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Opinión

Evolución de la multi crisis capitalista y sus contrapartidas

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Por Narciso Isa Conde

EEUU, centro del sistema capitalista mundial, está en crisis mayor; y el sistema capitalista en su conjunto está inmerso en la peor y más peligrosa crisis de su historia.

La evolución de la actual crisis capitalista y de las rebeldías recurrentes de los pueblos latino-caribeños y del mundo frente a sus nocivos efectos, nos emplazan a volver con entusiasmo y dedicación a las lecturas de Marx, Engels y Lenin.

No se trata de volver a su estudio para simplemente repetirlas, si no para emplear sus conceptualizaciones más consistentes y visionarias contra el curso perverso de la dominación que tanto combatieron y anhelaron abolir y, sobre todo, para darle continuidad a su trascendente obra revolucionaria, enriquecerla y actualizarla.

Vale, por tanto, examinar con el poder del pensamiento crítico, la creatividad revolucionaria y el accionar innovador las siguientes vertientes del sistema en crisis:

· El capitalismo en la historia de la humanidad, sus resultados palpables como sistema mundial.

· Las vicisitudes de las revoluciones antiimperialistas y anticapitalistas a lo largo del siglo XX y lo que va del siglo XX, los aciertos y errores, las lealtades y desvíos respeto a los formidables aportes científicos de estos tres grandes pensadores socialistas.

· Los enfoques críticos de los procesos de orientación anticapitalista y socialista escenificados a escala planetaria, junto a su acervo político-teórico.

· La oportunidad que nos brinda la crisis que actualmente estremece la decadente civilización burguesa en esta fase de luchas promisorias, junto a las dificultades y carencias que tienden a bloquear su curso hacia nuevos y necesarias revoluciones.

Esos factores nos obligan a retomar la portentosa plataforma del socialismo científico con espíritu creador.

Nos retan, sin dudas, a volver a Marx, a Engels, y a Lenin, y no solo a ellos: también a Trotsky, Rosa Luxemburgo, Flora Tristán, Gramsci, Mariátegui, Mao, Ho Chi Ming, al Che, Fidel, Chávez… sin olvidar las ideas de Martí y de Bolívar que los/as preceden y trascienden su propia época.

Nos emplazan a tomar en serio sus análisis y sus acciones, asumir sus aportes vigentes y enriquecer esa línea del pensamiento liberador del yugo destructivo del capital, con el mismo espíritu con que estos sobresalientes pensadores y luchadores asumieron a sus antecesores, esto es, con sentido creación heroica actualizada.

Pero no solo: abundan las obras críticas del capitalismo y el imperialismo de estos tiempos, sobre su presente crisis múltiple e integral y sus variadas, renovadas y combinadas modalidades de opresión: clasista, patriarcal, racista, ecocida, adulto-céntrica…las cuales es preciso incorporar al arsenal teórico de la presente época.

También aquellas que versan sobre la lumpenización o gansterización irreversible del sistema imperialista occidental, su pentagonización, su guerra global infinita, su manipulación de los fundamentalismos religiosos del mundo occidental y su pronunciadas corrientes neoconservadoras y neofascistas

No deben faltar las nuevas reflexiones respecto a las carencias fundamentales de los movimientos políticos y sociales con vocación revolucionaria; carencias y limitaciones evidenciadas en el contexto de esta multi-crisis crónica del capitalismo mundial y de las formidables rebeldías sociales provocadas por sus efectos negativos.

Me refiero a la ausencia o a las significativas debilidades de las fuerzas articuladoras y conductoras de las rebeldías populares; los déficits en la construcción de organizaciones revolucionarias y/o nuevas vanguardias, y las limitaciones en las propuestas alternativas; siempre necesarias -incluso imprescindibles- para derrotar el capitalismo, sembrar socialismo e iniciar la construcción de una nueva sociedad.

· Carácter de la crisis actual.

EEUU, centro del sistema capitalista mundial, está en crisis mayor; y el sistema capitalista en su conjunto está inmerso en la peor y más peligrosa crisis de su historia.

En EEUU la crisis se reventó en el 2008 con expresiones agudas en el campo financiero y de bienes raíces.

La cúpula del poder estadounidense y la Administración Obama trataron de revertir a través de un enorme endeudamiento público, y ésta rebrotó en ese mismo escenario (con expresiones aun mas graves) después de extenderse al Norte de África y a Europa (Egipto, Túnez, Yemen, Islandia, Irlanda, Portugal, Grecia, España, Italia e Inglaterra…).

