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Economía

Banco Central sostiene su tasa de interés pese a crisis energética y conflicto en Medio Oriente

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El Banco Central de la República Dominicana (BCRD), en su reunión de política monetaria de marzo de 2026, decidió mantener su tasa de interés de política monetaria (TPM) en 5.25 % anual. Asimismo, la tasa de la facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día) permanece en 5.75 % anual, mientras la tasa de depósitos remunerados (Overnight) continúa en 4.50 % anual.

Para esta medida se tomó en consideración el escalamiento del conflicto bélico en el Medio Oriente, el cual ha producido un incremento de la incertidumbre global y ha generado aumentos significativos en el precio del petróleo y otras materias primas. Por otro lado, a nivel local, se ponderó la recuperación gradual de la actividad económica durante los primeros meses del año y que las expectativas de inflación permanecen ancladas a la meta.

En el entorno internacional, la economía de Estados Unidos de América (EUA) se mantiene resiliente, proyectándose un crecimiento para 2026 de 2.4 %, de acuerdo con Consensus Forecasts. No obstante, el mercado laboral muestra señales de debilidad, con un aumento en la tasa de desempleo hasta 4.4 % en febrero. Por otra parte, la inflación se ubicó en 2.4 % en febrero, aún por encima de la meta de 2.0 %. En un contexto de mayores presiones inflacionarias por el choque energético, la Reserva Federal (Fed) mantuvo su tasa de interés de referencia en el rango de 3.50 – 3.75 % en su reunión de marzo, mientras que los analistas han postergado sus expectativas de reducciones de tasas de interés para el resto del año.

En la Zona Euro, las perspectivas macroeconómicas se han deteriorado debido a la evolución del conflicto bélico. En ese orden, el Banco Central Europeo (BCE) ha reducido sus previsiones de crecimiento a 0.9 % y revisado al alza la proyección de inflación promedio a 2.6 % para 2026. En este escenario, el BCE ha comunicado que está preparado para tomar las medidas necesarias para preservar la estabilidad de precios.

En América Latina, el crecimiento económico se mantendría moderado, con una expansión promedio para la región de 2.1 % en 2026. En tanto, la inflación permanece dentro del rango meta en la mayoría de los países. Considerando las perspectivas de mayores presiones inflacionarias externas, gran parte de los bancos centrales de la región han decidido mantener sin cambios sus tasas de política monetaria.

Variación de

TPM en 2025-2026

(puntos básicos)

México -325

Uruguay -300

Guatemala -100

Costa Rica -75

Perú -75

RD -50

Chile -50

Paraguay -50

Colombia +75

Brasil +250

Respecto a las materias primas, el precio por barril del petróleo intermedio de Texas (WTI) se incrementó en aproximadamente un 50 % durante el mes de marzo, al pasar de US$67 en febrero a niveles superiores de los US$100 en marzo, como consecuencia de la reducción de la oferta mundial de crudo. Mientras, el precio del oro se ha reducido, ubicándose en torno a los US$4,600 por onza troy al cierre de marzo, ante las expectativas de mayores tasas de interés en EUA y la apreciación del dólar.

En el entorno nacional, la inflación interanual se moderó a 4.67 % en el mes de febrero, permaneciendo dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %, conforme se han normalizado las condiciones de oferta de los alimentos, luego de los fenómenos climáticos de finales del pasado año. Asimismo, la inflación subyacente se mantiene dentro del rango meta, al situarse en 4.76 % interanual en igual periodo.

Sin embargo, la evolución del conflicto bélico en el Medio Oriente representa un choque de oferta negativo al incrementar los precios de materias primas importadas y de insumos estratégicos para la producción nacional, así como mayores costos de transporte marítimo de mercancías. Ante esta situación, el Gobierno ha anunciado un plan para mitigar el impacto sobre la economía dominicana, por medio de subsidios parciales a los combustibles y otros productos y asistencia social a la población vulnerable; a la vez que mantendría la ejecución del gasto de capital.

