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¿Brillante o aterradora? Así es la ciudad del futuro que Google está construyendo en Toronto

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Introduce innovaciones en urbanismo, construcción e ingeniería, pero sus críticos denuncian que la tecnológica quiere dirigir una ciudad sin pasar por las urnas y los residentes recelan del sistema que vigilará sus movimientos para mejorar los servicios

Durante siglos, la humanidad ha querido construir ciudades utópicas en las que hacer realidad sus más deseos. Fue el caso de Chandigarh, la metrópoli que esbozó Le Corbusier para implementar una nueva India con la que Jawaharlal Nehru ponía fin al colonialismo británico. O ese laboratorio eco-arquitectónico que el italiano Paolo Soleri y su mujer Corolyn Woods construyeron en 1970 en medio del desierto de Arizona bajo el nombre de Arcosanti.

 
Para Alphabet, la compañía matriz de Google, llevar a cabo semejante proeza con éxito es cuestión de datos. El futuro sostenible solo será posible si lo ligamos a la creación de metrópolis inteligentes, basadas en inteligencia artificial, alta conectividad y habilitadas por medio de sensores y cableados que permitan que funcionen por sí solas. ¿Suena a ciencia ficción? En 2022 dejará de serlo. Sidewalk Labs, la firma de innovación urbana del gigante tecnológico, hará realidad su proyecto más ambicioso hasta la fecha creando la ciudad del futuro de Quayside.

Aspecto actual del área portuaria, al sureste del centro de Toronto, un área industrial que ha quedado degradada con el abandono de la actividad. Señalada en rojo, la zona de Quayside, la primera que intervendrá Google. | SIDEWALK LABS

 

Esta idea de construir un barrio a camino entre Gran Hermano y las ciudades ideales que se planificaron en la Antigüedad de Platón y Aristóteles, surgió como respuesta a la demanda de las fuerzas gubernamentales en Toronto que querían revalorizar una tierra industrial en proceso de abandono. Aquella anatomía sombría que sirvió de escenario a la película La forma del agua de Guillermo del Toro sería el lugar perfecto para crear el primer vecindario del mundo construido a partir de Internet.

Para ello cuenta con un equipo de unas 130 personas y colaboradores externos, entre decenas de asesores, como Heatherwick Studio, creadores del macro jardín botánico de Shanghái 1.000 Trees; el estudio noruego Snøhetta, autores del nuevo papel moneda del país o del edificio del Opera Ballet nacional de Noruega; o el estudio Micheal Green Architecture, que firma varios aeropuertos en Norteamérica o la Galería de Arte de Vancouver, entre otros proyectos, y es una de las puntas de lanza en el estudio de la madera como material constructivo del futuro.

Plan de ejecución del barrio de Quayside. | SIDEWALK LABS

 

Dirigir una ciudad sin pasar por las urnas

La unión de sus fuerzas, según señala Sidewalk Labs, conseguiría catalizar decenas de miles de empleos y ayudar a abordar los principales desafíos y la problemática que asume Toronto en la actualidad. Las herramientas para conseguirlo serían la gestión digital y el desarrollo de aplicaciones como Commonspace que permitirían a los administradores de espacios públicos recopilar datos fiables sobre el uso que las personas hacen de estos lugares, para responder así mejor a las necesidades cambiantes de la comunidad.

Las voces críticas no tardaron en llegar, cuestionando la alianza entre Google y Waterfront Toronto, el organismo público formado por tres niveles de gobierno (municipal, provincial y federal) que supervisa el proyecto. Jathan Sadowski, investigador en ética de las tecnologías, hizo saltar la alarma señalando que las ciudades no son plataformas con usuarios ni negocios con accionistas, sino lugares reales con gente real. «Google quiere dirigir ciudades sin pasar por las urnas», declaró a The Guardian.

