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Comunidad en el exterior

El voto de la diáspora cada vez se vuelve más atractivo para partidos

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La diáspora dominicana representa un millón de votos en las tres circunscripciones del exterior, una cantidad que solo es superada por la provincia Santo Domingo en el territorio nacional, razón por la que los aspirantes a la presidencia cada vez muestran mayor interés por conquistar el voto de los compatriotas que residen en países de América y Europa.

Un estudio del Instituto de los Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (Index), arrojó que a diciembre del año pasado las personas de origen dominicano fuera del territorio eran 2,835,593, de los que 2,393,718 están en Estados Unidos y 188,308 en España, siendo estas las naciones con mayor presencia de quisqueyanos.

Son estas dos naciones a las que los candidatos presidenciales ponen más la mirada, con el propósito de conquistar a los votantes, algo que no se les hace muy sencillo a ninguno de los partidos políticos dominicanos, debido a que fuera de República Dominicana es más difícil conseguir que esos dominicanos voten, por razones como que la mayoría, en el caso de los Estados Unidos, es nacido allá, y aunque se siente dominicano, muestra poco interés por la política de aquí, con excepción de algunos grupos que dan vida a las organizaciones, guiados por líderes comunitarios y personas dedicadas a trabajar en ayuda de migrantes.

División del exterior

Los dominicanos en el exterior están divididos en tres circunscripciones, siendo la número uno la más numerosa, que cuenta con alrededor de 700 mil votantes y abarca Montreal y Toronto, en Canadá; en Estados Unidos, New York, Boston, New Jersey, Philadelfia y Washington DC.

La segunda circunscripción está conformada por Curazao, Miami, Panamá, San Juan de Puerto Rico, San Martín y Caracas, Venezuela. La tercera está formada por las ciudades europeas de Madrid y Barcelona, en España, Amsterdan, en Holanda, Milano, en Italia y Zurich, en Suiza.

Estas tres circunscripciones cuentan con siete representantes de los dominicanos del exterior en la Cámara de Diputados, divididos en tres para la primera, dos en la segunda y dos en la tercera, que al igual que aquí, los aspirantes a esas curules tienen que realizar una ardua labor para lograr conseguir el voto mediante la conquista a los compatriotas en los diferentes estados.

Convencer a los votantes

Pero en el caso de los candidatos presidenciales puede ser más complejo convencer a los votantes, y es por esa razón que no escatiman esfuerzos en la persecución de sus objetivos, desplazándose a diferentes países varias veces durante los procesos electorales, movilizando comitivas locales más el despliegue personal de seguridad, transportación y toda la logística que se requiere cuando salen del país.

Votantes consciente

“El voto dominicano en el exterior es un voto consciente y más racional. Aquí no se vota por un pica pollo o a que te den 500 o 2,000 pesos. Aquí el dominicano lo que busca es la manera de identificar cuáles son los potenciales candidatos que tienen capacidad para ayudar a los dominicanos a desarrollarse y encaminarse por el sendero del progreso”, narró a EL DÍA el dirigente Gregorio Morrobel.

Explica que los dominicanos de allá se mantienen observando lo que sucede en el país, y que cada vez que hay crisis en República Dominicana les afecta los bolsillos porque tienen que mandar más dinero a sus familiares.

Interés de los candidatos

Los candidatos a la Presidencia realizan varios viajes al exterior con fines proselitistas durante el período electoral, buscando acercamiento con la diáspora, donde además juramentan nuevos seguidores, hacen promesas, se reúnen con dirigentes de sus organizaciones, así como con sectores organizados, entre estos empresarios, taxistas, educadores y religiosos, con quienes realizan actividades a puertas cerradas.

El exdiputado de ultramar y presidente de la circunscripción 1 del partido Fuerza del Pueblo, Alfredo Rodríguez, explicó a EL DÍA que la mayoría de los votantes no pertenecen a partidos políticos, ya que sólo el 25 % está afiliado, razón por la que un candidato presidencial puede lograr un 60 % de los votos y otra organización pueden ganar los diputados.

