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Opinión

Trump/Netanyahu, sangre por petróleo

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Por Oscar López Reyes

Con sus resabios personales en la creencia de ser el rey de la selva, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha roto el pecho de la humanidad, a la que mantiene en ascuas y causándole una dolencia inconmensurable. Perpetra una hecatombe en el salvajismo a guisa de la confrontación con las supremas instancias institucionales de su país y de su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas junto a Rusia, China, Francia y Reino Unido. ¡Caray …!

Detrás del apoderamiento geoestratégico del Golfo Pérsico, que concentra el más gigantesco volumen de petróleo y gas del globo terráqueo, y el control del estrecho de Ormuz, Estados Unidos está apelando a su corpulencia convencional y tecnológica, desestabilizando, como un tobogán, la economía, los ecosistemas y la salud humana universal.

Las tormentas de fuego son parecidas a un Armagedón y cumplen una profecía bíblica. En el empeño imperialista/hegemónico de la superpotencia de Norteamérica y expansionista territorial del sionismo de Israel, se han intensificado los bombardeos aéreos en Irán y el Golfo Pérsico, destrozado edificios, hospitales, escuelas, cuarteles y bases castrenses, centrales nucleares y otras infraestructuras militares, industriales y urbanísticas.

El saldo ha sido de miles de muertos y heridos, hambrunas y desplazamientos poblacionales, que tiemblan en el ensordecedor zumbido de las cargas explosivas. Aunque cuentan con armas nucleares, Estados Unidos e Israel también matan persiguiendo detener el proyecto de bombas atómicas emprendido por Irán.

Por esta conflagración bélica ha sido apretado el botón de pánico energético, acelerado la volatilidad económico-financiera internacional -con la consiguiente avalancha inflacionaria-, los daños medioambientales y el estrés postraumático crónico, cocidos por el mal olor cadavérico, el calor de los escombros en llamas y la diseminación en la atmósfera de fardos de pólvoras y sustancias nocivas.

En anclas parecidas, el influyente humorista gráfico de diarios de España Antonio Fraguas de Pablo (Forges, 1942-2018) tiró un alarido expresivo: “No hay guerras justas y guerras injustas: solo hay malditas guerras”, apropiado para ser repetido en esta época.

¡Oh guerras! De veras, estas han sido gestadas por desarmonías espirituales individuales, el ensanchamiento de negocios en la codicia económica, las rivalidades por apoderarse de recursos naturales, franjas fronterizas y por geoestrategias en la desconfianza, las demandas de seguridad ante amenazas y los fracasos diplomáticos.

En la escalada guerrera de Estados Unidos e Israel contra Irán (iniciada el 28-2-2026), el primer complejo militar fabricante y exportador de armas está de pláceme, cual festines carnívoros de perros y gatos, alacranes y buitres, y ratas y leones. Los cielos, mares y tierras retumban saturados de drones suicidas y sistemas anti-drones, misiles balísticos de largo alcance y aviones bombarderos ultramodernos, con toques de sirenas para huir despavoridamente hacia los refugios.

En este escenario de acometidas, el presidente Donald Trump (Taco) y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu (Bibi) traen a la memoria las atrocidades del nazi autoritario de Alemania Adolfo Hitler, por aquello de “El veneno de la sangre”, y la crueldad.

Y, en ese hábitat, han detonado esos dos osados que, con vértebras que flechan lutos, se engullen un elefante africano sin obedecer las normas jurídicas, éticas y de salubridad; sin arrojar gases del estómago ni dar señales de sonrojo. La catástrofe de Trump desde la Casa Blanca y Netanyahu desde Beit HaNassi (Casa del Presidente), convoca a glosar las odas del poeta español Vicente Aleixandre (1898-1984), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1977:

“…Suena en las calles /Todas las casas gritan/… y de esa ventana rota sale un grito de muerte/Seguís. De ese hueco sin puerta/sale una sangre y grita/ Las ventanas, las puertas, las torres, los tejados/gritan. Son niños que murieron/Por la ciudad gritando/…un río pasa: un río clamoroso de dolor que no acaba/No lo miréis: sentido/Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas/”.

