de una gama de guerras de diferentes generaciones y variadas características y modalidades: militares, económicas, mediáticas, químicas, biológicas, terroristas, climáticas y catastróficas-
· Capitalismo, guerras, empobrecimiento, ecocidio y delincuencia.
A las guerras del Pentágono, la CÍA y la OTAN contra Palestina, Irak, Afganistán, Siria, Libia Yemen, Somalia…se le suma la guerra de EE.UU, vía OTAN, contra Rusia iniciada en el 2014 en territorio ucraniano; una guerra de alta intensidad, que ya incluye armas ofensivas y cohetería nuclear entregada al régimen fascista ucraniano tutelado por EEUU y las potencias europeas, subordinadas a los designios de Washington aun en su propio perjuicio.
Así guerras con medios militares o sin medios propiamente militares son desatadas contra todos los procesos soberanos no importa su signo político-ideológico. Guerras regulares e irregulares.
La política, la economía, la manipulación de la naturaleza y de los fenómenos naturales, las tecnologías de punta, la política, el desarrollo científico…pasan a ser armas de guerra del Pentágono y la OTAN; todas destinadas a reforzar la debilitada hegemonía mundial de EEUU y colonialidad imperialista erosionada en Asia, África y Nuestra América y a apropiarse de minerales de alto valor tecnológico, fuentes de agua y biodiversidad ausentes o muy disminuidas en sus propio predios norteamericanos y europeo-occidental
El empobrecimiento de seres humanos y territorios se intensifica y expande, mientras la gansterización del sistema crece tanto como su capacidad de simulación, su agresividad militar y su poder para convertir los seres humanos en mercancías enfermas.
Estos males se tornan crónicos.
Las sociedades no son pobres de por sí: las empobrecen los que se enriquecen explotándolas, agrediéndola, saqueándolas, envenenándolas, enfermándolas, enajenándolas y negándoles derechos vitales.
Los empobrecidos, material y espiritualmente, que optan por la delincuencia como medio de vida, no lo hacen porque quieran hacerlo, sino por necesidad de sobrevivir, por los efectos desgarrantes de la cultura dominante y la negación de valores educativos.
La fase neoliberal y altamente parasitaria y guerrerista del capitalismo ha llevado la situación a un extremo dramático: precarizando el salario, privatizando servicios sociales, reduciendo extraordinariamente el empleo estable, multiplicando el «buhonerismo» y el «chiripeo» («economía informal»), y expulsando del consumo a miles de millones de seres humanos; destruyendo, matando, contaminando y convirtiendo servicios sociales, seres humanos, electores, naturaleza y productos en mercancías y clientes.
La cuarta ola tecnológica (microelectrónica, informática, robótica, ingeniería genética…) ha sido usada por el gran capital para suprimir masivamente el trabajo remunerado, multiplicar ganancias, empobrecer a los/as de abajo y del medio, y potenciar la especulación y las prácticas delincuenciales desde el Estado y las elites sociales.
Los ideólogos de la privatización prometieron aumentar la productividad para aumentar riquezas arriba y «derramarlas» hacia abajo; pero ésta se quedaron en el «cogollo» opulento, que solo derrama un empobrecimiento masificado, cada vez más degradado y descompuesto, amenazante y agresivo; en tanto en su seno crecen las prácticas delincuenciales de sobrevivencia, alimentadas por una dominación sistémica violenta y mafiosa, constantemente reproducida y potenciada por los medios masivos de comunicación controlados por el gran capital privado.
Una loca carrera especulativa, la persistente identificación del éxito con el amasamiento de fortunas fabulosas, el disfrute del lujo y el consumismo banal, arropan las elites empresariales, partidocráticas, militares, policiales y tecnocráticas, y contagian la sociedad.
El despojo, el crimen, las guerras de agresión, el saqueo -propios del periodo de la acumulación originaria capitalista- reaparecen en dimensiones colosales y con nuevas modalidades.
