Opinión
Como te Atreves?!?!, Porque Me Atrevo…!!!
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14 años agoon
Los Vichitos, perdón los Vinchitos (siempre me equivoco, se parecen tanto) en su desesperada carrera hacia el olvido, han incorporado a su rastrera, sucia, dislocada, errada y mal orquestada campaña contra Hipólito Mejía, el PPH, el Retroceso o como les quieran llamar al próximo presidente de la República, un terrorífico spot publicitario, en el cual le preguntan a Hipólito como se atreve? Y porque Hipólito se atreve a pedirle una segunda oportunidad!.
Lo primero es que no recuerdo que Hipólito les pidiera una segunda oportunidad a los Vichitos, perdón Los Vinchitos, pues son tan «CHIN» electoralmente, que no le pueden dar una segunda oportunidad a nadie, y creo que los millones de pesos en contratos y asuntos legales que el gobierno les ha concedido en estos ocho años, es un precio muy alto por tan poco respaldo electoral, son los votos que más caro le han salido a este pobre pueblo, pero bien, en su estúpida campaña sucia, pues no sé quien les ha dicho que Hipólito Mejía va a rendir cuentas el 20 de Mayo próximo, por su gestión del 2000-2004, por esa gestión el Rindió cuentas al pueblo, y en las urnas este lo evaluó según su sentir; el Domingo 20 de Mayo el pueblo va a juzgar única y exclusivamente la gestión de Ocho años del PLD, por consiguiente a Danilo, Leonel, Margarita, al comité político, al comité central, y a sus aliados, entre ellos los Vichitos, perdón los Vinchitos.
Aunque creo que el spot publicitario se responde así mismo, me voy a permitir como ciudadano primero y como profesional de la ciencia política después, tratar de responder sus cuestionamientos:
El atrevimiento de Hipólito viene dado por el desastre que la gestión de gobierno del PLD-FNP ha significado para este pueblo, recuerdas los precios que se dispararon cuando Hipólito, llegando a costar un Galón de Gas Propano la terrible cantidad de 25 pesos, pues ustedes PLD-FNP lo tienen hoy 31 de marzo a 103 pesos con 40 centavos, “por eso se atreve”, recuerdas un plátano verde grande que con Hipólito subió tanto que llego a 3 pesos, pues ustedes PLD-FNP lo tienen a 15 pesos, “por eso se atreve”, recuerdas que con la inflación de 55% un sobre de café llego a costar 2 pesos, pues ustedes PLD-FNP lo tienen a 15 pesos, por eso se atreve, Las casas del terror como llamaron a los supermercados cuando Hipólito, tenían contenido el terror en sus paredes, ustedes PLD-FNP, lo sacaron de allí y ya no solo está el terror en los supermercados, sino que los llevaron a las calles, en cada esquina, en cada plaza, en cada centro comercial, y hasta en la puerta de la casa de cada ciudadano y ciudadana, esto mantiene al pueblo aterrorizado, con temor a la violencia, la criminalidad y la delincuencia, para no sufrir un asalto, atraco, violación o asesinato, ya que ustedes han generalizado el terror en todo el territorio nacional, por eso se atreve Hipólito.
Recuerdan la deuda externa que Hipólito dejo en la más alta de la Historia, unos 7 mil Millones de Dólares, ustedes PLD-FNP la han más que TRIPLICADO, llevándola a niveles superiores a los 24 mil Millones de Dólares, ustedes han colapsado la producción agropecuaria, la industria y el comercio, llevando el desempleo a niveles nunca pensado en el país, por eso se atreve Hipólito.
La educación y la salud han bajado tanto en los indicadores internacionales que da vergüenza oír como se expresan algunos expertos del área sobre nuestro país en esos temas, y aquí vemos escuelas destartaladas e inexistentes, teniendo que dar clases bajo los árboles y al aire libre, por eso se atreve Hipólito.
Y todo esto, según ustedes, con estabilidad económica, con la prima controlada, con crecimiento positivo, y sin la quiebra de ningún banco, sin derrumbe de las Torres Gemelas, sin guerras en afganistan e Irak, y sobre todo con una economía “Blindada” a los efectos de la crisis internacional, y con la mayor presión fiscal de todos los tiempos, ¡¡Que le parece Vieja!!
Hipólito se atreve, porque ustedes funcionarios del gobierno del PLD-FNP se han hecho superextramega millonarios con los dineros del pueblo, desatando la más espantosa y descarada corrupción vista en el país desde su fundación como nación, llevándose entre las uñas más de 450 mil millones de pesos, propiedad de este noble pueblo, que ve sus posibles aulas, hospitales y medicinas, energía eléctrica, producción agropecuaria, empleos, calles y caminos vecinales, viviendas, seguridad ciudadana y otras tantas de sus necesidades convertidas en Villas en Bávaro y la Romana, en fincas en los Mogotes, en Bently, Jeepetas del año y lujosos autos, en aeronaves, en mansiones aquí, en Miami, en España u Francia, y en jugosas cuentas bancarias en euros, dólares y pesos, por esa sencilla sencillez se atreve Hipólito.
