Análisis Noticiosos
Un nuevo atlas expande el debate de la justicia climática y social en la Amazonia brasileña
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1 año agoon
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LA REDACCIÓN
São Paulo.-A menos de cinco meses de la Cumbre de Cambio Climático de Naciones Unidas (COP30), el aumento del crimen organizado y la destrucción ambiental corroe el frágil ecosistema de la Amazonia brasileña. La degradación forestal en esta densa región del país sudamericano ha llegado, en lo que va de año, a los 33.807 kilómetros cuadrados, un aumento del 482% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando el área degradada fue de 5.805 kilómetros cuadrados, según indican los datos del sistema de alerta de deforestación de la ONG Imazon. Esto ocurre a pesar de la caída de la deforestación en todos los biomas del país.
En este contexto, explicar la frenética realidad que compone a una región tan diversa se vuelve esencial. Y eso es lo que ha intentado hacer la Fundación Heinrich Böll, que reunió a 58 autoras y autores amazónicos de diferentes perfiles y vivencias para producir el recién publicado Atlas de la Amazonia Brasileña. Se trata de una compilación inédita de 32 artículos que buscan desmoronar arquetipos sobre esta parte de la mayor selva tropical del planeta, que aborda los desafíos, saberes y las oportunidades que encapsula.
“Existen muchos estereotipos y prejuicios formados sobre esta región, y por eso mismo el Atlas es un material riquísimo y valioso”, dice Angela Mendes, destacada ambientalista brasileña. “La Amazonia es un bioma de gran extensión y complejidad, además de tener una gigantesca importancia ecosistémica, pero las amenazas, las violencias y la degradación de sus ecosistemas son proporcionales a su grandeza”.
Para Mendes, más que un registro, se trata de una poderosa herramienta para los movimientos sociales en un año de gran importancia para el liderazgo ambiental de Brasil. “El Atlas puede ser una excelente y fidedigna fuente para la implementación o consolidación de políticas públicas para esta región que tiene los peores IDH (índices de desarrollo humano) del país”, afirma.
Aunque el 75% de la población de la Amazonia brasileña es urbana, la mirada de comunidades que la componen es profundamente diversa y su relación con la naturaleza está especialmente conectada con la conservación de la misma.
El protagonismo del debate, sin embargo, se centra desde hace décadas lejos de quienes vive en la región. Para Aiala Colares Couto, geógrafo e investigador de la Universidad de Pará, que también hizo parte de la coordinación del proyecto, el Atlas busca cambiar este foco, poniendo el debate en las manos de quienes piensan la región, garantizando “que sus voces fueran escuchadas a partir de sus experiencias en la defensa de la región o como observadores de los desafíos que enfrenta la Amazonia”.
El proyecto aborda una amplia gama de materias, como los conflictos por la tierra, la necesidad de regulación territorial, cuestiones ambientales, violencia en la región y crimen organizado. Son, dice Couto, “temas centrales para pensar en alternativas económicas basadas en modelos de desarrollo sostenible”. Además, “presenta discusiones sobre agroecología, saberes ancestrales y la importancia de los conocimientos indígenas y quilombolas en la preservación del bosque y la biodiversidad”. El experto considera que el Atlas es “una especie de manual que describe los enfrentamientos cotidianos de las poblaciones locales, pero también señala caminos para la construcción de un modelo justo, equilibrado y sostenible”.
Para la Fundación Heinrich Böll, uno de los datos más preocupantes en los últimos años fue el récord de deforestación entre 2019 y 2022, durante el Gobierno del expresidente Jair Bolsonaro. También señalan el crecimiento del 90% de la minería ilegal en áreas protegidas y tierras indígenas, y el aumento del 1.020% del número de personas con registro de armas en la Amazonia Occidental.
La crisis climática, la lucha de las comunidades y la violencia contra ambientalistas son otras preocupaciones constantes para los autores, que incluyen a 19 indígenas, cinco quilombolas y dos ribereños. El Atlas también tiene artículos que muestran, según Couto, modelos exitosos basados en la agroecología, el trabajo colectivo, la preservación de la biodiversidad y el respeto a la naturaleza.
La representación de personas de comunidades que tradicionalmente han sido apartadas del debate sobre sus propias vidas en la Amazonia tendrá un gran peso en la COP30, que se celebrará en Belém de Pará, mientras Brasil busca protagonismo climático en un complejo contexto.
elpais.com
Análisis Noticiosos
La Pérdida de la Cultura del Trabajo
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6 días agoon
septiembre 17, 2026Por José Cabral
Un fenómeno muy preocupante que se produce en la República Dominicana tiene que ver con la pérdida de la cultura del trabajo.
Aparentemente hay un relativo cumplimiento con las obligaciones laborales cuando se trata de una empresa con altos niveles de organización y supervisión.
La pérdida de la cultura del trabajo puede ser demoledora para la micro, pequeña y mediana empresa, en las que no hay forma de que se respete el contrato laboral entre empleados y empleadores.
La desaparición de la cultura del trabajo en el país representa una crisis muy profunda debido a la precariedad laboral, la informalidad y la pérdida de incentivos para el esfuerzo formal.
La pérdida de la cultura del trabajo está asociada a una serie de factores como los bajos salarios y que un empleo no garantiza la salida de la pobreza, según los estudios económicos al respecto.