El gangsterismo político, la narco-corrupción, la expansión del lavado de dinero sucio se ejercen tanto desde los Estados y sus instituciones civiles y militares, como desde cúpulas empresariales afines, imbuidas de neo-malthusianismo frente a la masa creciente de pobreza e indigencia creadas por ellas…
Por eso la llaman población «superflua» o «sobrante», la identifican como sinónimo de delincuencia, le hacen la guerra, la reprimen cruelmente en nombre de la democracia y se empeñan en exterminarla por múltiples vías, comenzando por expulsarla de las áreas visibles aptas para los grandes negocios inmobiliario del mega-capitalismo.
· Poder delincuente simulador.
Estigmatizar, acosar, atropellar, fusilar, extorsionar… es tarea de policías delincuentes que dicen luchar contra la delincuencia y defender la democracia.
Nada más falaz que ese discurso anti-delincuente pronunciado por delincuentes mayores disfrazados de alcaldes, diputados, senadores, presidentes, candidatos, jefes de policías y cuerpos castrenses, grandes empresarios y «emprendedores» de nuevo cuño.
La cruzada del gran capital delincuente contra la delincuencia es otra de las grandes falacias de los dominadores.
Hablan de acabar con la delincuencia matando a los pobres con balas, bombas, veneno…De hambre, de enfermedades evitables, por falta de atención y medicinas, hacinamiento, insalubridad…
No importa. Para ello cualquier método es válido en esta bendecida y financiarizada era neoliberal del capitalismo, sin marcha atrás mientras las elites capitalistas controlen el poder.
Se trata de gente para ellos despreciable por «fea», «mal vestida», «hedionda sin heder», de «color», “inferior”.
No importa cuántas sean, aún representan la tres cuarta parte de la humanidad o más: a su entender es población «innecesaria» y “sobrante” en esta luminosa post modernidad capitalista con su microelectrónica, robótica, informática, biogenética y física quántica, secuestradas por los centros de investigación al servicio del capital y sus ganancias fabulosas.
Realmente es población asalariada en pésimas condiciones o expulsada del empleo, la propiedad, la escolaridad y el consumo.
Gente -según las interesadas calificaciones de quienes detentan poder- «resentida» y «peligrosa», que «envidia a las ricos emprendedores» tipo BillGates y Elon Musk y a “políticos exitosos” tipo Balaguer, Macri, Macron, Aznar, Pedro Sánchez, Uribe, Leonel y Abinader.
Especie animal «delincuente» alejado de toda condición humana. Engendro de Satanás, al que el sistema le ordena consumir sin tener con qué.
Jóvenes «culpables» por no conseguir ni trabajo ni escuelas. Niñas y niños de las calles. Ancianos exprimidos por el capital y sin pensiones. Adultos/as, que por carecer de salarios o ingresos fijos con que llevarles comida a sus hijos, deambulan con sus harapos y «cuchitriles».
En fin, al entender de los dominadores, viveros de seres «malvados», «intrusos», ocupantes de potenciales paraísos asignados por El Señor para el disfrute de los ricos, para sus negocios inmobiliarios y zonas de esparcimiento. Semilleros de «maldad» condenados al exterminio por la canalla capitalista, cada vez mas neoliberal y conservadora, vestida de seda y perfumada con esencias exóticas.
Canalla que porta licencia para robar costas, riberas de ríos, ensenadas impresionantes, bosques espléndidos, fuentes de agua, minas de oro, uranio, titanio, tierras raras, litio…, puertos, aeropuertos, carreteras, tesoros históricos…
Con permiso para atracar, estafar, comprar policías y ejércitos y organizar sus guardias personales y sus acciones punitivas.
Con derecho a explotar, a sobre-explotar, a empobrecer, a discriminar, a excluir, a desalojar, a especular…
Con la exclusividad en el ejercicio de la gran delincuencia: guerras de conquistas, desfalco de fondos públicos, contratos sobrevalorados, fundación de bancos y bancas, mercancías subvaluadas, evasiones de impuestos, tráfico de influencias, comisiones, sobornos mayores, apropiación de recursos naturales ajenos, narco-negocios…
Con derecho exclusivo a la impunidad terrenal y a la salvación eterna en el reino del Dios Dinero.