No solo está en cuestión si una empresa tecnológica sabrá dirigir una ciudad viva, sino el mero hecho de que la dirija, saltándose los sistema democráticos, empezando por las elecciones. | SIDEWALK LABS

Cuestiones como «¿sabría una empresa tecnológica dirigir una ciudad viva y en continuo movimiento?», «¿es la tecnología la herramienta veraz y necesaria para mejorar nuestras vidas?» o «¿quién controlará y será dueño de toda la data generada en pleno rendimiento?» dieron lugar a decenas de artículos recordando el papel de Canadá como una democracia occidental que se toma en serio los debates sobre la privacidad de la información y la propiedad de los datos.

Magdalena Mak, residente de la zona, narra el descontento generalizado sobre la falta de privacidad que supondrá tener a Google «vigilando» sus pasos: «No nos sentimos muy cómodos con la idea, será como vivir en un Gran Hermano. Los residentes sabrán a lo que se exponen pero los transeúntes que paseen por el parque o visiten a alguien, no tienen por qué estar vigilados…».

La ciudad no solo tendrá cámaras y sensores de vigilancia. El desarrollo de aplicaciones como Commonspace garantizará a los administradores de espacios públicos recopilar datos fiables sobre el uso que las personas hacen de estos lugares. En la imagen, el Innovation Centre, una incubadora para ‘startups’. | HEATHERWICK

Por otro lado, pondera: «Es verdad que se revitalizará una zona que está desaprovechada y en muy mal estado». Mak apunta también a la generación de empleo y el surgimiento de zonas verdes y modernas como dos de los grandes beneficios. «En general, nos gusta el concepto, pero debería haber partido de una compañía local. Se terminará convirtiendo en un barrio hipster para millennials«.

Para fomentar la transparencia, Sidewalk puso en marcha una serie de consultas –la última el pasado noviembre– a ciudadanos, empresas privadas y académicos con el fin de aportar más información sobre el proyecto y escuchar dudas y sugerencias.

Sidewalk Labs está ensayando para Quayside los edificios en altura hechos de madera en masa, tan resistente como el acero o el hormigón, y yeso Shikkui, elaborado con algas y cáscaras de huevo. Imagen de la ciudad vista desde el puerto. | SNØHETTA

Una ciudad en la que todo estará a 15 minutos

Mientras tanto, se van desvelando detalles sobre cómo será la primera ciudad autónoma del mundo. Con una inversión inicial de 1.300 millones de dólares (unos 900 millones de euros), su plan de desarrollo urbanístico arranca en el barrio de Quayside, junto al río Tyne y uno de los puntos calientes del ocio nocturno en la actualidad, con la creación de IDEA, el Distrito de Diseño Innovador y Aceleración Económica. Esta iniciativa pretende aprovechar todo el potencial de la costa y crear 44.000 empleos para 2040.

Plano del área potruaria de Toronto. Delimitado con línea discontinua, el distrito completo que intervendrá Sidewalk Labs y que ha denominado IDEA. La fase 2 contempla levantar el resto del distrito, a excepción del espacio contiguo a Quayside (en rojo), aunque podría incorporarse a la segunda intervención. | SIDEWALK LABS

Pero es la segunda fase la que mayor interés despierta. El área de River District, denominado así en honor al río Don y por el papel decisivo que jugará el agua en el futuro de las ciudades y también en esta, pretende revolucionar el diseño convencional de los núcleos urbanos con la máxima de 15-minute neighbourhoods, barrios en los que los residentes puedan acceder a todas sus necesidades sin emplear más de 15 minutos en su desplazamiento.

Compuesto por cinco vecindarios unidos al centro por un tren ligero, Villiers West será el elegido para albergar la nueva sede de Google en Canadá, que incluirá un instituto de investigación sin fines de lucro diseñado para unir a la industria y los empresarios con los organismos públicos.

Los coches autónomos son uno de los puntos clave de su plan de movilidad, en el que también quieren fomentar el uso de la bicileta y que los trayectos a pie, con calles cuyas aceras se adaptan a los traseúntes en los picos bajos de tráfico. | SIDEWALK LABS

Integrar vehículos autónomos es uno de los puntos clave de su plan de movilidad. Su propósito es acortar el viaje hasta el lugar de trabajo, haciéndolo más confortable y sin necesidad de un automóvil propio. Para promover el uso de la bici y que los residentes vayan a pie, diseñarán las calles bajo el concepto de people-first (las personas primero), con aceras más anchas, sin curvas y bordillos dinámicos que se puedan transformar en espacios públicos durante los picos de menor tráfico.

