En esta foto de archivo del 27 de agosto de 2019, líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se sientan ante exguerrilleros mientras encabezan el Congreso Nacional de las FARC, donde se formó su partido político en Bogotá, Colombia. (AP Foto/Fernando Vergara, Archivo).
Bogotá.-La llamada a las armas de exnegociadores de las FARC en Colombia es un revés a la frágil paz en el país, pero también ofrece un tentador objetivo a los halcones que buscan derrocar a la persona a la que Estados Unidos acusa de refugiar a grupos terroristas: el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
El exjefe negociador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) “Iván Márquez”, cuyo nombre real es Luciano Marín, anunció que volvía a las armas alegando que el gobierno de Bogotá no cumplió el acuerdo de paz firmado en 2016 y no hizo nada ante el asesinato de cientos de líderes sociales en zonas rurales controladas durante mucho tiempo por los rebeldes.
Marín leyó un largo manifiesto en un video en el que aparece rodeado de 20 rebeldes fuertemente armados y dijo que estaba en un campo clandestino en la selva oriental de Colombia. Según las autoridades estaría en Venezuela, que durante años ha sido un refugio seguro para la guerrilla.
Casi de inmediato, el presidente de Colombia, Iván Duque, contactó con el líder de la oposición en Venezuela, Juan Guaidó, cuya campaña de nueve meses para sacar a Maduro del poder se ha estancado ante la negativa del ejército a abandonar al cuestionado dirigente. Para los dos políticos, el video fue una prueba más de que los rebeldes, que están considerados un grupo terrorista por Estados Unidos, están planeando ataques desde suelo venezolano.
“Los colombianos debemos tener claridad de que no estamos ante el nacimiento de una nueva guerrilla, sino frente a las amenazas criminales de una banda de narcoterroristas que cuenta con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro”, declaró Duque durante un discurso televisado.
“Todos los venezolanos debemos rechazar este tipo de amenazas en respeto a nuestra soberanía”, afirmó por su parte Guaidó.
Sus preocupaciones resonaron en Washington, donde funcionarios estadounidenses repitieron las acusaciones de que el gobierno de Maduro ha estado conspirando activamente con los rebeldes colombianos, especialmente con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), de corte más radical y que se cree que financiaría su insurgencia con el tráfico de cocaína y oro a través de Venezuela.
“El régimen en Caracas parece estar fomentando este tipo de actividad, esencialmente entregando partes del país, especialmente al ELN”, dijo Elliott Abrams, enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, a reporteros.
Aunque con pocas pruebas, las autoridades colombianas aseguraron durante mucho tiempo que Marín había estado escondido en Venezuela junto con otros altos cargos del ELN y un grupo de disidentes de las FARC que nunca depusieron las armas.
Se cree que en los últimos meses se celebraron al menos tres reuniones entre comandantes rebeldes en la pequeña localidad venezolana de El Nula, una zona sin ley con una fuerte presencia del ejército de Venezuela que está a unos 30 kilómetros (alrededor de 20 millas) de la frontera, explicó un funcionario de inteligencia militar colombiano, que insistió en hablar bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hacer pública la información.
El mismo funcionario aseguró que los rebeldes del ELN estuvieron presentes cuando instructores militares rusos formaron a principios de año a miembros de las fuerzas armadas venezolanas en doctrina militar y uso de explosivos, aunque no necesariamente con el conocimiento de los extranjeros. The Associated Press no pudo verificar estas afirmaciones.
En total, las autoridades estiman que unos 1.000 rebeldes del ELN, alrededor del 40% de su fuerza de combate, operan desde Venezuela, donde planean ataques como el coche bomba que estalló ante una academia militar en Bogotá en enero y mató a más de 20 personas, en su mayoría jóvenes cadetes.
Maduro y sus aliados llevan mucho tiempo negando que proporcionen apoyo material a los rebeldes colombianos y señalan que las denuncias de Washington forman parte de una campaña publicitada por los medios occidentales para allanar el camino a una posible invasión.
Una operación de más de una década financiada por Estados Unidos en Colombia obligó a las FARC a sentarse a negociar en 2012. Los funcionarios de inteligencia afirman que los rebeldes no se han reunido en grandes números dentro del país por temor a ser asesinados, como ocurrió con comandantes de las FARC abatidos en ataques aéreos con inteligencia y bombas inteligentes proporcionadas por Washington.
Esto los llevaría a la socialista Venezuela, cuya afinidad ideológica con los rebeldes es bien conocida.