Con derecho a volver a generar fuerzas fascistas y a exterminar la población para ellos «subnormal» e «innecesaria», pero sobre todo aquella que los «intranquiliza» y «amenaza» con sus necesidades imperiosas y potenciales rebeldías.
Don Malthus le quedó chiquito. Solo que no es verdad que los pueblos habrán de replegarse, cruzarse de brazos o suicidarse.
· Indignación popular, y lenta y difícil gestación de la alternativa.
Por «suerte» la indignación está en marcha y habrá de estallar en mayores dimensiones, como ocurre ahora en el Perú, Haití y Francia.
Pero mientras, para ellos son válidos todos los absurdos y los abusos para que la sociedad humana funcione a su manera, a favor de su grotesca opulencia y supremacía insolente, dispuestos con esos fines a usar su enorme poderío militar, su OTAN, sus facciones armadas leales a su dominación y sus 800 bases militares.
En fin, el gran capital y sus centros imperialistas sobreviven engordando y actuando contra la humanidad, volcando su crisis crónica y multilateral contra seis mil millones de seres humanos y contra la vida planetaria.
Por senil se ha tornado tozudo, militarizado y agresivo hasta la demencia.
Decidido a que no lo tumben y a no dejar de ser lo que actualmente es.
La evidente imposibilidad de que cambie para mejor desde su actual nivel de acumulación y desde el poder que ha engendrado, determinan que las transformaciones hacia sociedades justas y solidarias no serán fáciles, menos aun ajenas a la violencia dominante y al accionar neofascista.
Los cambios necesarios no se lograrán solo echando votos en las urnas y aceptando las reglas de juego imperantes; sin crear contrapoder, sin enfrentar, debilitar y vencer la naturaleza tramposa, violenta y criminal del sistema establecido y el poder constituido.
Abolir un sistema cada vez más inviable y humanamente y ambientalmente insustentable, requiere mucho mas, sobre todo ejercicio de soberanía popular en calles, barrios, plazas, campos y centros de trabajo y de estudios.
Cierto que habrá de todo, incluidas votaciones útiles y provechosas cuando ellas sirvan para acumular fuerzas y avanzar. Pero las confrontaciones serán inevitables y habrán de desplegarse hacia nuevas e innovadoras modalidades de insurgencias locales, nacionales y globales.
Solo multitudes insumisas movilizadas con determinación de crear poder popular constituyente -acompañadas de fuerzas transformadoras bien organizadas y calificadas para superar el monopolio de las armas en manos del gran capital y de vencer sus pérfidos instrumentos políticos, sociales y militares- podrían abrirles cauces al predominio del poder de los pueblos y a las alternativas liberadoras.
En fin, una transición revolucionaria difícil pero imprescindible para cambiarlo todo y alcanzar sostenidamente el bienestar colectivo.
Opinión
Guerra, crisis global y propuesta de pacto del presidente lacayo de República Dominicana
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3 días agoon
abril 23, 2026Por Narciso Isa Conde
«Como pueblo estamos sufriendo un aumento vertiginoso de precios del petróleo y derivados…combustibles refinados, gas, agroquímicos.»
La guerra desatada por EEUU e Israel contra Irán tiende a agravar en grande la crisis energética hasta convertirla en crisis económica y social mundial con tendencia a una gran depresión
Abinader, lacayo al fin, se comprometió con la agresión a Venezuela y apostó a EEUU y a Israel contra Irán, pelándose el billete vasallo.
Igual aconteció con toda la partidocracia y la plutocracia dominante en este país, colocada al servicio de EEUU y del facineroso trumpismo dominante; al margen de los cambios mundiales en gestación: BRICS, Sur Global, China, Rusia y nuevo orden mundial multipolar.
