Análisis Noticiosos
Chile: Informe postelectoral
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5 años agoon
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LA REDACCIÓNPor: Celag
Los resultados preliminares de las megaelecciones chilenas dan como ganadores al sector de independientes y a la izquierda, en lo que ha sido una jornada histórica de recambio de fuerzas políticas y protagonismo popular.
I. Elecciones a la Convención Constituyente
La foto de la Asamblea Constituyente que redactará la nueva Constitución de Chile retrata un país en transformación. Sin lugar a dudas el gran perdedor de la contienda fue el statu quo representado por la lista oficialista Chile Vamos en la que la derecha se postulaba unida: desde el ala más abiertamente pinochetista hasta la derecha neoliberal encarnada en el Gobierno actual.
El proceso electoral este 15 y 16 de mayo transcurrió con normalidad. La participación fue menor que la del plebiscito de octubre de 2019, donde participó un histórico 50.9 por ciento de votantes. En esta oportunidad, la afluencia del voto fue de 42,5 por ciento, una baja que puede explicarse por la misma situación sanitaria, el incipiente invierno y cierta pérdida de interés por parte de algunos sectores de la población, luego de que el foco de atención de la sociedad chilena se abocara a las crisis sanitaria y económica. Tampoco hay que obviar las recurrentes denuncias de falta de transporte, sobre todo, el día domingo.
La derecha llegó a esta elección habiendo hecho su trabajo a la perfección: se presentó unida en alianza, logró reunir altísimas sumas de financiamiento en campaña electoral y concitó el apoyo de los medios de comunicación. No les bastó.
Con 37 escaños la lista Chile Vamos (derecha) queda lejos del número mágico de los 52, es decir, del tercio de curules necesarios para vetar los acuerdos constituyentes (la reforma constitucional de finales de 2019 acordó una minoría de bloqueo).
La exconcertación, agrupada en la lista del Apruebo (25 escaños), quedó relegada a una tercera fuerza.
Esto es muy relevante porque supone un punto y final al bipartidismo resultante de la llamada “transición postdictadura”. La derecha y la Concertación (o Nueva Mayoría) siempre habían alternado el primer y segundo lugar en cada cita electoral hasta el momento. A partir de ahora, este escenario queda atrás con la reciente elección, dando paso a nuevos actores políticos.
La votación configuró un nuevo mapa de fuerzas progresistas y de izquierda que estarán obligadas a entenderse y reconocerse, dado el rol protagónico que el pueblo chileno les ha otorgado para la construcción de un marco jurídico que deje atrás el modelo fundado en la dictadura de Pinochet.
La izquierda agrupada en la Lista Apruebo Dignidad alcanzó 28 escaños, convirtiéndose en la segunda fuerza política del país, con un programa claramente antineoliberal. Este espacio está conformado por la alianza entre Partido Comunista y la gran mayoría del Frente Amplio.
La gran sorpresa de los resultados constituyentes fue la gran cantidad de escaños alcanzados por sectores independientes, un total de 48, una cifra que supera todas las proyecciones y que expresa el hartazgo por la política tradicional-partidaria que venía gestándose en el país. Dentro de estos escaños interesa llamar la atención sobre la Lista del Pueblo, que agrupa en torno a la mitad de los escaños.
Entre los curules restantes de las listas de independientes, 11 se habrían situado en la lista Nueva Constitución, independientes de centro/centro derecha y los 13 restantes no estarían agrupados en ninguna lista. Completan el escenario los 17 escaños garantizados a los pueblos indígenas donde la población mapuche tendrá un rol fundamental.
El Partido Humanista consiguió tan solo un miembro constituyente, y su candidato a la gobernación de Santiago, la pareja de Pamela Jiles (candidata presidencial), Pablo Maltés, quedó de cuarto lugar en la contienda, resultando en general una débil transferencia de la carismática figura de Jiles a esta sigla de la que es parte.
Hemos de añadir que todas estas cifras están contabilizadas a fecha de cierre de este informe, pero será el jueves cuando obtendremos los resultados definitivos, que podrán variar en algún escaño aún.
En cualquier caso, todo esto deja como resultado una Constituyente muy abierta y claramente progresista que nace con una composición inédita en la historia constituyente global: la paridad de género, con 83 mujeres y 72 hombres en el momento de cerrar esta nota. Las y los constituyentes tendrán hasta un año para redactar la nueva Carta Magna que luego será sometida a consulta popular para su aprobación.