Incontestablemente, la guerra del 2026 está engordando el mercantilismo de las herramientas de muerte, en el batir de récords de ventas de las compañías armamentistas enclavadas en una nación que pregona defender la vida y los derechos humanos. El Pentágono está pidiendo cuadruplicar la producción de esos artefactos para reponer los arsenales y sustentar los enfrentamientos, en tanto que Lockheed Martin, RTX (Raytheon), Northrop Grumman, General Dynamics y Boeing han suscrito contratos sin precedentes, con encapié en la tecnología aeroespacial, como los misiles de precisión.

La carrera belicista se acrecienta colosalmente, sin contención de naciones capitalistas ni socialistas. En 2025, el gasto militar mundial ascendió a unos 2,63 billones de dólares, que equivale a un incremento del 2,5%, comparado con el año anterior. Ese presupuesto está liderado por Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Reino Unido, India, Arabia Saudita, Japón, Ucrania, Francia, Israel, India, Pakistán y Corea del Norte.

A riendas sueltas, las superpotencias acumulan un arsenal nuclear que cifra 9,745 ojivas, conforme con el último monitoreo de la Prohibición de Armas Nucleares. Ellas son un riesgo a gran escala por su utilización ante una situación de presión, un error de cálculo o un accidente, con lo cual serían aniquiladas más de 5 mil millones de personas, especies animales y vegetales. Ese cataclismo radioactivo destruiría la civilización humana.

En contraste con la prosperidad en la venta de armas de fuego, se disparan los precios del petróleo y el gas, los mercados financieros sobrellevan una recia perturbación, particularmente con la caída de las cotizaciones bursátiles, y los ciudadanos estadounidenses se ven compelidos a pagar un costo calculado en más de 890 millones de dólares diarios.

Esa tirantez marcial causa estragos financieros, y revive la teoría de los conflictos sociales y políticos, expuesta por el filósofo y revolucionario alemán Carlos Marx (1818-1883) en su obra «Contribución a la crítica de la economía política» (1859), cuando aún no proliferaban instalaciones atómicas.

El fundador del socialismo científico postula que los conflictos sociopolíticos no son casuales, sino que nacen de la infraestructura económica (relaciones de producción) que, a su vez, cimienta y levanta la superestructura jurídica y política. Plantea que, por la pugna en torno a recursos limitados, la sociedad está inmersa en una discrepancia perpetua (pobreza, discriminación, violencia doméstica, guerras y revoluciones), y que el orden social se sustenta en la dominación y el poder, y no en el consenso y la conformidad.

En esa coordenada, opinamos, el armamentismo alimenta el planteamiento marxista-leninista de que la lucha armada encarna el medio esencial para conquistar y mantener el poder político. La anterior premisa de Carlos Marx se complementa con la famosa frase acuñada, el 7 de agosto de 1927 y reafirmada en 1938, por el líder de la revolución (1949) y presidente de la República Popular China (1949-1976), Mao Tse Tung: «El poder político nace del cañón de un arma», o sea, «del fusil».

La inversión monetaria para la defensa y para neutralizar capacidades militares luce que seguirá en marcha, para que por calles y avenidas veamos transitar, lentamente, más carros fúnebres con seres humanos devorados, sin bombas y con flores; más guirnaldas sin arder en mañanas, tardes ni noches de hogueras, pero sin pólvora, y llevados hasta cementerios, sin fuego ni sangre y dejados en tumbas frías.

En su cancionero y romancero de ausencias, el poeta y dramaturgo Miguel Hernández (1910-1942), comprometido con la Guerra Civil Española, esparció su lírica contra las hostilidades en la hoguera: “Tristes guerras/si no es amor la empresa/Tristes, tristes/Tristes armas/si no son las palabras/Tristes, tristes/Tristes hombres/si no mueren de amores/Tristes, tristes”.

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El autor: Periodista, escritor y catedrático.