En esta coyuntura, el sistema de pronósticos del BCRD indica que la inflación interanual continuaría afectada por choques de oferta en el corto plazo, considerando los efectos de los mayores precios del petróleo y sus derivados. En este escenario central, se prevé que la inflación cerraría el presente año dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %, conforme se disipe el impacto de la crisis energética.

Es importante destacar que las perspectivas están condicionadas por un elevado nivel de incertidumbre, presentando riesgos asociados a la duración y magnitud del conflicto en el Medio Oriente. Ante este cambiante panorama, el Banco Central se mantendrá monitoreando la evolución de las condiciones internacionales, con el objetivo de adoptar oportunamente las medidas necesarias que contribuyan al cumplimiento de la meta de inflación.

Por otro lado, las condiciones financieras locales se han mantenido favorables en el mes de marzo, con tasas de interés bancarias estables y una expansión del crédito privado en moneda nacional en torno al 9 % interanual. De igual forma, los agregados monetarios mantienen un ritmo de crecimiento por encima del PIB nominal al cierre de marzo.

En este contexto, el indicador mensual de actividad económica (IMAE) ha registrado una mejoría gradual en los primeros meses de 2026, reflejada en un crecimiento interanual de 3.5 % en el mes de enero y de 3.9 % en el mes de febrero. Hacia adelante se prevé que la actividad económica se expanda en torno a 3.5 % – 4.0 % para el 2026; apoyada en la recuperación de la inversión y la resiliencia de la demanda externa.

A pesar del complejo entorno internacional, las actividades generadoras de divisas mantienen un buen desempeño, contribuyendo con la estabilidad relativa del tipo de cambio. En efecto, el peso dominicano acumula una apreciación cercana al 4 % a marzo de 2026. Asimismo, las reservas internacionales se ubican en torno a US$16,000 millones, equivalente a 12 % del producto interno bruto (PIB) y unos seis meses de importaciones, superando las métricas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Es importante resaltar que la economía dominicana cuenta con fuertes fundamentos y un sector productivo resiliente para enfrentar el desafiante panorama. El Banco Central de la República Dominicana continuará dando seguimiento a la coyuntura internacional y su potencial impacto sobre las condiciones macroeconómicas locales, reiterando su compromiso con su objetivo de inflación y con la estabilidad macroeconómica

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Economía

DGII advierte a empresas que deberán utilizar exclusivamente facturas electrónicas desde el 1 de noviembre

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Los grandes contribuyentes locales y medianos tendrán hasta el 31 de octubre para utilizar comprobantes fiscales de la serie “B”. La institución recuerda que los pequeños y microcontribuyentes disponen de plazo hasta el 15 de noviembre.

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA. – La Dirección General de Impuestos Internos (DGII) recordó este lunes que, a partir del próximo 1 de noviembre de 2026, las empresas clasificadas como Grandes Contribuyentes Locales y Medianos deberán emitir sus comprobantes fiscales exclusivamente mediante el sistema de facturación electrónica.

La disposición establece que estos contribuyentes estarán obligados a utilizar comprobantes fiscales electrónicos (e-CF), identificados con secuencias tipo “E”, como parte del proceso de transformación tecnológica del sistema tributario dominicano.

La administración tributaria explicó que los comprobantes tradicionales de la serie “B”, previamente autorizados para los contribuyentes comprendidos en esta categoría, solamente conservarán su validez hasta el 31 de octubre.

La medida responde a lo establecido en el artículo 55 del Reglamento núm. 587-24, que regula la aplicación de la facturación electrónica en República Dominicana.

Comprobantes tradicionales dejarán de utilizarse

La DGII precisó que, una vez vencido el plazo, los grandes contribuyentes locales y medianos no podrán continuar utilizando regularmente las secuencias de comprobantes fiscales no electrónicos.

Sin embargo, la normativa contempla situaciones excepcionales en las que podrá recurrirse a procedimientos de contingencia, siempre que se cumplan las condiciones establecidas en el capítulo IX del reglamento correspondiente.

Estas excepciones están destinadas a atender circunstancias que dificulten temporalmente el funcionamiento normal del sistema de facturación electrónica.