Sin embargo, la razón principal, siempre de acuerdo a lo que puedo observar, obedece a la crisis de valores que impacta a la sociedad dominicana.
Hay una tendencia muy acentuada a no cumplir con la responsabilidad asumida, es decir, que se observa una negación de la gente a asumir sus obligaciones.
Inclinarse por la vida fácil es una percepción ciudadana que tiene que ver con la crisis de valores que procura la búsqueda de ingresos sin hacer ningún esfuerzo, cuyo ejemplo más contundente es la famosa “botella” a nivel estatal, la cual es estimulada por el clientelismo que promueven los partidos políticos.
Lo otro que explica el fenómeno es que la gente ha aprendido a reclamar sus derechos sin cumplir con sus deberes.
Es una percepción generalizada, la cual va de lo pequeño a lo grande y lo contrario, pero no parece que haya una respuesta a la vista por tratarse de una realidad en la que el Estado no hace ningún esfuerzo planificado para combatirla.
Análisis Noticiosos
La burocracia vuelve a representar la comedia triste de la entrega.
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2 semanas agoon
septiembre 11, 2026
Asistimos, con el alma acongojada pero erguida en el patriotismo más puro, al espectáculo de unos ministros que celebran como proeza histórica el servilismo diplomático.Análisis Noticiosos
El orgullo de ser dominicano bien valorado, da seguridad y confianza.
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3 semanas agoon
septiembre 5, 2026Por José Cabral
Hace ya muchos años fuí testigo de varios anécdotas que deben servir para algo a cualquier persona, no importa de que país sea.
En un lugar en Nueva York llamado Merchant, donde se vende vinos y cigarros y se toca Jaz, compartía con unos amigos, entre ellos había varias muchachas colombianas y una de ellas me pregunta que si soy dominicano y le responde que sí.
Y de inmediato me narra que su hermana más joven, quien se encontraba también en el lugar, tenía un noviazgo con un joven dominicano, pero que esa relación le había traído muchos problemas a la familia, porque su papá entendía que la misma no debía existir.
Me decía la joven que su papá siempre decía que lo menos que él debía hacer era estrangular a su hija por mantener una relación que podía terminar en procreación con una persona de una baja procedencia.
Pero la historia se repite unos años después en la calle 50 y la quinta avenida de la ciudad de Nueva York cuando me decía otro señor que conoció una muchacha tan hermosa y educada de apellido Trujillo que nadie podía pensar que fuera dominicana.
Evidentemente que ambas narraciones tenían su explicación en que la mayor parte de la inmigración dominicana hacia los Estados Unidos, que es el escenario analizado, procedia en ese momento del campo y cuya formación académica y cultural es muy pobre.
Además, por un asunto cultural, la mayoría de los dominicanos radicados en Nueva York proceden de barrios muy pobres o del campo de la región del Cibao, cuyas características y acento es, podría decirse, la representación de un regionalismo que se expresa a través del uso de la i para hablar.
Naturalmente, las razones que tienen que ver con que mucha de nuestra gente no haya tenido la oportunidad de cursar estudios universitarios y de tener una buena formacion cultural son parte de las deficiencias que se observa en el Estado dominicano.
De cualquier manera, la imagen de cualquier gentilicio se complica o deteriora cuando una buena parte del grupo étnico de que se trate se ve involucrado en actividades que nadie quiere para su familia, aunque, naturalmente, ese no sea el caso de lo planteado en este comentario.
Hay que decir que los propios colombianos se vieron en una situación indeseable cuando la época de Pablo Escobar que un pasaporte de ese país era prácticamente una ofensa a nivel internacional.
La enseñanza que quiero dejar con estas narraciones es que el orgullo de ser dominicano es algo que no se negocia, pero el mismo está determinado por la imagen que se venda en la comunidad internacional.
Y para sentirse orgulloso de la dominicanidad hay que partir, principalmente, de que sea un país en el que la dignidad humana sobresalga sobre la mayoría de los derechos, pero además que quien la representa sea gente con la decencia y un comportamiento acorde con los tiempos de las sociedades civilizadas.
Ciertamente que las democracias han fallado, sobre todo por el comportamiento de los partidos políticos y si bien hay que combatir ese mal y buscar la sustitución ahora y para siempre de esos actores de la vida nacional, pero cualquier solución al respecto no puede ser peor que lo que existe y sobre la base de lesionar el orgullo de ser dominicano.
Con esto quiero decir que en aras de preservar el orgullo nacional, se debe procurar llevar a la direccion del Estado a personas que, no sólo sean éticas y defensoras del interés nacional, sino también que coloquen en la cima, si es posible, la imagen del gentilicio por tener una conducta en el contexto de una sociedad civilizada.
Hay una expresión popular que dice que es muy importante guardar bien las apariencias, lo cual es aplicable en estos momentos en la República Dominicana, pero que ello no sea una causa para dejar de gestionar la salida del poder de los que han dañado gravemente la democracia, aunque, naturalmente, sin apoyarnos en ciudadanos que, aunque tienen el derecho constitucional de elegir y ser elegido, pero que su comportamiento lo descalifica para representar a todos los que tenemos un criterio muy claro del orgullo de ser dominicano y lo que ello implica para la economia y toda la vida nacional.
