Opinión
Estabilidad política dominicana versus el outsider
Published
22 horas agoon
Por Rosario Espinal
El sistema de partidos dominicano, aunque maltratado por las luchas caudillistas, las divisiones y la incapacidad de los gobiernos para realizar las reformas necesarias, no ha colapsado. Esto hay que resaltarlo porque la probabilidad de un outsider se potencia cuando colapsa el sistema de partidos.
En una región y un mundo lleno de sorpresas, inestabilidad y polarizaciones políticas, la República Dominicana sobresale por su persistente estabilidad y el bajo nivel de polarización, aunque a veces los procesos electorales confundan y den la impresión de que se libra una batalla feroz.
Durante los últimos 60 años han gobernado cuatro partidos, y dos de ellos han emanado de divisiones del PRD: el PLD y el PRM.
La matriz partidaria original se fracturó: el Partido Reformista se consumió en divisiones y el PRD colapsó después que parió al PRM. Pero, aunque el sistema de partidos ha cambiado producto de las divisiones, se ha mantenido vigente y la clase política intacta. Hasta los vencidos encuentran cómo seguir usufructuando.
Por muchos años me han preguntado cuándo surgirá un outsider que dé al traste con la partidocracia; o sea, un candidato presidencial al margen de los principales partidos políticos.
Mi respuesta siempre ha sido (incluido este momento) que no veo condiciones propicias para el surgimiento de un outsider con posibilidades presidenciales.
Las razones para dar esta respuesta son las siguientes:
El sistema de partidos dominicano, aunque maltratado por las luchas caudillistas, las divisiones, y la incapacidad de los gobiernos para realizar reformas necesarias, no ha colapsado. Esto hay que resaltarlo porque la probabilidad de un outsider se potencia cuando colapsa el sistema de partidos.
Para el 2028, el PRM, la Fuerza del Pueblo y el PLD tienen candidatos disponibles, todos con arraigo en la sociedad dominicana, para impulsar una campaña exitosa. Así que, a pesar de que los partidos políticos tengan baja estima en la ciudadanía, y el porcentaje que dice no simpatizar por ninguno ha aumentado en los últimos años, por esos partidos se decantará muy probablemente la inmensa mayoría de los electores.
La economía dominicana experimenta problemas, agravados actualmente por el aumento del precio del petróleo, pero no crisis. Una crisis económica prolongada es uno de los factores claves que contribuye al colapso del sistema de partidos. Sin ella, los partidos del sistema tienden a sobrevivir.
El Estado clientelar-asistencial dominicano, ampliado en los últimos años, es un factor estabilizante de la política, a pesar de los riesgos económicos que acarrea cuando se conjuga con un gran déficit fiscal.
En el ámbito político, el Estado clientelar-asistencial permite incorporar como beneficiarios a un amplio segmento de la clase política (aun de la oposición), a empresarios, clase media y sectores populares. Es un factor esencial de protección e inclusión social.
Mientras ese Estado clientelar-asistencial pueda sostenerse sin crisis económica, difícilmente surja con éxito un outsider que en campaña prometa arrasar con todo al estilo Javier Milei, o con una campaña monotemática (criminalidad, por ejemplo) que reciba un cheque en blanco de la ciudadanía para erigirse en autócrata como Nayib Bukele.
La conjunción de los factores señalados ha permitido a la República Dominicana sortear los vaivenes de la política latinoamericana y mundial de las últimas décadas, manteniendo estabilidad política.
Por más odiados que sean los partidos políticos dominicanos, siguen generando las figuras que gobiernan el país y los votantes necesarios para elegirlos.
Por Nelson Encarnación
Este jueves, 16 de julio, se verificará el cambio de gestión en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), cuando el maestro Editrudis Beltrán entregue la Rectoría al nuevo incumbente, doctor Jorge Asjana, electo de manera convincente en los últimos comicios en la centenaria academia.
El rector saliente viene de una larga carrera docente que culmina con una administración rectoral libre de conflictos, lo cual significa mucho en la prestigiosa alma mater, donde hubo períodos caracterizados por turbulencias que trastornaron proyectos de dirección muy ambiciosos.
La universidad que entrega el maestro Editrudis ha tenido logros significativos que merecen ser destacados, consciente del impacto que tienen en beneficio de una población estudiantil que ya supera los 210,000 alumnos.
Y quiero detenerme en este dato, porque, si bien para algunos la masificación de la UASD es un hecho negativo, lo cierto es que la institución estatal es la única que ha mantenido su filosofía de puertas abiertas para acoger a los aspirantes a profesionales que no pueden pagarse una universidad privada.
