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Cómo ser un detective digital en tiempos de informaciones falsas
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8 años agoon
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LA REDACCIÓNPeriodistas especializados compartieron consejos y herramientas durante la 10ma. Conferencia Global de Periodismo de Investigación celebrada del 16 al 19 de noviembre en Johannesburgo
JOHANNESBURGO, SUDÁFRICA. “Si no estás seguro, no lo compartas”, sentenció el periodista sudafricano Raymond Joseph ante un grupo de colegas que lo escuchaba atento.
El especialista en verificación y redes sociales tenía la intención de enseñarles a los periodistas que participaban en la décima Conferencia Global de Periodismo de Investigación (GIJC, por sus siglas en inglés) cómo ser un detective digital ante la gran cantidad de informaciones falsas que circulan y que muchos dan por verdaderas.
Les recalcaba que los periodistas tienen una gran responsabilidad y no deben ser parte del problema, y lleva años construir una reputación para echarla a perder “con un tonto tuit o publicación incorrecta”.
Pero no solo un periodista debe darse cuenta cuándo una noticia es falsa. Muchas de esas informaciones son distribuidas por usuarios de la internet, en especial de las redes sociales, que al creerlas las comparten, contribuyendo a la desinformación.
En una declaración conjunta sobre la libertad de expresión, centrada en las llamadas noticias falsas, desinformación y propaganda, las Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, la Organización de Estados Americanos y la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, expresaron su preocupación por el hecho de que “la desinformación y la propaganda suelen diseñarse e implementarse para inducir a error a una población, así como para interferir con el derecho del público a saber”.
Indicaron que “algunas formas de desinformación y propaganda pueden dañar la reputación individual y la privacidad, o incitar a la violencia, la discriminación o la hostilidad contra grupos identificables”.
“Los medios de comunicación deben considerar incluir cobertura crítica de desinformación y propaganda como parte de sus servicios de noticias en línea con su papel de perro guardián en la sociedad, particularmente durante las elecciones y en debates sobre asuntos de interés público”, expresaron las entidades en la declaración adoptada el 3 de marzo del presente año.
Joseph explicó que se pueden generar siete modelos de informaciones con falsedades. Se apoyó en la siguiente clasificación elaborada por First Draft News, una coalición creada en 2015 para concienciar y abordar desafíos sobre la confianza y la verdad en la era digital:
Joseph ha sido testigo de muchos cambios en el periodismo e hizo la transición a la narración multimedia y el manejo de datos.
Él considera que Twitter y las demás redes sociales son herramientas muy útiles para el periodismo, y también la verificación de contenido en línea.
En la conferencia, organizada por la Global Investigative Journalism Network (Red Global de Periodismo de Investigación), y también –en esta edición– por la Universidad del Witwatersrand, el especialista compartió una serie de consejos dados por la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias, para verificar si una información es falsa:
• Prefiera tener razón en vez de arriesgarse a equivocarse en la carrera por ser el primero.
• Revise tres veces antes de publicar en la redes sociales.
• La verificación de los hechos no es algo que a veces se hace; es parte del día a día en el flujo de trabajo como periodista.
• Nunca comparta información no verificada.
• Una vez que está afuera, no se puede recuperar.
• Si obtiene una información incorrecta, corríjala de inmediato, por ejemplo, como un comentario a la publicación incorrecta para que la corrección esté vinculada al error.
• Google Reverse Image Search, RevEye y TinEye son herramientas útiles para verificar contenido. Con una de estas herramientas mostró cómo se comprobó que era falsa una fotografía en la que se veía al presidente de Sudáfrica bailando con una joven en una forma poco diplomática.

A tener en cuenta
Además de lo anterior, Joseph compartió con los periodistas otras herramientas digitales y formas para verificar la procedencia de informaciones que circulan por la internet para hacer el denominado “Fact checking” (comprobación de hechos).
Sin embargo, le recordó a su público lo siguiente: “Las herramientas solo hacen el trabajo pesado, todavía tienes que hacer el periodismo”.
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¿Cuánto costará la nueva cédula para cada dominicano?
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3 días agoon
enero 15, 2026
Santo Domingo, R.D.-Un total de 9,412,353 ciudadanos y residentes en República Dominicana recibirán la nueva cédula de identidad y electoral a partir del 26 de enero de 2026. De esa cifra, 942,795 personas alcanzaron la mayoría de edad desde el año pasado y serán incorporadas por primera vez al padrón de cedulación.
La Junta Central Electoral (JCE) informó que el proceso de renovación y emisión del documento tendrá una inversión de RD$ 6,500 millones. De ese monto, RD$ 2,081.6 millones se destinarán a la impresión de las cédulas, mientras que RD$ 3,500 millones cubrirán los gastos operativos y logísticos del proceso, el cual se extenderá hasta marzo de 2027.
Con base en estos datos, si 9.4 millones de personas recibirán la cédula y el costo total asciende a RD$ 6,500 millones, el gasto promedio por persona será de aproximadamente RD$ 690.58, es decir, unos RD$ 691 por cédula. Esta emisión es gratuita,
El 26 de enero de 2026 se realizará el acto formal de impresión de la primera cédula de identidad y electoral, que será entregada al presidente de la República, Luis Abinader.