Como pueblo estamos sufriendo un aumento vertiginoso de precios del petróleo y derivados…combustibles refinados, gas, agroquímicos…
Estamos ante una cadena inflacionaria en la producción, servicios y distribución: alzas de alimentos, bebidas, agua, ropa, viviendas, transporte, salud, educación…
La guerra global infinita, como respuesta imperialista a su decadencia, ha encontrado en Irán el pantano mayor y el revés que precipita la tendencia a su caída.
Los hay beneficiarios de las guerras, aunque las pierdan: el Complejo militar industrial, el sistema financiero, las industrias armamentistas, los consorcios petroleros, mineros y micro-electrónicos, y las elites capitalistas dominantes.
Los cruelmente castigados por las guerras, la destrucción, las muertes y la carestía, están a la vista: pueblos y países oprimidos no
La propuesta del pacto nacional del lacayo Abinader incluye a culpables y no culpables; a responsables y no responsables de genocidios, destrucciones, penurias, carestía, inflación generalizada e incremento brutal de las desigualdades sociales.
· ¿CUÁL TRANSFORMACIÓN FISCAL?
De nuevo se habla de reforma fiscal para imponer una contra-reforma o una reforma tributaria regresiva en el marco de un pacto en que gobierno, estado y elites capitalistas ejercen el poder contra el pueblo trabajador.
Nos quieren cargar la inflación de las guerras que ellos han respaldado, plegándose a EEUU e Israel, renunciando a una política de paz o guardando silencio cómplice frente a la prepotencia criminal del neofascismo imperialista.
Se proponen aumentar impuestos al consumo, mantener los impuestos a los combustibles, prolongar los privilegios, evasiones y exenciones; y obligar al pueblo a pagar combustibles, medicamentos, alimentos, servicios de salud y educación y transporte. muchos más caros, apenas pellizcando a los tutumpotes.
Esto es inaceptable.
Los movimientos sociales y las izquierdas transformadoras no tienen que pactar nada con este gobierno, este Estado y la clase que los usurpa, sino arrancarle a las elites capitalistas y a la partidocracia lo que se roban todos los días.
Una transformación fiscal progresiva obliga a modificar y ampliar las fuentes de ingresos del Estado para cubrir gastos y financiar inversiones públicas, planes sociales, políticas de bienestar colectivo, servicios públicos, mejorar la producción nacional, recuperar soberanía, adquirir insumos y equipos vinculados a la investigación y realizar inversiones relacionadas con las ciencias, tecnologías de punta y humanidades.
En consecuencia, implica aumentar los ingresos del estado, revisar y reformar el gasto público, redefinir prioridades, eliminar y/o recortar exenciones y exoneraciones, erradicar dispendios y detener derroches; suprimir prebendas, privilegios, gastos suntuarios y corruptelas…
En ese tipo de transformación es fundamental, por tanto, definir y precisar el propósito general de la misma.
Con esos fines, en estas condiciones de desigualdades y abismos sociales dramáticos, de empobrecimiento material y espiritual creciente, en una sociedad con volúmenes enormes de personas en la miseria y elites burguesas opulentas, es imprescindible adoptar medidas que garanticen mejorías significativas en las condiciones y calidad de vida del pueblo de a pie; así como igualdad salarial y de ingresos por trabajos similares de hombres y mujeres, y en todas las edades de la fuerza humana laboral disponible.
En caso contrario, no será una reforma progresiva, sino regresiva o más bien, contra-reforma.
Pero, además, a esto emplaza:
1.-La enorme degradación ambiental, las carencias y déficits brutales en educación, en alimentación y bajos salarios,
2.-El alto desempleo, el enorme subempleo, la dramática marginalidad económica-social, y los graves problemas de salud, seguridad social y seguridad ciudadana…
3.- El altísimo déficit de viviendas, agua y electricidad, con un estado delincuente, la dependencia galopante y significativos déficits en la producción nacional y la balanza comercial.
La REFORMA FISCAL para ser una transformación del sistema fiscal que beneficie a los pobres, debe centrarse en mejorar las condiciones de vida del pueblo empobrecido, con un plan preciso que toque todos esos capítulos interrelacionados.
