Análisis Noticiosos
Las botellas de plástico envenenan las costas de Centroamérica
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1 año agoon
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LA REDACCIÓN
México.-Una marea de plástico enturbia las costas de Centroamérica. Un estudio preparado por la Universidad de Barcelona en colaboración con el programa Científicos de la Basura de la Universidad Católica del Norte de Chile muestra que toneladas de plástico contaminan las playas y ciudades costeras de esta región, con la culpa puesta sobre tres grandes transnacionales: The Coca-Cola Company, Aje Group y PepsiCo. Se trata de una investigación sobre el origen de la contaminación por botellas y tapones de plástico que analiza más de 12.000 kilómetros de costas del Pacífico en diez naciones latinoamericanas. “Los países más afectados por estos contaminantes son los de Centroamérica, probablemente debido al alto consumo de bebidas en envases de plástico, a la deficiente gestión de residuos y al transporte por corrientes marinas”, alerta la investigación.
El alto consumo de bebidas envasadas en la región ha tenido un impacto negativo en las costas: envases de refrescos, de bebidas energéticas y de agua son los plásticos más comunes hallados por los investigadores. “La mayoría de las botellas eran de tamaño individual, circunstancia que contribuye a una gestión inadecuada de este tipo de residuos y a un mayor impacto ambiental de los mismos”, alerta el informe.
Los investigadores encontraron que las botellas individuales, con y sin tapón, predominan en los núcleos urbanos y en las playas continentales (54,9 %), mientras que las botellas con tapón son más frecuentes (73,4 %) en las playas de islas. “El 53 % de las botellas para bebidas y de los tapones recolectados tenían fechas visibles, mientras que el 59 % de los ítems con origen identificable provenían de países del propio Pacífico latinoamericano. Se identificaron un total de 356 marcas pertenecientes a 253 empresas, siendo las más frecuentes The Coca-Cola Company, Aje Group y PepsiCo. Los objetos más antiguos fueron una botella de Powerade del año 2001, recolectada en una playa continental de Perú, y una de Coca-Cola de 2002, encontrada en una isla chilena”, narra el estudio.
“Estos hallazgos apuntan a un patrón espacial en la edad de los ítems: los más recientes predominan en los asentamientos humanos, mientras que los más antiguos se encuentran en las playas, especialmente en las playas de islas oceánicas”, explica el investigador Ostin Garcés-Ordóñez, autor principal del estudio publicado en la revista Journal of Cleaner Production. Los investigadores encontraron que la mayoría de las botellas analizadas provenían de países del Pacífico de América Latina y, en proporciones menores, de Asia (1,8%), América del Norte (0,3%) y Europa (0,04%). En un 38,7 % de los casos no se pudo identificar el origen.
Los autores del estudio hacen un llamado a “concienciar a la ciudadanía sobre el respeto al medio ambiente, promover el uso de envases reutilizables y fortalecer la responsabilidad social corporativa de los productores —junto con acciones internacionales como el Tratado Mundial sobre Plásticos de las Naciones Unidas— para reducir la contaminación por plásticos y proteger los ecosistemas costeros». Urgen también a fortalecer la gestión local de los residuos e implementar acciones de alcance regional para reducir el impacto ambiental de estos productos. Dado que los productos más consumidos son las botellas de tamaño individual y de un solo uso, se recomienda fomentar la producción de envases retornables y reutilizables por parte de las empresas productoras.
elpais.com
Análisis Noticiosos
La Pérdida de la Cultura del Trabajo
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6 días agoon
septiembre 17, 2026Por José Cabral
Un fenómeno muy preocupante que se produce en la República Dominicana tiene que ver con la pérdida de la cultura del trabajo.
Aparentemente hay un relativo cumplimiento con las obligaciones laborales cuando se trata de una empresa con altos niveles de organización y supervisión.
La pérdida de la cultura del trabajo puede ser demoledora para la micro, pequeña y mediana empresa, en las que no hay forma de que se respete el contrato laboral entre empleados y empleadores.
La desaparición de la cultura del trabajo en el país representa una crisis muy profunda debido a la precariedad laboral, la informalidad y la pérdida de incentivos para el esfuerzo formal.
La pérdida de la cultura del trabajo está asociada a una serie de factores como los bajos salarios y que un empleo no garantiza la salida de la pobreza, según los estudios económicos al respecto.
Sin embargo, la razón principal, siempre de acuerdo a lo que puedo observar, obedece a la crisis de valores que impacta a la sociedad dominicana.
Hay una tendencia muy acentuada a no cumplir con la responsabilidad asumida, es decir, que se observa una negación de la gente a asumir sus obligaciones.
Inclinarse por la vida fácil es una percepción ciudadana que tiene que ver con la crisis de valores que procura la búsqueda de ingresos sin hacer ningún esfuerzo, cuyo ejemplo más contundente es la famosa “botella” a nivel estatal, la cual es estimulada por el clientelismo que promueven los partidos políticos.