Aunque Maduro desempeñó un papel clave como intermediario para el acuerdo de paz de 2016, rechazó los llamados para expulsar a los rebeldes ante el aumento de las tensiones con Estados Unidos y sus vecinos. El mes pasado, llegó a anunciar que Marín y su aliado Seuxis Hernández, mejor conocido como “Jesús Santrich” y que está buscado por Washington por narcotráfico, serían “bien recibidos en Venezuela” como “líderes de paz”. Hernández apareció en el video del jueves junto a Marín y sosteniendo un rifle de asalto.
Desde el apogeo de la crisis venezolana en enero, cuando Guaidó se autoproclamó presidente interino y fue reconocido rápidamente por docenas de gobiernos extranjeros, Estados Unidos ha confiado en Colombia para encabezar la campaña contra Maduro. Pero aunque las autoridades estadounidenses han presentado varias veces la opción militar para derrocar al presidente, Duque rechazó la propuesta por temor a sumir a Colombia en un prologando conflicto que tendría poco respaldo en la región.
“Las cosas pueden ponerse feas rápido y no hay forma de que los colombianos sepan cómo va a terminar una intervención militar”, explicó Michael Shifter, presidente del centro de estudios Inter-American Dialogue en Washington.
Sin embargo, los conservadores vieron la noticia del rearme como una oportunidad para impulsar una acción internacional más contundente contra Maduro, aunque nadie solicitó abiertamente una intervención militar.
“Para el régimen de Maduro y sus aliados criminales, su prioridad en este momento es la desestabilización de Colombia”, dijo María Corina Machado, una opositora que fue despojada de su escaño en el congreso venezolano.
Venezuela también parecía ocupar un lugar destacado en la mente de los rebeldes desertores. En su video, Marín rechazó con indignación la “absurda idea” de ser “lacayos” de Washington en una guerra injusta para sacar a Maduro del poder.
Aunque pocos en Colombia esperan que la rearmada facción de las FARC recupere de inmediato su potencia militar, su regreso al campo de batalla y la posible alianza con el ELN y con otros rebeldes disidentes supone un importante riesgo de propagación de la crisis venezolana.
“Lo peor que le puede pasar a los colombianos y a los venezolanos es que se mezclen dos conflictos de naturaleza distinta y se conviertan en uno solo”, señaló Vladimir Villegas, un destacado periodista venezolano que fungió como viceministro de Exteriores con Maduro. “El gobierno y las fuerzas armadas deben garantizar que seamos un territorio libre de grupos irregulares, del signo que sea. Lo contrario dejaría pálido el incendio en la Amazonía”.
«Lo que pasó anoche es exactamente la razón por la que nuestros grandes militares, el Servicio Secreto y las fuerzas del orden han estado exigiendo que se construya un salón de baile grande y seguro en los terrenos de la Casa Blanca», afirmó Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió este domingo la finalización inmediata del polémico salón de baile que ordenó construir en la Casa Blanca, tras haber sido evacuado la noche del sábado de la cena de la Asociación de Corresponsales por la irrupción de un hombre armado.
En un mensaje publicado en su red social, Truth Social, el mandatario insistió en que el incidente, en el que un agente del Servicio Secreto resultó herido, justifica la necesidad de contar con un espacio de alta seguridad dentro del perímetro de la residencia presidencial.
«Lo que pasó anoche es exactamente la razón por la que nuestros grandes militares, el Servicio Secreto y las fuerzas del orden han estado exigiendo que se construya un salón de baile grande y seguro en los terrenos de la Casa Blanca», afirmó Trump.
El mandatario arremetió contra la batalla legal que mantiene suspendidas las obras del proyecto de 400 millones de dólares, el cual supuso la demolición de la histórica Ala Este en octubre de 2025.
«La ridícula demanda contra el salón de baile, interpuesta por una mujer que paseaba a su perro y que no tiene ninguna legitimación, debe ser desestimada de inmediato», sentenció Trump, refiriéndose al proceso judicial que el pasado marzo llevó al juez federal Richard Leon a ordenar la suspensión de las obras por falta de aprobación del Congreso.
El juez de distrito Richard Leon, en Washington, concedió la solicitud de una medida cautelar preliminar presentada por un grupo conservacionista, que detiene temporalmente el proyecto de Trump en la Casa Blanca.
Según el presidente, el nuevo salón, de unos 8.000 metros cuadrados, es una estructura «de alto secreto militar» que cuenta con los niveles más altos de seguridad y que carece de habitaciones superiores por donde «personas no autorizadas puedan filtrarse».