Con esas grandes metas pendientes, las verdaderas reformas no pueden ser «equitativas» o «equilibradas» en cuanto a su impacto sobre ricos y pobres, como mañosamente se pregona.
No debe serlo, ni en el orden de los ingresos ni de los gastos.
Las transformaciones deben parcializarse; esto es, destinarse a favorecer a los pobres y a enfrentar los males acumulados.
Alejarse de ser instrumentos de los ricos y muy ricos.
Necesitan ser inclinadas a revertir un orden tributario basado en impuestos al consumo, que penaliza sobre todo y en gran medida a la pobrecía y a sectores de las capas medias.
Requieren reducir gastos corrientes no prioritarios y aumentar las inversiones productivas.
Deben, al menos, quitarle algo significativo a los que poseen riquezas escandalosas y a la vez reciben ganancias insultantes, para redistribuir esos bienes y esos dineros a beneficio de los que menos tienen,
Eso requiere aumentar escalonadamente, a niveles muy superiores a los actuales, los impuestos a la renta; gravar las grandes fortunas, ponerles fuertes impuestos a propiedades mega-millonarias, al consumo lujoso, y a la usura (bancos); y, además, recuperar sumariamente las enormes riquezas robadas al estado y al patrimonio público y natural del país.
Los cambios deben dirigirse a captar los recursos y reducir gastos asignados, o indebida e injustamente apropiados, actualmente destinados a beneficiar unilateralmente a la clase dominante, sectores opulentos, parasitarios y corruptos…para entonces destinarlos a satisfacer necesidades imperiosas de PUEBLO TRABAJADOR.
Ingresos y gastos mal orientados, guardan ahora una fuerte relación con un presupuesto actualmente insuficiente, deficitario, con una ridícula asignación en gasto de capital y un abultado gasto corriente, sensiblemente menguado, en más de un 30 %, por el pago de los servicios de la deuda pública. Algo que es preciso reformar y superar.
Entiendo inaceptable que, en nombre de una reforma fiscal y de la necesidad de aumentar los ingresos y racionalizar el gasto, sean afectados los/as de abajo y los/as del medio.
El sentido de justicia debe primar ante a un cuadro de crecimiento económico brutalmente desigual y bárbaramente injusto en su distribución, en la apropiación y disfrute de las riquezas producidas, y las penurias impuestas a las mayorías populares despojadas de toda fortuna.
La ley del embudo debe comenzarse a desmontar sin vacilaciones
Opinión
Crecimiento para pocos, sobrevivencia para la mayoría
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3 días agoon
abril 23, 2026Por Isaías Ramos
Mientras el Gobierno y el ministro de Turismo celebran nuevos récords de visitantes y presentan el turismo como prueba del éxito nacional, el país real sigue haciéndose una pregunta más dura: si todo va tan bien, ¿por qué tanta gente vive cada vez peor? Solo en el primer trimestre de 2026, el Gobierno informó la llegada de 3.71 millones de visitantes. Pero el costo promedio de la canasta básica familiar a febrero de 2026 fue de RD$48,476.88, mientras el salario mínimo más alto del sector privado no sectorizado rondaba los RD$30,000 y el de una microempresa apenas RD$16,993.20. Ese contraste no es una anécdota estadística. Es la radiografía de un modelo que produce vitrinas de éxito mientras deja a una gran parte del pueblo atrapada en la lógica de la sobrevivencia.
No se discute que turismo y zonas francas generen actividad. Lo que se discute es otra cosa: que, pese a sus récords de visitantes, exportaciones y divisas, el país no logra convertir suficientemente ese dinamismo en prosperidad amplia, salarios dignos y movilidad social real. En el turismo hotelero, el salario mínimo subió a RD$19,320 desde junio de 2025 y alcanzó RD$21,840 en junio de 2026. En zonas francas, el aumento aprobado fue de 25% en dos tramos. Pero aun con esos ajustes, esos ingresos siguen muy lejos del costo promedio de la canasta básica familiar. El problema, entonces, no es solo cuánto crecen esos sectores, sino cuán poco de ese crecimiento se traduce en dignidad material para quienes los sostienen con su trabajo.