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Opinión

Tremendo golpe popular a Gold Quest y sus protectores

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El repudio a GOLD QUEST y a la pretensión gubernamental de imponer la mega minería destructiva en el Suroeste de la República Dominicana ha sido fuerte, pero todavía solo se ha logrado un triunfo limitado.

La marcha descomunal del domingo 3 de mayo, obligó al presidente ABINADER a recular: a detener el proyecto, sin anular la concesión de exploración, apoyada en un contrato absolutamente ilegal.
Años de movilización popular y la reciente huelga casi insurreccional del pasado 27 de abril, arrinconaron previamente al régimen neocolonial de los tutumpotes criollos y extranjeros, a las élites de las derechas política, al Ministro Joel Santos y al propio Luis Abinader.

Pero la Gold Quest, la Cámara Minera, Abinader, sus ministros y tecnócratas, importantes magnates de medios de comunicación, la oligarquía capitalista y las cúpulas de los partidos de derecha que respaldaron este proyecto ecocida, no escarmentaron.

Se han negado a modificar una ley minera colonialista. No aceptaron realizar el estudio ambiental estratégico que manda la ley cuando se trata de modificar la vocación productiva de una provincia o una región. No cumplieron con las normas legales necesarias para aprobar esa concesión de exploración minera.

Defendieron una concesión que violenta hasta la precaria legalidad establecida. Su voracidad, entreguismo e insensibilidad humana, los llevó a no ceder por varios años a la voluntad popular expresada y al sentido común. Su corazón ha permanecido dolarizado y su alma entregada a la Gold Quest y a las grandes mineras durante años.

Igual ha actuado en casi todos los casos de concesiones de exploración, y peor aún de explotación; incluso ante amenazas tan graves como la que perduran en las Cordillera Septentrional y Central, en Cotuí con Barrick Gold (presas de cola húmeda, contaminación presa de Hatillo, contrato estafa…), en Loma Miranda (aun después de derrotada la mega minera del níquel), en el Noroeste con UNI y Barrick Gold (Parque Manolo Tavares) y en el Parque del Este.

  • DE LA SORDERA TOTAL Y PROLONGADA, A OÍR UN POQUITO Y POR UN RATITO.

Abinader y los que permanecieron sordos por años, aún después de la lección de Loma Miranda, comenzaron a oír un poquito luego de la marcha multitudinaria de San Juan a Sabaneta. Ésta le destapó los oídos al presidente-gobernador de colonia.

Solo ese día, con un gobierno ya erosionado por el repudio popular, Abinader cedió parcialmente a la enorme presión popular. Pero no basta ordenar “detener de inmediato” el proyecto de exploración.
Hay un contrato de exploración ilegal en Romero que debe rescindirse y muchos otros más en la región con los que hay que hacer lo mismo, la mayoría concedido a la propia Gold Quest.
Los pueblos del Suroeste y de todo el país están decididos a que no pase allí lo que está pasado en Cotuí y lo demostraron nuevamente con la gigantesca marcha del domingo.
Previamente, pasada la huelga del 27 de abril, Gold Quest volvió a la carga mediática propagando las supuestas bondades económicas del Proyecto Romero; intentando, desde las derrotas sufridas, convencer al país de una aventura destructiva injustificable. ¡Perro huevero!

  • NO CREEMOS EN CUENTOS DE CAMINO.

Pero los pueblos del Sur ya no comen cuentos de mineras chupa sangre, mata ríos y matas presas,
El digno ejemplo de Loma Miranda y las nefastas operaciones de la Barrick, los motivó a rebelarse.
En San Juan de la Maguana y en todo el país estamos conscientes de que ese yacimiento de oro está pegado al Río San Juan y muy cerca de la Presa de Sabaneta, dos fuentes de agua fundamentales para esa región; y es claro que cualquier proyecto minero en ese punto conlleva graves peligros para los dos.