Es evidente que no se trata de una de las tantas crisis cíclicas de sobreproducción, menos aún de una crisis exclusivamente financiera o económica como se ha dicho.

Es algo de mayor profundidad, extensión y gravedad.

Es una crisis diferente a las anteriores. Incluso distinta a las pasadas crisis estructurales o sistémicas. Es una mega-multi-crisis crónica del capitalismo como sistema. Una crisis integral de la civilización burguesa: económica, financiera, de sobreproducción y subproducción, político-institucional, militar, medioambiental, alimentaria, urbanística, moral…

Ella estuvo precedida de la crisis estructural del capitalismo central de finales del siglo pasado (sobreproducción, escasez a plazos imperiosos de petróleo, agua y recursos naturales estratégicos, límites de los mercados conquistados, baja tasa de ganancia…), la cual fue abordada desde la lógica de la reestructuración neoliberal y la nueva guerra de conquista («guerra global antiterrorista»).

A su vez, al paso de los años, la reestructuración neoliberal y los cambios tecnocientíficos, que a final de siglo XX apuntaron hacia la introducción del patrón micro-electrónico, informático, robótico, biotecnológico… y hacia las privatizaciones, desregulaciones, áreas de «libre comercio», «libre flujo de capitales», financiarización del sistema, desmonte del rol social del Estado, guerras para conquista de territorios con grandes reservas naturales, carta abierta al saqueo a cargo de sus corporaciones… han convertido la crisis estructural sistémica del capitalismo de finales del siglo XX en esta «multicrisis crónica» de grandes dimensiones.

Y el recetario neoliberal o neoconservador impuesto desde las elites de los países «altamente desarrollados» (G20, Banco mundial, FMI) y las clases dominantes-gobernantes locales, han agravado la crisis sistémica hasta convertirla en crisis de existencia del planeta y de la humanidad, con una tendencia creciente al despliegue de una tercera guerra mundial; suma y combinación de una gama de guerras de diferentes generaciones y variadas características y modalidades: militares, económicas, mediáticas, químicas, biológicas, terroristas, climáticas y catastróficas-

· Capitalismo, guerras, empobrecimiento, ecocidio y delincuencia.

A las guerras del Pentágono, la CÍA y la OTAN contra Palestina, Irak, Afganistán, Siria, Libia Yemen, Somalia…se le suma la guerra de EE.UU, vía OTAN, contra Rusia iniciada en el 2014 en territorio ucraniano; una guerra de alta intensidad, que ya incluye armas ofensivas y cohetería nuclear entregada al régimen fascista ucraniano tutelado por EEUU y las potencias europeas, subordinadas a los designios de Washington aun en su propio perjuicio.

Así guerras con medios militares o sin medios propiamente militares son desatadas contra todos los procesos soberanos no importa su signo político-ideológico. Guerras regulares e irregulares.

La política, la economía, la manipulación de la naturaleza y de los fenómenos naturales, las tecnologías de punta, la política, el desarrollo científico…pasan a ser armas de guerra del Pentágono y la OTAN; todas destinadas a reforzar la debilitada hegemonía mundial de EEUU y colonialidad imperialista erosionada en Asia, África y Nuestra América y a apropiarse de minerales de alto valor tecnológico, fuentes de agua y biodiversidad ausentes o muy disminuidas en sus propio predios norteamericanos y europeo-occidental

El empobrecimiento de seres humanos y territorios se intensifica y expande, mientras la gansterización del sistema crece tanto como su capacidad de simulación, su agresividad militar y su poder para convertir los seres humanos en mercancías enfermas.

Estos males se tornan crónicos.

Las sociedades no son pobres de por sí: las empobrecen los que se enriquecen explotándolas, agrediéndola, saqueándolas, envenenándolas, enfermándolas, enajenándolas y negándoles derechos vitales.

Los empobrecidos, material y espiritualmente, que optan por la delincuencia como medio de vida, no lo hacen porque quieran hacerlo, sino por necesidad de sobrevivir, por los efectos desgarrantes de la cultura dominante y la negación de valores educativos.