El propio informe internacional reseñado por Diario Libre admite que la República Dominicana tiene crecimiento, sí, pero concentrado. Advierte que, sin reformas en profundidad financiera, formalización de nuevas empresas, capacidad de innovación y reducción de exclusiones sociales, el país puede quedar atrapado en un nivel medio de prosperidad. Es decir, el problema no es la ausencia de crecimiento; el problema es que ese crecimiento no baja con suficiente fuerza al cuerpo social. Lo que hoy se vende como éxito muchas veces no pasa de ser una fotografía parcial del país.
Y esa parcialidad se hace todavía más evidente cuando se mira a las micro, pequeñas y medianas empresas. Mientras se sostienen sectores privilegiados, las mipymes —la base más extensa de la economía real— siguen cargando con financiamiento caro, presión fiscal, baja protección y servicios públicos precarios, a pesar de que generan alrededor de 61.6% del empleo nacional. En un país serio, esa realidad bastaría para reordenar prioridades. Aquí, en cambio, se siguen privilegiando sectores ya favorecidos mientras a la base productiva se le exige resistencia.
El problema no es que el turismo o las zonas francas no aporten. El problema es que el modelo ha tolerado que el territorio nacional, la infraestructura pública, la mano de obra y los privilegios fiscales sirvan para generar riqueza sin que una porción suficiente de ese valor se quede transformando la vida material de la mayoría. Aunque parte del consumo hotelero se suple desde el agro dominicano, el régimen de incentivos no está estructurado alrededor de un compromiso suficientemente exigente, transparente y verificable de compras locales, proveedores nacionales y valor agregado interno. Y, sin embargo, el Estado deja de recaudar miles de millones de pesos cada año en gasto tributario para sostener esos sectores. La pregunta ya no es si generan actividad. La pregunta es si generan, en proporción a los privilegios que reciben, bienestar amplio, encadenamientos productivos y movilidad social.
La contradicción se vuelve todavía más dura cuando se observan las prioridades del poder. El presidente ha sometido un préstamo de US$400 millones para agua potable y saneamiento en Punta Cana-Bávaro, uno de los polos más favorecidos por el modelo turístico. Nadie discute la importancia de proteger acuíferos ni de ampliar el saneamiento. Lo que sí debe discutirse es por qué un Estado que sigue pidiendo sacrificios fiscales a la nación concentra un esfuerzo de esa magnitud en una de las zonas más rentables del país, mientras amplias franjas de la población continúan padeciendo servicios hídricos inseguros o poco confiables. Eso no es solo una decisión técnica. Es una definición de prioridad nacional.
Lo más delicado de este modelo no es solo su concentración económica, sino su efecto moral. Se le pide paciencia al pueblo mientras se celebran récords. Se le pide sacrificio a la mayoría mientras una parte del país convierte el crecimiento en blindaje. Se le pide fe en el futuro a quien todavía no puede resolver el presente. Y así se consolida una economía donde los beneficios se concentran arriba mientras la sobrevivencia cotidiana se normaliza abajo. Cuando la mesa de la familia dominicana sigue siendo el lugar donde se siente el encarecimiento de todo, los titulares de éxito pierden legitimidad moral ante la vida real del pueblo.
En el Foro y Frente Cívico y Social consideramos inaceptable seguir enrostrándole al pueblo tanto “éxito” mientras una parte tan amplia de la población continúa viviendo en penurias. La República Dominicana no necesita más propaganda del éxito. Necesita una revisión profunda del modelo. Necesita salarios que se acerquen a la vida real, un compromiso medible de encadenamiento de turismo y zonas francas con la producción nacional, una revisión severa de los privilegios fiscales que no acrediten retorno social suficiente, más apoyo efectivo a las mipymes y al agro, y una política económica que deje de confundir récords sectoriales con prosperidad nacional.
Porque cuando un país crece y el pueblo no respira, el problema ya no es de comunicación. Es de dirección nacional.
