Opinión
Caminos que conducen al Palacio
Published
8 años agoon
Por Narciso Isa Conde
Todos los caminos de la lucha contra la corrupción conducen al Palacio Nacional y específicamente al Despacho Presidencial, porque sus inquilinos juegan papeles estelares en el funcionamiento y recepción de los enormes beneficios del lodazal en que se ha convertido el Estado delincuente dominicano a la luz su salto cualitativo hacia un aparato cuyos altos funcionarios se roban gran parte del presupuesto y del patrimonio público, y le garantiza impunidad a las mafias políticas, militares y empresariales.
El presidente de turno es siempre el gran articulador y principal beneficiario político y económico de ese devenir. Por las alfombras y habitaciones palaciegas se pasean sus lobistas preferidos y se asientan sus voluminosas alcancías conectadas a ministerios y jefaturas policiales y militares, y consorcios.
El modelo varía, sufre mutaciones, según los volúmenes y tipo prácticas delincuenciales que se aplican.
Cambia, además, en cuanto a su relación entre libertad y despotismo, o en los grados de control institucional centralizado de los poderes del Estado.
Evoluciona en relación directa con las intensidades de la conversión del capitalismo transnacional de estos tiempos en lumpen capitalismo y de las burguesías locales en mafias burguesas; traspasando la fase fundamentalmente productiva del capital e incursionando en su actual etapa parasitaria, tramposa, gansteril…plagada de ilegalidades.
En ese contexto, la necesidad de blindaje institucional -como garantía de impunidad para sus jefes mafiosos- se torna más imperiosa y exigente; dando lugar a diferentes modalidades de dictaduras corrompidas en las que aparecen componentes comunes como la subordinación del sistema judicial al poder político y empresarial delincuente, la asociación a aparatos policiales y militares de igual calaña, sistemas electorales bajo su total control y la complicidad de un aparato de comunicación público-privado empeñado en aplastar la verdad y alienar a una parte importante de la sociedad empobrecida en extremo y banalizada hasta la enajenación.
- RUMBO A LA DICTADURA MAFIOSA CRIOLLA.
En nuestro país estamos en proceso de conversión del Estado colonizado y de la gran propiedad capitalista privada (subordinada al capital transnacional) -conformada por súper-ricos de larga tradición y nuevos ricos fabricados al vapor (inmersos ambos en diversas modalidades de delincuencia y practicas depredadoras)- en dictadura mafiosa; incluidas en sus entrañas la narco-corrupción y toda suerte de truhanerías.
Aquí todas las fechorías mayores se fraguan en el Palacio Nacional a cargo de sus inquilinos de alto rango y sus invitados, socios y cómplices de otras latitudes, ya nacionales, isleñas, continentales o mundiales.
Siempre las de más altos rango se fraguan en ese punto de convergencia, que por demás simboliza el centro del poder bajo protección y uso imperial. Aquí y más allá, al tratarse de un fenómeno con fuerte impronta global.
-Observen a Honduras, Colombia, Argentina, México, Brasil, Paraguay, Guatemala… donde se gestan dictaduras mafiosas “made in usa”.
-Observen a Trump cual corrupto inserto en el mega-capital privado, haciendo carrera política criticando el corrompido “stablishment” político-estatal.
-Observen aquí las conexiones palaciegas de casos tan resonantes y repulsivos como Quirino, “quiebras” bancarias tipo BANINTER, VILLA OLIMPICA, Figueroa Agosto, Arturo del Tiempo, Nelson Solano, Sun Land, Plan Renove, Barrick, Súper-Tucanos-Embraer, Odebrech-Estrella, OISOE, CEA, TRES BRAZOS, OMSA, VICINI SANSOUCI, VICINI-FONPER, BONETTI-ANTENA LATINA, ESCANERS-JCE, DIANDINO-METRO, MAFIA DEL GLP, RONDÓN-PIMENTEL KARED-AZOR HAZOURI…
-No olviden a Agripino, Guzmán Fermín, Ventura Bayonet, Candelier…
-No subestimen la colombianización y mexicanización en boga…
Lodo maloliente salpicado de sangre y con perspectiva de más sangre y más inseguridad.