La fase neoliberal y altamente parasitaria y guerrerista del capitalismo ha llevado la situación a un extremo dramático: precarizando el salario, privatizando servicios sociales, reduciendo extraordinariamente el empleo estable, multiplicando el «buhonerismo» y el «chiripeo» («economía informal»), y expulsando del consumo a miles de millones de seres humanos; destruyendo, matando, contaminando y convirtiendo servicios sociales, seres humanos, electores, naturaleza y productos en mercancías y clientes.

La cuarta ola tecnológica (microelectrónica, informática, robótica, ingeniería genética…) ha sido usada por el gran capital para suprimir masivamente el trabajo remunerado, multiplicar ganancias, empobrecer a los/as de abajo y del medio, y potenciar la especulación y las prácticas delincuenciales desde el Estado y las elites sociales.

Los ideólogos de la privatización prometieron aumentar la productividad para aumentar riquezas arriba y «derramarlas» hacia abajo; pero ésta se quedaron en el «cogollo» opulento, que solo derrama un empobrecimiento masificado, cada vez más degradado y descompuesto, amenazante y agresivo; en tanto en su seno crecen las prácticas delincuenciales de sobrevivencia, alimentadas por una dominación sistémica violenta y mafiosa, constantemente reproducida y potenciada por los medios masivos de comunicación controlados por el gran capital privado.

Una loca carrera especulativa, la persistente identificación del éxito con el amasamiento de fortunas fabulosas, el disfrute del lujo y el consumismo banal, arropan las elites empresariales, partidocráticas, militares, policiales y tecnocráticas, y contagian la sociedad.

El despojo, el crimen, las guerras de agresión, el saqueo -propios del periodo de la acumulación originaria capitalista- reaparecen en dimensiones colosales y con nuevas modalidades.

El gangsterismo político, la narco-corrupción, la expansión del lavado de dinero sucio se ejercen tanto desde los Estados y sus instituciones civiles y militares, como desde cúpulas empresariales afines, imbuidas de neo-malthusianismo frente a la masa creciente de pobreza e indigencia creadas por ellas…

Por eso la llaman población «superflua» o «sobrante», la identifican como sinónimo de delincuencia, le hacen la guerra, la reprimen cruelmente en nombre de la democracia y se empeñan en exterminarla por múltiples vías, comenzando por expulsarla de las áreas visibles aptas para los grandes negocios inmobiliario del mega-capitalismo.

· Poder delincuente simulador.

Estigmatizar, acosar, atropellar, fusilar, extorsionar… es tarea de policías delincuentes que dicen luchar contra la delincuencia y defender la democracia.

Nada más falaz que ese discurso anti-delincuente pronunciado por delincuentes mayores disfrazados de alcaldes, diputados, senadores, presidentes, candidatos, jefes de policías y cuerpos castrenses, grandes empresarios y «emprendedores» de nuevo cuño.

La cruzada del gran capital delincuente contra la delincuencia es otra de las grandes falacias de los dominadores.

Hablan de acabar con la delincuencia matando a los pobres con balas, bombas, veneno…De hambre, de enfermedades evitables, por falta de atención y medicinas, hacinamiento, insalubridad…

No importa. Para ello cualquier método es válido en esta bendecida y financiarizada era neoliberal del capitalismo, sin marcha atrás mientras las elites capitalistas controlen el poder.

Se trata de gente para ellos despreciable por «fea», «mal vestida», «hedionda sin heder», de «color», “inferior”.

No importa cuántas sean, aún representan la tres cuarta parte de la humanidad o más: a su entender es población «innecesaria» y “sobrante” en esta luminosa post modernidad capitalista con su microelectrónica, robótica, informática, biogenética y física quántica, secuestradas por los centros de investigación al servicio del capital y sus ganancias fabulosas.

Realmente es población asalariada en pésimas condiciones o expulsada del empleo, la propiedad, la escolaridad y el consumo.

Gente -según las interesadas calificaciones de quienes detentan poder- «resentida» y «peligrosa», que «envidia a las ricos emprendedores» tipo BillGates y Elon Musk y a “políticos exitosos” tipo Balaguer, Macri, Macron, Aznar, Pedro Sánchez, Uribe, Leonel y Abinader.

Especie animal «delincuente» alejado de toda condición humana. Engendro de Satanás, al que el sistema le ordena consumir sin tener con qué.

Jóvenes «culpables» por no conseguir ni trabajo ni escuelas. Niñas y niños de las calles. Ancianos exprimidos por el capital y sin pensiones. Adultos/as, que por carecer de salarios o ingresos fijos con que llevarles comida a sus hijos, deambulan con sus harapos y «cuchitriles».

