Opinión
Confrontación de vida o muerte
Published
13 años agoon
Por Narciso Isa conde
El paquetazo neoliberal ya se siente con fuerza en todo el país, empobrecimiento más aun al pueblo dominicano.
La gente se queja amargamente ante el mostrador de los colmados, en los supermercados, en las guaguas, en las colas de pagar la luz, el agua, la basura; en las esquinas, en las oficinas, en las fábricas, en el vecindario, en las reuniones de familia y de trabajo,,,
Por donde quiera bulle el descontento
Además de esos efectos negativos contra el derecho a la vida de los/as dominicanos empobrecidos, trabajadores/as y sectores de las capas medias, todos sabemos lo cuestionado que ha sido este abuso de querer obligarnos a pagar lo que Leonel y su cartel de la corrupción se robaron; lo que se suma a los efectos del latrocinio histórico ejecutado por las facciones del PLD, PRD, PRSC y grupos satélites.
Todas, por además, responsables de las políticas neoliberales que solo han servido para enriquecer a las elites capitalistas, facilitar el saqueo de las transnacionales, empobrecer y contaminar el medio ambiente, abrir las compuertas de la narco-corrupción, fomentar la delincuencia e intensificar la violencia contra la mujeres y los/as jóvenes.
Es evidente que la lucha en contra de este paquetazo tributario, el reclamo de cárcel para los corruptos y la demanda de confiscación de sus bienes, se interrelacionan cada vez más.
Así se evidenció en la reciente primavera democrática juvenil, que será preciso reanimar y extender a todo el país; particularmente a los barrios populares y a los campos, donde se esta sufriendo mucho y se va a sufrir mucho más.
Presentes debemos tener que por ahí viene el tarifazo eléctrico que va a poner la situación más dura y que encierra la cruel determinación de la clase dominante- gobernante de forzarnos a pagar la estafa de la privatización de ese sector.
A todo esto se le agrega la amenaza de intensificación del saqueo y de la depredación de cordilleras y ríos, a cargo de las corporaciones mineras y de los planes de apropiación-privatización de todo el patrimonio natural del país, incluidas sus fuentes de agua.
Todo esto habrá que revertirlo o sucumbiremos.
Confiamos en que el pueblo no habrá de suicidarse.
Por eso las nuevas protestas apuntan ya no solo contra los cuatreros de Ladronel, sino también contra el gobierno de Danilo; dadas y evidentes sus responsabilidades como autor del paquetazo, promotor del borrón y cuenta nueva, y protector de XTRATA NICKEL, BARRICK GOLD, UNI GOLD y corporaciones similares.
No hay de otra: hay que marchar contra su gobierno, que en contubernio con esas expresiones de la gran burguesía transnacional, ha comenzado a reprimir, tal y como aconteció recientemente a raíz del Campamento Ambientalista frente al PNUD.
Salvar Loma Miranda, la Cordillera Central, Loma Mala, Juan López, la Sierra de los Siete Pico, la Cuenca del Artibonito y las reservas naturales de la frontera anular el contrato con la Barrick Gold, poner en su sitio a FALCONDO y revisar todas las concesiones mineras en favor de las transnacionales y empresas criollas depredadoras, se ha convertido en una meta tan imperiosa para nuestra sociedad, como lo es el saqueo de esos recursos naturales para un capitalismo criollo y mundial inmerso en una multi-crisis de enorme proporciones e incluso para este gobierno sumiso y quebrado.
La confrontación se ha tornado inevitable al tratarse de algo de vida o muerte para el gran capital y su existencia a corto y mediano plazo y, así mismo, de garantía de vida para los/as habitantes de esta hermosa isla. No exagero: el problema es dramático
Unámonos en estas luchas, procuremos convertirlas en multitudinarias, pongámoslas a confluir en un gran torrente y enlacémoslas con el reclamo de la CONSTITUYENTE POPULAR, destinado al cambio de este régimen político caduco y a su reemplazo por otro capaz de reconquistar la soberanía y de realizar la transformación social, económica y cultural imprescindible para salvarnos como pueblo y como nación; hermanada, claro está, a las demás naciones latino-caribeñas soberana.