(segunda entrega)
Por Oscar López Reyes
Antes que Donald Trump, dos presidentes de Estados Unidos confrontaron ásperamente a la prensa, John F. Kennedy (1961-1963) y Richard Nixon (1969-1974): El primero sufrió un atentado fatídico y el segundo se vio compelido a renunciar como jefe de Estado. El tercero, Trump, más contestatario en el contrapunteo, si prosigue con su megalomanía e irreflexivo comportamiento, seguirá desencadenando más percances/heridas a los habitantes del globo terráqueo y por la turbulencia no fondeará la barca presidencial en buen puerto.
Trump, osado hasta el extremo, triunfó en las elecciones del 8 de noviembre de 2016 por la manipulación oculta del presidente ruso Vladimir Putin, y el 30 de octubre de 2025 escuchó con torcimiento la retórica de paz del presidente de China, Xi Jinping, en Corea del Sur: En son de concordia, este ha invitado a Trump a visitar próximamente a Zhongguo -la tierra de la muchacha o sirvienta- y luego Jinping estará en Estados Unidos. Contemplando las siete asombrosas maravillas contemporáneas de China, ¿cederá el presidente norteamericano en su beligerancia?
Desde su campaña electoral de 2016, Trump ha desbordado todos los límites frente a los medios de comunicación: Ha impedido el acceso de reporteros a actos y a la Casa Blanca, suspendió la estatal La Voz de América y la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales; ha demandado judicialmente a más de 30 periodistas y medios, y amenazado con suspender licencias de transmisión.
Y se solaza –con gesto teatral- endilgándolos como “enemigos del pueblo, que se inventan fuentes anónimas” y actúan ilegalmente, y a los periodistas los ha calificados como “Cerdita, silencio”, “izquierdistas”, “corruptos” difusores de “noticias falsas”, “imprudentes y maliciosos”, “deshonestos”, “desagradables”, “reporteros de baja calaña” y “escorias humanas”.
“¿Saben por qué lo hago?”, se preguntó. Y contestó: “Lo hago para desacreditarlos y menospreciarlos a todos, para que cuando escriban historias negativas sobre mí, nadie les crea”.
Aparte de las eventuales recomendaciones de Jinping y Putin, un trío de amigos de confianza o familiares de Trump tendrá que pedirle un encuentro íntimo, que comience con una sesión de meditación yoga para la relajación -repitiendo con los ojos cerrados por media hora- un mantra que le tranquilice la mente. ¿Aceptará?
Esos tres atrevidos deberán fungir como consejeros y razonarle -que interprete diáfanamente que se trata de un mensaje de ayuda- que sus disposiciones están impactando perjudicial/dañinamente a los mercados y la economía política global, y en particular a Estados Unidos, que conducían a un holocausto nuclear; que está perdiendo la batalla en la opinión pública y que su desafiante postura de no tener miedo, el establishment y el primer ministro de Israel, el genocida de Gaza Benjamín Netanyahu, lo han colocado peligrosamente en el filo de la navaja.
Además de los medios de comunicación, Trump no deja pasar el tren para pactar marchs, encarar a los superpoderes globales, como China y Rusia; amenazar a distintos países y arreciar la crueldad contra el sufrido, digno y solidario pueblo de Cuba. Pero no se percata que respalda a numerosos presidentes absolutistas, por coincidencias estratégicas, y que se ha convertido en el presidente más anti-democrático en la historia estadounidense.
En su segundo mandato iniciado el 20 de enero de 2025, Trump ha realimentado la Doctrina Monroe de 1823, reetiquetada como la «Doctrina Donroe», en su visión de «la Gran América del Norte» y con una política exterior de «Escudo de las Américas», guarecida en la meta de supremacía universal de Estados Unidos.
No obstante haber proclamado que pondría fin a la participación de Estados Unidos en costosas y destructivas guerras extranjeras, ha llevado a cabo una ofensiva a gran escala contra jefes de Estado, detrás de concesiones para reforzar la presencia de su nación imperialista y limitar influencias externas en el hemisferio Occidental.