¿Por qué no creamos nuestro microclima?

Con la incorporación de pavimentos inteligentes, bien iluminados y con calefacción, no solo se evitará el hielo y la nieve, sino que se hará posible –en un lugar como Toronto de clima frío y ventoso en invierno, con máximas de cero grados en febrero– una de las máximas del proyecto: vivir la ciudad al aire libre.

Diseñar zonas verdes y espacios abiertos no será la única medida para animar a los residentes de Quayside a salir a las calles. El proyecto va a más. Con el eslogan Winter is coming, but good design can help (se acerca el invierno, pero el buen diseño puede ayudar), el grupo empresarial de ingenería RWDI es la responsable de aumentar la cantidad anual de horas diurnas que de verdad pueden disfrutar los vecinos de Quayside, que, con sus sistemas de control climático pasivo y activo, podrían pasar del 30% al 74% de las horas de luz.

Esto no se traducirá en un verano sin fin, sino en un mayor confort gracias al aprovechamiento de la radiación solar. Por un lado, «al estudiar los patrones climáticos a un nivel muy local, la cuadrícula de un barrio y las masas de edificios se pueden adaptar para proteger las calles del viento o dar paso a la luz solar», señalan desde Sidewalk a ICON Design.

Recreación digital de una de las aceras de Quayside cubierta con el sistema Raincoat, que en verano se puede entreabrir para volverse más poroso y favorecer la ventilación. | MICHAEL GREEN ARCHITECTS

Por otro lado, el sistema Raincoat (impermeable), controlado de forma digital, será la herramienta que permita promover brisas frescas o aumentar el número de horas de luz al año, así como detener el viento frío del invierno. Se trata de una membrana, más o menos transparente, que puede abrirse y cerrarse, y que cuelga de la fachada de los edificios, cubriendo las aceras.

Casas asequibles y de una madera tan resistente como el hormigón

Las propuestas del estudio de arquitectura de Thomas Heatherwick incluyen un diseño para las la sede de Google en Canadá, en el barrio de Villiers West, dentro del distrito IDEA. | HEATHERWICK

En el apartado de vivienda, Sidewalks lo tiene claro: hay que edificar rápido, sostenible y a un módico precio para todos. La herramienta de software BIM coordinará toda la cadena de suministro hasta su ejecución, con un código basado en los resultados obtenidos por los sensores ambientales. La madera en masa –tan fuerte y resistente como el acero o el hormigón, pero reutilizable– o el yeso Shikkui –elaborado con algas y cáscaras de huevo–, contribuyen a contrarrestar el efecto invernadero, además de disminuir los tiempos de aplicación.

La transversalidad aplicada a la construcción de edificios es uno de los grandes retos que asume el proyecto: la creación de espacios inteligentes y flexibles que se acomoden a nuestras necesidades de manera ágil. Raphael Gielgen, jefe de investigación y búsqueda de tendencias de Vitra, lo describe como una de las claves para la creación de espacios inteligentes: «Hay dos aspectos fundamentales que hemos aprendido en la arquitectura desde nuestra experiencia. Lo primero, que la construcción de una ciudad hay que verla como un objeto escultórico que forma parte de un paisaje. Caminamos por su estructura para disfrutar y comprender tanto su aspecto externo como su forma global, así como el juego de luces y sombras que envuelve su volumen».

Las aceras incorporarán un sistema de calefacción para mejorar la sensación térmica. La idea es que las personas vivan la calle. | SIDEWALK LABS

El segundo, señala, «tiene un lado más experimental y se basa en la experiencia directa que mantenemos con el edificio a través del tiempo. Si nos movemos de un lugar a otro, este también cambiará también con nosotros». La vivienda loft que plantea Sidewalk Labs busca asumir esa función modular con un sistema de muros flexibles que se pueden mover y reemplazar fácilmente, reduciendo el coste de futuras reformas. Así, los edificios podrían adquirir diferentes usos a lo largo de sus ciclos de vida.