Por Rosario Espinal
¿Son estúpidas las mujeres? ¿Incapaces? ¿No les interesan esos cargos? Muchas veces se habla de igualdad, pero a la hora de la verdad, sobresalen las justificaciones para mantener la desigualdad.
No se dejen engañar, ni construyan ustedes la mentira de que hay igualdad, ni siquiera de oportunidad. Los hombres mandan en este país y en todos, y tienen más recursos que las mujeres.
Para ilustrar, en este país nunca ha habido una mujer presidente. De una veintena de ministerios en solo dos hay ministras (una es de la Mujer). De 32 senadores, solo hay cuatro senadoras. De 158 alcaldes, solo 10% son mujeres. De 190 diputados, solo alrededor del 30% son mujeres (y eso es con cuota).
¿Por qué? ¿Son estúpidas las mujeres? ¿Incapaces? ¿No les interesan esos cargos?
Muchas veces se habla de igualdad, pero a la hora de la verdad, sobresalen las justificaciones para mantener la desigualdad.
Se argumenta que los hombres tienen más fuerza física, que es un designio de Dios, que son más racionales, menos emotivos.
A las mujeres las culpan hasta de que las violen. ¿Por qué estaba en la calle a esa hora? ¿Por qué se viste así? O se lo inventó.
¿Quieren los hombres perder el poder que tienen? ¡Jamás!
Entre los empresarios sobresalen los hombres. Unas cuántas mujeres, casi siempre por nombre de familia, adornan el escenario masculino-empresarial.
El poder de los hombres es ancestral y la inmensa mayoría de los hombres lo defienden a capa y espada, con distintos argumentos, con distintas estrategias, y también, con la ayuda de muchas mujeres que han sido socializadas (y socializan a sus hijos) para creer que los hombres mandan, y tienen derecho a hacerlo.
Veamos las religiones. ¿Conoce usted un Dios mujer en la tradición judeocristiana-islámica? ¿Ha habido un Papa mujer? ¿Sacerdotes mujeres? ¿Imanes o ayatolas mujeres?
Hay pastoras protestantes y evangélicas, pero la mayoría son hombres. Hay algunas mujeres rabinas en el judaísmo reformado, pero la inmensa mayoría de los rabinos son hombres. Hasta el corrector de esta laptop me marcó la palabra rabina incorrecta.
¿Quieren los curas, imanes, rabinos y pastores perder su poder para dar cabida a las mujeres en las estructuras jerárquicas que controlan? ¡No!
Si todavía usted no se ha dado cuenta de la desigualdad de género, vaya al oculista o deshollínese el cerebro.
La campaña en contra de la llamada “ideología de género” que promueven las religiones consiste en decir que no hay desigualdad entre hombres y mujeres, que hay diferencias biológicas por designios de Dios para cumplir distintas funciones en la sociedad.
Por siglos y siglos, los hombres han tenido el poder en todas las religiones, mientras las mujeres representan la gran feligresía y dicen amén. Es penoso que tantos utilicen a Dios para justificar las desigualdades.
En todo el mundo, las mujeres se encargan de casi todas las labores de cuidado doméstico, trabajan fuera del hogar (quieran o no) porque necesitan recursos para mantener sus familias, y muchas cuidan solas de sus hijos porque el padre los abandonó.
Y encima de todas esas cargas, ahora se proclama que las mujeres deben pagar la mitad de la cuenta, para aliviar la carga de los hombres que no tienen suficiente para invitar.
¡Por favor! La fiebre no está en la sábana.
Por Miguel Guerrero
Durante años he escuchado con fascinación a los dirigentes políticos pontificar que los problemas nacionales son de tal ancianidad y envergadura que se precisa de una acción conjunta de todas las fuerzas políticas y sociales para encararlos. Pero de ahí a los hechos ha mediado, como se dice, un largo e interminable trecho.
Las rivalidades partidistas se anteponen a ese enorme compromiso nacional, siempre pendiente.
Usualmente, los partidos se hacen la ilusión de que el fracaso de una administración les favorece y les allana el camino al poder. En ciertas circunstancias esa percepción es errónea y denota una escasa visión de futuro. Los tropiezos de un gobierno, cuando es legítimo, son de todo el país. Y si la oposición llegara a beneficiarse de ello, le tocaría un fardo de problemas como herencia.
