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Amín Abel o la ternura del acero

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Por Narciso Isa Conde

NARCISO-ISA-CONDE11111121Acero y ternura desde el compromiso con la ciencia, la revolución y la emancipación de la humanidad. Con la patria chica, con la patria grande y con la ejemplar pelea  de sus ancestros palestinos. Con el socialismo y el ideal comunista, con sus utopías como sueños realizables.

Desde un ser  bondadoso y un talento excepcional, intensamente cultivado.

Tierno en la amistad y en su condición humana. Recio en sus convicciones revolucionarias. Modesto y austero en lo personal, e inmensamente pródigo en el despliegue de audacia, arrojo y valor como ser social.

  • En “La SALLE”.

“Turquitos” los dos, nos conocimos en la niñez: en el quinto año del Colegio “La Salle”. Amín era casi de mi edad: a penas yo le llevaba una semana. Era el más joven y pequeño del curso (AA), el número uno, el mejor estudiante, el más integral de todos por el dominio sobresaliente de todas las disciplinas (incluido el dibujo, el inglés, el francés…), extremadamente talentoso y con una capacidad de asimilación impresionante.

Amín, “vejiguita”  -como cariñosamente le decíamos (no recuerdo por qué)- era, además, el alumno más querido por profesores y condiscípulos. No recuerdo de nadie que hubiera tenido una bronca con él. Emanaba tranquilidad de espíritu, alegría apacible, camaradería  sincera y, sobretodo, capacidad de amar a los suyos y a los demás.

Conocí a su padre Mahoma, del que brotaba un energía y un firmeza especial; a su madre, cariñosa y perspicaz, a sus hermanos: Jalim, Faisal, Abdhala, Musa… y pude apreciar que la forja familiar tuvo mucho que ver con sus virtudes, las cuales el medio social, su dedicación, su formación y el  periodo histórico se encargaron de potenciar y pulir.

  • Reencuentro en la lucha y en la UASD.

Compartí con él en La Salle el mismo curso, hasta graduarnos de  bachilleres e ingresar a la Universidad de Santo Domingo a facultades distintas (Ingeniería él, Medicina yo), donde luego nos reencontramos mas de cerca en los días de la joven Federación de Estudiantes Dominicano (FED), del combate por la Autonomía y el Fuero, del accionar de la Agrupación Política 14 de Junio en el seno de nuestra sociedad, de las simpatías por la naciente Revolución Cubana, del periódico y del grupo estudiantil FRAGUA, de nuestra participación en la dirección de la FED y de la primera oleada revolucionaria continental en la segunda mitad de siglo XX.

Amín era tremendamente discreto. Tenía magníficas condiciones de conspirador. En verdad, pese que ya entonces repudiábamos la tiranía trujilllista y admirábamos secretamente la valentía de nuestro profesor de literatura Rafael Sánchez Sainllent (asesinado en la cárcel por Ramfis y sus sabuesos a raíz del ajusticiamiento del tirano), no le conocía vocación política mientras cursamos la secundaria.

Fue una grata sorpresa su irrupción pública en la militancia revolucionaria al inicio de la vida universitaria, destacándose como militante ejemplar, “cuadro” de primera línea, estudiante “Suma Cum Laude” y dirigente del alto vuelo; siempre exhibiendo su  espléndida modestia y su espíritu unitario, no muy comunes cuando comenzaron a desatarse las pasiones sectarias y las competencias inter-grupales.

En febrero de 1962 pasé a los filas del PSP impactado por las ideas Marx, Engels y Lenin. Amin permaneció entonces en el 14 de junio. En la guerra de abril el PSP se transformó en PCD.

Después de la guerra, Amín Abel se incorporó al MPD. Y, sin embargo, nunca sentí que las diferencias entre nuestras organizaciones afectaran la amistad, el cariño y el respeto que nos teníamos.

  • Estudiar y luchar, revolución nacional y reforma universitaria.

