Análisis Noticiosos
El fútbol en la República Dominicana, un paso hacia adelante.
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13 años agoon
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LA REDACCIÓNPor Frank Bencosme García

El fútbol está considerado el deporte más popular del mundo. Basta dar algunas cifras y recordar que, según datos publicados por La Fédération Internationale de Football Association (FIFA), existen cerca de 1,5 millones de clubes federados en todo el mundo y más de 240 millones de jugadores. Si atendemos al volumen de negocio que genera, las cifras todavía son más destacables, puesto que si pudiéramos medir el Producto Interno Bruto que produce el fútbol, hablaríamos de 500.000 millones de dólares.
El dato resulta todavía más llamativo, si tenemos en cuenta que se ha llegado a afirmar, que si pudiéramos comparar este deporte con todo un país, nos encontraríamos ante la 17ª economía del mundo. Estas cifras nos hacen ver las dimensiones económicas que alcanza este deporte aunque paradójicamente, y tal como reconocía hace unos días un gran futbolero y ex futbolista, nos encontramos ante uno de los deportes “más baratos” que existe, ya que con solamente un balón pueden practicarlo 22 jugadores al mismo tiempo.
En la República Dominicana, nuestro deporte nacional, el Béisbol, junto con el Baloncesto e incluso el Voleibol, han mantenido al fútbol tradicionalmente relegado a las últimas posiciones. Esto nos invita a hacer una reflexión si analizamos y comparamos con mayor precisión estas prácticas deportivas, llegamos siempre a la misma conclusión: el deporte más seguido, más internacional y el único que se práctica en todos los países del mundo, es el FUTBOL.
En nuestro país, las personas que son realmente amantes de la práctica de este deporte, entre las que me incluyo, no solo por ser de Moca, observamos con gran pesar como cada vez que se presenta una competición internacional, léase Copa de Oro, Mundiales de Fútbol, etc. nuestro país está ausente de dichos eventos y contemplamos desde un segundo plano, como naciones como Martinica, Trinidad y Tobago, Haití, Belice…. figuran y asumen un papel protagónico, compitiendo contra grandes naciones y adquiriendo una relevancia que también debería tener la República Dominicana.
El 14 de agosto pasado, pudimos presenciar con gran aflicción la realidad de nuestra Selección Nacional cuando se enfrentó a Costa Rica en el estadio Quisqueya, nuestro legendario campo de Béisbol, apenados vimos a nuestra Selección Nacional, saliendo a disputar el encuentro en un terreno ajeno al deporte Rey, donde el césped no acompañaba a la calidad de los jugadores que participaban. Afortunadamente en la actualidad, y a pesar de los pocos recursos propios con los que cuentan, ya disponemos de un gran número de compatriotas que con orgullo nos representan en diferentes clubes de fútbol, principalmente europeos.
Debemos aunar esfuerzos para ofrecer todos los recursos materiales y humanos necesarios, que permitan situar a nuestros jóvenes futbolistas en el lugar que se merecen, buscamos crear una infraestructura que nos conduzca a dar un salto evolutivo y cualitativo, lleno de oportunidades serias y reales, donde niños y jóvenes puedan alcanzar sus sueños e ilusiones y como consecuencia de ello, conseguir un verdadero lanzamiento de la marca República Dominicana a nivel mundial.
Por nuestra parte, llevamos un largo tiempo trabajando desde el Consulado General de la República Dominicana en Madrid, cuna del mejor equipo del mundo, en un ambicioso proyecto que próximamente presentaremos a nuestras autoridades. Buscamos revertir la situación que sobrelleva la práctica del fútbol en nuestro país. Pienso que ha llegado el momento para que República Dominicana dé un gran paso hacia adelante y aproveche el empuje económico y la proyección internacional que puede alcanzar a través del fútbol.
Desde el Consulado General en Madrid, venimos promoviendo la calidad deportiva con un grupo de inversionistas que están dispuestos a dotar al país de las infraestructuras necesarias para catapultar la sana practica de esta modalidad deportiva y poner a disposición de nuestros jóvenes talentos las mejores herramientas formativas, y por otro lado disponemos de un grupo humano de técnicos deportivos de primer orden mundial y probada experiencia que se encargarían de la tecnificación y formación de nuestros prospectos, desde los más jóvenes hasta las grandes estrellas.
Queremos acompañar la motivación extraordinaria que sienten nuestros niños y jóvenes jugadores de fútbol, buscamos junto a nuestras autoridades deportivas y la Federación Dominicana de Fútbol con sus 32 Asociaciones, lograr una transformación planificada que significaría un cambio lleno de oportunidades de crecimiento.