En fin, al entender de los dominadores, viveros de seres «malvados», «intrusos», ocupantes de potenciales paraísos asignados por El Señor para el disfrute de los ricos, para sus negocios inmobiliarios y zonas de esparcimiento. Semilleros de «maldad» condenados al exterminio por la canalla capitalista, cada vez mas neoliberal y conservadora, vestida de seda y perfumada con esencias exóticas.

Canalla que porta licencia para robar costas, riberas de ríos, ensenadas impresionantes, bosques espléndidos, fuentes de agua, minas de oro, uranio, titanio, tierras raras, litio…, puertos, aeropuertos, carreteras, tesoros históricos…

Con permiso para atracar, estafar, comprar policías y ejércitos y organizar sus guardias personales y sus acciones punitivas.

Con derecho a explotar, a sobre-explotar, a empobrecer, a discriminar, a excluir, a desalojar, a especular…

Con la exclusividad en el ejercicio de la gran delincuencia: guerras de conquistas, desfalco de fondos públicos, contratos sobrevalorados, fundación de bancos y bancas, mercancías subvaluadas, evasiones de impuestos, tráfico de influencias, comisiones, sobornos mayores, apropiación de recursos naturales ajenos, narco-negocios…

Con derecho exclusivo a la impunidad terrenal y a la salvación eterna en el reino del Dios Dinero.

Con derecho a volver a generar fuerzas fascistas y a exterminar la población para ellos «subnormal» e «innecesaria», pero sobre todo aquella que los «intranquiliza» y «amenaza» con sus necesidades imperiosas y potenciales rebeldías.

Don Malthus le quedó chiquito. Solo que no es verdad que los pueblos habrán de replegarse, cruzarse de brazos o suicidarse.

· Indignación popular, y lenta y difícil gestación de la alternativa.

Por «suerte» la indignación está en marcha y habrá de estallar en mayores dimensiones, como ocurre ahora en el Perú, Haití y Francia.

Pero mientras, para ellos son válidos todos los absurdos y los abusos para que la sociedad humana funcione a su manera, a favor de su grotesca opulencia y supremacía insolente, dispuestos con esos fines a usar su enorme poderío militar, su OTAN, sus facciones armadas leales a su dominación y sus 800 bases militares.

En fin, el gran capital y sus centros imperialistas sobreviven engordando y actuando contra la humanidad, volcando su crisis crónica y multilateral contra seis mil millones de seres humanos y contra la vida planetaria.

Por senil se ha tornado tozudo, militarizado y agresivo hasta la demencia.

Decidido a que no lo tumben y a no dejar de ser lo que actualmente es.

La evidente imposibilidad de que cambie para mejor desde su actual nivel de acumulación y desde el poder que ha engendrado, determinan que las transformaciones hacia sociedades justas y solidarias no serán fáciles, menos aun ajenas a la violencia dominante y al accionar neofascista.

Los cambios necesarios no se lograrán solo echando votos en las urnas y aceptando las reglas de juego imperantes; sin crear contrapoder, sin enfrentar, debilitar y vencer la naturaleza tramposa, violenta y criminal del sistema establecido y el poder constituido.

Abolir un sistema cada vez más inviable y humanamente y ambientalmente insustentable, requiere mucho mas, sobre todo ejercicio de soberanía popular en calles, barrios, plazas, campos y centros de trabajo y de estudios.

Cierto que habrá de todo, incluidas votaciones útiles y provechosas cuando ellas sirvan para acumular fuerzas y avanzar. Pero las confrontaciones serán inevitables y habrán de desplegarse hacia nuevas e innovadoras modalidades de insurgencias locales, nacionales y globales.

Solo multitudes insumisas movilizadas con determinación de crear poder popular constituyente -acompañadas de fuerzas transformadoras bien organizadas y calificadas para superar el monopolio de las armas en manos del gran capital y de vencer sus pérfidos instrumentos políticos, sociales y militares- podrían abrirles cauces al predominio del poder de los pueblos y a las alternativas liberadoras.

En fin, una transición revolucionaria difícil pero imprescindible para cambiarlo todo y alcanzar sostenidamente el bienestar colectivo.