Amín siempre fue así: un ser humano sensible y generoso, un estudiante brillante, el primero de su promoción; y siempre fue un luchador ejemplar. Encarnó aquella hermosa consigna: ¡Estudiar y Luchar!, tan necesaria su reivindicación en este periodo de lucha.

Amín militó en grande en las ideas del Manifiesto de Córdoba condensadas en la frase “reforma universitaria y revolución popular”, tan imperiosa su asunción en estos tiempos confusos; afectado el movimiento estudiantil y las fuerzas políticas revolucionarias del presente por sucesivas renegaciones, traiciones y acomodos, producto de la creencia en la falacia del “fin de la historia”, del impacto de los nuevos  reformismos y del posibilismo oportunista e infecundo prohijados por el neoliberalismo; afectados también nuestro movimiento por reveses, errores y desfases.

El ejemplo de Amín Abel, en tales circunstancias, es un legado maravilloso que hay que proyectar en el presente y hacia el futuro. Sus ideas por igual.

Son guías, pautas, referencias… que hay que actualizar, enriquecer, recrear… en el contexto de un capitalismo, un imperialismo y una sociedad, que no por diferentes en muchos aspectos, ha dejado de ser, más que iguales, peores en cuestiones esenciales: más crueles, más destructivos, más injusta.

Son luces a potenciar.

  • Su libro.

Entre ese legado está su libro “AMERICA LATINA BUSCA SU CAMINO” (466 aniversario de la UASD, Editora Universitaria), que las nuevas generaciones deben estudiar y debatir, siempre en relación con el presente que les ha tocado vivir y con el futuro que debemos construir; siempre examinando a profundidad los cambios acaecidos.                           

Dentro de su obra escrita hay reflexiones que nos convocan al debate sobre lo acontecido y sobre el porvenir: sobretodo porque se inscriben dentro de las primeros esfuerzos y las primeras herejías revolucionarias dirigidas a romper dogmas y seguidísimos.

Aquilatemos, por ejemplo, el valor de estas tres singulares expresiones contenidas en ese texto:

  • “Ahora, después de 12 Años de amargas y gloriosas experiencias nos damos cuenta que hacer una revolución no es una cosa tan fácil como parecía al principio; que no basta con levantar el foco guerrillero para triunfar, sino que las guerras revolucionarias tienen sus leyes específicas que corresponden a la realidad socioeconómica y política de cada país; que aprenderse de memoria las obras de los clásicos marxistas y las historias de las revoluciones cubana, rusa o china no dan la línea política concreta a aplicar en nuestros países y que hasta el pensamiento de Mao Tse Tung -que es el marxismo leninismo de nuestra época y que es una guía correcta- particularmente para los países coloniales y semi-coloniales tiene que ser interpretado a la luz de nuestra realidad concreta.” (Pág. 61)
  • “En estos problemas estratégicos el pensamiento marxista latinoamericano ha estado dominado por la línea tradicional. La revolución cubana le hizo una crítica practica –es decir, con los hechos- pero no pudo determinar las causas que los produjeron, con lo cual su crítica se quedó en el marco del idealismo que los llevo al desprecio  de la política y a los teóricos.” (Pág. 74)
  • “Las tradiciones históricas, políticas, culturales, etc no despertaron ningún interés en los teóricos marxistas tradicionales de Latinoamérica. Antes bien las despreciaron por que llevaban las acciones  y  los hechos de un movimiento dirigido por la burguesía. “(Pág.79)

En estas líneas se siente el trascendente y valioso esfuerzo por rebelarse contra el euro-centrismo presente en la impronta marxista-dogmática de esos tiempos.

Ese desafío, trillado con fuerza en las últimas décadas por el renacer y desarrollo del marxismo latino-caribeño, sigue presente con nuevas exigencias.

Se trata de asumir el acervo científico universal conectado a nuestra historia, a nuestras culturas, a nuestras formaciones sociales y a su evolución, a las características de las imposiciones políticas, a los impactos de la colonización, el neocolonialismo y la recolonización neoliberal sobre nuestras sociedades y sobre las elaboraciones ideológicas de diversos signos.

