Opinión
Socialdemócrata Lula derrotó al neofascismo y retuvo la presidencia de Brasil
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1 hora agoon
Lula retiene la presidencia de Brasil, derrotando al neofascismo bolsonarista y al trumpismo, en un triunfo clave para la socialdemocracia.
- Lula obtuvo 51.7% frente a 48.2%, con ventaja final de 3.5 puntos.
- El bolsonarismo llegó primero en la primera vuelta y logró amplia mayoría en gobernaciones y Congreso.
- La movilización antifascista de la segunda vuelta impulsó denuncias sobre asesinatos, robos y fechorías del clan Bolsonaro.
“La reelección de Lula es un golpe importante al neofascismo bolsonarista para enfrentar y resquebrajar su cerco institucional y la influencia en los poderes fácticos, si se sabe emplear.”
Lula y el PT conquistaron de nuevo la presidencia de Brasil con una ventaja de 3.5%, en una votación final de 51.7% a 48.2% frente al neofascista Flavio Bolsonaro y al propio Donald Trump, que no ocultó la injerencia descarada del poder imperialista estadounidense.
Venció el liderazgo socialdemocracia petista al clan neofascista-bolsonarista y al trumpismo en las elecciones brasileñas 2026
Es un éxito coyuntural de gran significación por lo que implicaría Brasil, sus enormes riquezas naturales y su fuerza militar-industrial en poder de los Donald Trump, Marcos Rubio, los Elon Musk, Bolsonaro y el Complejo Militar-Industrial-Financiero- Digital-Minero-estadounidense.
El calificativo de bolsonarista al neofascismo brasileño no es un estigma, ni tampoco una calumnia, es algo bien ganado por ese clan familiar perteneciente a una de las variantes del fascismo moderno.
PROPÓSITOS NEOFASCISTA PARA BRASIL.
Recordemos sus pretensiones fatales para Brasil y para nuestra América y las más recientes denuncias sobre la criminalidad del bolsonarismo durante la gestión de Jair y más recientemente en Río Janeiro y los Estados que controla. Veamos:
· Privatización de Petrobras y de todas las empresas públicas y de propiedad social. Entrega del petróleo, las tierras raras y los minerales críticos a EEUU.
· Apropiación de la Amazonía por el gran capital…devastación ecológica
· Incremento de la jornada de trabajo, salarios de miseria, concentración del ingreso y la propiedad.
· Política Exterior alineada con la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU.2025, participación en el Escudo de las Américas y en la Coalición Militar continental.
· Complicidad con el estrangulamiento y la eventual invasión a Cuba, con la agresión a México y Nicaragua.
· Alianza continental neofascista, con Milei, Bukele, Kast, Noboa…con las derechas tipo Abinader, Murillo, Delcy…
· Represalias contra Lula y acoso criminal al PT y movimientos sociales contestatarios.
· Distanciamiento o trabajo de quinta columna dentro de los BRICs
· Paramilitarismo miliciano e incremento de la criminalidad policial y de las asociaciones delictivas del clan bolsonaro con la narco-corrupción y el sicariato cívico-policial.
· Incremento del racismo, el laicismo en la educación, del machismo, la homofobia y aplastamiento de la libertad de orientación sexual.
· Adoctrinamiento fascista de la PN y las FFAA.
OLEADA ANTIFASCISTA Y NUEVOS RETOS
La imperiosa necesidad de impedir esos designios ominosos motivó una oleada popular antifascista en los albores de la segunda vuelta y esto, junto a la decisión de Lula y el PT de no dejarse derrotar y no permitir que el bolsonarismo neofascista asaltara el poder ejecutivo y con ello controlara todos los poderes del Estado, por fin, estimuló un torrente de denuncias de los asesinatos, fechorías y robos a cargo del clan familiar Bolsonaro.
El fascismo es un hueso duro de roer hasta que se le da en el epiplón y de múltiples maneras, y pienso que pudo consolidarse y crecer hasta la segunda vuelta de los comicios del 2026, porque no se enfrentó con la radicalidad necesaria.
Avanzó en primera vuelta al primer lugar y logró una mayoría amplia en las gobernaciones y en el Congreso. Pero en segunda vuelta ganó Lula sin que el bolsonarismo pudiera arrebatarle el triunfo.
Un golpe importante para enfrentar el cerco institucional y la influencia en los poderes fácticos, si se sabe emplear.
Ese triunfo mantendría un valor significativo si en el contexto adverso que lo rodea, Lula y el PT se deciden usar la presidencia, el poder ejecutivo, para rescatar, con el pueblo movilizado, las condiciones necesarias para poder gobernar sin las trabas ya impuestas y si logran hacerlo sin las inconsecuencias del pasado.
Incluso tendría un valor extraordinario sobre todo si ahora las masas del PT no se desmovilizan.