Sabemos que, al ser el río San Juan afluente del Yaque del Sur, el peligro se extiende a todo el sistema de agua del principal río de esa región, desde Azua a Barahona; una región agrícola y pecuaria, con alta producción de arroz, habichuelas, plátanos…, la cual Gold Quest y la Cámara Minera se empeñan en transformar en región minera.

Romero es solo el punto inicial de la embestida, como lo es Loma Miranda por el Norte.
En su artículo “ORO O AGUA, VIDA Y RIQUEZAS”, el profesor Víctor Gómez Valenzuela //Acento, alertó sobre las similitudes de ambos escenarios.

Señaló que Romero “comparte la misma estructura que Miranda en el dilema entre oro y agua riqueza y vida”. Pero a la vez “con una asimetría territorial aún más crítica”.
La zona de intervención en ambos casos “es la Cordillera Central, donde se origina el 80% del agua dulce que utiliza el país para consumo humano, agricultura y generación de energía”
Pero San Juan no es solo «el granero del Sur» (responsable del 90% de la producción nacional de habichuelas y otros rubros agropecuarios)”. Es también “un nodo hídrico estratégico que conecta con áreas protegidas críticas de la Cordillera Central y su biodiversidad, recientemente declarada, con el apoyo de la Unesco, Reserva de Biosfera Madre de las Aguas (Unesco, 2024). Su perturbación mal planificada tendría externalidades que trascienden con creces los límites provinciales”.

A esto hay que agregar que existen quince concesiones de exploración a cargo de Gold Quest en la ladera Sur de la Cordillera Central y algunas más de otras mineras; por lo que, abrir por el Sur a la minería extractiva la puerta de Romero u otra puerta parecida, es abrirla para a todas las concesiones ya aprobadas.

Y es igual o peor que abrirla en Miranda por el Norte, en tanto las concesiones de exploración en toda la Cordillera Central suman más de doscientas, lo que equivale en ambas situaciones permitir liquidar el principal reservorio de agua de esta isla y poner todas las tierras del Sur y sus fuentes de agua – mediante la aplicación ley minera vigente u otra peor como la que se está fraguando- en manos de las corporaciones mineras favorecidas con los contratos de exploración ya aprobados.

Gold-Quest insistió en vender la promesa de que emplearía una tecnología (explotación por túneles) que supuestamente no ocasionará los graves daños que se han denunciado y no faltan quienes se tragan o repiten ese cuento, obviando realidades denunciadas y demostradas.
Pero la verdad es otra. Porque si bien, los impactos negativos iniciales de esa modalidad subterránea de explotación serían menores que “a cielo abierto”, según nuevas investigaciones consistentes el “oro nativo” extraíble de las profundidades del yacimiento de Romero, no sería suficiente para recuperar la inversión y generar ganancias, por lo que la corporación minera tiene contemplada una segunda fase para explotar a cielo abierto los óxidos y los sulfuros situados más arriba.

Y lo peor de todo esto es la cadena de expropiaciones de tierras agrícolas y ganaderas, incluidas sus fuentes de agua (ley minera), para, una vez concedidas, convertirlas en cráteres lunares al desplegarse la minería extractiva.

Gold-Quest tampoco pudo ocultar los impactos negativos que esa extracción de oro provocaría en el corto plazo: el fraccionamiento del curso de los ríos, la enorme demanda de agua para la extracción del oro (en detrimento de agropecuaria, alimentación, empleo y vida humana), la contaminación de aguas subterráneas y superficiales, los riesgos de la “presa de cola” cuando se trate de extraer el oro superficial, junto a los estímulos a otras concesiones mineras destructivas solicitadas por otras empresas.

Hay que felicitar a la Academia de Ciencia y a la Comisión Ambiental de la UASD por todos sus aportes para evidenciar los trucos y trampas de la minera y del gobierno.
Estamos ante una victoria parcial, limitada, que hay que completar aprobando una ley minera soberana, anulando las concesiones onerosas, prohibiendo las presas de cola húmedas, declarando oficialmente a Loma Miranda Parque Nacional, restableciendo el carácter de parque nacional al parque Manuel Aurelio Tavares Justo, sacando la planta flotante de Los Negros, recuperando las áreas protegidas agredidas, deteniendo las depredaciones y los ecocidios en la Cordillera Septentrional y otros puntos del país, etc., etc., etc.