Se trata de crear teoría propia y políticas propias sobre y frente a un capitalismo, un sistema político-institucional y una clase dominante-gobernante muy concretos/as, inmersos/as en la dependencia, condicionados/as por arritmias históricas y por las superposiciones de modos de producción y fuertes lastres de formaciones y culturas políticas injertadas, e impactado en el presente de la peor manera  por la neo-liberalización y globalización del capital.

  • Semilla que germina.

Por eso en estos días recordé a Amín, a Asdrúbal Domínguez y a Orlando… al leer el discurso de la joven revolucionaria Camila Vallejo, nueva presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FETCH) y conocer del movimiento estudiantil que representa.

Porque ella y los/as demás, sin abandonar la radicalidad revolucionaria, retomando la idea del vinculo de la “reforma universitaria con la revolución popular” (en plena era neoliberal del capitalismo y en uno de sus países pioneros de ese modelo funesto), asumiendo la rebeldía frente al proceso de conversión de la universidad en mercancía y abrazándose a un anticapitalismo renovado y un accionar revolucionario innovador, rescató, refrescó y enriqueció la combatividad de nuestros tiempos; a la vez de abordar temas cruciales como la opresión de género, el vinculo entre nueva sociedad y nuevo sistema de enseñanza y la insumisión frente al proceso de conversión de los egresados de la universidad pública cuasi-privatizada en entes del mercado, sin compromisos con la sociedad trabajadora, empobrecida y excluida.

Se trató de un recuerdo alegre, al evidenciarse que aquella siembra ha procreado nuevos valores, que las semillas germinaron en espigas, flores y frutos… de la estirpe de Camila.

A  Orlando, Amín, Asdrúbal y a todos/as los/as luchadores de mi generación me unen recuerdos imborrables y sentimientos de admiración y respeto realmente profundos e inconmovibles.

Por eso, antes de finalizar, quiero hablarles de mi último encuentro físico con Amin y del sello que dejó en mi alma:

“Fue en esta universidad, frente a la Facultad de Medicina (Edificio Defilló). Ambos andábamos de paso, en esas correrías y contactos furtivos propios de una prolongada y riesgosa clandestinidad cargada de activismo.”

“Nos abrazamos, preguntamos por amigos y familiares, e hicimos breves, comentarios políticos, y luego le dije: “Bere-Bere” (otro “mote” alusivo a su valentía y arrojo, inspirado en el ejemplo de unas de las corriente más combativa entre los luchadores árabes): cuídese, que donde nos agarren, nos matan. Tengo informaciones precisas de que estamos en la misma lista de los condenados a muerte por este régimen, cuídese mucho”. “Si, lo se” -me respondió- “estoy moviéndome con cautela”. Nos despedimos con el cariño de siempre.”

“A los dos meses, aproximadamente, lo asesinaron. Nunca mas pudimos abrazarnos como entonces, pero les confieso que desde entonces Amin siempre ha estado presente en mi mente y en mi corazón, como lo estarán de por vida los /as jóvenes que decidan “ser como él”, con las debidas adecuaciones a los nuevos tiempos.

Homenaje a los 41 años de su asesinato, reiterado en este 44 aniversario.

24-09- 2011, 23-09-2014, SD-RD                ¡Hasta la victoria siempre! 

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Muerte política e inocencia carcelaria

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(Exposición de este sábado 29-8-2026 en el Segundo Festival Literario y Cultural de Cayoletras al Mar, dedicado a Negro Suero, que conmovió a familiares, entre ellos a su nieto, el gremialista médico Waldo Ariel Suero; poetas de izquierda y dederecha del país y el extranjero, y a Wilson Gómez Ramírez, ex juez del Tribunal Constitucional y presidente del Instituto Duartiano).

Por Oscar López Reyes

BARAHONA.- Angel Augusto Suero Ramírez (Negro Suero) farola en la municipalidad de Barahona en un largometraje multifacético y que, en la aureola de sus resonantes éxitos como empresario agrícola, autoridad edilicia, promotor cultural, funcionario público, escritor y dirigente balaguerista/reformista, guardó prisión imputado de un asesinato, por una confrontación política que ensombreció su peregrinaje existencial.