La institución exhortó a las empresas a revisar sus procesos administrativos, tecnológicos y contables para evitar inconvenientes al momento de aplicar la nueva disposición.

Empresas deben completar adecuaciones tecnológicas

La implementación del sistema electrónico requiere que los contribuyentes dispongan de herramientas informáticas capaces de generar y gestionar los comprobantes fiscales conforme a los requisitos de la administración tributaria.

En ese sentido, la DGII recordó que existe una red de 195 proveedores autorizados de servicios de facturación electrónica, que ofrecen soluciones tecnológicas para facilitar la incorporación de las empresas.

La entidad considera que esta transformación permitirá agilizar las operaciones comerciales, simplificar los registros contables y reducir los costos asociados a la emisión y conservación de documentos físicos.

Asimismo, contribuirá a fortalecer la trazabilidad de las transacciones y los mecanismos de supervisión tributaria.

Pequeños y microcontribuyentes tienen otro plazo

La administración tributaria aclaró que los contribuyentes clasificados como Pequeños, Micro y No Clasificados cuentan con una prórroga diferente para completar su incorporación al sistema.

Para estos sectores, la fecha límite establecida es el 15 de noviembre de 2026.

Esta distinción resulta importante porque las obligaciones no entran en vigor simultáneamente para todas las categorías de contribuyentes.

Por tanto, cada empresa o persona obligada deberá verificar su clasificación ante la DGII para determinar el plazo que le corresponde.

Facturación electrónica busca fortalecer controles fiscales

La institución destacó que la sustitución progresiva de los comprobantes tradicionales constituye una herramienta para modernizar la administración tributaria.

Entre los beneficios esperados se encuentran una mayor eficiencia en los procesos de facturación, la reducción de trámites administrativos y el fortalecimiento de los controles sobre las operaciones económicas.

El uso de documentos electrónicos también facilitará la conservación y consulta de comprobantes, tanto para las empresas como para la administración tributaria.

DGII exhorta a cumplir antes del vencimiento

Ante la proximidad de las fechas establecidas, la entidad recomendó completar oportunamente los procedimientos necesarios para operar mediante la facturación electrónica.

Las empresas comprendidas en la disposición deberán asegurarse de contar con los sistemas habilitados y las autorizaciones correspondientes para emitir sus comprobantes sin interrupciones.

El incumplimiento de las obligaciones de facturación electrónica puede dar lugar a las consecuencias previstas en la normativa tributaria aplicable.

Con esta disposición, República Dominicana avanza hacia la sustitución de los comprobantes fiscales tradicionales por documentos electrónicos, en un proceso que busca mejorar la eficiencia administrativa, fortalecer la transparencia y facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

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Economía

Advierten que alza del petróleo, sequía y endeudamiento podrían comprometer las finanzas públicas de RD y Centroamérica

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Un análisis económico alerta sobre el riesgo de mayores déficits fiscales entre 2026 y 2027 y recomienda controlar el gasto, focalizar los subsidios y fortalecer la capacidad de respuesta ante las crisis internacionales.

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA. – La combinación de elevados precios de los combustibles, amenazas climáticas y condiciones financieras internacionales más restrictivas podría generar nuevas presiones sobre las finanzas públicas de República Dominicana y los países centroamericanos, aumentando los riesgos de endeudamiento y desequilibrios presupuestarios durante los próximos años.

La advertencia fue formulada por el economista Wilfredo Díaz Cruz, especialista de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA), quien plantea la necesidad de adoptar políticas fiscales prudentes para enfrentar un escenario internacional caracterizado por múltiples factores de incertidumbre.

En su análisis titulado Una tormenta perfecta: ¿existen posibilidades de una crisis fiscal?, el especialista examina las vulnerabilidades económicas de Centroamérica y República Dominicana, región conocida como CARD, y advierte sobre las consecuencias que podrían provocar varios choques externos simultáneos.

El estudio evalúa el comportamiento de las finanzas públicas hasta junio de 2026 y plantea medidas para evitar que las presiones internacionales deterioren la estabilidad fiscal regional.