Pero lo mejor de todo es que es el pueblo que ha querido que Hipólito se atreva, es la ciudadanía que pide a gritos que se vayan ya los peledeistas, porque no aguantan más la terrible situación que vive el país, ahora creo que ya saben porque se atreve Hipólito, ¿¿Pero, y ustedes saben porque se atreven???!!!!.
Opinión
La Corte Penal Internacional y la Justicia Internacional (3 de 3)
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4 días agoon
enero 4, 2026Por Rommel Santos Diaz
Se tiene reportado el uso de 250,000 niños soldados en cerca de 50 países. Para completar el panorama, se estima que 20 millones de niños han sido desplazados como consecuencias de las diversas guerras y catástrofes humanitarias, mientras que entre 8,000 y 10,000 niños mueren cada año como consecuencia de utilización de minas antipersonales.
Existen indicios de que la trata de niños en zonas de conflicto es una tendencia que va en aumento y esta vinculada a redes de delincuencia transnacional organizada.
La Corte Penal Internacional es el primer tribunal internacional cuyo Estatuto y Reglas de Procedimiento y Prueba brindan a las víctimas la posibilidad de participar en todas las etapas del proceso.
A diferencia de las actuaciones de las víctimas en otros tribunales internacionales, limitadas a reforzar los argumentos de la defensa o el Fiscal, la Corte Penal Internacional les reconoce derechos que les corresponden por ser quienes han sufrido la grave vulneración de sus derechos humanos y tienen la mayor expectativa de que se haga justicia.
El principal reto de la Corte Penal Internacional será demostrar que sus investigaciones y decisiones no están guiadas por móviles políticos o intereses ajenos a la justicia y la represión de crímenes internacionales.
Finalmente, en la medida en que este sistema se vaya consolidando, siguiendo los parámetros legales del Estatuto de Roma y de las Reglas de Procedimiento y Prueba, es posible que países hoy reticentes hacia la Corte Penal Internacional modifiquen su postura hacia una de ayuda y cooperación. Con esto se lograría tener un sistema penal internacional plenamente universal como complemento a las iniciativas locales por sancionar crímenes de genocidio, lesa humanida, guerra y agresión.
rommelsantosdiaz@gmail.com
Por Nelson Encarnación
El reciente escándalo de corrupción detectado en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha acentuado la percepción o el convencimiento en algunos de que los políticos acceden a los cargos públicos con la intención de apropiarse de los recursos que manejan.
Ya en otras oportunidades se ha esparcido el mismo convencimiento, en ocasión de hechos judicializados que aún cursan en los tribunales sin sentencias firmes.
Estos y casos anteriores han servido de fundamento a quienes entienden que las formaciones políticas son nidos de bandidos con una amplia vocación hacia la depredación de los recursos públicos, dando lugar, al mismo tiempo, a la prédica contra los políticos y los partidos.
Sin embargo, existen argumentos y evidencias suficientes para desmontar la mala fama contra los políticos. Podemos afirmar, de manera categórica, que los políticos profesionales no roban.
Para remontarnos a los hechos más sonados de persecución a la corrupción, podemos referir el que ha sido, probablemente, el más sonoro de todos, es decir, el procesamiento judicial del expresidente Salvador Jorge Blanco (1982-1986), quien fue condenado a 20 años de prisión por hechos que, evidentemente, no cometió.
Jorge Blanco, que antes de ser político ya era un abogado prestigioso, murió en medio de precariedades materiales, una situación que no concuerda con quien supuestamente fue un corrupto.
Los hechos por los que se condenó al exmandatario no fueron cometidos por él ni por ninguno de sus seguidores con formación y compromiso político, sino por allegados que nada tenían que ver con el Partido Revolucionario Dominicano.
En el caso de los expedientes que todavía se ventilan en la justicia relacionados con hechos registrados—conforme las imputaciones del Ministerio Público—vinculan en primer plano a personeros relacionados al expresidente Danilo Medina, no a dirigentes conocidos del Partido de la Liberación Dominicana.
Y en el más reciente que ocupa la atención del país, es decir, el expediente Senasa, una simple identificación de los encartados permite concluir en que se repite el mismo patrón: los principales señalados no son políticos de militancia.
En consecuencia, si miramos los hechos con un sentido lógico y alejado de la intención de dañar a los partidos y sus dirigentes, podemos proclamar que los políticos profesionales, con formación en el servicio a la sociedad, con compromiso, no roban los fondos del erario. Ahí está la historia.
Por Isaías Ramos
Al despedir 2025 y abrir 2026, es fácil refugiarse en lo cómodo: deseos repetidos, frases bonitas, la ilusión de que todo cambiará solo porque cambia el calendario. Pero la República Dominicana no necesita otro brindis vacío. Necesita una sacudida de conciencia y un cambio de rumbo. Ese rumbo comienza cuando dejamos de mirar la política como un espectáculo ajeno y asumimos que la república —la casa de todos— se sostiene o se cae con la conducta diaria de su gente.