Lo otro que explica el fenómeno es que la gente ha aprendido a reclamar sus derechos sin cumplir con sus deberes.
Es una percepción generalizada, la cual va de lo pequeño a lo grande y lo contrario, pero no parece que haya una respuesta a la vista por tratarse de una realidad en la que el Estado no hace ningún esfuerzo planificado para combatirla.
Análisis Noticiosos
La burocracia vuelve a representar la comedia triste de la entrega.
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2 semanas agoon
septiembre 11, 2026
Asistimos, con el alma acongojada pero erguida en el patriotismo más puro, al espectáculo de unos ministros que celebran como proeza histórica el servilismo diplomático.Análisis Noticiosos
El orgullo de ser dominicano bien valorado, da seguridad y confianza.
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3 semanas agoon
septiembre 5, 2026Por José Cabral
Hace ya muchos años fuí testigo de varios anécdotas que deben servir para algo a cualquier persona, no importa de que país sea.
En un lugar en Nueva York llamado Merchant, donde se vende vinos y cigarros y se toca Jaz, compartía con unos amigos, entre ellos había varias muchachas colombianas y una de ellas me pregunta que si soy dominicano y le responde que sí.
Y de inmediato me narra que su hermana más joven, quien se encontraba también en el lugar, tenía un noviazgo con un joven dominicano, pero que esa relación le había traído muchos problemas a la familia, porque su papá entendía que la misma no debía existir.
Me decía la joven que su papá siempre decía que lo menos que él debía hacer era estrangular a su hija por mantener una relación que podía terminar en procreación con una persona de una baja procedencia.
Pero la historia se repite unos años después en la calle 50 y la quinta avenida de la ciudad de Nueva York cuando me decía otro señor que conoció una muchacha tan hermosa y educada de apellido Trujillo que nadie podía pensar que fuera dominicana.
Evidentemente que ambas narraciones tenían su explicación en que la mayor parte de la inmigración dominicana hacia los Estados Unidos, que es el escenario analizado, procedia en ese momento del campo y cuya formación académica y cultural es muy pobre.
Además, por un asunto cultural, la mayoría de los dominicanos radicados en Nueva York proceden de barrios muy pobres o del campo de la región del Cibao, cuyas características y acento es, podría decirse, la representación de un regionalismo que se expresa a través del uso de la i para hablar.
Naturalmente, las razones que tienen que ver con que mucha de nuestra gente no haya tenido la oportunidad de cursar estudios universitarios y de tener una buena formacion cultural son parte de las deficiencias que se observa en el Estado dominicano.
De cualquier manera, la imagen de cualquier gentilicio se complica o deteriora cuando una buena parte del grupo étnico de que se trate se ve involucrado en actividades que nadie quiere para su familia, aunque, naturalmente, ese no sea el caso de lo planteado en este comentario.
Hay que decir que los propios colombianos se vieron en una situación indeseable cuando la época de Pablo Escobar que un pasaporte de ese país era prácticamente una ofensa a nivel internacional.
La enseñanza que quiero dejar con estas narraciones es que el orgullo de ser dominicano es algo que no se negocia, pero el mismo está determinado por la imagen que se venda en la comunidad internacional.
Y para sentirse orgulloso de la dominicanidad hay que partir, principalmente, de que sea un país en el que la dignidad humana sobresalga sobre la mayoría de los derechos, pero además que quien la representa sea gente con la decencia y un comportamiento acorde con los tiempos de las sociedades civilizadas.
Ciertamente que las democracias han fallado, sobre todo por el comportamiento de los partidos políticos y si bien hay que combatir ese mal y buscar la sustitución ahora y para siempre de esos actores de la vida nacional, pero cualquier solución al respecto no puede ser peor que lo que existe y sobre la base de lesionar el orgullo de ser dominicano.
Con esto quiero decir que en aras de preservar el orgullo nacional, se debe procurar llevar a la direccion del Estado a personas que, no sólo sean éticas y defensoras del interés nacional, sino también que coloquen en la cima, si es posible, la imagen del gentilicio por tener una conducta en el contexto de una sociedad civilizada.
Hay una expresión popular que dice que es muy importante guardar bien las apariencias, lo cual es aplicable en estos momentos en la República Dominicana, pero que ello no sea una causa para dejar de gestionar la salida del poder de los que han dañado gravemente la democracia, aunque, naturalmente, sin apoyarnos en ciudadanos que, aunque tienen el derecho constitucional de elegir y ser elegido, pero que su comportamiento lo descalifica para representar a todos los que tenemos un criterio muy claro del orgullo de ser dominicano y lo que ello implica para la economia y toda la vida nacional.