Mafias de todos los calibres, protegidas o reciclables por las de mayor altura y poder en un medio ambiente de absoluta impunidad.
Todo el entramado confluyendo en el Capitolio, como en otras naciones.
Por eso lo acertado del JUICIO POLÍTICO al presidente de turno para salir de este gobierno y de cualquier otro que se le parezca.
Por eso el valor de proponernos crear poder constituyente para echar abajo el poder constituido, comenzado por su componente central asentado en el Palacio Nacional, que hace de bisagra de las demás instituciones putrefactas.
Poder constituyente equivalente a pueblo movilizado y en rebeldía, a ejercicio de DEMOCRACIA DE CALLE; consciente de sus capacidades y portador de una propuesta de recreación de la República en función de democracia real y suma de felicidades para toda la sociedad. Vía que conduce al Palacio Nacional de otra manera, con señales invertidas y subvirtiendo los caminos que ahora lo colman de lodo, sangre y pus.
Por Narciso Isa Conde
Vivimos una sociedad de grandes injusticias, discriminaciones y opresiones, las que son mayores si se examinan en la relación hombre-mujer; lacerantes y crueles en temas como el acceso al empleo y los ingresos, derecho a la salud, relación de poder en la familia y la sociedad, forma de participar en la política y cruel despliegue de la violencia masculina.
La violencia no se detiene ni se revierte con Estados y Gobiernos que se niegan a combatir la ideología patriarcal-machista, a educar en torno a la teoría de género, a defender los derechos de la población femenina, a superar los fundamentalismos religiosos, a impartir educación sexual y promover la enseñanza basada en los permanentes adelanto de la ciencia.
La matriz de las modalidades de violencia de género es ideológica-cultural, constantemente reproducida por la clase dominante y el Estado bajo su tutela, incluido su poderoso sistema de comunicación, sus instancias educativas públicas y privadas, sus poderes eclesiales y sus diversos.
No es solo cuestión de reconocer y condenar verbalmente los feminicidios.
No es asunto que se solucione con establecer, como simple formalidad, un Ministerio de la Mujer.
No es tema para limitarse expresar pesares o allantar con medidas superficiales y con leyes que no se cumplen.
A eso se limita la clase dominante-gobernante dominicana, su Estado, su Gobierno, las cúpulas de sus iglesias y el propio presidente Abinader con su equipo de gobierno.
Aquí el sistema educativo, los aparatos de comunicación y cultura han sido asaltados por la ideología machista.
El Estado ha pisoteado el laicismo y el valor de las humanidades y las ciencias sociales, con la anuencia y participación de Luis Abinader,
Importa mucho por eso destacar esa realidad y detenernos siempre en dos características relevantes de la sociedad dominicana: la opresión y la explotación de las mujeres:
La opresión tiene sus raíces en un sistema capitalista plagado de desigualdades, que le da continuidad a una cultura dominante machista que coloca a las mujeres en posición subordinada frente a los hombres; quienes abusivamente se asumen como propietarios de sus vidas y de sus cuerpos.
En ese contexto toda independencia femenina, toda resistencia a ser propiedad masculina, todo desamor provocado por el maltrato y el menosprecio, se paga con agresiones y hasta con la vida, pasando por sufrimientos inenarrables.
Así opera la sociedad patriarcal-machista dirigida por un Estado generador y complaciente frente a distintas formas de violencia y exclusión machista (física, psicológica, económica) contra mujeres y niñas. Todo un poder dominante que opera como una fábrica de feminicidios
La explotación se sustenta en una cultura dominante clasista que empobrece hombres y mujeres trabajadoras -y que mezclada con la división sexual del trabajo y basada en el interés exclusivo del capital por la ganancia- genera y se apropia de más riquezas en base al trabajo desvalorizado de las mujeres en múltiples labores y también en el trabajo absolutamente no remunerado, asignándoles unilateralmente a las mujeres las tareas del cuidado de la familia y del hogar.
La paternidad irresponsable, del abandono total de la familia por los hombres, que determina que la mitad de los hogares estén a cargo de mujeres, se suma a ese despliegue de calamidades.