Las herramientas digitales son también la base de su plan sostenible. Diseñar edificios de eficiencia energética que incluyan wifi en la parte frontal podría optimizar los sistemas de construcción y gestionar el uso de energía para hacerla más limpia sin depender de combustibles fósiles. Otros cometidos de su gestión digital serán mejorar el reciclaje en el hogar o la protección del agua en toda la costa. Para ver si las expectativas se cumplen, tendremos que esperar a 2022, cuando los primeros residentes se instalen y la ciudad del futuro se ponga en funcionamiento.

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Erika Hilton, la diputada trans que preside la Comisión de la Mujer en Brasil

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São Paulo.-Hace cuatro años Brasil eligió uno de los Congresos más conservadores de las últimas décadas. Un Parlamento de mayoría bolsonarista, dominado de nuevo por señores de tez blanca, traje, corbata y Biblia. Basta comparar el poder político de los religiosos al de las mujeres. Los escaños de la bancada evangélica duplican a los ocupados por legisladoras. Pese a haber tenido una presidenta, el porcentaje de diputadas en Brasil es menor que en cualquier otro país latinoamericano… Y menor que en Arabia Saudí. Pero en aquella misma elección los brasileños también eligieron por primera vez en la historia a dos diputadas transexuales: las izquierdistas Erika Hilton, 32 años, y Duda Salabert, 44 años.

Paradojas de un país que es al mismo tiempo paraíso e infierno para ese colectivo, porque en pocos rincones del mundo tiene tanta visibilidad, pero ninguno es tan letal (al menos 80 asesinatos en 2025).

La reciente elección de una de ellas, Hilton, como presidenta de la Comisión de Defensa de los Derechos de la Mujer ha desatado una polémica formidable en torno a la diputada, la definición de mujer y la representatividad. “Siempre seré mujer”, contestó ella.

Con once votos a favor y diez en blanco, su designación fue saludada por sus aliadas de la izquierda parlamentaria como un paso más a favor de la inclusión en la política institucional. Toma el relevo al frente de la comisión de una parlamentaria indígena, también del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). La diputada Hilton también suele definirse como “una travesti negra, de la periferia”. Erika Santos Silva creció en una favela de Francisco Morato, una ciudad en la zona metropolitana de São Paulo.

En esta controversia, a la cuestión trans, que desgarra al feminismo en medio mundo, se le suman los componentes de raza y clase, una arraigada polarización, la toxicidad de las redes sociales y la cuenta atrás para unas elecciones muy reñidas.

Los más reaccionarios intentaron sabotear la designación con una campaña para la que se apropiaron del lema Ele, não (Él, no), con el que la izquierda intentó galvanizar en 2018 la oposición a que Jair Bolsonaro alcanzara el poder, y lo resignificaron como ofensa tránsfoba. Fracasaron. Una vez electa, los ultras atacaron sin piedad a la diputada Hilton al grito de que no es una mujer “de verdad” y, por tanto, carecería de legitimidad para el cargo. Otras voces combinaron la defensa de los derechos de los transexuales con el temor a que las cuestiones identitarias monopolicen el debate en la Comisión de la Mujer y los problemas cotidianos y acuciantes que atañen a las brasileñas de a pie acaben arrinconados o diluidos en una discusión ideológica.

La nueva presidenta de la comisión ha anunciado que su prioridad será fiscalizar la red de acogida de mujeres maltratadas (en un momento en que Brasil contabiliza cuatro feminicidios al día, más que nunca), luchar contra la violencia política de género y promover políticas de salud integral para las brasileñas.

Blanco de incontables ataques y bregada en frecuentes polémicas, la parlamentaria celebró el nombramiento como “una reparación de la historia para tantas mujeres a las que les negaron la dignidad”. Y a sus críticos los despachó con el estilo combativo que ha convertido en marca de la casa: “La opinión de transfóbicos e imbeCIS es loúltimoo que me importa”, tuiteó con esas mayúsculas, haciendo un juego de palabras en portugués con imbécil y cisgénero, las personas que se identifican con el género con el que nacieron.

