Desde hace hace muchos años se ha hablado del empoderamiento politico de los dominicanos del exterior, muy concretamente de aquellos del lugar donde hay una presencia muy numerosa de los criollos que se han ido del pais por sus niveles de pobreza como es el Alto Manhattan, el Bronx, entre otros lugares de la gran mansana, pero todo ha sido parte de una narrativa que no se ha traducido en la mejoria de su vida.
El 546 de la calle 207, donde opera la Casa del Mofondo, fue el escenario para que los que han controlado el poco o mucho poder de los dominicanos en los Estados Unidos recibieran la noticia de que cambia el panorama, el cual, en cierto modo, ha promovido el mismo sufrimiento por la forma de comportarse de los partidos politicos en el pais, cuya incidencia en el exterior es innegable, aunque el mayor peso de la conducta está asociado a un problema profundamente cultural.
Allí puede decirse, si no acabó la vida politica de Adriano Espaillat, por lo menos pasa a un segundo plano y ahora se impone medir su accionar a través del poder público que ya no tiene, el cual se sustentaba en su trabajo, naturalmente, pero siempre mediante un apoyo importante de los partidos politicos dominicanos, los cuales no sólo han hecho sufrir al que todavia vive en el pais, sino también al que por una diversidad de razones cogió su maleta y se largó de una nacion donde predomina la percepcion más que la realidad.
No ha sido poco lo que se ha hablado del impacto que ha tenido para la comunidad dominicana del exterior, sobre todo la que está radicada en Nueva York, el transporte de una serie de antivalores que prácticamente ha impedido la cristalizacion de una serie sueños, muchos de los cuales están asociados a politicas públicas, ya sea del gobierno dominicano o el de los Estados Unidos o muy concretamente de la administracion local o de la alcaldia de la ciudad.
No pueden olvidarse los momentos en que algunos de los dominicanos que han ido a posiciones públicas en la ciudad de Nueva York, renegaron de los compromisos asumidos e incluso cuando tuvieron la oportunidad de llevar a la República Dominicana a figuras de relevancia politica en Nueva York, las vias utilizadas no fueron las idóneas, porque todo obedecía a planes que no tienen nada que ver con la mejoria de los dominicanos del exterior o de la ciudada de Nueva York.
Se observaba una cierta tolerancia con el status quo, lo cual, en cierto modo, dejaba claro que hay mucho de simulacion de los que han tenido la suerte de ir a un cargo público en Nueva York, sea local, estatal o federal, como el caso de Adriano Espaillat e Idanis Rodriguez, un personaje este último que en su momento habrá que escudrinar.
Sin embargo, el balance que podria resultar más interesante es medir que va a ocurrir con la nueva incumbente del cargo de congresista federal que acaba de vencer en las primarias del Distrito 13 de Nueva York, porque parece que su visión rompe con el esquema tradicional de hacer politica y además habrá que ver cómo maneja su relacion con la República Dominicana sin caer en una componenda con la llamada partidocracia.
Adriano Espaillat, por lo que se ve, pasa a ser un personaje de la historia politica de la comunidad dominicana en el exterior, porque no luce que pueda recuperarse de la derrota sufrida, pero además ya ocupó la posición pública que sin dudas era su techo, máxime cuando tiene una limitante biológica.
El espejo de ver la comunidad dominicana en el exterior o de la que está radicada en Nueva York, que naturalmente es la más poderosa, permite augurar nuevas cosas, pese a que la verdad sólo se podrá medir cuando la que tiene todas las posibilidades de convertirse en la próxima congresista dominicana en Washington diseñe su plan para sus compatriotas de allá y aquí, porque, sin lugar a dudas, que tendria un gran peso su conducta al respecto.
Ciertamente se puede decir que ha llegado el final de una era para los dominicanos del exterior, porque la vision de Darializa Avila Chevalier y Adriano Espaillat distan grandemente una de otra, pero sólo el tiempo dirá lo que realmente va a ocurrir., aunque nadie debe poner en dudas que la que podria convertirse incumbente de la curul en el Congreso de los Estados Unidos tiene la oportunidad de ayudar a cambiar la regla del juego, no sólo dentro del Partido Democrática y de la politica interna de la potencia del norte, sino tambien de incidir en el curso del devenir en la República Dominicana, principalmente por el vínculo que le une al alcalde de la ciudada de Nueva York.