Aquí y en gran parte del planeta. las mujeres viven múltiples formas de maltrato y discriminación que son tanto más graves y dolorosas cuando ellas son más pobres, negras y con menos oportunidades.
La lucha de las mujeres por la igualdad es cuestión de poder y contra ese poder es necesario que juntos encaucemos la lucha para alcanzar la liberación de todos/as los/as oprimidos/as y explotados/as.
Se ha dicho con razón, que lo personal, en este y muchos casos es también político, y lo político implica valorar que la base de esta gran trampa opresora es el sistema y que hay que cambiarlo por otro que desplace y reemplace la alianza criminal del patriarcado con el capital.
Opinión
Cumplimiento de las solicitudes de la Corte Penal Internacional
Published
3 días agoon
junio 3, 2026Por Rommel Santos Diaz
Las solicitudes de asistencia se cumplirán de conformidad con el procedimiento aplicable en el derecho interno del Estado requerido y, salvo si ese derecho lo prohíbe, en la forma especificada en la solicitud, incluidos los procedimientos indicados en ella y la autorización a las personas especificadas en ella para estar presentes y prestar asistencia en el trámite.
En el caso de una solicitud urgente y cuando la Corte Penal Internacional lo pida, los documentos o pruebas incluidos en la respuesta serán transmitidos con urgencia.
El Estatuto de Roma establece que las respuestas del Estado Parte requerido serán transmitidas en su idioma y forma original.
Cuando resulte necesario en el caso de una solicitud que pueda ejecutarse sin necesidad de medidas coercitivas, en particular la entrevista a una persona o la recepción de pruebas de una persona voluntariamente, aun cuando sea sin la presencia de las autoridades del Estado Parte requerido si ello fuere esencial para la ejecución de la solicitud, y el reconocimiento de un lugar u otro recinto que no entrañe un cambio en el , el Fiscal podrá ejecutar directamente la solicitud en el territorio de un Estado.
Cuando el Estado Parte requerido fuere un Estado en cuyo territorio se hubiera cometido presuntamente el crimen, y hubiere habido una de admisibilidad de conformidad con los artículos 18 o 19, el Fiscal podra ejecutar directamente la solicitud tras celebrar todas las consultas posibles con el Estado Parte requerido.
En los demás casos, el Fiscal podra ejecutar la solicitud tras celebrar consultas con el Estado Parte requerido y con sujeción a cualquier condición u observación razonable que imponga o haga ese Estado Parte.
Cuando el Estado Parte requerido considere que hay problemas para la ejecución de una solicitud de conformidad con las solicitudes a que se hace referencia en los artículos 933 y 96 del Estatuto de Roma, celebrará consultas sin demora con la Corte Penal Internacional para resolver la cuestión.
Finalmente, las disposiciones en virtud de las cuales una persona que sea oída o interrogada por la Corte Penal Internacional con arreglo al artículo 72 podrá hacer valer las restricciones previstas para impedir la divulgación de información confidencial relacionada con la seguridad nacional serán igualmente aplicables al cumplimiento de las solicitudes de asistencia a que se hace referencia en el presente artículo.
Opinión
La dignidad humana y los procesos político-electorales en la República Dominicana (2006–2026).
Published
3 días agoon
junio 3, 2026Por Robinson Lebrón
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El presente artículo analiza de manera crítica la evolución, los hitos normativos y las persistentes vulneraciones a la dignidad humana en el marco de los procesos político-electorales de la República Dominicana durante el periodo 2006–2026. A partir de la reforma constitucional de 2010, la dignidad humana se consagró como el principio fundante del Estado Social y Democrático de Derecho, transformando la dimensión procedimental del voto en un derecho fundamental sustantivo. Mediante un enfoque cualitativo y dogmático, la investigación examina el balance entre la expansión formal de los derechos ciudadanos evidenciada en políticas de inclusión como el Voto Accesible, el Voto Penitenciario y la tutela judicial efectiva del debido proceso partidario por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE) y la realidad fáctica de los procesos electorales dominicanos.