Tres amenazas ponen a prueba la economía regional

El economista identifica tres factores que podrían afectar simultáneamente el crecimiento económico, la recaudación tributaria y la capacidad de financiamiento de los gobiernos.

El primero corresponde al encarecimiento del petróleo y otros hidrocarburos, impulsado por las tensiones geopolíticas internacionales.

Esta situación incrementa los costos del transporte, la producción de electricidad y numerosas actividades económicas, además de presionar los presupuestos destinados a subsidios energéticos.

El segundo factor está relacionado con la posibilidad de un episodio intenso del fenómeno climático de El Niño, cuyos efectos podrían reducir la disponibilidad de agua y perjudicar la producción agrícola.

Una disminución de las cosechas tendría consecuencias sobre la oferta de alimentos y podría traducirse en aumentos de precios, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos.

La tercera amenaza proviene del endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, que encarece el acceso al crédito y aumenta el costo de refinanciar las obligaciones públicas.

Deuda pública podría aumentar nuevamente

Aunque el análisis considera que la situación fiscal regional presenta elementos favorables, Díaz Cruz advierte que las condiciones actuales podrían deteriorarse si las perturbaciones internacionales ocurren de manera simultánea.

Entre los indicadores positivos destaca que los países evaluados registran balances primarios favorables y que la deuda pública regional se encuentra por debajo del 48 % del producto interno bruto (PIB).

Sin embargo, señala que una desaceleración económica acompañada de mayores gastos y financiamiento más costoso podría comprometer la trayectoria de la deuda durante 2026 y 2027.

El especialista recuerda que los períodos de crisis suelen provocar aumentos del endeudamiento cuyos efectos permanecen durante años, debido a las dificultades para recuperar los ingresos tributarios y reducir determinados gastos gubernamentales.

Crisis anteriores dejaron fuertes consecuencias

El estudio examina el comportamiento de las finanzas públicas regionales entre 2001 y 2025 y muestra que las perturbaciones internacionales han contribuido históricamente al deterioro de los balances fiscales.

Durante la crisis financiera de 2008 y 2009, el déficit regional pasó de representar aproximadamente el 0.4 % del PIB en 2007 al 3.4 % en 2009.

Posteriormente, la pandemia de COVID-19 provocó una expansión extraordinaria del gasto público, acompañada de menores ingresos en numerosas actividades económicas.

Como resultado, la deuda del Gobierno central de la región, que representaba el 23.9 % del PIB en 2007, alcanzó el 44 % en 2019 y se elevó al 54 % durante 2020.

El economista advierte que estos antecedentes demuestran cómo una crisis externa puede modificar rápidamente las condiciones fiscales, incluso cuando los gobiernos presentan indicadores relativamente estables.

República Dominicana enfrenta riesgos por financiamiento internacional

Otro aspecto señalado es la creciente utilización de los mercados internacionales de capitales para obtener recursos destinados a financiar las necesidades presupuestarias.

El estudio menciona que República Dominicana realizó en febrero de 2026 una colocación de bonos soberanos por US$2,750 millones, con rendimientos de 5.75 % y 6.15 % en los instrumentos señalados.

También cita operaciones de financiamiento realizadas por Honduras y Costa Rica durante el presente año.

Díaz Cruz advierte que esta estrategia incrementa la exposición de los países a las fluctuaciones internacionales de las tasas de interés, los tipos de cambio y las condiciones de refinanciamiento.

En un escenario de mayores costos financieros, los gobiernos podrían verse obligados a destinar una proporción más elevada de sus ingresos al pago de intereses, reduciendo los recursos disponibles para inversión pública y programas sociales.

Recomiendan revisar subsidios y controlar el gasto

Ante estas amenazas, el especialista considera necesario que los gobiernos adopten medidas preventivas mientras todavía disponen de margen para actuar.

Entre sus principales recomendaciones figuran una administración prudente del endeudamiento, la focalización de los subsidios y la incorporación de los riesgos climáticos en la planificación presupuestaria.