Nació el 10 de mayo de 1908 y contrajo matrimonio con Juana Lucila Méndez y Méndez, con quien engendró diez hijos: Waldo Ariel (abogado), Angel Augusto (abogado), Willy Eleazar (médico ortopeda), Wanda Amalia (abogada), Luisa Altagracia (farmacéutica), Walter Somer (odontólogo), Wilhelmina o Willita (abogada), Helga Solygeng (ingeniera), Carmen Esdra (odontóloga) y Alda Altagracia, fallecida a destiempo.

Propietario del más pueblerino de los teatros de aquí, el Bahoruco, se destacó en el Partido Dominicano de Trujillo, y figura como miembro fundador en 1963 del Partido Acción Social de Joaquín Balaguer, rebautizado luego como Partido Reformista y hoy timbrado como Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). Perteneció a numerosas entidades culturales y publicó 14 libros de cuentos y novelas.

Falleció el 2 de enero de 1997, y por promover los valores históricos y culturales de la región, el 19 de junio de 2008 la sala capitular del Ayuntamiento municipal designó con su nombre una calle de la ciudad.

Confrontación política y cárcel

Negro Suero se estrelló, abruptamente, contra las olas de la adversidad. Su confrontación política con un poderoso sector del Partido Reformista, con asiento en el Palacio Nacional, y su alegada amenaza de muerte a su más cercano rival lo sacudieron emocionalmente, apaciguando su dinamismo y empañando su imagen. Le arropó el desconcierto y a la nave le extrajo el piloto automático, para derrotar las escenificaciones políticas masivas. El recorrido hacia el santuario se volvió un viacrucis, con llantos perturbadores, por la sangre y el dolor.

El espasmo. El sábado 6 de abril de 1968 cayó abatido de un tiro, en las inmediaciones del parque infantil del Malecón, Carlos Julio González Lebreault, quien fuera integrante del Partido Dominicano de Trujillo y síndico municipal en esa época; miembro fundador del Partido Reformista, ayudante civil del presidente Balaguer y casado con Clidia Díaz Santana, hermana de Polibio Díaz, entonces consultor jurídico del presidente Joaquín Balaguer.

¿Y qué pasó…?

La Policía Nacional arrestó y acusó del homicidio a Negro Suero, a su chofer Osiris Peña y a sus colaboradores Félix Féliz, Lila Antonio López y Manuel Ortiz Merette. Por razones de seguridad, el primero fue recluido en el penal de La Victoria, en Santo Domingo, en el que duró seis meses, y los otros imputados hicieron un periplo por prisiones de la capital, La Vega, Moca y Santiago.

Judicialmente, ¿qué ocurrió?

El proceso fue ventilado en Santiago y se interpusieron dos recursos de casación: uno el 9 de diciembre de 1969 y otro el 5 de junio de 1973. Negro Suero apoderó como abogados a Héctor Sánchez Morcelo, a Víctor Manuel Amengual, a Juan Luperón Vásquez y Ernesto Ravelo García; sus guardaespaldas fueron representados por Quintino Ramírez, en tanto que por la parte demandante actuó Ramón Pina Acevedo y Martínez.

La Cámara de Calificación del Distrito Judicial de Santiago dictó sentencia de descargo, sin que el expediente llegara a juicio de fondo. Se tiene el informe de que Negro Suero dejó un libro manuscrito en torno a esta imputación, que atribuye a razones políticas, pero este “no ha podido ser localizado”.

Dos barbaridades políticas

Ahora un antiguo activista del Frente Estudiantil Flavio Suero (Feflas) hace un relato impactante, que desclasifica extraoficialmente un archivo secreto adornado de mentiras. La política, ¡cuántas falacias!

José (Santo) Alcántara, entonces militante del Movimiento Popular Dominicano (MPD) en Barahona, explica que “en el partido del presidente Joaquín Balaguer en esta ciudad había muchas contradicciones, que se manifestaban a través de insultos, empujones y amenazas de muerte, entre otros tipos de intimidación…afloraban inmediatamente los malestares y objeciones entre unos y otros”.