Definitivamente, el PLAN MINERO de este sistema, persigue imponer el interés privado contra el interés social, la dominación neocolonial contra la autodeterminación, el afán de lucro de las transnacionales contra las fuentes de agua y vida de esta isla, la dictadura de la gran propiedad minera contra las fuentes de vida de los trabajadores/as y productores/as pequeños y medianos.
¡Y esto es inaceptable y hay que derrotarlo en toda su extensión!

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Opinión

Publicidad, gobierno y paz social

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(Primera entrega)

Por Oscar López Reyes

Más que una noticia fugaz sin costo sobre turbulencias sociales, la publicidad planificada estratégicamente espolea para empujar la venta de bienes y servicios e informar sobre la gestión gubernamental. Por la ausencia de esa disciplina híbrida (arte y ciencia) en el borde de un súbito aluvión inflacionario, en 1984 sorprendió una poblada espeluznante: más de 100 muertos, cerca de 500 heridos y unos 6 mil fueron apresados y, en contraposición, actualmente los informes semanales pagados del Banco Central sobre la economía mundial y nacional han edificado a los ciudadanos y apaciguado los ánimos en la banqueta de la comprensión.

La publicidad toca el andén comercial o mercantilista de la comunicación, en el árbol de afirmaciones y repeticiones. Se adentra en la producción estética y el expresionismo, con juegos de imágenes visuales y la interacción textual en los mass-media. Políticos saltimbanqui y titiriteros y otros controversiales demagogos y sin discernimiento que alegremente proponen su eliminación: ¿Acaso protegen así la democracia? ¿O, sin casualidad, laboralmente atentan o no contra los periodistas, productores, locutores, camarógrafos, fotógrafos, publicistas, diseñadores gráficos, gestores de redes sociales y otros trabajadores de la comunicación?

Sea empresarial o estatal, la tradicional (“El Fin de la Publicidad como la Conocemos”, Sergio Zyman) o digital (con fundamento en el marketing interactivo) procuran robustecer la imagen de marca, persuadir y conquistar a segmentos objetivos o blanco de público. Para operativizar, apremia que productores radiotelevisivos, digitales e impresos capten audiencias, imprescindibles para lograr anuncios, ingresos y la apreciada rentabilidad.

En ese pórtico, durante una conferencia sobre memorias y desafíos del periodismo en la Era Digital presentamos Los 10 Sinsines Genéticos de la Publicidad (los Sin o los Sinsín). El evento, auspiciado por el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), tuvo como plató el hotel Costa Larimar de Barahona la noche del sábado 25 de abril de 2026, con la asistencia de más de 80 miembros del gremio y otros comunicadores de esa comunidad, Pedernales, Jimaní y Neyba.

1.- Sin publicidad existirán contados medios comunicativos.

Los avisos comerciales aseguran la supervivencia de la inmensa mayoría de los medios, por lo que su inexistencia acorta o impide el acceso a la información y la libertad de expresión. Sobreviven los subvencionados por el Estado o entidades privadas, o los que se encarrilan por el esquema de suscripción.

Advertising, Marketing, & Media: “El sector de la publicidad, el marketing y los medios de comunicación, que mueve miles de millones de dólares, es un mercado en rápida evolución. Ese crecimiento histórico es el resultado del fuerte crecimiento económico, mercados emergentes y tecnologías en desarrollo” (Informe 7 de agosto de 2025).

2.- Sin plataformas masivas no habrá democracia.

La falta mediática independiente priva a la sociedad de instrumentos para la democracia, la vigilancia y la fiscalización de la gestión pública; el cuestionamiento y la denuncia sobre el autoritarismo y el abuso de poder. Restringe la pluralidad de voces.