En ese sentido—y sin mucha estridencia—la gestión que concluye, y con el apoyo del presidente Luis Abinader, logró que la universidad pasara de 18 localidades, a tener presencia en su ubicación natural que es el Distrito Nacional, las 31 provincias y cerca de 10 municipios.
Operan ya nuevas ciudades universitarias en modernos campus en Baní, Azua, Hato Mayor, Cotuí y Neiba, mientras la próxima será inaugurada en Santiago Rodríguez.
También merece una mención especial la política de apertura de liceos experimentales en Constanza, Jarabacoa, Moca, Guerra, Haina, Elías Piña, Santo Domingo Oeste, Baní y La Victoria.
Recordemos que, durante décadas, la UASD solo dispuso del bien ponderado liceo Amelia Ricart Calventi, por lo que esta expansión de la red de bachilleratos universitarios es un hecho trascendental en lo que concierne a crear en los estudiantes una cercanía temprana con su próxima alma mater.
Un área vital en la cual la UASD ha recibido permanentes críticas—pienso que no siempre con razón—es lo referente a la investigación científica.
En este aspecto tan relevante para el prestigio de la UASD, podemos citar el gran esfuerzo de la gestión del doctor Beltrán, que resultó en más de 300 artículos científicos publicados, más de 200 investigaciones activas y un liderazgo destacado en la obtención de proyectos Fondocyt.
Por Miguel Guerrero
Los avances de la tecnología y la ciencia han permitido llegar a la Luna y explorar lugares aun más recónditos del Universo. Estamos lejos, sin embargo, de poder encarar problemas tan dramáticos como satisfacer necesidades elementales de la población.
Gran parte de la humanidad no ha podido siquiera remediar el problema del hambre. Pero más que a una escasez de recursos, se ha debido a su mal empleo. Mientras se mantuvieron estáticos los índices de inversión en programas educativos y de desarrollo, el Tercer Mundo incrementó pavorosamente los gastos militares.
Las compras de armas en los años finales del siglo pasado de África y Asia sumaron más de 50,000 mil millones de dólares, dos veces al valor actual de esa divisa. Los árabes, con las mayores reservas monetarias debido a su potencial petrolero, figuraron en los primeros puestos. No obstante, África continúa entre las zonas más potencialmente expuestas al hambre y a la desnutrición. Millones de niños carecen allí de escuelas apropiadas, hospitales y alimentos, mientras modernos aviones Migs despegan y se exhiben en sus aeropuertos.
El mundo islámico tiene en su conjunto uno de los índices demográficos más bajos del mundo. Si se aplicara un estricto sentido de la justicia social, una distribución realmente equitativa de la propiedad agrícola, no habría allí problemas reales. Sin embargo, existe en la zona un bajo rendimiento agrícola, por la reducida inversión en programas de desarrollo agropecuario.
Otro ejemplo patético es la India. Con tasas altamente crónicas de muertes por inanición y desnutrición infantil y cientos de millones de personas que viven en condiciones infrahumanas, ese país ha desarrollado una política de rearme fabulosa. No obstante el impacto del alza del petróleo en su economía, el gobierno indio comprometió sumas extraordinarias en convertir a la nación en una potencia nuclear.
Opinión
Lula y el PT de Brasil: Pasado izquierdista e involución derechizante
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6 días agoon
julio 10, 2026Por Narciso Isa Conde
Lula da Silva, presidente de Brasil, se distanció de la izquierda en el G7, afirmando que nunca fue de izquierda. Su liderazgo ha evolucionado hacia un enfoque.
- Lula dijo en el G7 que nunca fue de izquierda, según Reuters.
- El PT surgió del sindicalismo clasista y luchas contra la dictadura militar brasileña.
- La dirección petista optó por administrar el Estado capitalista sin reformas profundas.
El presidente de Brasil, Luis Ignacio –Lula- da Silva, “se desmarcó de la izquierda” en la reciente reunión del G7 al declarar que “nunca ha sido de izquierda” … y afirmó que “el mundo no es de izquierda, sino el camino del medio”.
Esas palabras fueron pronunciadas por él en un intercambio con la directora del FMI y el premier alemán, captadas y publicadas por la agencia Reuter.