Además de los temas coyunturales, como los que hoy se debaten, la nación tiene otros grandes retos, tal vez como pocas veces en el pasado. Y para alcanzar la mayoría de ellos se impone un compromiso nacional. Muchos de nuestros fracasos, lo que en cierta medida explica el atraso del que nos hablaba frecuentemente el profesor Juan Bosch, se derivan de la resistencia de los grupos de oposición a colaborar con la agenda del gobierno en aquellos temas que son prioridades nacionales, y, por el otro lado, de la prepotencia de dirigentes y funcionarios que creen que se bastan por sí solos.
Muchas de las fallas de esos programas, que pagamos después, se deben a la falta de respaldo político fuera del ámbito oficial y de la miopía de los gobiernos respecto al valor del rol de la oposición. Sólo un ambiente de respeto mutuo hará que un día gobierno y oposición se pongan de acuerdo para adelantar aquellos proyectos con los que usualmente están de acuerdo. En una democracia el valor de la oposición es tan importante como la del gobierno. Mientras no se la entienda de ese modo seguiremos a la deriva.
Por José Cabral.
Es muy bonito escuchar por la televisión y todos los demás medios de comunicación el tema de los derechos fundamentales, cuya realidad envía un mensaje distinto.
En más de una ocasión he planteado el serio problema en que está atrapada la sociedad dominicana en el contexto del sistema de justicia nacional.
Lo primero es que nadie, absolutamente nadie, respeta como debe ser la justicia constitucional, ni siquiera las cortes que tienen la misión de velar por ella mediante los recursos extraordinarios para la preservación y respeto de la constitución.
El primer ejemplo de lo que ocurre con la violación de la Constitución y con el no respeto de los derechos fundamentales, tanto a nivel del derecho interno como del externo, es la actitud del Ministerio Público, el cual destina al zafacón las denuncias y querellas presentadas por aquellas personas humanas víctimas de robos, asaltos a mano armada y de una gran variedad de actos delincuenciales.
El asunto es tan grave que cuando las victiman reclaman resultados de sus querellas o denuncias el fiscal procede con un archivo definitivo en virtud de lo que dispone el artículo 181 del Código Procesal Penal, pero peor aun cuando el perjudicado decide someter un recurso de objeción ante el juez de Instrucción, el cual regularmente lo que hace es ratificar lo decidido por el Ministerio Público.
En este caso no importa la violación que cometa el fiscal que ha manejado el caso, lo cual se constituye en una violación de la tutela judicial efectiva, el debido proceso y el derecho a la defensa, consignados en los artículos 68 y 69 de la Constitución.
Pero la cuestión se complica cuando hay que acudir mediante un recurso contencioso administrativo por las constantes y graves violaciones de los derechos de los administrados, cuyo desempeño de los jueces de esta jurisdicción, hermanita de padre y madre del derecho constitucional, actúa como una caja de resonancia del Procuraduría General Administrativa y ahora abogado del Estado.
Es frustratorio e imperdonable lo que ocurre en esta jurisdicción de la justicia, pero todavía la cuestión es mucho más preocupante con la emisión de una serie de sentencias que violentan los más elementales principios del derecho constitucional.
Sin embargo, lo más deprimente es cuando se somete un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia, cuyo fallo se produce cuando ya los justiciables han muerto o de revisión de una acción de amparo o de una decisión jurisdiccional ante el Tribunal Constitucional, en cuyos órganos se concreta la expresión de que justicia tardía es justicia denegada, dado que los casos son decididos hasta 2, 3 y hasta 4 años después de haberse sometido.
Voy seguir con el tema, pero lo que he dicho hasta este punto indica que la Constitución dominicana y el neo-constitucionalismo que tanto se pregona es una forma de que el país esté a la moda con esta corriente, pero que la realidad está más asociada con la herencia histórico cultural del pueblo dominicano, en la que prevalecen una serie de antivalores como el amiguismo, el machismo, el patriarcado y el caudillismo, entre otros.
Sólo el pueblo dominicano puede superar la sociedad de las cavernas en que nos tienen sumergidos los partidos políticos y otros actores de la democracia de papel que se ha impuesto en la República Dominicana.