No pretendemos cambiar la tradición deportiva de nuestro pueblo, pero si buscamos insertar a nuestro país en el primer orden mundial con respecto al Fútbol, presumimos de la calidad de nuestros jugadores de Béisbol, pronto haremos, lo mismo con nuestros jugadores de Fútbol, si verdaderamente los apoyamos. Basta con echar un vistazo al récord de cada uno de los que nos representan en el exterior.
El autor, funge en la actualidad como Cónsul General de la República Dominicana en Madrid.
Análisis Noticiosos
Las demandas de los jueces y juezas y las falencias del sistema de justicia.
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3 días agoon
mayo 21, 2026Por José Cabral
Un total de 450 jueces y juezas de los 737 que hay en todo el país, así como sus 6,516 empleados fijos del Poder Judicial han paralizado sus laborares en demanda de aumento e indexación salarial, contratación de más personal en los tribunales y por mejores condiciones de trabajo.
Estos reclamos no pueden ser soslayados porque el sistema está lleno de deficiencias y debilidades de las que no se puede excluir a nadie, ya que todo obedece a las grandes distorsiones que sufre el Estado.
Entiendo que es un grave problema de institucionalidad, lo cual afecta a todos los actores del sistema, desde los jueces, fiscales y personal administrativo.
Tengo este criterio porque nadie puede discutir que las distorsiones que caracterizan al Estado no sólo se pueden ver en el sistema de justicia, sino también en el Poder Legislativo y el Ejecutivo.
Entonces, en el marco de estas debilidades y deficiencias que ponen en tela de juicio la democracia, se encuentran los bajos salarios de los jueces y todo el personal de la judicatura nacional.
Esta realidad lleva a todo el que tiene dos dedos de frente a entender que las demandas de los jueces y juezas son justas desde cualquier perspectiva que se vea y a cuyo problema debe buscársele una salida saludable, sin soslayar los demás asuntos que impactan negativamente al sistema de justicia.
El Consejo del Poder Judicial no sólo debe procurar darle salida a esa deficiencia y a sus problemas financieros, sino que al propio tiempo debe crear los mecanismos necesarios para que los tribunales del país tengan otro desempeño.
De manera, que la solución debe ser integral, no sólo a nivel de los salarios y las mejores condiciones laborales de los jueces, ya que las deficiencias tienen implicaciones que también tienen que ver con la arbitrariedad con que se manejan los casos en los tribunales, lo que muchas veces implican la violación de los derechos de los que buscan hacer justicia sobre la base de los derechos fundamentales.
Es decir, que, si bien los bajos salarios de los jueces es un problema grave en el marco del Estado dominicano, también debe decirse que hay otros de igual o peor magnitud que no tienen la mejor de las salidas.
Lo que pretendo establecer es que el problema no sólo tiene que ver con los salarios, el cúmulo de trabajo y el poco personal, sino también del manejo jurídico de los casos, porque es bueno que se entienda que muchos jueces y juezas violan hasta el derecho de recurrir de muchos justiciables y naturalmente los que incurren en esas inconductas no es que deben tener un mal salario, sino que deben ser expulsados del sistema de justicia para bien de la sociedad y la democracia.
Es oportuna la ocasión para que los que dirigen el Estado dominicano no sólo se aboquen a mejorar los salarios y las condiciones de trabajo de los jueces y juezas, lo cual me parece de justicia, sino también a fiscalizar mejor su desempeño porque hay que buscar la forma de mejorar el sistema justicia para bien de todas y cada de las personas, porque no hay derechos sin deberes.
Por José Cabral
Este miércoles participé de una conciliación en la fiscalía del juzgado de paz de Santiago sobre una pensión alimenticia y el magistrado que condujo la misma expresó tantos contrasentidos jurídicos que cualquiera siente vergüenza ajena.
Entre los disparates jurídicos de este fiscalizador está que antes de que se iniciara la vista de conciliación, que se hizo a solicitud de un padre que propone el pago de un monto especifico y concreto de pensión alimenticia, el funcionario incitó a la madre citada a que presentada una denuncia en contra de éste en violación de los procedimientos establecidos al respecto.
Pero peor fue todo lo que dijo este señor, como por ejemplo sostener que cualquier poder de una de las partes que llegue a sus manos de antemano es cuestionado porque alega que allí se llevan muchos títulos auténticos de este tipo falsificados, lo cual me llevó a llamar a la atención a este funcionario porque las leyes establecen los procedimientos al respecto.