Lo primero no es verdad y lo segundo un disparate. En su origen, Lula y el PT asumieron posiciones de izquierda y lo cierto hoy es que el mundo unipolar bajo el mando de EEUU se ha desplomado no para convertirse en el “camino del medio”, sino para dar paso a un orden multipolar muy diverso, con variadas opciones de derecha, izquierdas y componentes del llamado progresismo y del centro político; incluidas una alta dosis de neofascismo, derivada de la agresiva decadencia de EEUU y el Occidente capitalista.
Lula es uno de los líderes del progresismo más “guabinoso” y ambiguo, y figura relevante de los BRICS, importante bloque estatal del nuevo orden mundial, en el que Lula ejerce funciones de “puente” con el bloque occidental en declive.
Un poco de historia y del presente:
Del sindicalismo combativo al PT institucional
El liderazgo de Lula surgió de las entrañas combativas de la clase obrera brasileña, del sindicalismo clasista y las heroicas luchas contra la feroz dictadura militar que ensangrentó a Brasil en las décadas de los 60 y 70.
Con el aliento de su fuerza carismática se conformó entonces el Partido de los Trabajadores-PT, que después de ser expresión del movimiento obrero y fuerza articulada a un gran abanico de movimientos sociales en lucha (movimientos sin tierra, sin techo, comunitarios, feministas, negritud, cristianos de la liberación…), se transformó en una fuerza sumamente moderada, subordinando importantes factores de su acumulado original de izquierda.
De espacio de confluencia de una gran diversidad de corrientes políticas socialistas, revolucionarias, transformadoras, reformadoras y reformistas, el PT -condicionado por la integración al sistema institucional dominante de una gran parte de sus funcionarios electos y no electos, de sus profesionales políticos e intelectuales- conformó en su interior un enorme aparato burocrático y tecnocrático distanciado de las luchas sociales y de su ideario original.
La dirección del PT fue resignando progresivamente todo propósito destinado a reemplazar, e incluso a reformar profundamente, el poder constituido. Ella, y el propio Lula, optaron por administrar el Estado y las estructuras económicas y sociales capitalistas tal y como estaban conformada, con una dosis de la independencia propia del emergente imperialismo brasileño y junto al sector de los BRICS con más conexiones con el Norte Global en declive.
· EL PACTO CON LA GRAN BURGUESÍA Y CIERTAS DERECHAS.
Pactos de Lula con la élite
Lula pactó de entrada con la gran burguesía paulista.
Pactó con una parte de los partidos del orden para garantizar la gobernabilidad sistémica sin mayores expectativas.
Aceptó de hecho, sin aplicar medidas que pudieran revertirlas, las contrarreformas estructurales de los programas neoliberales anteriores a su gestión; limitándose a contener y contrarrestar una parte de sus efectos más perversos con su programa HAMBRE CERO, reducido luego a un mega-programa asistencialista con espectaculares resultados en lo inmediato, pero con frágiles perspectivas de consolidación y permanencia.
Asumió como política propia la expansión del imperialismo emergente brasileño dentro de una dinámica de competencia y entendimientos parciales con EEUU, y dentro de ese juego ambivalente incurrió en el error histórico de acompañar al PENTÁGONO en la intervención militar a Haití.
En ese contexto, Lula y la alta dirección del su partido se inclinaron por un ejercicio político cada vez más impregnado de métodos propios de las derechas (clientelismo, reparto de cuotas de poder, alianzas al margen de una ética revolucionaria…) y por una mayor dependencia del financiamiento empresarial (estatal y privado)
· LULA, PETROBRAS, ODEBRECHT Y OTRAS.
La poderosa empresa petrolera estatal PETROBRAS –favorecida entonces por los altos precios del petróleo- se convirtió en un pilar de esa política y junto al Banco de Desarrollo Económico y Social-BANDES (fundado por Lula) y las grandes corporaciones transnacionales constructoras (entre ellas ODEBRECHT, ANDRADE GUTIERREZ y VOA SAO PAULO), constituyeron de hecho una gigantesca maquinaria de fondos clientelares, sobornos, sobrevaluaciones, financiamientos políticos, privilegios y tráfico de influencia que trascendió las fronteras de Brasil.
A ese juego endiablado y peligroso fueron incorporadas además las empresas publicitarias y de marketing político de JOAO SANTANA y su esposa MÓNICA MAURO, con la misión de jugar un papel relevante en la promoción de candidaturas, creación de imagen, financiamientos y asesorías de campaña a nivel nacional e internacional.
Ese fenómeno, a la larga, impactó negativamente el FORO DE SAO PAULO, en cuyo primer encuentro de fundación yo participé y posteriormente fui uno de los testigos-opositores de su progresiva derechización.