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Decisiones preliminares  ante la Corte Penal Internacional

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Por ROMMEL SANTOS DIAZ

Cuando se haya remitido a la CPI una situación en virtud del artículo 13  y el Fiscal haya determinado que existen fundamentos razonables para  comenzar una investigación, o el Fiscal inicie una investigación en virtud de los artículos 13 y 15, éste lo notificará a todos los Estados Partes y a aquellos Estados que, teniendo en cuenta la información disponible, ejercerán normalmente la jurisdicción sobre los crímenes de que se trate. El Fiscal podrá hacer la notificación a esos Estados con carácter confidencial y, cuando lo considere necesario a fin de proteger personas , impedir la destrucción de pruebas o impedir la fuga de personas,, podrá limitar el alcance de la información proporcionada a los Estados.

Dentro del  mes siguiente a la recepción de dicha notificación, el Estado podrá informar a la CPI que esta llevando a cabo o ha llevado a cabo una investigación en relación con sus nacionales u otras personas bajo su jurisdicción respecto de actos criminales que puedan constituir crímenes contemplados en el artículo 5 del Estatuto de Roma y a los que se refiera la información proporcionada en la notificación a los Estados.

A petición de dicho Estado, el Fiscal se inhibirá de su competencia a favor del Estado en relación con la investigación sobre las personas antes mencionadas, a menos que la Sala de Cuestiones Preliminares decida,  a petición  del Fiscal, autorizar la investigación.

El Fiscal podrá volver a examinar la cuestión de la inhibición de su competencia al cabo de seis meses a partir de la fecha de la inhibición o cuando se haya producido un cambio significativo de circunstancias en vista de que el Estado no está dispuesto a llevar a cabo la investigación o no puede realmente hacerlo.

El Estado de que se trate o el Fiscal podrán apelar ante la Sala de Apelaciones de la decisión de la Sala de Cuestiones  Preliminares,  de conformidad  con el artículo 82. La apelación podrá sustanciarse en forma sumaria.

Cuando el Fiscal se haya inhibido de su competencia en relación con la investigación  con arreglo a lo dispuesto  en el párrafo 2, podrá pedir al Estado de que se trate que le informe periódicamente de la marcha de sus investigaciones y del juicio ulterior. Los Estados Partes responderán a esas peticiones sin dilaciones indebidas.

El Fiscal podrá, hasta que la Sala de Cuestiones Preliminares haya emitido su decisión, o en cualquier momento si se hubiere inhibido  de su competencia en virtud de este artículo, pedir a la Sala de Cuestiones Preliminares, con carácter excepcional, que le autorice a llevar adelante las indagaciones que estime necesarias  cuando exista una oportunidad única de obtener pruebas  importantes o exista un riesgo significativo de que esas pruebas no estén disponibles ulteriormente.

Finalmente, el Estado que haya apelado una decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares en virtud del  artículo 18 podrá impugnar la admisibilidad de un asunto en virtud del artículo 19, haciendo valer hechos nuevos importantes o un cambio significativo de las circunstancias.

rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

RD no fracasa por falta de riqueza: fracasa por privilegios

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Por Isaías Ramos

Un país no fracasa porque le falten recursos. Fracasa cuando sus instituciones dejan de servir al ciudadano y comienzan a servir a los privilegios. Fracasa cuando la Constitución promete dignidad, bienestar y justicia social, pero la práctica política reparte exenciones, contratos, subsidios mal diseñados, deuda y cargas tributarias sobre los mismos hombros de siempre.

La República Dominicana no necesita escoger entre Estado y mercado. Nuestra Constitución consagra un Estado Social y Democrático de Derecho, fundado en la dignidad humana, los derechos fundamentales, el trabajo, la soberanía popular y la separación de poderes. También garantiza la libre empresa y la propiedad privada; pero ordena proteger la competencia libre y leal, evitar los efectos nocivos y restrictivos del monopolio y del abuso de posición dominante, y reconoce que la propiedad tiene una función social. Mercado, sí; empresa, sí; propiedad, sí; pero nunca por encima de la dignidad del ciudadano.

Los países que se desarrollan no subsidian la ineficiencia: financian productividad. Usan crédito, incentivos y subsidios para crear empleo formal, innovación, exportaciones, infraestructura, energía eficiente y salarios dignos. Los países capturados hacen lo contrario: convierten el subsidio en dependencia, la exención en renta privada, el contrato en premio político y la deuda en hipoteca contra el pueblo.