Springer Nature Link: “Desempeñan un papel indispensable en las sociedades democráticas: Informar al público, exigir responsabilidades al poder y proporcionar un foro para el debate público. El sistema de medios debe ser independiente, fiable, accesible y rendir cuentas de forma transparente al público” (Informe de uso Counter 2026).

3.-Sin publicidad habrá menos empleos directos e indirectos.

Como la publicidad actúa como el impulsor económico primario de la mayoría mediática, su extinción acarrea una merma notable de estos y de empleos en la comunicación y el marketing. Los ingresos publicitarios viabilizan la gratuidad de sus servicios.

Alec Benn: “La publicidad es parte esencial del sistema comercial. Le muestra a la gente cómo la vida puede ser mejor y fija metas y normas. Hace que la gente necesite más dinero y que se esfuerce más por conseguirlo” (Los 27 Errores más Comunes en Publicidad).

4.- Sin publicidad estatal habrá menos información y conocimientos sobre los servicios públicos.

La estatal posibilita la interacción entre el gobierno y la sociedad: informa sobre salud, educación, derechos y obligaciones ciudadanas, la transparencia y orienta y educa en torno a normas de convivencia y prevención de riesgos; a emergencias y gestión de crisis (terremotos, ciclones, disturbios sociales, etc.), y aminora malentendidos, incertidumbres, conflictos y tensiones sociales.

Otto Kleppr’s: “Está diseñada para convencer a una persona de que compre un producto, para apoyar una causa o incluso para alentar menor consumo (desmercadotecnia); puede usarse para elegir a un candidato, reunir fondos de caridad o para anunciar las posiciones del sindicato o de la administración durante una huelga” (Texto: Publicidad).

5.- Sin publicidad habrá menos comprensión y menos persuasión para la estabilidad social.

La gubernamental amplifica mensajes para generar confianza y proporcionar la comprensión ciudadana sobre los planes de desarrollo para el cambio social. Concientiza sobre deberes y derechos, así como los programas sociales.

Alfonso Durán: “El proceso publicitario, visto desde la teoría de la disonancia cognoscitiva, trata de transformar no compradores en compradores. En vez de estados de consonancia de una persona (equilibrio, orden, congruencia y consistencia interna), la mayoría de las decisiones provocan disonancia (desorden, incongruencia, etc.)” (Psicología de la Publicidad y de la Venta).

6.- Sin amplia o mediana difusión, la inversión en publicidad será un botarate.

La inversión monetaria con un texto comercial sin investigación, target o nicho específico de mercado, mensaje sin calidad ni impacto, con escaso reconocimiento de marca y bajísima difusión, eleva la factibilidad de que genere una venta pírrica. Por esas causales, será una fuga de capital o un desperdicio financiero.

Biblioteca de Manuales Prácticos de Marketing: “La publicidad no es un gasto, sino una inversión necesaria y su función eficaz: lograr el más alto rendimiento y potenciar la rentabilidad de la inversión” (Cómo Evaluar su Publicidad).

7.- Sin publicidad habrá menos consumo y menos dinámica económica.

No sólo concibe y engendra necesidades, sino que incentiva el acto de adquisición de bienes y servicios a gran escala, con lo cual acelera el crecimiento económico.

Oscar Malfitano Cayuela y otros: “Es el ser humano en su rol de cliente, sujeto del deseo, al que se intenta comprender y complacer. Cuando se conocen sus percepciones, inteligencias múltiples, modelos mentales y representacionales, es decir sus formas de pensar y actuar, es posible satisfacer mejor, en forma permanente y sostenible, esa relación de intercambio de valores” (Obra Neuromarketing. Celebrando negocios y servicios).

8.-Sin publicidad, los bienes y servicios tendrán menos transacciones.

Facilita que los usuarios perciban y sepan de la existencia de bienes y servicios, y contribuyan con el incremento de las ventas de esos productos y la libre competencia. Funciona como el componente central en la comercialización masiva, para el consiguiente aumento de la demanda y la producción.

Luciano M. Metzinger: “La publicidad procura vender, vender siempre más… se convierte en una formidable empresa para transformar los patrones de consumo a nivel mundial y crear un nuevo estilo de vida” (Libro Publicidad: La otra Cultura).