Antes de saltar en 2022 al Congreso en Brasilia, Erika Hilton triunfó en las municipales de 2020 como la concejala más votada del país. Destaca entre sus señorías porque entra al embate directo, tiene más de cuatro millones de seguidores en Instagram y es objeto preferencial de ataques y amenazas de la derecha más radical. Y por su aspecto. Sí, tacones, vestidos ajustados y melena siempre impecable. Ella misma ha contado que de niña soñaba con ser presentadora o artista, y que decidió entrar en política al verse tirada en la calle, forzada a ganarse la vida con la prostitución, cuando era una cría de 14 años.

En una larga entrevista con el podcast Mano a mano contó que la misma madre que la crio con su abuela en un hogar donde tuvo la libertad ser tal y como se sentía abrazó un día el fundamentalismo religioso y la expulsó de casa. “De repente, era un demonio, un animal”. Ese dolor la impulsa y la acompañará siempre, aunque se haya reconciliado con su madre. “Queremos caminar con la cabeza erguida, vivir más allá de los 30 años y ser algo más que putas”, explicó en aquella entrevista.

Con un 18% de parlamentarias, los problemas de las mujeres brasileñas siempre han resultado bastante secundarios para el Parlamento. Por la presidencia de la Comisión de la Mujer ya han pasado diputadas de derechas, centro e izquierda, pero si un partido tan pequeño como el PSOL logra presidirla es porque no es ahí donde se libran las batallas políticas más relevantes para sus señorías. Un veterano observador del Congreso dice que la Comisión de la Mujer nunca, desde que fue creada en 2016, había concitado tanta atención.

Tanto Hilton como Salabert se han esforzado hacer política parlamentaria más allá de la defensa de los derechos LGTBQ+. Tienen estilos muy distintos, pero ambas son blanco preferencial de ataques derechistas, sea por su condición de mujeres, por ser transexuales o por sus propuestas. Mientras la primera centra su trabajo en cuestiones de derechos humanos o derechos laborales, como la ampliación de uno a dos días libres por semana, la segunda aborda esos asuntos además de cuestiones mediaombientales y educativas. Mientras a Hilton se la ve cómoda en la confrontación directa, Salabert, del Partido Democratico Trabalista ( PDT), de centro-izquierda, apuesta más por la conciliación.

Al hilo de la polémica, la parlamentaria Salabert ha criticado “la indignación selectiva” y recordado algunos hechos a los desmemoriados que ahora salen a defender a las mujeres: que Brasil ya tuvo una comisión municipal de la mujer integrada solo por hombres (en São Paulo, en 2024), partidos que usan candidatas femeninas fraudulentas para beneficiarse de las cuotas de género o que la dirección del Partido de la Mujer Brasileña es netamente masculina.

Todas las formaciones políticas calientan ya motores para las elecciones de octubre, de las que saldrán el presidente, los gobernadores y el Congreso. Las negociaciones para formar candidaturas y alianzas son intensas. Ni una sola mujer suena como candidata a la presidencia en unos comicios dominados por Lula y Bolsonaro hijo. Tampoco se espera ninguna revolución que propicie un desembarco de mujeres que coloque a Brasil en la parte alta de la tabla de la representación parlamentaria femenina, junto a países como México, Bolivia o Costa Rica, que rondan el 50%.

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Otras vez injerencia de Trump en Latinoaméricana, ahora es en Guatemala.

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La embajada estadounidense afirma: “No vamos a tolerar que haya contaminación de narcotraficantes y crimen organizado” en la designación de nuevos funcionarios de la Corte

En  lo que parece ser una razón  más de indignacion de los paises latinoamericanos, según una publicaciñn del periódico El  Pais de España, la cual es reproducida inextensa por este diario,  el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, informó este martes de que su Gobierno consultó con el Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre una supuesta injerencia en la elección de dos magistrados, entre ellos la Fiscal General del Ministerio Público (MP), Consuelo Porras, quien, según la información del mandatario, sería nombrada para ocupar una silla en la Corte de Constitucionalidad (CC), el máximo tribunal del país.