Resumamos en 10 puntos las más de 30 controversias y traspiés de Trump:
1.- Imposición unilateral de aranceles globales a importaciones, entre un 10 y un 100%.
2.- Enfrentamiento con Cuba, Canadá, Panamá y su canal, Venezuela y su petróleo, Colombia, Brasil, China, la Unión Europea/OTAN, Rusia, Corea del Norte, México y su Golfo, Dinamarca y su Groenlandia, y Harvard y la primera universidad norteamericana.
3.- Apoyo al exterminador de la Franja de Gaza – Benjamín Netanyahu- y las guerras en Ucrania, Irán, El Líbano y otros territorios de Asia y África.
4.- Destrucción extrajudicial de embarcaciones sospechosas de transportar drogas en aguas del Caribe y el Pacífico, con un balance de 175 muertos.
5.- Intensa presión sobre el presidente de la independiente Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, a quien el gobernante amenazó con despedirlo si no reducía drásticamente la tasa de interés.
6.- Reveses por parte de jueces que han frenado disposiciones suyas, como la protección a periodistas y a medios de comunicación.
7.- Paralizaciones judiciales sobre repatriaciones.
8.- Purgas en jerarcas castrenses y destituciones del secretario de Seguridad Nacional, la Fiscal General, el asesor de Seguridad Nacional y otros miembros de su gabinete.
9.- Suspensión de visas a una larga lista de ciudadanos de 75 países.
10.- Insultos y choque con el papa León XIV.
Sin referencias metafóricas, estrategas políticos y militares han dado relevancia, en eventos y en textos, que cuando el líder de una instancia con facultad de mando -presidentes de la República, corporaciones privadas, organizaciones políticas, religiosas, sindicales y otras- se abren múltiples frentes simultáneamente manipulan una caja giratoria que pilotea hacia el desgaste de su liderazgo, su legitimidad y vulnerabilidad.
Psiquiatras y psicólogos puntualizan que cuando una persona está abrumada aparece el “efecto bloqueo” mental y lidiando con tantos frentes, un gobierno se vuelve reactivo y sobrevienen la desconfianza, la incertidumbre, los sometimientos judiciales, las presiones externas, los conflictos, la inestabilidad en los precios, la violencia y el colapso de la economía y la función presidencial.
Trump ha creado tensión en más de 30 rejas político/sociales y militares, que lo han colocado en la cuerda floja: inflación aupada por la guerra de Irán, conflictividad con otras organizaciones políticas y otras estructuras internas de gran influencia, con mandatarios y naciones; pierde la confianza a todos los niveles, desciende el número de turistas que viaja a Estados Unidos y baja su popularidad. La flecha apunta a que tendría su descarga (Arrow End o Arrow Pointing Left Then Down) en un impeachment o juicio político por «incapacidad moral o física» o «falta absoluta» en el Congreso, que llevaría a su vacancia presidencial o destitución.
Avizorando que su Partido Republicano perdería las elecciones de medio término programada para el martes 3 de noviembre de 2026, Trump ha advertido que pueden pasar “cosas malas”. En tanto, la Cámara de Representantes sancionó la Ley de Protección de la Elegibilidad de los Votantes Estadounidenses (SAVE), que exigiría a las personas presentar una identificación y una prueba de ciudadanía para votar, mientras que el mandatario presiona para que acojan la legislación, que los demócratas afirman que privaría del derecho al voto a los electores elegibles.
Desconcertado (“¿Qué está pasando…?”) porque su índice de aprobación ciudadana está en el suelo, los informes indican que Trump contempla evitar la celebración de las elecciones de noviembre, en las cuales los republicanos podrían perder el control de la Cámara de Representantes y el Senado. ¿Aceptará el envalentonado los consejos de Putin, Jinping y el posible trío de amigos y familiares que acudiría en su auxilio?
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El autor: Expresidente Colegio de Periodistas y Asoc. Escuelas de Comunicación Social (AdecomRD), y presidente Asoc. Dom. Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep).
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