9.-Sin mensajes cautivadores y conectantes, la publicidad será nula.

Crea, con imágenes y palabras que impacten para la conexión retórica triangular: emoción, logos y credibilidad, narrativas creativas de los productos, a fin de cautivar a las audiencias para cambiar actitudes, recurriendo a sus necesidades, deseos y aspiraciones.

J.A.C. Brown: “Existe en el cerebro un mecanismo capaz de responder a cierto tipo de estímulos de posible importancia para el individuo, y aunque este no se dé cuenta de su naturaleza precisa, su sistema nervioso autónomo puede reaccionar ante ellos como ante una alarma o una amenaza emocional” (Libro Técnicas de Persuasión).

10.- Sin amarres ni castigo, la publicidad será más confiable y efectiva.

Un anuncio sin promesas exageradas ni engañosas, y sin presión ni coerción, es más confiable y efectivo. La autenticidad construye credibilidad y seguridad, potencializa la lealtad y esquiva el castigo de un consumidor contemporáneo cada vez más crítico y valorativo.

Reginald Watts: “El industrial o el comerciante compra publicidad cuando la necesita. Y nada más. Porque hablar del comportamiento del anunciante como si formase parte de nuestro mundo es tan absurdo como si los médicos organizasen congresos para decir cómo, cuándo y dónde deben enfermar los pacientes” (Libro La Nueva Publicidad).

El sector de la comunicación ha sido un catalizador de oportunidades de trabajo y del desarrollo de la economía nacional, con efecto multiplicador. ¿Perjudica o no a la democracia y a la paz social que se complazca a acróbatas y manipuladores que presionan para que se haga añicos a la publicidad, como la informativa y educativa, que aporte un valor útil, en audiencias reales?

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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y gremialista.

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Opinión

La austeridad ya la paga el pueblo

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Por Isaías Ramos

La austeridad no comenzó en el Palacio. Comenzó hace tiempo en la mesa de la familia dominicana.

El Gobierno anunció un paquete de medidas de austeridad con el que espera liberar cerca de RD$40,000 millones, recortando gastos operativos, viáticos, publicidad, combustible, eventos y contrataciones, y proponiendo además una reducción de 50% a los fondos públicos de los partidos. Todo ello se presenta como respuesta al impacto económico del conflicto en Medio Oriente y al alza del petróleo.

Pero más que una transformación profunda del gasto, estas medidas lucen insuficientes y de claro sesgo populista, porque operan sobre símbolos de fácil impacto político mientras dejan intactas las verdaderas sangrías del presupuesto, como si se intentara preparar al país para sacrificios mayores sin haber comenzado todavía por corregir las distorsiones estructurales que más gravemente comprometen las finanzas públicas. Y la experiencia dominicana demuestra que, cuando llega el momento del ajuste, el costo suele recaer primero sobre el pueblo trabajador y la clase media, no sobre los sectores que han vivido históricamente mejor protegidos.

Porque la familia dominicana no descubrió el sacrificio esta semana en un Consejo de Gobierno. Lo viene soportando desde hace demasiado tiempo: cuando la compra ya no alcanza, cuando el pasaje aprieta, cuando el salario se agota antes de fin de mes y cuando gas, electricidad y alimentos obligan a reducir lo básico. En demasiados hogares, la crisis ya no se discute: se raciona en la mesa y se posterga en la farmacia. La austeridad real no empezó en el Palacio; empezó hace años en la mesa del pueblo.

Y esas sangrías no se limitan a subsidios, pérdidas y gasto improductivo. También incluyen un régimen de exenciones, incentivos y gastos tributarios que cuesta al Estado cientos de miles de millones de pesos cada año y que debe ser revisado con rigor allí donde no demuestre, con datos auditables, un retorno social y productivo suficiente. Antes de pedirle más sacrificios al pueblo, el Gobierno debería empezar por corregir privilegios fiscales injustificados y por agotar con verdadera decisión los instrumentos legales disponibles para recuperar recursos sustraídos al interés general.