“Nos hemos enterado de que se está intentando aparentar que la Embajada de los Estados Unidos está pidiendo el voto a favor de candidatos que no son íntegros, como Roberto Molina Barreto y Consuelo Porras”, dijo Arévalo en una conferencia de prensa y en un comunicado emitido más tarde por el Gobierno. “Esta situación es altamente irregular y preocupante. Acciones como estas son incongruentes con el excelente estado de las relaciones entre nuestro Gobierno y el de Estados Unidos. Por ello, hemos comenzado las consultas con el Departamento de Estado para aclarar esta situación”, informó el mandatario.

Consuelo Porras en Guatemala, en septiembre de 2025.Congreso de Guatemala

Guatemala deberá designar este año a los nuevos magistrados de la Corte para el periodo 2026-2031. Para integrar ese ente, el Congreso, el Ejecutivo, la Corte Suprema de Justicia, el Colegio de Abogados y Notarios y la Universidad de San Carlos, la principal del país, votan a lo interno para nombrar a un magistrado titular y un suplente eligiendo así cinco magistrados titulares y cinco suplentes que dirigirán esa Corte.

Las declaraciones del presidente surgieron luego de que uno de los candidatos que apoyaba el Ejecutivo a través de su bancada oficial y de diputados aliados, Rony López, actual magistrado suplente de la CC, quien ha denunciado al MP por seguimiento y amenazas, perdió los votos y en su lugar comenzó a correr el rumor de que el actual magistrado de la CC, Roberto Molina Barreto, sería reelecto.

Molina Barreto fue candidato a la vicepresidencia en 2018 con Zury Ríos, la hija del fallecido dictador Efraín Ríos Montt, acusado de haber cometido un genocidio contra las poblaciones indígenas de Guatemala. Además, ha sido criticado por sus fallos judiciales en los que anuló la condena por genocidio contra Ríos Montt, por fallar a favor del expresidente condenado por corrupción Otto Pérez Molina y por beneficiar al líder del Barrio 18, Aldo Ochoa.

Medios locales, que han documentado dos lobbys pagados por políticos de oposición y algunos empresarios de la élite guatemalteca, atribuyen el apoyo de la mayoría de diputados y de la embajada de Estados Unidos a favor de Barreto debido a ese cabildeo. La embajada estadounidense en Guatemala no respondió a las consultas sobre la denuncia del presidente. John Barrett, encargado de negocios de la embajada, dijo en la red social X que “como ya hemos declarado, las elecciones de segundo grado son procesos guatemaltecos que tienen sus normas y reglas, y vamos a respetar estos procesos, pero no vamos a tolerar que haya contaminación de narcotraficantes y crimen organizado”.

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Una segunda vida para los disfraces de Carnaval: la idea de Río para que los residuos de la fiesta no acaben en el vertedero

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El proyecto ‘Sustenta Carnaval’ ha recuperado casi 70 toneladas de los vestuarios que se usan en el Sambódromo, reduciendo emisiones e integrando a población en riesgo de exclusión social

Río de Janeiro.-En la bella canción del sambista carioca Martinho da Vila llamada ‘Para tudo se acabar na quarta feira (Para que todo se acabe el miércoles)’ el compositor exalta, con cierta melancolía, a los artesanos del carnaval, esas personas anónimas que trabajan todo el año “empeñadas en construir la ilusión” para que después, todo se termine el Miércoles de Ceniza. El carnaval es, por definición, la fiesta de la alegría efímera, pero en el caso del Sambódromo de Río de Janeiro, con sus monumentales desfiles, esa fugacidad tiene un coste ambiental considerable. En las noches en que reinan las escuelas de samba, desfilan decenas de miles de personas vestidas con aparatosos disfraces, unos 100.000 cada año. Su vida útil es lo que se tarda en cruzar el gran estadio del carnaval durante el desfile, menos de 90 minutos. Hasta hace pocos años, después de brillar bajo los focos y los aplausos muchos de ellos acababan en el vertedero. Para luchar contra ese problema ambiental y convertir el residuo en oportunidad, hace unos años surgió el proyecto ‘Sustenta Carnaval’.