“Para tratar de resolver los conflictos internos dentro de esa entidad política, algunos de los grupos existentes se repartieron los puestos de dirección, empleos y la conducción del Partido Reformista. Es así como llega el rumor a Barahona de que supuestamente el presidente Balaguer había enviado a la ciudad un telegrama dando la información de que el sector Carlos Julio González pasaría a ser el próximo dirigente de la agrupación, por las arbitrariedades cometidas por su directorio. Eso molestó bastante al presidente del partido, César Augusto Suero (Negro), quien amenazó de muerte al señor González”, expuso.

Se intensifica la batahola. “Por el apoyo militar de Negro Suero actuaba con total impunidad”, añade Alcántara. “El MPD lo calificó como objetivo militar, pero nunca pudieron ubicarlo fuera de su entorno debido a que siempre andaba protegido por varios ex miembros del instituto castrense, encabezados por el ex suboficial Félix Feliz, entre otros. No pudiendo ajusticiar a Negro Suero y en vista de las diferentes conspiraciones que se gestaban desde diferentes estamentos militares y de la izquierda revolucionaria para derrocar a Balaguer, conociendo los problemas del reformismo en Barahona, el partido Marxista Leninista se propuso agudizar esas contradicciones”.

Atrapado en esa penumbra, advino la tenebrosidad, que se atraviesa como una afrenta a las leyes, a la dignidad humana y a los principios revolucionarios: “la dirección regional Sur del MPD decide dar de baja al Dr. Carlos Julio González. Para esa organización, su objetivo era matar tres pájaros de un tiro: pegarle esa muerte a Negro Suero y sacarlo de circulación; denunciar el sicariato de los exmiembros del Ejército y agudizar las contradicciones entre los militares y los reformistas para que se agilizara el golpe de Estado revolucionario”.

Aniquilado físicamente el cuñado del consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Polibio Díaz, la maquinaria represiva entró en acción, a través del jefe de la Policía, coronel Rafael Guillermo Guzmán Acosta y el comandante de Barahona, coronel Valentín Despradel Brache. Se pusieron a la orden del día los apresamientos y las torturas más crueles, hasta que los imputados –allegados a Negro Suero- admitieron culpabilidad en el asesinato e involucraron al principal dirigente reformista local.

Una fuente de confianza del MPD aclaró -el viernes 28 de agosto de 2026- a quien escribe que el homicidio fue cometido, inconsultamente, por un militar de esa organización, que fue sancionado con su expulsión y que posteriormente abandonó la República Dominicana. Este reside en el exterior.

Si se aplica una encuesta a pobladores de Barahona de las décadas de 1960, 1970 y 1980 sobre la autoría de la muerte de Carlos Julio González, casi a unanimidad se apunta hacia Negro Suero. Hasta años recientes, yo me inscribía en esa lista.

A principios de 1980, Antonio Méndez, el filántropo y comunitario más conspicuo de la historia de Barahona, y la abogada Wilita Suero, otra respetada miembro de esta localidad, en privado y bajo la condición del anonimato me relacionaron el hecho con la izquierda, y guardé los datos para seguir urgando, porque son dos personas altamente creíbles, pero sobresalía que el primero era cuñado y la segunda hija de Negro Suero.

El intachable y puro de Antonio Méndez falleció el 17 de octubre de 2002, y Wilita –que vive menguada severamente en su salud- no pudieron entregarme el libro inédito de Negro Suero, “Historia de una Falsa Trama”, ni la sentencia de descargo, presumo que por la oposición de una parte de la familia para supuestamente no reabrir heridas. ¿Aparecerán esas piezas de valor histórico? Aguardo por los dos.

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El autor: Investigador de Barahona, con 6 libros publicados y 4 inéditos sobre la provincia.

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Opinión

Lo que aplaudimos termina gobernándonos

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Por Isaías Ramos

No siempre admiramos por complicidad. A veces admiramos porque estamos cansados, porque alguien expresa nuestra rabia o nos hace sentir escuchados, o porque confundimos “resolver” con servir.