La deuda pública consolidada ya no permite eufemismos. A abril de 2026, alcanzó US$82,790.8 millones, equivalente al 61.4 % del PIB: US$66,408.5 millones del Sector Público No Financiero y US$16,382.2 millones del Banco Central. Esa cifra compromete ingresos futuros y estrecha el margen para salud, educación, seguridad, vivienda, agua, transporte y energía.

Y aun así, el problema puede ser mayor. RDVial muestra la zona gris. En 2024, el fideicomiso registró recaudación de peajes por RD$9,065.7 millones, pagó intereses por RD$5,332.6 millones y cerró con RD$67,076.5 millones en deuda a largo plazo y bonos por pagar. Dicho sin maquillaje: un monto equivalente a casi el 59 % de lo recaudado en peajes terminó destinado al pago de intereses. Cuando los peajes del ciudadano financian principalmente el costo financiero de la deuda, ya no hablamos solo de infraestructura: hablamos de ingresos públicos futuros comprometidos para pagar obligaciones presentes.

La discusión constitucional es inevitable: si un fideicomiso administra patrimonio público, derechos de cobro públicos o flujos pagados por ciudadanos, su deuda y sus riesgos fiscales deben transparentarse. No basta decir que no está en el presupuesto ordinario. Si el pueblo paga, el pueblo tiene derecho a saber. En RDVial, los estados financieros identifican como activos intangibles los derechos recibidos del Estado dominicano sobre ingresos por cobro y recaudación de peajes.

Ahora se presenta la Ley 30-26 bajo el discurso de crecimiento, sostenibilidad fiscal y protección social. El Gobierno afirma que busca captar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones adicionales, sin modificar la tasa ni la base del ITBIS. Pero incluye el aumento del impuesto a cheques y transferencias electrónicas de 0.15 % a 0.2 % y diez dólares adicionales al impuesto sobre pasajes aéreos.

La pregunta no es solo quién firma el impuesto; es quién termina pagándolo. En mayo de 2026, la inflación interanual fue 5.35 %, con alimentos y bebidas no alcohólicas en 6.56 % y transporte en 7.47 %. En ese contexto, elevar costos financieros, operativos y de transporte puede trasladarse a precios, servicios y consumo. Tal vez no se llame impuesto a la canasta básica, pero cuando sube el costo de mover dinero, transportar personas y operar negocios, el consumidor termina pagando.

La contradicción se agrava al mirar las exenciones. Para 2026, el gasto tributario estimado asciende a RD$393,541.54 millones, equivalente al 4.54 % del PIB: casi ocho veces la meta máxima de la reforma. No todo gasto tributario es privilegio; algunas exenciones protegen bienes y servicios esenciales. Pero cuando una exención no demuestra retorno social, empleo digno, productividad, innovación, competencia o reducción de precios, deja de ser incentivo y se convierte en privilegio. Y cuando ese privilegio se financia con deuda e impuestos al pueblo, se vuelve ilegítimo, injusto e inmoral.

También se castiga a la diáspora. El aumento de diez dólares al pasaje aéreo golpea al dominicano ausente que viene a ver a su madre, invertir sus ahorros, enterrar a un familiar o traer a sus hijos para que no pierdan la patria. Esa misma diáspora envió US$5,170.1 millones en remesas entre enero y mayo de 2026. No es una caja registradora: es parte viva de la nación. No se puede celebrarla cuando envía remesas y castigarla cuando regresa.

En el Frente Cívico y Social entendemos que la República Dominicana necesita una reforma, sí; pero una reforma que empiece por el poder, no por el bolsillo del pueblo. Una reforma que audite exenciones, condicione incentivos, transparente fideicomisos, revise subsidios, reduzca deuda improductiva, transparente gastos e inversiones públicas y proteja a quienes sostienen la economía real: la clase media, los trabajadores, los productores, los emprendedores y la diáspora dominicana. Una reforma para que el crecimiento deje de ser estadística y se convierta en dignidad cotidiana. No estamos contra la empresa. Estamos contra el abuso. No estamos contra la riqueza. Estamos contra un Estado corporativo, clientelar y de privilegios.

Ya basta. Es tiempo de gobernar. Es tiempo de activar el orden constitucional.

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Alofoke, la crisis de los partidos y el futuro de la política dominicana

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Por Rosario Espinal

La eventual candidatura de Santiago Matías representa, en gran medida, una expresión del desencanto ciudadano con las estructuras políticas existentes. No es casual que su discurso encuentre receptividad entre sectores que consideran que los partidos tradicionales han dejado de escuchar a la población.