Hizo así referencia al hecho de que el sospechoso del reciente incidente, identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, que intentó entrar armado al evento de gala, era un huésped del Hotel Washington Hilton, en el que se celebró la cena de corresponsales que presidía Trump.
El sospechoso, que fue neutralizado tras disparar contra el chaleco antibalas de un agente, provocó la evacuación abrupta del presidente; la primera dama, Melania Trump, y el vicepresidente, JD Vance.
«Este evento nunca habría ocurrido con el salón de baile de alto secreto que se construye actualmente en la Casa Blanca. ¡No se puede construir lo suficientemente rápido!», añadió el mandatario, quien aseguró que la obra, pese a los frenos judiciales, se encuentra «por debajo del presupuesto y sustancialmente adelantada a lo previsto».
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, fueron evacuados de la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado por la noche, tras reportarse disparos en las instalaciones.
El servicio secreto de Estados Unidos confirmó que nadie resultó herido en el incidente y que una persona fue detenida. Posteriormente, el sospechoso fue identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años.
En declaraciones desde la Casa Blanca, el presidente afirmó que «siempre es impactante cuando suceden estas cosas, eso nunca cambia».
Inmediatamente después del incidente, Trump escribió en Truth Social: «El tirador ha sido detenido y recomendé que ‘CONTINÚE EL ESPECTÁCULO’, pero que nos guiaremos completamente por las fuerzas del orden».
Artículo no encontrado
Posteriormente publicó un segundo mensaje en el que indicó que las fuerzas del orden les habían solicitado a él y a la primera dama que abandonaran las instalaciones.
¿Qué dijo Trump tras el tiroteo?
Desde la Casa Blanca, aproximadamente una hora después del incidente, el presidente declaró que un hombre había sido detenido tras abalanzarse contra la seguridad del hotel Washington Hilton con un «arma potente».
Dijo a los periodistas que en Truth Social había compartido un video del «matón» abalanzándose contra el puesto de seguridad, así como una foto del sujeto bajo custodia. Trump calificó al atacante de «un hombre muy enfermo».
Asimismo indicó que un agente del servicio secreto recibió un disparo a quemarropa durante el incidente, pero que su chaleco antibalas le salvó la vida.
«Acabo de hablar con el agente y se encuentra muy bien», dijo. «Está muy animado, le dijimos que lo queremos y lo respetamos, y es un hombre muy orgulloso».
El presidente describió una sala «totalmente unida», con una «enorme muestra de cariño y unidad» tras el tiroteo.
Trump recalcó que deseaba que el evento se reanudara tras la detención del sospechoso, pero el protocolo lo impidió.
El evento será reprogramado, dijo Trump, y será «más grande, mejor y aún más espectacular».
El presidente también hizo referencia a los dos intentos de asesinato anteriores, uno durante un mitin en Butler, Pensilvania, y otro mientras jugaba al golf en Palm Beach, Florida.
Afirmó que «siempre es impactante cuando esto sucede, eso nunca cambia», y señaló que la primera dama quedó «bastante traumatizada» por el incidente.
El presidente también agradeció a los medios de comunicación, a quienes calificó de «muy responsables» en su cobertura de la situación en desarrollo.
Pie de foto,El servicio secreto de Estados Unidos confirmó que nadie resultó herido en el incidente
¿Qué publicó Trump en redes sociales?
Poco antes de dirigirse a los medios, Trump compartió imágenes y un video del presunto sospechoso del tiroteo.
La foto, tomada en primer plano, muestra a un hombre sin camisa en el suelo, con las manos esposadas a la espalda y rodeado por agentes del servicio secreto.
En el video, de baja calidad, se ve a una persona corriendo junto a los agentes de seguridad, quienes luego se dan la vuelta y lo persiguen.
En su comparecencia ante los medios el sábado por la noche, el presidente confirmó que había dado la orden de difundir tanto las imágenes como el video.
¿Quién es el sospechoso y de qué se le acusa?
Pie de foto,Trump compartió esta foto que aparentemente muestra al sospechoso sin camisa en el suelo del hotel Washington Hilton.
Las autoridades estadounidenses identificaron al sospechoso como Cole Tomas Allen, residente de Torrance, California.
Según CBS, socio informativo de la BBC en Norteamérica, Allen declaró a las autoridades que su intención era disparar contra funcionarios del gobierno de Trump.
Citando fuentes anónimas, CBS también informó que se efectuaron entre cinco y ocho disparos durante el incidente.
La policía informó que agentes de seguridad y el sospechoso intercambiaron disparos, sin precisar cuántos.