La sede de la organización está en la zona portuaria de Río, a pocos pasos de la Cidade do Samba, el gigante recinto donde se construyen las carrozas y se confeccionan los disfraces del carnaval. Aquí el almacén es menos opulento, pero igualmente colorido: montañas de disfraces se acumulan en el suelo y suben varios metros hasta casi tocar el techo en algunos puntos. Son los restos de los carnavales de otros años, que tras pasar por aquí tendrán una segunda oportunidad: los clientes de a pie más creativos pueden llevarse piezas tras un módico precio en función del peso, pero además hay convenios con agrupaciones carnavalescas con menos recursos o incluso con ayuntamientos de otras ciudades que buscan organizar un carnaval más económico. También se donan a escuelas públicas, o se alquilan a compañías teatrales y rodajes de cine. La idea es reciclar de todas las maneras posibles. De momento, en los últimos cinco años, los impulsores de la idea ya han salvado de la basura 66 toneladas.

Pululando entre esta marea de sombreros, faldas, plumas y todo tipo de tejidos aparece, siempre sonriente, Jean Santos, el coordinador técnico del proyecto. Recuerda divertido la aventura del primer año: “Fue un test, alquilamos un camión y recolectamos tres toneladas. Las colocamos provisionalmente en mi casa y en casa de una amiga, fue una locura”. En realidad, las propias escuelas de samba recopilan sus propios disfraces para reutilizar lo que se pueda al año siguiente (tras un minucioso trabajo de descarte, reconversión, pintura, tinte, etc).

No obstante, muchas no tienen los recursos ni la logística necesaria para movilizar camiones, personal y almacenes y acaban desechando parte de sus disfraces. Durante años, muchos quedaban acumulados al final del Sambódromo durante horas, pero generaban problemas incluso de seguridad, porque se generaban auténticas montañas que dificultaban la salida del recinto de los componentes de las escuelas, un flujo continuo que dura toda la madrugada durante cinco noches consecutivas.

 

 

 

 

 

 

 

El proyecto ha sido premiado incluso en el Reino Unido y ha logrado la certificación ISO20121, por su minucioso trabajo para mitigar la huella de carbono de estas piezas. Se sabe que la industria textil es de las más contaminantes del mundo, y según estudios de ‘Sustenta Carnaval’ un kilo de un estos disfraces generalmente sintéticos y procedentes de China o India ha supuesto, a lo largo toda su trayectoria, la emisión de 47,2 kilos de CO2 equivalente. Por eso estiman que con todo lo que se ha reusado hasta ahora se ha evitado la emisión de más de 3.115 toneladas de CO2 en a la atmósfera.

Pero la preocupación no es sólo ambiental, sino también social. En el almacén de Río trabajan personas en riesgo de exclusión social y parte de los disfraces son transformados en carteras por mujeres inmigrantes y vecinas de una favela de la ciudad de Niterói. En el propio almacén de la organización estos días se imparten talleres de reciclaje de disfraces y accesorios.

‘Sustenta Carnaval’ cuenta con el apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente del ayuntamiento de Río y de la Liga Independiente de las Escuelas de Samba, pero faltan recursos. Santos explica que el sueño que acarician ahora es poder construir un entresuelo para ganar espacio y clasificarlo todo. Además, así también podrían impartir clases continuamente. “Nuestro sueño es que las personas que trabajan todos los años en el carnaval puedan hacer un curso y certificarlas como profesionales. Hoy en día ya hay cursos de posgrado en temas de carnaval, pero sobre todo en el mundo académico. La gente que está en la base no está certificada, nuestra idea es revertir eso”, dice optimista. Mientras tanto, una vez termine el carnaval, la rueda volverá a ponerse en marcha: será hora de hacer espacio para otra veintena de toneladas y de ir pensando en cómo aprovechar esa infinidad de posibilidades.

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