En materia de subsidios, plantea la importancia de dirigir las ayudas hacia los sectores que realmente las necesitan y mantener su carácter temporal cuando respondan a circunstancias extraordinarias.

También considera fundamental fortalecer la capacidad de respuesta ante fenómenos naturales que podrían generar gastos adicionales y pérdidas económicas.

Mayor recaudación no siempre significa fortalecimiento fiscal

El análisis señala que el crecimiento de aproximadamente 6 % en los ingresos tributarios regionales no necesariamente representa una mejora estructural de las finanzas públicas.

Parte de ese aumento podría estar relacionado con las presiones inflacionarias, que elevan nominalmente el valor de las operaciones económicas sujetas a impuestos.

Por tanto, una mayor recaudación no garantiza que los gobiernos hayan fortalecido de manera permanente su capacidad de financiamiento.

El economista considera que la persistencia de gastos rígidos y la ausencia de reformas estructurales pueden limitar las posibilidades de responder a nuevas crisis sin aumentar el endeudamiento.

Posible deterioro fiscal entre 2026 y 2027

Díaz Cruz advierte que la combinación de energía costosa, riesgos de sequía y tasas de interés elevadas podría ocasionar un nuevo incremento de los déficits fiscales regionales.

Este escenario no implica necesariamente que República Dominicana o Centroamérica enfrenten una crisis fiscal inmediata, pero sí evidencia la necesidad de anticipar sus posibles consecuencias.

La experiencia de crisis anteriores demuestra que los gobiernos con mayores márgenes presupuestarios y estrategias de financiamiento sostenibles disponen de mejores condiciones para proteger sus economías durante períodos de inestabilidad.

El principal mensaje del análisis es que la prudencia fiscal debe aplicarse antes de que se materialicen los problemas, porque esperar a que aumenten los déficits y la deuda puede reducir considerablemente las alternativas de respuesta de los gobiernos.

Para República Dominicana, el desafío consiste en preservar la estabilidad económica, proteger a los sectores más vulnerables y garantizar que las decisiones presupuestarias actuales no comprometan la sostenibilidad de las finanzas públicas en los próximos años.

Fuente: Análisis «Una tormenta perfecta: ¿existen posibilidades de una crisis fiscal?», de Wilfredo Díaz Cruz, publicado por la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA), y datos difundidos por Listín Diario el 26 de octubre de 2026.

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Economía

Alza del dólar encarece alquileres en RD y presiona el presupuesto de familias que ganan en pesos

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Expertos advierten que la práctica de pactar rentas en moneda estadounidense, común en zonas exclusivas y turísticas, puede reducir la capacidad de ahorro y afectar otros gastos esenciales de los inquilinos.

Por Angela Martínez

SANTO DOMINGO, República Dominicana. — El aumento del dólar frente al peso dominicano está generando presión económica sobre numerosos inquilinos en el país, especialmente sobre aquellos que deben pagar alquileres fijados en moneda estadounidense mientras perciben sus ingresos en pesos.

La situación impacta con mayor fuerza a quienes residen en inmuebles ubicados en sectores de alta demanda, donde es frecuente que los contratos de arrendamiento se establezcan en dólares como una forma de preservar el valor de la inversión inmobiliaria.

Aunque esta práctica no predomina en todo el mercado, sí es habitual en apartamentos de lujo, torres residenciales modernas, propiedades amuebladas y alojamientos turísticos de corta duración, segmentos en los que la referencia en moneda extranjera suele considerarse parte del modelo de negocio.

Propietarios buscan proteger la rentabilidad de sus inmuebles

Especialistas consultados sobre el tema explican que muchos propietarios fijan los alquileres en dólares para evitar que la depreciación del peso dominicano reduzca el valor real de sus ingresos.

El abogado Francisco Polanco señaló que esta modalidad procura resguardar la rentabilidad del inmueble y proteger al dueño frente a los efectos de la inflación y la volatilidad cambiaria.

