Senado y Cámara de Diputados conformaron sus mesas de trabajo para los próximos dos años, en una distribución que no solo organiza el trabajo legislativo, sino que determina quiénes tendrán mayor influencia en el estudio, modificación y aprobación de iniciativas claves.
SANTO DOMINGO.– Con el inicio de la segunda legislatura ordinaria del año, el Congreso Nacional entró en una etapa que va mucho más allá de la simple distribución administrativa de sus legisladores: Senado y Cámara de Diputados comenzaron a definir las comisiones que tendrán bajo su responsabilidad examinar buena parte de los proyectos que podrían convertirse en leyes durante los próximos dos años.
La reorganización se produce luego de que el pasado 16 de agosto ambas cámaras dejaran establecidos sus bufetes directivos. En el Senado, Ricardo de los Santos continúa al frente de la Presidencia, acompañado por Julito Fulcar como vicepresidente, mientras Aracelis Villanueva y Guillermo Lama ocupan las secretarías.
En la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco permanece como presidente, acompañado por Dharuelly D’Aza en la Vicepresidencia y Eduviges Bautista y Emil Durán como secretarios.
Pero detrás de esos nombres existe una cuestión de mayor trascendencia institucional: las comisiones constituyen uno de los principales filtros del proceso legislativo.
Es allí donde los proyectos son estudiados antes de llegar al pleno y donde buena parte de las discusiones técnicas y políticas adquieren forma.
El poder que existe detrás de las comisiones
Aunque las sesiones plenarias suelen concentrar la atención pública, buena parte del trabajo determinante del Congreso ocurre previamente.
Las comisiones especializadas permiten distribuir las iniciativas conforme a su naturaleza y someterlas a análisis antes de que sean conocidas por el pleno.
Por esa razón, quién preside una comisión y quiénes la integran no constituye un asunto meramente protocolar.
En el Senado, por ejemplo, Cristóbal Castillo presidirá la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, acompañado por Franklin Romero, Rafael Duluc, Omar Fernández, Santiago Zorrilla, Alexis Victoria Yeb, Pedro Catrain, Félix Bautista y Aracelis Villanueva.
La Comisión de Hacienda estará encabezada por Pedro Catrain, mientras Daniel Rivera presidirá Presupuesto; Antonio Tavéras estará al frente de Economía, Planificación y Desarrollo, y Lía Díaz encabezará Seguridad Social, Trabajo y Pensiones.
Estas designaciones adquieren relevancia porque colocan a determinados legisladores en posiciones desde las cuales participarán directamente en el estudio de asuntos económicos, laborales, fiscales y jurídicos de especial importancia.
Tecnología y ciberseguridad ganan espacio
La composición de las comisiones de la Cámara de Diputados refleja también la creciente presencia de asuntos vinculados con la transformación tecnológica.
Entre las estructuras anunciadas figura una Comisión de Ciberseguridad, presidida por Sadoky Duarte, acompañado por Eudy Maldonado y Óscar Morel.
A ella se suma la Comisión de Tecnología de Información, encabezada por Vicente Sánchez, junto a Tobías Crespo y Saulo Vega.
La existencia de estos espacios evidencia que la agenda legislativa contemporánea ya no puede limitarse a los ámbitos tradicionales.
Protección de información, delitos tecnológicos, transformación digital y nuevas formas de interacción entre ciudadanos, empresas y Estado obligan al Poder Legislativo a disponer de estructuras capaces de examinar problemas cada vez más especializados.
Justicia y derechos humanos, bajo nuevas presidencias
Otro punto relevante está relacionado con el tratamiento de los asuntos jurídicos.
Mientras en el Senado Justicia y Derechos Humanos permanecen integrados dentro de una misma comisión, en la Cámara de Diputados aparecen diferenciadas las áreas.
La Comisión de Derechos Humanos estará presidida por Pedro Martínez, mientras que Wandy Batista encabezará la Comisión de Justicia. Además, Jesús Manuel Sánchez presidirá la Comisión del Ministerio Público.
Esta distribución adquiere particular importancia porque las reformas legislativas relacionadas con justicia, garantías fundamentales e instituciones del sistema judicial deberán atravesar esos escenarios de discusión.
Mayoría política y responsabilidad institucional
La conformación de las comisiones tampoco puede analizarse al margen de la correlación política existente dentro del Congreso.
El PRM mantiene posiciones relevantes en las estructuras legislativas, pero las diferentes bancadas también cuentan con representación. En el Senado, los representantes políticos señalados son María Mercedes Ortiz por el PRM, Eduard Espiritusanto por la Fuerza del Pueblo y Rogelio Genao por el PRSC, además de la representación vinculada al Partido Primero la Gente.
En la Cámara Baja aparecen como voceros Amado Antonio Díaz Jiménez por el PRM, José David Báez por Fuerza del Pueblo, Ydenia Doñé por el PLD, además de representantes de otras organizaciones políticas.
La mayoría proporciona capacidad para impulsar una agenda, pero también incrementa la responsabilidad política de quienes controlan los principales espacios de decisión.
La verdadera prueba no estará simplemente en la cantidad de proyectos estudiados o aprobados, sino en la calidad de las leyes que finalmente produzca el Congreso.
Un Congreso que deberá demostrar resultados
La nueva distribución abre así un período importante para el Poder Legislativo.
El país enfrenta asuntos económicos, sociales, tecnológicos, ambientales, laborales y jurídicos que demandarán análisis especializados y capacidad de concertación.
El presidente del Senado recordó que todos los senadores pueden asistir a las comisiones que sean de su interés, aunque solamente quienes pertenecen oficialmente a ellas tienen derecho al voto.
En la Cámara de Diputados, al momento de anunciarse la nueva composición, todavía quedaban cinco mesas de trabajo pendientes de ser instauradas.
La reorganización de las comisiones, por tanto, representa apenas el comienzo.
El verdadero balance llegará cuando pueda determinarse si esta nueva estructura fue capaz de transformar los debates legislativos en leyes oportunas, técnicamente sólidas y capaces de responder a las necesidades de la sociedad dominicana.
Ese será, finalmente, el parámetro con el que deberá medirse el trabajo del Congreso durante esta nueva etapa.