Los servicios de emergencia informaron que las lluvias se mantendrán durante la semana aunque en menor intensidad. Las labores de socorro y rescate a las víctimas de las precipitaciones que han sacudido el país continúan; hasta el momento se han recuperado 18 cuerpos.

Las fuertes lluvias han afectado Pakistán, especialmente en el norte (Foto:EFE)
Las autoridades pakistaníes confirmaron este miércoles que las lluvias torrenciales de los últimos días han causado al menos 34 muertos en el país, sobretodo en regiones fronterizas con Afganistán.
Los servicios de asistencia provinciales informaron que en la provincia de Jíber Pajtunkhwa (noroeste), 25 personas perdieron la vida y otras 57 resultaron heridas por la fuertes precipitaciones que se registraron en la zona entre el domingo y el martes.
Tres soldados que ayudaban en las labores de socorro permanecen desaparecidos después de que un alud de tierra cayera en un sector montañoso donde prestaban servicio.
Las lluvias torrenciales de los últimos días dejaron ocho muertos en la provincia central del Punyab y otro en la parte de Cachemira administrada por Pakistán, según los responsables locales de los servicios de emergencia, lo que eleva a al menos 34 el número de muertos.
«Ya se han recuperado los cadáveres de 18 personas y estamos intentando rescatar otros siete de personas que ya han sido dadas por muertas», dijo un responsable de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres (ANGD), Said Naím.
El diario local Express Tribune elevó «al menos a 45» los fallecidos a causa de las tormentas en los últimos días, aunque atribuyó ese número a cálculos oficiosos.
El departamento meteorológico de la ANGD prevé que continúen las lluvias durante la próxima semana, «pero con unos niveles mucho menores», según Naím.
La montañosa región septentrional de Pakistán reúne las cuencas de diversos ríos que nacen en cordilleras asociadas a la cadena del Himalaya, y es especialmente vulnerable a las intensas precipitaciones que se registran periódicamente en la zona.
Pakistán vivió en 2010 las peores inundaciones de su historia tras unas fuertes lluvias que dejaron cerca de dos mil muertos, buena parte de ellos en la región norte del país.