En términos similares, Tirso Herrera, vinculado al sector inmobiliario, indicó que la presencia de extranjeros e inversionistas que operan habitualmente en dólares también influye en la expansión de esta práctica.

De acuerdo con su valoración, cuando el inquilino recibe ingresos en una moneda distinta a la pactada en el contrato, la tasa de cambio pasa a tener un efecto directo sobre su presupuesto mensual.

Cada alza del dólar implica más pesos para pagar la misma renta

El efecto es sencillo pero significativo: si el alquiler está fijado en dólares y la moneda estadounidense sube frente al peso, el inquilino necesita más dinero en moneda local para cumplir con la misma obligación.

Eso significa que una renta que aparentemente no ha cambiado en términos nominales puede encarecerse para quien cobra en pesos.

En sentido contrario, una reducción en la tasa de cambio podría aliviar temporalmente el gasto, pero mientras el dólar se mantenga al alza, el impacto inmediato recae sobre el costo de la vivienda.

Esta dinámica convierte al alquiler en una carga más pesada para familias y profesionales cuyos ingresos no aumentan al mismo ritmo que la moneda estadounidense.

Zonas donde predominan los alquileres en dólares

La fijación de rentas en moneda extranjera es más visible en áreas de alta plusvalía del Distrito Nacional y en enclaves turísticos del país.

Entre los sectores señalados por los expertos figuran Piantini, Naco, Evaristo Morales y Bella Vista, donde existe una importante oferta de apartamentos orientados a segmentos de mayores ingresos o a residentes con perfiles internacionales.

Asimismo, esta modalidad se observa en destinos como Punta Cana, Cap Cana, Las Terrenas y Juan Dolio, espacios donde confluyen la inversión inmobiliaria, el turismo y la demanda de extranjeros.

En esos lugares, la cotización en dólares tiende a normalizarse como parte de las condiciones del mercado, lo que deja a muchos inquilinos locales expuestos a la volatilidad cambiaria.

El impacto va más allá del pago mensual de la vivienda

El principal problema surge cuando el incremento del alquiler absorbe una parte mayor de los ingresos del hogar, reduciendo la capacidad de cubrir otros compromisos esenciales.

Francisco Polanco advirtió que el alza del dólar puede disminuir el poder adquisitivo de las familias y limitar su margen de ahorro, al obligarlas a redirigir más recursos al pago del arrendamiento.

Por su parte, Tirso Herrera explicó que el aumento de la carga habitacional termina afectando otros rubros del presupuesto, como la alimentación, el transporte, los servicios básicos y la educación.

En la práctica, esto significa que el encarecimiento del alquiler no se queda en el mercado inmobiliario, sino que repercute en la economía cotidiana de los hogares.

Mercado inmobiliario y desafío cambiario

La realidad descrita por los expertos evidencia cómo la evolución del dólar influye en decisiones que antes parecían exclusivamente inmobiliarias.

La vivienda, especialmente en ciertos segmentos del mercado, ha quedado atada a variables cambiarias que pueden alterar significativamente la estabilidad financiera del inquilino.

Aunque para los propietarios el alquiler en dólares funciona como una herramienta de protección patrimonial, para quienes generan ingresos en pesos representa un riesgo que puede agravarse cada vez que la moneda estadounidense sube.

El comportamiento del tipo de cambio, por tanto, no solo incide en importaciones o costos empresariales, sino también en un aspecto tan sensible como el acceso y la permanencia en una vivienda alquilada.

Un tema que toca a las familias y al mercado de vivienda

La expansión de esta práctica revela una tensión creciente entre la lógica de protección de las inversiones y la capacidad real de pago de los arrendatarios.

Mientras el mercado continúa adaptándose a la presencia de inversionistas, extranjeros y modelos de renta vinculados al turismo, también se profundiza el debate sobre cómo estas modalidades afectan a las familias dominicanas que viven y cobran en moneda local.

En un contexto de aumento del dólar, los alquileres pactados en moneda extranjera se convierten así en un factor adicional de presión para miles de personas que deben reorganizar sus finanzas para poder conservar su vivienda.

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