Empadronamiento

La Junta Central Electoral participa en actividades proselitistas de los partidos en el exterior, con la intención de empadronar a quienes no lo han hecho. Mediante ese proceso ya son miles de descendientes de dominicanos que han obtenido la doble nacionalidad.

Movimientos de candidatos exterior

El presiente Luis Abinader se ha mantenido cerca de los dominicanos en Estados Unidos, con los que se ha reunido en varias ocasiones en momentos especiales, como el desfile dominicano en Nueva York recientemente, y el «Dominicans on the Hill (Dominicanos en el Capitolio), en febrero de 2022, donde expresó que la diáspora representa un lugar especial en todas sus acciones, y que está de acuerdo con que tengan una representación efectiva en el país.

Leonel Fernández también viaja frecuentemente a actividades políticas de su partido, siendo la más reciente la semana pasada, cuando realizó actividades en Nueva York, New Jersey y Pensilvania.
Abel Martínez viajó como precandidato en 2021 para promover sus aspiraciones y recientemente realizó actividades en Nueva York, New Jersey y Pensilvania.

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Comunidad en el exterior

Boston vibró con sexta edición de los Premios Dominicanísimo

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BOSTON.- Boston se vistió de gala para celebrar la sexta edición de los Premios Dominicanísimo, consolidados ya como la premiación más importante de la diáspora dominicana en el mundo. En un ambiente de elegancia, hermandad y orgullo patrio, la ciudad acogió una noche que unió arte, cultura y reconocimiento a la excelencia.

La gala deslumbró desde su inicio con una extraordinaria alfombra roja, por la que desfilaron las figuras más destacadas de la comunidad dominicana en el exterior. La conducción oficial estuvo a cargo de Gabi Desangles, Irving Alberti y Mariela Encarnación, mientras que la alfombra roja fue liderada por Sandra Berrocal, Melissa Núñez, Emildo Cordero y Sergio Toribio.

RECONOCIMIENTOS

En una ceremonia marcada por la solemnidad y la alegría, se reconoció a personalidades que han dejado huella en distintos ámbitos.

En el sector empresarial fueron galardonados Emmanuel Almonte, Freddy Ureña y José Mota, director de Eventos del hotel Omni Boston Seaport.

La música y el arte tuvieron un lugar protagónico con el reconocimiento a la trayectoria de Pavel Núñez y Stephany Ortega. Uno de los momentos cumbres de la noche llegó con la entrega del premio Ícono a Radio Televisión Dominicana (RTVD), canal oficial del Estado dominicano, en celebración de sus 74 años de historia e influencia.

El ámbito corporativo e internacional también fue exaltado. Marty St. George, presidente de JetBlue, recibió el premio Amigos que Cambian Vidas. En el terreno político, el congresista estadounidense Adriano Espaillat fue distinguido con el Gran Dominicanísimo Internacional por su liderazgo y firme defensa de la comunidad hispana.

El máximo galardón de la noche, el Gran Dominicanísimo, fue otorgado a la doctora Frinny Polanco y a los aclamados comediantes Raymond Pozo y Miguel Céspedes, embajadores del humor dominicano.

EMOCIÓN Y RECONCILIACIÓN

El momento más conmovedor de la velada estuvo a cargo de Juan Carlos Rodríguez de Tercer Cielo, Robert Green del grupo Barak y Héctor Acosta “El Torito”, quienes rindieron un sentido homenaje a las víctimas del terremoto en Venezuela, en una poderosa muestra de solidaridad del pueblo dominicano.

La espiritualidad y el perdón también fueron protagonistas. En un acto simbólico que puso fin a más de veinte años de diferencias, los hermanos Geraldo Díaz y Juan Pablo Díaz entregaron el premio Leyenda Dominicanísima a Héctor Acosta, sellando su reconciliación ante un público visiblemente emocionado.

 

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Comunidad en el exterior

Consulado RD-NY, una agencia de empleos para militantes

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Por Jhonny Trinidad

Si usted quiere entender por qué el dominicano en el exterior se siente ciudadano de segunda, no tiene que ir muy lejos. Vaya al Consulado Dominicano en Nueva York. Ahí está, resumida, toda la historia del desprecio.