Si, además, durante la nueva gestión del PT, la radicalidad del pueblo y de todas las fuerzas realmente transformadoras de Brasil, obligan a Lula y a la cúpula del PT a proponerse vencer desde la presidencia, con el pueblo en las calles, la camisa de fuerza institucional, empresarial y militar bolsonarista que podría cercar su gobierno
Determinación de gran trascendencia para Brasil y para nuestra América, ajena a anteriores trayectorias ambivalentes y contemporizadoras de Lula y de la alta dirección del PT.
De lo contrario sería un Lula-PT bastante entrampado.
El neofascismo bolsonarista, en lugar de conciliar con Lula y el PT, lo va a tratar de acosar y hará lo indecible para desestabilizar su gobierno junto a EEUU y a toda la reacción mundial. Aun sin ganar la presidencia puede hacer muchos daños y sólo si se le combate con mucho valor, fuerza e inteligencia, eso se podría evitar
El bolsonarismo cuenta con sectores de las FFAA, con la oligarquía fascista brasileña, con gran parte de las iglesias evangélicas fundamentalista y el apoyo de la internacional neofascista, del trumpismo y del complejo militar-industrial de EEUU y la OTAN.
ESTO EXIGE darle continuidad a línea de movilización y protestas, estimular la indignación cívico-militar democrática …hasta debilitar y aislar el neofascismo en coordinación con todas las luchas continentales y mundiales antifascistas y antiimperialistas.
Un tema no solo para Brasil, sino para todos los casos donde se ha entronizado un neo-fascismo repudiado por amplios sectores populares y con tasas y dinámicas de desgaste aceleradas en tiempos cortos y medianos.
Hay que disponerse a desintegrar los neofascismos en todas sus vertientes y en todo el planeta. (27-10-2026)
Opinión
La sentencia de prisión y la fiscalización de la ejecución de las condenas
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1 hora agoon
octubre 28, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Estatuto de Roma establece que una vez el Estado designado acepta ejecutar la condena de la Corte Penal Internacional, esta pena será inalterable. Salvo algunas condiciones previamente detalladas por el Estatuto, el Estado no puede modificar la condena ex oficio.
Sin embargo, en el caso de que surjan nuevas circunstancias que no existieren en el momento de aceptar la ejecución y que afectan sustancialmente los términos o duración de la pena, el Estado deberá notificar a la Corte para que esta revise la situación y, de ser necesario, transferir a la persona condenada a otro Estado.
También permite que la Corte Penal Internacional transfiera a la persona condenada a otro Estado en cualquier momento que lo considere necesario.
En resumen, se podría determinar que la ejecución de la pena de prisión es inalterable para el Estado Parte que acepta la persona condenada y esta sujeta a ser modificada solo por la Corte Penal Internacional, o consultando con la Corte de conformidad con el Estatuto de Roma.
Con relación a la fiscalización de la ejecución de las condenas y las condiciones de detención el Estatuto de Roma claramente establece que la CPI tiene primacía y es el ente con la autoridad para tomar decisiones significativas relacionadas con la ejecución de una condena.
El Estatuto también dispone que las condiciones de detención deberán regirse por el derecho interno del Estado que ejecute la condena y ¨deberá ser conforme con los estándares de los tratados internacionales sobre el tratamiento de los privados de liberta¨¨.Adicionalmente, las condiciones no podrán ni mas ni menos favorables que aquellas de los condenados nacionales.
El Estatuto de Roma confirma que la Corte Penal Internacional esta a cargo de supervisar los términos de detención, declarando inequívocamente que ¨las comunicaciones entre la persona condenada y la CPI deberán ser procuradas y confidenciales¨. El Estado deberá permitir la comunicación entre el condenado y la Corte con el fin de asegurar la implementación de esta obligación.
Por Nelson Encarnación
El artículo de hoy bien pudiera estar designado a reivindicar la entrega del 7 de octubre titulado “Lula es caballo de fondeo”, tras el resultado del balotaje en Brasil, donde el presidente Lula da Silva triunfó en condiciones épicas y reescribió la historia electoral reciente, pues ningún candidato superado en la primera ronda venció en la segunda.
Mi análisis de entonces no se basó en el deseo de que Lula retuviera el poder, sino en las raíces sembradas por su gobierno en el corazón del Brasil profundo, el que no se visibiliza; en los millones que comían de la basura en medio de peleas con otros que querían esa misma basura y que ni eso era suficiente. Lula sembró, dando razones para vivir a estos millones de excluidos…Y cosechó.
Sin embargo, es oportuno enfocarme hoy en la situación haitiana, no porque sea distinta a lo que era ayer—muertes, secuestros, extorsiones, desplazamientos—sino por algo que considero de mayor calado.