Durante más de tres décadas, una clase política dominante, reciclada en siglas, alianzas y narrativas, ha contribuido a degradar la vida pública. Se normalizó el privilegio. Se hizo costumbre la trampa. El clientelismo dejó de ser excepción y se volvió método. La impunidad dejó de ser temor y se volvió expectativa. El Estado, demasiadas veces, dejó de ser instrumento del bien común para convertirse en botín, refugio o escalera personal. Cuando lo público se vuelve mercancía, el daño deja de ser un asunto de élites y se convierte en una fractura moral, social y espiritual.
No se trata de negar que existan servidores públicos honestos ni ciudadanos decentes. Precisamente por ellos —y por los jóvenes que merecen un país digno— no podemos resignarnos. Los datos aportan contexto a una percepción extendida: el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 asigna a la República Dominicana 36/100 y la ubica en la posición 104 de 180 países. El Rule of Law Index 2025 del World Justice Project sitúa al país en el puesto 76 de 143, y en el factor “Ausencia de Corrupción”, en 90 de 143.
La experiencia cotidiana confirma esa brecha. El trámite que solo “camina” por la vía indebida. El contrato opaco. El expediente que duerme. La sanción que nunca llega. Ese desgaste produce algo peor que el enojo: produce resignación. Y cuando una sociedad se resigna, la corrupción no se frena; se perfecciona. Así es como una república se vacía por dentro, aunque conserve su nombre y sus símbolos.
La historia política lo ha advertido con claridad: cuando los ciudadanos se repliegan en el interés personal y abandonan la vida pública, el Estado se debilita y queda a merced de los peores. Cuando un pueblo ama su país, respeta las leyes y vive con sobriedad cívica, es posible avanzar hacia el bienestar compartido. Cuando se instala la indiferencia, el interés particular aísla y la república se convierte en un cascarón.
Si 2026 será un año de esperanza, esa esperanza no puede ser pasiva. Tiene que ser esperanza disciplinada: la que mira el abismo, lo nombra y aun así decide construir un puente. Ese puente se llama Constitución. No como símbolo ceremonial, sino como norma viva. El artículo 6 establece su supremacía y declara nulos los actos contrarios a ella. El artículo 7 nos define como Estado Social y Democrático de Derecho. El artículo 8 fija como función esencial del Estado proteger los derechos de la persona y respetar su dignidad.
Honrar la Constitución no es citarla: es vivirla. Es aceptar que no puede haber Estado de derecho con corrupción estructural; que no puede haber democracia con clientelismo; que no puede haber justicia con privilegios. Honrar la Constitución es convertir el servicio público en honor y no en negocio; proteger el dinero del pueblo como sagrado; poner el mérito por encima del padrino; transparentar compras, obras y nombramientos; y asegurar consecuencias reales a quien robe lo común. Esa es la frontera entre república y fachada.
Por eso, en 2026, el Foro y Frente Cívico y Social debe reforzar en todo el territorio nacional un despertar de conciencia sostenido y pacífico que convierta indignación en organización y esperanza en disciplina. No se trata de incendiar el país; se trata de iluminarlo. No de sustituir instituciones, sino de obligarlas a cumplir su rol constitucional con presión cívica legítima.
La ruta es concreta y verificable: formación cívica territorial, veeduría social continua y defensa constitucional práctica, acompañando denuncias, dando seguimiento público a los casos y exigiendo consecuencias sin selectividad.
Nada de esto se logra solo con organizaciones. Se logra con el ciudadano común. En esta semana de cambio de año, vale la pena asumir un pacto sencillo: renunciar a pagar sobornos, a pedir favores indebidos y a justificar privilegios; comprometerse a informarse antes de opinar, a exigir rendición de cuentas en lo local y a participar más allá del voto. Un país cambia cuando cambia lo que su gente considera “normal”.
Imaginemos, con realismo, la nación que podemos construir si ese giro comienza: una donde no se necesita padrino para un servicio; donde un contrato público no es lotería para unos pocos, sino obligación transparente; donde el funcionario teme más a la justicia y a la vergüenza pública que a la pérdida del cargo; donde el joven respeta al competente y no admira al tramposo. Que Dios —y la conciencia despierta de cada dominicano— nos guíe y nos exija verdad, justicia y rectitud; que el amor a la patria sea conducta diaria; y que la defensa de la libertad sea nuestro sentir y nuestro hacer.
Cerramos 2025 con una verdad incómoda: hemos permitido demasiado. Abrimos 2026 con una verdad poderosa: todavía estamos a tiempo. Honrar la Constitución o perder la República: esa es la elección de nuestro tiempo. Salvemos la patria.
¡Despierta RD!