Esa sede, que debería ser la casa grande de más de un millón de dominicanos en el área triestatal, se ha convertido en lo que todos sabemos pero pocos se atreven a decir en voz alta: una agencia de empleos para militantes del partido de turno.

No importa el gobierno. No importa el color. Azul, blanco, rojo o morado. La lógica es la misma. Ganamos las elecciones y ahora toca repartir Nueva York.

EL BOTÍN DE GUERRA

Cada cuatro años, Nueva York se reparte como un botín de guerra. El cónsul para un sector, el vicecónsul para otro, la encargada de tal departamento para la esposa de fulano, el de prensa para el que manejó las redes, el de cultura para el que animó la caravana. Y así, hasta llenar una nómina abultada, costosa e improductiva.

¿Mérito? Ninguno. ¿Experiencia consular? Cero. ¿Habla inglés? No hace falta. ¿Conoce la comunidad? Solo en campaña. Lo único que se exige es una cosa: lealtad partidaria probada. Haber cargado la bandera, haber buscado votos en El Bronx, haber atacado al contrario en los programas de radio de la tarde.

El resultado es un consulado pesado, lento, caro y politizado. Una estructura donde sobran jefes y faltan servidores. Donde hay cinco vicecónsules haciendo nada y una sola persona atendiendo pasaportes. Donde se abren departamentos con nombres rimbombantes – de la juventud, de la mujer, de emprendimiento – que no emprenden nada, que no protegen a nadie, que solo sirven para justificar un sueldo en dólares.

Y lo más grave: donde el dominicano que va a buscar un servicio tiene que pasar por el filtro de la humillación partidaria. Si el cónsul es de mi partido, entro. Si no, me miran mal. Si critiqué al gobierno en Facebook, me tienen en una lista.

LA NÓMINA QUE NADIE AUDITA

Nadie ha querido auditar a fondo el Consulado de Nueva York. Porque si se audita, se cae el sistema.

El autor es periodista, jefe de redacción de ALMOMENTO.NET. Reside en Nueva York

¿Cuántos empleados tiene realmente? ¿Cuántos están en nómina y cuántos van a trabajar? ¿Cuánto se recauda por concepto de pasaportes, poderes, actas, traducciones y legalizaciones? ¿Dónde va ese dinero? ¿Qué criterios se usan para nombrar a un empleado que gana 2,500, 3,000, 4,000 dólares mensuales por un trabajo que podría hacer alguien por la mitad y con el doble de capacidad?

El consulado de República Dominicana en Nueva York es uno de los consulados que más dinero recauda en el mundo en proporción a su comunidad. Un pasaporte dominicano allá cuesta 180 dólares cuando en Santo Domingo cuesta menos de 3,000 pesos. Un poder notarial cuesta 150 dólares. Una transcripción de acta, 100. Todo es más caro, todo es más lento y todo se paga en efectivo o money order, como en los años ochenta.

Y sin embargo, el servicio es peor que en cualquier consulado centroamericano o suramericano de la misma ciudad. El mexicano, el colombiano, el ecuatoriano tienen citas en línea, entrega a domicilio, consulados móviles, asistencia legal gratuita. Nosotros seguimos con la fila en la acera, con el formulario mal fotocopiado y con el “vuelva mañana”.

¿Por qué? Porque no hay gerencia. Porque el cónsul no fue nombrado para gerenciar, fue nombrado para pagar favores. Y cuando tu misión es pagar favores, no puedes exigir eficiencia. No puedes cancelar al compañero que no va. No puedes evaluar al que no atiende bien. Porque todos son compañeros.

EL DAÑO A LA IMAGEN DEL PAÍS

Esto no es un tema menor. Es un tema de seguridad nacional y de imagen.

Cada dominicano maltratado en su consulado es un dominicano que se aleja del país. Cada joven profesional que ve que el consulado está lleno de militantes sin preparación es un joven que decide no volver nunca. Cada empresario que quiere invertir y va a buscar una información y se encuentra con una agencia de empleos partidaria, se va para otro lado.