II. Gobernadores, alcaldes y concejales
Gobernadores: Por primera vez se llevaron a cabo las elecciones para las gobernaciones regionales, que reemplazarán a los intendentes, antes eran designados por la presidencia. El esquema electoral obliga a que cada candidato debe ser escogido con una votación que supere el 40 por ciento de los votos o pasan a segunda vuelta electoral.
Solo tres regiones eligieron a sus nuevos gobernadores en primera vuelta. En el resto habrá que esperar al 13 de junio para conocer los resultados en una segunda vuelta. De los ganadores en primera vuelta están Rodrigo Mundaca en Valparaíso, candidato independiente por el Frente Amplio, quien milita por el agua como derecho universal; Jorge Flies, independiente en Magallanes; y Andrea Macías del Partido Socialista en Aysén. La derecha logró pasar a segunda vuelta en 9 de las 13 regiones que aún están en disputa. La gobernación de Santiago se dirimirá entre la candidata del Frente Amplio, Karina Oliva, y Claudio Orrego, de la Democracia Cristiana (exconcertación).
Alcaldes: La vieja partidocracia ha sufrido una gran derrota.
Con respecto a las elecciones regionales de 2016, los resultados actuales significaron una baja de alcaldías para la derecha de Chile Vamos y en menor medida para la ex Concertación. La UDI, principal partido de Chile Vamos, obtuvo 20 alcaldes menos que en 2016, mientras que Renovación Nacional, también dentro de Chile Vamos, obtuvo 32 alcaldías, frente a las 47 de la elección anterior. Por su parte, la ex Concertación quedó un tanto menos golpeada pero igual a la baja: el PPD obtuvo 10 alcaldías menos que en 2016 y el Partido Socialista perdió al menos tres alcaldías en comparación.
Perdieron alcaldías simbólicas como Viña del Mar, Ñuñoa, Maipú y especialmente Santiago, donde ganó la militante comunista Iraci Hassler con un 39 por ciento de los votos es histórica (aunque encarna una elección caracterizada por la baja participación: 27 por ciento en la capital).
El candidato presidencial Joaquín Lavín (UDI), alcalde de Las Condes, pasará la alcaldía a una copartidaria, mientras que la candidata presidencial Evelyn Matthei (UDI) fue reelecta en Providencia.
El resto de la oposición e independientes quedaron con el 37,4 por ciento, con un Frente Amplio y Partido Comunista.
Del PC, el candidato presidencial Daniel Jadue arrasó en Recoleta (64 por ciento).
Macarena Ripamonti del Frente Amplio ganó en Viña del Mar, desplazando a la derecha que había gobernado por 17 años esta importante municipalidad.
Jorge Sharp, alcalde de Valparaíso (independiente, ex FA), enfrentó una campaña de deslegitimación y denuncias por parte de la exconcertación y la derecha y, sin embargo, logró ser reelecto con amplio margen.
Concejales: En la elección de 2016, Chile Vamos (coalición de derecha) y la Concertación (Nueva Mayoría en esta elección), concentraron el 86,6 por ciento de los apoyos (47,1 por ciento para la Nueva Mayoría y 39,5 por ciento para Chile Vamos) de los 2.240 escaños de los concejos municipales. En la actual elección ambos perdieron parte de sus apoyos. Chile Vamos reunió en la jornada de ayer un 34,7 por ciento de escaños y la Nueva Mayoría quedó con el 44,5 por ciento. El resto de fuerzas políticas de oposición aumentaron su representación, pasando de un 13,4 por ciento a un 20,8 por ciento.
III. Concluyendo
El impulso de la movilización social primero, el respaldo unánime al cambio constituyente después, se refrendaron ayer en Chile con la entrega de poder efectivo a quienes mejor encarnan ese impulso de cambio: los independientes y la izquierda.
Serán ellos los que conducirán el poder local en las más importantes alcaldías del país y serán ellos y, sobre todo, ellas las encargadas de escribir el futuro de Chile en letras constituyentes.
Estamos a pocos meses para unas prometedoras elecciones presidenciales el próximo 21 de noviembre.
Aún es pronto para saber qué ocurrirá en ese escenario, pero lo que sí está claro que el candidato de izquierdas, Daniel Jadue, sale reforzado luego de esta cita electoral, tanto por su propio resultado en Recoleta, como en lo logrado a nivel constituyente con su lista Apruebo Dignidad. Daniel Jadue sigue apareciendo como primero o segundo en todas las encuestas publicadas.
Por su parte, Pamela Jiles, la candidata del Partido Humanista, no sale bien parada luego de esta cita electoral. Veremos.