El cansancio puede explicar nuestra admiración. Pero no debe sustituir nuestro discernimiento.

¿Cómo es posible que personas seriamente cuestionadas por corrupción sean tratadas como celebridades y respaldadas en las urnas? ¿Cómo aceptamos que quienes ejercieron funciones públicas exhiban patrimonios difíciles de conciliar con sus ingresos sin exigir explicaciones? ¿Y cómo devolvemos la confianza a quienes tuvieron la oportunidad de servir y usaron el poder para servirse?

La pregunta más incómoda no es solo qué hicieron ellos. Es qué hacemos nosotros después.

Ninguna figura se convierte sola en referente. La construimos con atención, aplausos, fotografías y aquello que justificamos porque entretiene, tiene dinero, “resuelve” o pertenece al partido con el que simpatizamos.

Antes de votar con la cédula, votamos culturalmente.

La corrupción no siempre se lava en un banco. A veces la lavamos nosotros con aplausos.

Aparece una fortuna que nadie explica. Llegan mansiones, yipetas, relojes y viajes. Y, en lugar de crecer nuestras preguntas, crece nuestra admiración.

No se trata de condenar la riqueza ni de convertir señalamientos en sentencias. Una democracia seria respeta el debido proceso y el derecho ciudadano a preguntar, investigar y exigir cuentas.

Una nación que aspira a progresar debe celebrar a quien trabaja, emprende, innova y prospera legítimamente. Por eso debemos preguntar: ¿de dónde salió todo ese dinero?

Preguntar no es envidia. Es ciudadanía.

Cuando esa fortuna busca influencia o poder político, la pregunta se vuelve democrática. Quien quiere administrar el patrimonio de todos debe explicar el suyo.

Alguien puede apropiarse de recursos para escuelas, hospitales, agua, seguridad y oportunidades y luego regresar, rodeado de opulencia, a repartir fundas, favores o unos cuantos pesos.

Nos quitan derechos y nos devuelven migajas.

La necesidad jamás deshonra a quien recibe. Deshonra a quien la utiliza para comprar gratitud, silencio o votos. El problema no es solo el saqueo: es convertir al ciudadano en cliente y el derecho en deuda de agradecimiento.

Después ocurre algo peor: olvidamos.

A quien nunca ha gobernado no debemos evaluarlo solo por sus propuestas. También cuentan su trayectoria, la coherencia entre palabras y hechos, la credibilidad, el aporte cívico y social y el uso de sus responsabilidades, recursos e influencia.

La candidatura puede ser nueva. El carácter no comienza con ella.

Quien ya gobernó debe responder por su historial: qué hizo, qué permitió, cómo administró, a quién protegió y si dejó una institución mejor o una red de privilegios para allegados y socios políticos.

Quien juró cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes debe responder por la distancia entre aquel juramento y su manera de ejercer el poder.

Cambian los afiches, las consignas, las alianzas y hasta los partidos. Pero el historial permanece.

Las urnas no son una lavandería de reputaciones.

Además de la impunidad, la corrupción tiene otro aliado poderoso: nuestra amnesia ciudadana.

Esto explica el hartazgo: promesas que regresan cada cuatro años, dirigentes que aparecen cuando necesitan votos y desaparecen cuando necesitamos respuestas, nombres que cambian mientras las prácticas sobreviven.

Ese hartazgo es legítimo. Pero no debemos permitir que también nos lo roben.

Una sociedad decepcionada puede buscar no a quien mejor la conduzca, sino a quien mejor represente su rabia. Puede confundir irreverencia con carácter, agresión con franqueza, espectáculo con autenticidad y popularidad con capacidad.

El sistema no siempre combate el cambio. A veces lo captura.

Puede cambiar de rostro y de lenguaje, sustituir el mitin por un live y conservar el personalismo, los favores, el dinero sin explicar y el poder sin límites.

Ser diferente no consiste en parecerse menos a los políticos. Consiste en hacer política de manera diferente.