Me refiero al desenfoque en el tratamiento de la cuestión por parte de los actores externos que buscan salida a la situación, pues se centran en la parte principalmente delictiva de estos grupos, pero pierden de vista los ángulos político y sociológico.
A partir del enfoque meramente pandilleril que están dando a los grupos, será difícil combatirlos. En primer lugar, pienso que deberían tratarlos políticamente beligerantes, engatusar a sus líderes por vía de la interlocución y obligarlos—desde esta estrategia—a considerarse relevantes, deponer las armas y dominar a sus seguidores.
No es que ellos sean importantes en términos políticos, sino que se les debe hacer creer que lo son, y de ahí al dominio hay un simple paso.
La otra opción es la de mayor penetración. Está fehacientemente establecido que los delincuentes que mueven importantes sumas de dinero—que es el caso de las milicias haitianas—crean unos vínculos sociales que les sirven de escudo para burlar la autoridad.
Pablo Escobar en Colombia, Joaquín “Chapo” Guzmán en México, y antes que ellos cientos de maleantes a nivel global, actuaron a sus anchas porque crearon redes de complicidad comunitaria que les ayudaban a burlar la persecución estatal.
En Haití se están replicando aquellos modelos. Por consiguiente, mientras se busque combatir estas milicias irregulares con el ejército, lamentamos deducir que el fracaso está asegurado.
Los gobiernos de ultraderecha podrán expulsar inmigrantes, quitar derechos y mandar las mujeres a cocinar y fregar, pero no ofrecerán solución a lo que realmente está causando malestar a muchas personas: la discrepancia entre el bienestar prometido y deseado, y las precariedades económicas existentes.
Por Rosario Espinal
A pesar del triunfo de Lula en Brasil, es evidente el avance de la ultraderecha en el mundo. Las causas son diversas, pero hay elementos en común: el hartazgo de muchas personas con lo existente y la búsqueda de chivos expiatorios para distraer la atención de los problemas de fondo.
Los chivos expiatorios permiten culpar a alguien (usualmente a un grupo vulnerable) de los males sentidos; males que muchos no comprenden y que unos pocos explican a su conveniencia para consumo masivo. De ahí que la ultraderecha se sustente en culpar a los inmigrantes, los gais, los trans, las mujeres, los ambientalistas, etc.
Ellos, según la agitación constante de la ultraderecha, son culpables del desempleo, del gasto en servicios públicos, de la delincuencia, de la pérdida de valores, del colapso de la familia tradicional, etc.
¿Qué hay realmente en el trasfondo? Sociedades que no han podido ofrecer el bienestar prometido a amplios segmentos de la ciudadanía.
En regímenes autoritarios no hay que inventar muchos cuentos porque las fuerzas represivas impiden o sofocan los brotes de insatisfacción. En sociedades con ciertas libertades públicas hay que identificar culpables para el desquite. De ahí que el auge de la ultraderecha se exprese actualmente en democracias longevas.
En el caso específico de las sociedades capitalistas hay un mal de fondo: la promesa de prosperidad que cundió por el mundo desde la década de 1980, bajo las premisas del neoliberalismo y la globalización, desencadenaron expectativas de bienestar para una gran parte de la población mundial que no se han concretado.
Tres factores claves lo han impedido:
Primero, el neoliberalismo con sus políticas de bajos impuestos al capital y la desregulación empresarial ha producido una gran desigualdad en la distribución de la riqueza: los que más tienen, tienen muchísimo más que los demás.
Segundo, la dificultad para desmontar servicios públicos establecidos después de la Gran Depresión. Si eliminan servicios hay más desigualdad y descontento. Si los mantienen, los gobiernos enfrentan mayores déficits fiscales porque han bajado los impuestos a los ricos o les perdonan la evasión.
Tercero, la inflación pospandémica, agravada por la guerra contra Ucrania y contra Irán aumenta los costos de la energía, devastador en el mundo.
Las protestas que proliferan actualmente, sea por la vivienda, el deterioro de la educación, el costo de la vida, o la corrupción reflejan el descontento. Ahí prolifera la ultraderecha con su recetario de chivos expiatorios (simples y claros) que mucha gente asume como explicación de sus males. El sistema en su último cuplé.
Los gobiernos de ultraderecha podrán expulsar inmigrantes, quitar derechos y mandar las mujeres a cocinar y fregar, pero no ofrecerán solución a lo que realmente está causando malestar a muchas personas: la discrepancia entre el bienestar prometido y deseado, y las precariedades económicas existentes. Esta discrepancia se presenta a través del mundo.
Cuando los gobiernos de ultraderecha arrasen con muchas de las conquistas de los últimos 70 años, dejarán detrás sociedades más desiguales y convulsas, sobre las que habrá que forjar valores de solidaridad y justicia, si es que la humanidad no ha sido vencida por los humanoides de la inteligencia artificial.