El propio Gobierno admite la gravedad del choque. Dijo que cada aumento sostenido de US$10 por barril implica alrededor de US$763 millones adicionales en la factura petrolera anual del país, y que el contexto actual representa uno de los mayores choques de precios de la historia reciente, aunque las reservas internacionales superen los US$16,000 millones. Pero precisamente ahí está la verdad incómoda: el problema no es solo la guerra ni el barril. Es la fragilidad con la que la República Dominicana llega a esta crisis.

En 2025, con un petróleo relativamente estable, el país subsidió combustibles por más de RD$11,000 millones; y el propio ministro de Hacienda advirtió que, si no se corrigen las distorsiones, en 2026 ese subsidio podría llegar a RD$50,000 millones. En electricidad, el subsidio a las EDE en 2025 superó los RD$106,000 millones. Eso significa que, si no se corrigen a tiempo estas distorsiones, entre combustibles y electricidad el país podría terminar destinando este año entre RD$150,000 y RD$200,000 millones para seguir sosteniendo un modelo caro, opaco e ineficiente.

Y aquí surge una reflexión inevitable: si apenas un 10% de ese monto se dedicara a fortalecer de verdad la producción agrícola, pecuaria y pesquera, la República Dominicana podría financiar riego, semillas, fertilizantes, alimento animal, cadena de frío, caminos rurales, mercados de productores, compras públicas inteligentes y apoyo estable a la producción nacional. Es decir, con una fracción de lo que hoy se dilapida sosteniendo distorsiones, el país podría producir más, abaratar alimentos y proteger mucho mejor a los sectores más vulnerables.

No solo se está subsidiando la ineficiencia; se está sacrificando, a un costo gigantesco, la soberanía energética, alimentaria y fiscal de la República Dominicana. Con una parte sustancial de los recursos dilapidados en los últimos años solo en subsidios al sector eléctrico, el país habría podido acelerar decisivamente la instalación de capacidad renovable, almacenamiento y mejoras de red, reduciendo su dependencia fósil y acercándose mucho más a un sistema eléctrico soberano, competitivo, confiable, sostenible y ambientalmente responsable.

Desde el Foro y Frente Cívico y Social entendemos que la austeridad seria no puede ser un episodio de contención administrativa. Tiene que ser una política de dirección nacional. Eso exige, por lo menos, cuatro decisiones urgentes.

Primero, una auditoría integral del sector eléctrico, para que el país sepa de una vez por todas dónde están las pérdidas, las distorsiones, los costos reales y las responsabilidades del sistema completo.

Segundo, sustituir subsidios generales por apoyos focalizados, auditables y productivos, de modo que el subsidio social proteja al vulnerable, el subsidio productivo aumente la oferta y el subsidio eléctrico cubra consumo básico, no siga escondiendo pérdidas e ineficiencias permanentes.

Tercero, una defensa real de la producción nacional, con apoyo al agro, la pesca, mercados de productores y reactivación técnica de INESPRE como instrumento de estabilización y comercialización justa, con reglas claras que prioricen la soberanía alimentaria por encima de intereses de corto plazo que debilitan la producción nacional.

Cuarto, un blindaje fiscal que termine con la cultura del déficit permanente y con la costumbre de financiar con deuda lo que no se quiere corregir con responsabilidad.

El pueblo dominicano no necesita que le expliquen la austeridad. La vive todos los días. Lo que necesita es un Estado que deje de improvisar y de manipular la realidad, que diga la verdad a tiempo y que proteja mejor. Porque cuando el Gobierno descubre tarde la austeridad que el pueblo lleva años padeciendo, el problema ya no es solo económico. Es de dirección nacional.

Esperamos estar equivocados. Pero sería profundamente irresponsable que el Gobierno, sin corregir los problemas estructurales que mantienen atada a la República Dominicana, pretenda trasladar nuevas cargas a una sociedad que ya soporta demasiado.

Basta de improvisar; es tiempo de gobernar.

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