En una rueda de prensa, el jefe interino de policía de Washington D.C., Jeffery Carroll, declaró que el presunto autor de los disparos era huésped del hotel donde se celebraba el evento.
Carroll declaró que el sujeto estaba «armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos».
Posteriormente, aparecieron fotografías que mostraban a agentes del FBI y a la policía registrando una zona en una dirección de California que se cree está vinculada al presunto pistolero.
Trabajaba para una empresa de tutorías en Torrance llamada C2 Education, según confirmaron dos fuentes policiales a CBS. En diciembre de 2024, recibió el premio de «Profesor del Mes» de la empresa.
Se desconoce si aún trabaja para la empresa. El Distrito Escolar Unificado de Torrance declaró a CBS que Allen nunca ha sido empleado de su distrito.
El Instituto Tecnológico de California (Caltech) confirmó a CBS por correo electrónico que Allen se graduó de Caltech en 2017, pero no proporcionó más detalles.
Jeanine Pirro, fiscal federal del estado de Washington, dijo que el sospechoso enfrenta dos cargos por usar un arma de fuego durante un delito violento y por agresión a agentes federales con un arma peligrosa.
Añadió que será acusado formalmente el lunes ante un tribunal federal.
¿Qué ocurrió en la cena?
La cena anual de corresponsales de la Casa Blanca se celebraba en el hotel Washington Hilton, y se esperaba que el presidente pronunciara un discurso allí esa misma noche, cuando se oyeron disparos en las inmediaciones del salón de baile.
Varios corresponsales de la BBC, presentes en el evento, informaron de escenas de gran confusión tras los disparos.
Se vio a agentes del servicio secreto de Estados Unidos escoltando al presidente y a la primera dama fuera de la sala, mientras que altos funcionarios de la administración, como el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, fueron evacuados por sus equipos de seguridad.
Otros asistentes permanecieron en el salón de baile, confinados en sus puestos, y muchos periodistas intentaban informar a sus respectivas organizaciones.
La cena de corresponsales de la Casa Blanca es una tradición de la prensa estadounidense que se remonta a 1921 y a la que históricamente asiste el presidente en ejercicio.
Esta era la primera vez que Trump asistía al evento como presidente en ejercicio; su última asistencia fue en 2011.
Hace hoy exactamente un año, el mundo se despertaba con una noticia que sacudía a millones de personas: la muerte del papa Francisco. “Con profundo dolor, tengo que anunciar la muerte de nuestro Santo Padre, Francisco”, anunciaba el cardenal camarlengo, Kevin Farell.
El impacto fue entonces inmediato y global. Desde Roma hasta los rincones más alejados del planeta, fieles y no creyentes reaccionaron ante la pérdida de una figura que había trascendido lo religioso. Días después, su funeral reunió a miles de personas que acompañaron el cortejo fúnebre hasta la basílica de Santa María la Mayor, en un último adiós multitudinario.
Es allí donde hoy reposan sus restos. Un año después, la afluencia no ha disminuido. Peregrinos de todo el mundo continúan formando largas colas para visitar su tumba. El arcipreste de la basílica, el cardenal lituano Rolandas Makrickas, destaca especialmente la presencia de fieles latinoamericanos: “Muchísimos peregrinos vienen y son de todo el mundo, en particular los de América Latina”, dice, en entrevista.
Según oficiales, cerca de 20 millones de personas —incluidas 50 delegaciones oficiales— han pasado en este último año por el lugar de descanso del pontífice. Una cifra que da cuenta de la huella que dejó un Papa considerado renovador, cercano y con una clara mirada hacia el sur global.
Ese legado sigue vivo en el actual pontificado de León XIV. Aunque de perfil más discreto, comienza a perfilar su propio estilo sin alejarse del todo de la línea marcada por su predecesor. Así lo perciben también los fieles que visitan la basílica. Nerea y Raquel, dos peregrinas españolas de Alicante, destacan la implicación de Francisco y su cercanía. “Era un Papa se implicaba, y se implicaba con sus ideas y las luchaba, podías ser partidario o no de ellas, pero te llegaba”, asegura Nerea. Raquel coincide: “Era bastante progresista y bastante a pie de calle, vamos”.
El propio cardenal Makrickas subraya algunas de las claves de esa conexión: “Tenía aspectos que lo acercaron a la gente: su sencillez, su humildad y su humorismo, que siempre tuvo como característica y forma de acercamiento humano”.
Un legado de enorme peso para León XIV, que, poco a poco, empieza también a dejar ver su carácter y a marcar su propio rumbo, especialmente en el escenario internacional, donde su voz comienza a ganar presencia.