Hemos convertido nuestra representación más importante en el exterior en una extensión del clientelismo que tanto daño le ha hecho al país adentro. Hemos exportado el peor vicio de la política dominicana: el Estado como botín.

¿QUÉ HAY QUE HACER?

Primero, profesionalizar. El Consulado de Nueva York debe ser dirigido por un diplomático de carrera o por un gerente probado de la diáspora, no por un dirigente partidario. Alguien que viva allí, que conozca la comunidad, que hable inglés, que haya administrado antes.

Segundo, transparentar. Publicar la nómina completa, los salarios, las recaudaciones mensuales y en qué se gastan. Que la Cámara de Cuentas y el Ministerio de Relaciones Exteriores auditen cada año y publiquen los resultados.

Tercero, despolitizar. Prohibir por ley que el local del consulado sea usado para actividades partidarias. Prohibir que empleados consulares hagan campaña. El consulado es de todos los dominicanos, no del PRM, ni del PLD, ni de la Fuerza del Pueblo.

Cuarto, eficientizar. Reducir la nómina política en un 50%, aumentar el personal técnico, digitalizar todos los servicios, establecer citas reales, abrir los sábados y domingos que es cuando la gente puede ir, y crear una unidad de protección legal gratuita para dominicanos en riesgo de desalojo, deportación o abuso laboral.

Quinto, evaluar. Que el cónsul presente cada seis meses un informe público de gestión con indicadores: cuántos pasaportes emitidos, en cuánto tiempo, cuántas asistencias legales, cuántos consulados móviles realizados.

Nueva York no necesita un cónsul que sea popular en la base del partido. Necesita un gerente que sea respetado en la comunidad.

Mientras sigamos viendo el consulado como una agencia de empleos para militantes, seguiremos diciéndole al dominicano de afuera, sin decírselo de frente, que para nosotros sigue siendo un dominicano de segunda. Bueno para enviar remesas, bueno para votar cada cuatro años, pero no lo suficientemente bueno para merecer un servicio digno.

Y esa es la peor de las traiciones.

Nota: La República reproduce el presente articulo por considerarlo de un gran interés para la comunidad dominicana en el exterior, principalmente la radicada en la ciudad de Nueva York.

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Comunidad en el exterior

División política empaña recepción en Gracie Mansion

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Por Jenny Gómez

La tradicional Recepción de la Herencia Dominicana en la Mansión Gracie se desarrolla este año bajo un clima de profunda división política e incertidumbre institucional.

En un hecho que encendió las alarmas en la comunidad, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, no asistió a la gala benéfica previa al Desfile Nacional del Día Dominicano. Su ausencia ocurre inmediatamente después de haber sido abucheado por simpatizantes y seguidores del congresista Adriano Espaillat.

La hostilidad es el resultado directo de la rivalidad surgida durante las primarias demócratas del pasado 23 de junio de 2026.En esa contienda, el alcalde Mamdani rompió con la tradición del aparato demócrata al respaldar abiertamente a la activista socialista Darializa Ávila Chevalier, quien obtuvo una histórica victoria sobre Espaillat y se convirtió en la candidata oficial del partido por el Distrito 13 de Nueva York.

La derrota de Espaillat, pilar político de la comunidad dominicana durante cinco periodos en el Congreso, ha fracturado las relaciones entre la nueva administración municipal y los líderes de la diáspora en los cinco condados.

Con la Recepción de la Herencia Dominicana programada en los jardines de Gracie Mansion, el alcalde Mamdani fungirá institucionalmente como anfitrión oficial del evento.Ante la evidente fricción, analistas políticos y fuentes comunitarias señalan que, por lógica de etiqueta y orgullo partidario, es altamente probable que el congresista Adriano Espaillat decida no asistir a la residencia del alcalde.

Se anticipa, además, que varios funcionarios electos leales a Espaillat opten por boicotear la recepción.

La situación amenaza con ensombrecer una festividad cultural que históricamente ha unificado a los neoyorquinos de origen dominicano, transformando el festejo en escenario de una batalla por el liderazgo político y territorial de la ciudad.

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