La reciente posibilidad de una candidatura presidencial de Santiago Matías (Alofoke) ha generado debates, entusiasmo y preocupación en diversos sectores de la sociedad dominicana. Más allá de las simpatías o rechazos que pueda despertar su figura, el fenómeno merece un análisis más profundo, pues no se trata únicamente de una persona, sino de un síntoma de una transformación política que se viene gestando desde hace años.

El historiador británico Eric Hobsbawm, en el capítulo «La caída del liberalismo» de su obra Historia del siglo XX (1998), explicó cómo los períodos de crisis de representación y pérdida de confianza en las instituciones tradicionales crean espacios para el surgimiento de nuevos liderazgos capaces de canalizar el descontento social. Aunque la República Dominicana actual está muy lejos de las dramáticas circunstancias de la Europa de entreguerras, existen elementos que invitan a la reflexión.

Los partidos políticos dominicanos continúan siendo las principales estructuras de acceso al poder, pero enfrentan un progresivo deterioro de su capacidad para representar las aspiraciones de la ciudadanía. Como señala el sociólogo Bernardo Matías, la principal característica de la crisis política dominicana es la creciente desconexión entre los partidos y la sociedad. La militancia ideológica ha sido sustituida por el pragmatismo electoral, el clientelismo y la búsqueda de beneficios individuales.

Esta realidad ha provocado que amplios sectores de la población, especialmente los jóvenes, perciban a los partidos tradicionales como organizaciones alejadas de sus preocupaciones cotidianas. El aumento de la abstención electoral y la disminución de la identificación partidaria son señales evidentes de este fenómeno.

Es precisamente en ese escenario donde emerge la figura de Alofoke. Su fortaleza no proviene de una estructura política tradicional ni de una larga trayectoria partidaria. Su principal capital es una comunidad digital construida durante años a través de las redes sociales y los medios de comunicación alternativos. En una época en que la comunicación política se desarrolla cada vez más en plataformas digitales, su capacidad de influencia constituye una ventaja que pocos actores políticos poseen.

La eventual candidatura de Santiago Matías representa, en gran medida, una expresión del desencanto ciudadano con las estructuras políticas existentes. No es casual que su discurso encuentre receptividad entre sectores que consideran que los partidos tradicionales han dejado de escuchar a la población. Tampoco es casual que su propuesta surja en un contexto donde más de la mitad de los ciudadanos no manifiestan simpatía por ninguna organización política.

Sin embargo, la historia demuestra que la popularidad mediática por sí sola no garantiza el éxito político. Gobernar un país requiere mucho más que influencia comunicacional. Exige propuestas concretas, equipos técnicos, capacidad institucional y una visión clara sobre los desafíos nacionales. La verdadera prueba para cualquier outsider político consiste en transformar el apoyo emocional de sus seguidores en un proyecto de gobierno viable.

De cara a las elecciones de 2028, la República Dominicana podría enfrentar uno de los procesos electorales más interesantes de las últimas décadas. Si los partidos tradicionales no logran renovar sus liderazgos, fortalecer sus vínculos con la sociedad y ofrecer respuestas efectivas a las demandas ciudadanas, es probable que continúen surgiendo figuras ajenas al sistema político convencional.

La lección que ofrece Hobsbawm es clara: cuando las instituciones dejan de representar eficazmente a la sociedad, aparecen nuevos actores dispuestos a ocupar ese espacio. La pregunta no es si Alofoke puede convertirse en presidente, sino qué condiciones sociales y políticas han hecho posible que una candidatura como la suya sea considerada seriamente por una parte importante de la población.

El desafío para la democracia dominicana no consiste en impedir la aparición de nuevos liderazgos, sino en fortalecer las instituciones para que la competencia política se base en propuestas, programas y soluciones reales a los problemas nacionales. De lo contrario, la crisis de representación seguirá profundizándose y los ciudadanos continuarán buscando alternativas fuera de los canales tradicionales de la política.

Bibliografía

Hobsbawm, E. J. (1998). Historia del siglo XX (J. Faci, J. Ainaud y C. Castells, trads.). Buenos Aires, Argentina: Crítica.

Matías, B. (2020, 23 de junio). La crisis de los partidos en República DominicanaAcentoLa crisis de los partidos en República Dominicana

Jovine Rijo, F. A. (2026, 22 de junio). ¿Alofoke, presidente? Listín Diario¿Alofoke, presidente?

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