Durante febrero y marzo de 2026, la JCE ejecutará la captura y entrega focalizada a senadores, diputados, altas cortes, órganos constitucionales y comunicadores.
La apertura general de cedulación en el territorio nacional iniciará el 8 de abril de 2026, organizada por mes de cumpleaños, con captura y entrega física del documento. El proceso de renovación nacional concluirá el 31 de marzo de 2027, fecha en la que la cédula vigente perderá validez legal.
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Urgen formalizar trabajadoras domésticas tras denuncias contra Julio Iglesias
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3 días agoon
enero 15, 2026
Santo Domingo.– Las denuncias en España de que Julio Iglesia explotó sexual, psicológica y laboralmente a al menos a una de sus empleadas en su casa de Punta Cana reabre el debate sobre la necesidad de formalizar el trabajo doméstico y que se apliquen mecanismos para presentar las quejas ante las autoridades.
Mientras que la fiscalía de La Altagracia asegura que ese caso no fue denunciado en el país.
Para las representantes de gremios que agrupan a las trabajadoras doméstica ese tipo de denuncias son comunes entre sus afiliadas.
«Porque cuando una mujer pone una denuncia de violencia o acoso, regularmente, no le prestan mucha atención y ocurre que el (caso se repite y se repite y se repite», expresó la sindicalista, Eulogia Familia.
«Vivimos a diario contra esos tipos de abusos, violencia, acoso en el mundo del trabajo del sector doméstico. Lo hemos denunciado, pero no hay ningún tipo de ley que nos ampare en ninguno de esos sectores», dijo la presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadoras Domésticas, Marubeni Pérez.
Asimismo, aseguran que además de trabajadoras del hogar, empleadas y estudiantes también son víctimas de acoso y abusos sexuales y psicológicos.
¿Cuándo ocurrió lo de Julio Iglesias?
Tras relatar lo ocurrido en una investigación periodística de medios internacionales, dos ex empleadas de Julio Iglesias lo demandaron ante la justicia española por supuestas agresiones y vejaciones sexuales en las mansiones del cantante en la República Dominicana y en las Bahamas en el 2021.
- Debido a que las denuncias no fueron hechas en el país, el ministro de Trabajo prefirió no referirse al tema.
Las sindicalistas consultadas instaron a las mujeres víctimas de este tipo de violencia a formalizar sus denuncias.
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Legislando contra el reloj: los costos ocultos de la perención legislativa
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3 días agoon
enero 15, 2026
Santo Domingo, R.D.-En el Congreso Nacional, cada año se repite una escena que ya parece parte del calendario institucional: el apuro de las últimas semanas de legislatura para aprobar proyectos de ley antes de que «venzan». Lo que muchos no saben es que ese apuro no responde necesariamente a una urgencia nacional, sino a una disposición del Reglamento y de la Constitución que establece que si un proyecto de ley no se aprueba en dos legislaturas ordinarias (es decir, aproximadamente un año), debe considerarse no iniciado, como si nunca hubiese existido. Y así, todo lo hecho hasta ese momento, estudios técnicos, audiencias públicas, informes de comisión, debates en el Pleno, se borra por completo.
Esta práctica, conocida como perención legislativa, se ha convertido en uno de los principales factores de ineficiencia del trabajo parlamentario. Cada año, decenas de proyectos, muchos de ellos importantes, mueren por plazos y no por méritos. Y luego, los mismos legisladores deben reintroducirlos, repetir los trámites, rediscutirlos, volver a aprobarlos. Se reinicia el reloj… pero no se avanza.
Los efectos de esta dinámica son graves y múltiples. En primer lugar, se cometen errores legislativos por premura. Cuando un proyecto se acerca a su fecha de caducidad, se acelera su aprobación, muchas veces sin el estudio técnico adecuado. Se aprueban textos con vacíos legales, ambigüedades o sin análisis de impacto presupuestario. Luego vienen las enmiendas, los reclamos y, en algunos casos, las reformas de urgencia para corregir lo que no se debió precipitar.
Además, esta lógica produce un desgaste institucional profundo. Desde fuera, la ciudadanía ve cómo el Congreso aprueba algo… y luego lo deja caducar. El mensaje que se percibe es de inestabilidad, improvisación o lentitud. La confianza en el proceso legislativo se resiente, y con razón. No es fácil explicar por qué una ley ampliamente debatida y respaldada tiene que ser reintroducida cada año como si fuera nueva, solo porque el calendario venció.
Pero quizás el mayor problema sea que se rompe la continuidad entre las dos cámaras del Congreso. Un proyecto aprobado en el Senado, si no es conocido por la Cámara de Diputados antes de terminar el año legislativo, pierde vigencia. Y la próxima vez, debe comenzar desde cero, incluso en la cámara que ya lo había aprobado. Se desvanece todo el trabajo legislativo como si fuese papel mojado.
El Parlamento no debe ser rehén del calendario, ni el país víctima de la burocracia. Es hora de romper con la lógica de la perención automática y construir un procedimiento legislativo que honre el trabajo, respete el tiempo y sirva al bien común. Porque legislar no es correr contra el reloj: es construir soluciones duraderas para una nación que no puede esperar.