La derecha, con sus dos candidatos más competitivos, Joaquín Lavín y Evelyn Mathei, sí obtuvieron buenos resultados en sus comunas, pero no en clave constituyente.
por: www.telesurtv.net
Análisis Noticiosos
El mensaje equivocado de la elección presidencial en Latinoamérica.
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1 semana agoon
octubre 5, 2026Por José Cabral
La elección presidencial en los países latinoamericanos envía un mensaje preocupante, el cual consiste en que mientras más vínculos con el bajo mundo se tenga, mayores son las posibilidades de salir triunfante.
Este meta mensaje lo hemos vivido en Colombia, Honduras, Perú, Panamá y ahora en Brasil, lo cual quiere decir que para ser un buen candidato presidencial hay que tener vínculos con el bajo mundo, porque parece que la conducta ética no es apreciada por el votante latinoamericano.
Flavio Bonsonaro es buen ejemplo de la tendencia en este sentido, quien en las elecciones celebradas este domingo 4 de octubre en Brasil ha logrado quedar en primer lugar con una votación que llega casi al 50 por ciento.
Sin embargo, será el próximo 25 del presente mes cuando se celebre la segunda vuelta de los referidos comicios, en los que una serie de pequeños partidos han obtenido algo más del siete por ciento de la votación general, lo que de alguna manera representa lo que podría darle el triunfo a Bolsonaro, un hombre de derecha e imputado de una serie de irregularidades,
En Brasil se ha repetido la misma historia de otros lugares de Latinoamérica, donde el apoyo de Donald Trump a gente vinculada al bajo mundo logran imponerse en las elecciones presidenciales.
Este cuadro plantea si lo que ocurre en Latinoamérica significa que la lucha en contra del crimen transnacional carece de sinceridad y que se valora más al que anda en ese mundo que al hombre serio.
Son muchos los discursos en contra del crimen transnacional, pero todo parece indicar que esa narrativa no luce que sea sincera.
En consecuencia, me parece que el real mensaje que se envía es que meterse al lavado de activo y negocios ilícitos es la mejor vía para hacer política.
El triunfo de Bolsonaro y de otros elegidos en Latinoamérica no deja dudas de que el bajo mundo ha ganado la batalla e incluso entre los que dicen combatirlo.
Parece que no tiene sentido escoger el camino de la ética en la política, porque si bien hay quienes dicen combatir el problema del no respeto de la ley, pero en la práctica hacen todo lo contrario y el votante al final de la jornada también se inclina por esta tendencia.
Todo anda al revés de como lo plantea gente que busca cambios profundos en los países latinoamericanos, donde la ética parece importar muy poco.
Análisis Noticiosos
CARTA ABIERTA A LA CLASE POLÍTICA DOMINICANA
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2 semanas agoon
septiembre 27, 2026
Les hablo desde la responsabilidad ciudadana, no desde la trinchera partidaria. Les hablo porque la democracia dominicana atraviesa un umbral peligroso y pretender que todo sigue igual es una irresponsabilidad histórica.Análisis Noticiosos
La República Dominicana entre las estadísticas y la realidad de la delincuencia en el pais.
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3 semanas agoon
septiembre 23, 2026Las cifras oficiales presentan una supuesta tendencia descendente en los homicidios durante 2026, pero los robos, los hechos violentos de alto impacto y el temor ciudadano son el pan de cada día.
Por la redacción
La delincuencia sigue ocupando un espacio central en la conversación pública dominicana, pese a que las estadísticas oficiales hablan de avances en algunos indicadores, especialmente en la reducción de los homicidios, pero los hechos y la percepción de inseguridad continúa presente en la mayoria de la población.
Al 11 de septiembre de 2026, la Fuerza de Tarea Conjunta reportó una tasa acumulada de 7.41 homicidios por cada 100,000 habitantes, inferior a los registros de 2025, 2024, 2023 y 2022. Además, pero lo que se se observa no parece corresponderse con esas estadisticas.
Ese dato muestra una aparente tendencia favorable en materia de violencia homicida. Sin embargo, por sí solo no permite concluir que la inseguridad haya dejado de ser un problema de primer orden en la preocupacion de la gente.
En el reporte correspondiente al corte del 31 de agosto, las autoridades contabilizaron 4,402 robos, junto con 91 homicidios y 183 personas heridas. Esto evidencia que la criminalidad no puede analizarse únicamente a través de las muertes violentas.
Una cosa es la estadística y otra la experiencia cotidiana
El ciudadano no mide la seguridad solamente por la tasa nacional de homicidios.