Conectar con millones y recuperar la atención de ciudadanos desencantados tiene mérito. Pero gobernar una República exige mucho más: principios, preparación, discernimiento, carácter y coherencia entre discurso, trayectoria y conducta.

Hablar fuerte no es tener carácter. Humillar no es ejercer autoridad. Hacer reír no es saber gobernar. Repartir dinero no es servir.

Audiencia no es ciudadanía.

La popularidad puede abrir las puertas del poder, pero no demuestra qué hará alguien cuando la decisión correcta sea impopular, cuando deba decir que no o cuando hacer lo correcto no produzca aplausos.

Y aquí debemos regresar al espejo.

Cada vez que convertimos dinero en respetabilidad, humillación en autenticidad, fama en mérito, dádivas en generosidad o notoriedad en liderazgo, estamos enseñando.

Una sociedad educa también con sus aplausos.

Nuestros hijos observan qué produce respeto, qué abre puertas y qué significa triunfar.

En el Frente Cívico y Social creemos que cambiar de presidente no basta: la República también debe transformar su sistema de prestigios.

Volvamos a admirar al que cumple, trabaja bien, prospera sin atropellar, sirve sin servirse, ejerce influencia con responsabilidad y conserva sus principios cuando nadie está mirando.

No necesitamos apagar nuestra indignación. Necesitamos convertirla en criterio.

Necesitamos memoria para juzgar a quien ya tuvo poder, discernimiento para evaluar a quien aspira a ejercerlo y carácter ciudadano para dejar de premiar aquello que después decimos combatir.

Porque mucho antes de llegar al Palacio, el poder comienza a construirse en nuestra cultura.

Y, al final, una nación termina pareciéndose a aquello que premia, a aquello que tolera y, sobre todo, a aquello que decide admirar.

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La ejecución de las sentencias de la Corte Penal Internacional

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Por Rommel Santos Diaz

De acuerdo al  Artículo 77 del Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional puede establecer las siguientes sanciones a las personas que sean encontradas responsables de los crímenes que ha juzgado:

  1. a)La reclusión (privación de libertad) por un número determinado de años que no exceda de 30, o
  2. b)La reclusión (privación de libertad) a perpetuidad cuando lo justifiquen la extrema gravedad del crimen y las circunstancias personales del condenado.

Corresponde a la Corte Penal Internacional designar  al Estado donde se cumplirá la sanción de reclusión que ha decretado en relación a una persona. Esta designación no puede recaer sobre cualquier Estado que ha suscrito el Estatuto de Roma sino sólo respecto de aquellos ¨que hayan manifestado a la Corte que están dispuestos a recibir condenados¨, según el artículo 103 del Estatuto de Roma.

La precisión del Estatuto de Roma en relación a este tema es importante, puesto que ningún Estado se encuentra obligado a ser la sede para la ejecución de una de las sentencias emitidas por la Corte Penal Internacional.

De otro lado, si un Estado manifiesta su disposición a recibir personas condenadas por la Corte Penal Internacional y es elegida para tal efecto, pero luego manifiesta que no puede continuar ejecutando esa sentencia  en su territorio, el Estatuto de Roma señala en su Artículo 104 que ¨la Corte podrá en todo momento decidir el traslado del condenado a una prisión de un Estado distinto del Estado de ejecución¨.

Es importante destacar la flexibilidad del Estatuto de Roma en relación al tema de la ejecución de la pena, puesto que facilita la actuación de los Estados en relación a la misma.

En cuanto al contenido de las penas, la reclusión o privación de la libertad es una sanción prevista en los ordenamientos jurídicos de la región latinoamericana, por lo que la ejecución de una sentencia de la Corte Penal Internacional no entraría en contradicción con las normas internacionales.

Sin embargo, en donde sí se pueden presentar contradicciones es en relación  a la duración de la pena, pues algunos países prohíben la cadena perpetua  como una sanción por la comisión de un delito, prohibición que incluso en algunos casos se encuentra prevista a nivel constitucional.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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