El análisis revela que, a pesar del blindaje institucional y jurisprudencial, subsisten patologías estructurales arraigadas como el clientelismo sistémico, la mercantilización del voto y la instrumentalización político-electoral del gasto social del Estado. Asimismo, se constata que la transición del debate hacia el entorno digital ha generado nuevas amenazas a la integridad moral a través de campañas de desinformación automatizada mediante robots y violencia política de género en redes sociales. Se concluye que la plena realización de la dignidad ciudadana en las urnas sigue supeditada a una profunda transformación cultural del sistema de partidos y a la aplicación efectiva de regímenes sancionatorios que erradiquen la coerción basada en la vulnerabilidad económica de la población.
El sistema democrático contemporáneo ha superado la concepción procedimental del voto para orientarse hacia un modelo sustantivo, donde el ciudadano es el eje central de las decisiones públicas. En el ordenamiento jurídico de la República Dominicana, esta visión adquirió un carácter vinculante a partir de la reforma constitucional del 26 de enero de 2010. Dicha reforma refundó el Estado dominicano bajo el modelo de un Estado Social y Democrático de Derecho, consagrando explícitamente en su artículo 5 que la Constitución se fundamenta en el respeto irrestricto a la dignidad humana. De este modo, la dignidad dejó de ser un enunciado meramente filosófico para convertirse en un principio jurídico superior, una norma transversal y un derecho fundamental absoluto e inviolable (artículo 38) que debe guiar la actuación de todos los poderes públicos, incluidos los órganos electorales.
Bajo este marco constitucional, los procesos político-electorales celebrados en el país durante las últimas dos décadas (2006–2026) han experimentado una profunda transformación normativa e institucional. El ejercicio de los derechos de ciudadanía —concebidos como el derecho a elegir y ser elegido en condiciones de equidad— se vincula directamente con la autonomía moral y la libertad del individuo. Durante este periodo, la promulgación de normativas clave como la Ley No. 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, la Ley No. 15-19 (y su posterior evolución hacia la Ley No. 20-23 Orgánica del Régimen Electoral), así como las jurisprudencias del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Tribunal Constitucional (TC), han buscado estructurar un ecosistema político que garantice la inclusión social, el debido proceso partidario, la paridad de género y el acceso al sufragio de poblaciones históricamente vulnerabilidades, tales como los internos preventivos y las personas con discapacidad.
Sin embargo, el análisis del periodo 2006–2026 revela una persistente desigualdad entre el marco garantista del derecho positivo y la realidad fáctica de las campañas electorales dominicanas. A pesar de los significativos avances tecnológicos y logísticos implementados por la Junta Central Electoral (JCE), la dignidad de los electores continúa enfrentando serios desafíos culturales y estructurales. Fenómenos sistémicos como el clientelismo arraigado, la compra abierta de voluntades en los recintos electorales, la desproporción en el financiamiento de los candidatos y el uso instrumentalizado de los recursos asistenciales del Estado tienden a cosificar al ciudadano, reduciendo su condición de agente político soberano a la de una mercancía económica.
Asimismo, el auge de los entornos digitales en la última década ha introducido nuevas amenazas a la integridad personal a través de campañas de difamación automatizada y la vulneración del derecho al honor. Frente a este escenario, el presente artículo tiene como objetivo analizar de manera crítica la evolución, los hitos normativos y las persistentes vulneraciones a la dignidad humana en el marco de los procesos políticos electorales de la República Dominicana durante los últimos veinte años. A través de un enfoque cualitativo y dogmático, se examina el balance entre la expansión formal de los derechos políticos y la persistencia de prácticas tradicionales que erosionan la autonomía del votante. Se sostiene como tesis central que, si bien el Estado dominicano ha blindado institucional y jurisprudencialmente las garantías del sufragio, la pervivencia de una cultura política de subordinación económica y el desborde ético en las campañas digitales constituyen los principales reductos que limitan la plena realización de la dignidad ciudadana en las urnas.
Robinson Jesús Lebrón Céspedes.
rlebroncespedes@gmail.com
El autor es abogado y Docente Universitario.