Los contrasentidos del magistrado no pararon e incluso llegó a decir que en términos de pensión o manutención los hermanos y otros familiares del padre son también responsables de suplir de alimentos al niño víctima de una situación de irresponsabilidad paternal, pese a que no era el caso de la especie, lo que también me llevó a recordarle que lo que decía era una violación al principio constitucional de que nadie es responsable por los hechos que cometen otros sin importar los vínculos de familiaridad, a menos de que se trate de un menor no emancipado.
Este fiscal llegó al colmo de violar la Constitución de la República cuando mandó a retirarse a todos aquellos abogados que él considera que tienen una edad que a su juicio deben darles paso a otros profesionales del derecho más jóvenes, lo que también representa una vulneración del artículo 39 la carta magna cuando dice que nadie debe ser discriminado por sexo, color, edad y preferencia sexual, entre otras cosas.
Este comportamiento del Ministerio Público no es de ahora, ya que se trata de una debilidad que arrastra desde hace décadas, porque la verdad es que nadie sabe de dónde saca el órgano a este tipo de personaje, quien además decía y reiteraba con la anuencia de algunos abogados presentes que un poder no tenía validez en la jurisdicción de niñas, niños y adolescentes por tratarse de una ley especial.
Yo he sido uno de los que se han quejado por la tolerancia con que el sistema trata la emisión de actos auténticos que no cumplen con las formalidades de ley y que representan una falsedad, no sólo material, sino también intelectual, pero el problema consiste en que es letra muerta lo que dispone la Ley 140-15 y el propio Código Civil Dominicano al respecto.
Regularmente los jueces no estatuyen sobre este tipo de delito, pero ello de ninguna manera justifica que un fiscal o fiscalizador ignore los procedimientos a seguir cuando sospeche que un título autentico es falso, porque no puede hacer como el personaje de este miércoles que actúa como si tuviera la competencia para emitir sentencias o desempañar funciones jurisdiccionales.
Y no se trata sólo de un abuso de poder, sino de una gran ignorancia que daña y lesiona gravemente la credibilidad de todo el sistema de justicia.
No obstante, no es mucho lo que se puede pedir al respecto, porque es un problema integral que sólo una transformación total del Estado podrá resolver.
Análisis Noticiosos
La figura de la inadmisibilidad como sustituta de la mora judicial.
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3 semanas agoon
mayo 6, 2026Por José Cabral
La Suprema Corte de Justicia (SCJ) mantiene una campaña para crear la percepción de que la mora judicial ha sido reducida a su más mínima expresión.
Sin embargo, cuando cualquier ciudadano se aboca a un análisis de fondo del problema, descubre que se trata de un truco para vender una percepción que no tiene nada que ver con la realidad.
La disminución de la mora judicial ha sido concebida sobre la base de la negación de la tutela judicial efectiva, el debido proceso y el derecho a la defensa, porque el arma usada para este fin es la figura de la inadmisibilidad.
Ello se puede observar con el llamado interés casacional, el cual se sustenta en un criterio subjetivo del derecho, pero que la figura puede ser utilizada para descongestionar el sistema de justicia sobre la base de decisiones que se apoyan en la inadmisiblidad.
Este mecanismo jurídico permite que se proyecte una eficiencia que no existe y que tampoco representa una solución a un problema que en vez de disminuir se complica.
Por lo que se ve, la SCJ utiliza un arma que no es válida para acabar un problema que desde cualquier perspectiva que se analice representa denegación de justicia.
Justicia tardía es, sin lugar a dudas, denegación de justicia, pero peor aún recurrir a una interpretación como el interés casacional para declarar inadmisibles una gran cantidad de casos y buscar descongestionar el sistema y en esas condiciones en el país no se puede hablar de una mejoría del Estado Social Democrático de Derecho.
Lo que se sí ocurre ahora con el recurso extraordinario de casación es un aumento preocupante de la figura de la inadmisibilidad, a los fines de proyectar lo que en la realidad no se produce, aunque ciertamente genera un descongestionamiento sobre una base ficticia y negadora de derechos.
En este aspecto sostengo que se reasume una percepción que ha hecho tanto daño a la democracia dominicana, cuya credibilidad ya parece irrecuperable.
La mora judicial es un fenómeno que abarca todo el sistema de justicia, desde los juzgados de paz hasta los tribunales de primera instancia y las cortes de apelación, pero naturalmente en el nivel que causa mucha mayor preocupación es en casación, cuya Ley 2-23 se ha convertido en un instrumento para ahora apoyarse en la inadmisibilidad para la denegación de justicia.