La mide cuando sale de su casa, cuando utiliza su teléfono en la calle, cuando deja un vehículo estacionado, cuando abre un negocio o cuando un familiar regresa tarde de trabajar.
Por eso, puede existir una aparente reducción de algunos delitos y, al mismo tiempo, mantenerse una percepción elevada de inseguridad.
El problema se vuelve aún más visible cuando ocurren hechos violentos de gran repercusión mediática. Casos de homicidios, atracos, ataques dentro de viviendas o enfrentamientos armados generan un impacto social que va más allá de las estadísticas.
En septiembre, por ejemplo, la Policía ha informado sobre varios operativos vinculados a robos, atracos y homicidios, incluyendo casos en Boca Chica y Santo Domingo Norte.
Los robos siguen siendo parte importante del problema
Uno de los puntos que merece mayor atención es el comportamiento de los delitos contra la propiedad.
En apenas una semana, con corte al 4 de septiembre, el reporte policial registró 563 robos.
Aunque ese número necesita ser interpretado dentro del total nacional y comparado con períodos equivalentes, refleja que miles de ciudadanos continúan enfrentándose a situaciones relacionadas con sustracción de bienes, atracos y otros delitos patrimoniales.
Las propias autoridades han informado que, durante el primer semestre de 2026, los robos mostraban una reducción interanual de alrededor de 27 % frente a igual período de 2025.
La conclusión, por tanto, no es que los robos estén aumentando necesariamente, sino que siguen siendo numerosos y visibles, aun dentro de una tendencia oficial de esgrimir una narrativa de reducción del fenómeno..
El reto no es solo detener, sino prevenir
Otro elemento central del debate es la estrategia de seguridad.
La Policía ha intensificado patrullajes, operativos, allanamientos y ejecución de órdenes de arresto. A junio de 2026, las autoridades reportaban más de 1.7 millones de acciones preventivas, 3,220 órdenes de arresto ejecutadas y 845 allanamientos.
Pero una política de seguridad pública sostenible necesita ir más allá de la reacción policial.
Debe incluir prevención comunitaria, inteligencia criminal, control de armas ilegales, investigación de redes delictivas, persecución financiera del crimen organizado y fortalecimiento de la justicia.
También requiere atender factores sociales que, sin ser una causa automática de la delincuencia, pueden crear contextos de mayor vulnerabilidad: abandono escolar, falta de oportunidades laborales, consumo problemático de drogas, violencia familiar y presencia de estructuras criminales en determinados sectores.
La confianza ciudadana es parte de la seguridad
Existe otro desafío menos visible: la confianza en las instituciones.
Cuando una víctima no denuncia porque considera que “no vale la pena”, cuando teme represalias o cuando piensa que el expediente no avanzará, el sistema de seguridad pierde información esencial.
La lucha contra la delincuencia también depende de que el ciudadano confíe en la Policía, el Ministerio Público y los tribunales.
Una investigación bien realizada, un proceso judicial transparente y una sanción conforme al debido proceso pueden tener un efecto preventivo tan importante como el patrullaje.
Una realidad con dos caras
Los datos actuales permiten identificar una realidad compleja.
Por un lado, la tasa de homicidios presenta una tendencia supuestamente descendente: pasó de niveles superiores a 13 por cada 100,000 habitantes en 2022 a alrededor de 7.4 en septiembre de 2026, según las estadísticas oficiales, pero en la práctica no parece ser esa la realidad.
Por otro, los robos, los delitos violentos de alto impacto y la constante difusión de hechos criminales mantienen viva la preocupación social.
La cuestion es que eso explica por qué puede existir una diferencia entre lo que muestran las cifras y lo que siente la gente.
El desafío: que la mejoría estadística llegue a las calles
La verdadera prueba para cualquier política de seguridad no será únicamente reducir una tasa.
Será conseguir que esa reducción se traduzca en una experiencia cotidiana diferente.
Que el comerciante pueda cerrar su negocio con menos temor.
Que una persona pueda caminar por su comunidad sin sentirse permanentemente vulnerable.
Que una familia pueda confiar en que, si ocurre un delito, habrá una investigación seria y una respuesta institucional.
La República Dominicana muestra, de acuerdo a los informes oficiales, supuestos avances en algunos indicadores, particularmente en homicidios, pero el desafío de la seguridad ciudadana continúa siendo mucho más amplio: reducir el delito, fortalecer la justicia y lograr que la población también perciba esa mejoría en su vida diaria.
