1) Encuentro. Al centro el director de Listín Diario, Miguel Franjul, y el cónsul dominicano en Nueva York, Carlos Castillo, quien participó en el Desayuno junto con los vicecónsules María Mateo, encargada del área jurídica; Eduardo Hernández, jefe de gabinete, y Víctor Comprés, encargado de Personal; así como Haile Riviera, asistente del Cónsul, y Carlos Miguel Polanco, auxiliar consular.
Santo Domingo.- El cónsul dominicano en Nueva York, Carlos Castillo, rechazó ayer que los dominicanos hayan asumido el liderazgo en el negocio de las drogas en esa ciudad como declaró al periódico El País el agente especial James J. Hunt, a cargo de la Agencia Antidrogas de Nueva York (DEA, por sus siglas en inglés), según una información publicada ayer.
“Yo difiero mucho de lo que dice el agente Hunt en ese reportaje”, precisó Castillo, tras sostener que aunque hay dominicanos que han tenido problemas por asuntos de drogas, cree que no ha sido en la dimensión que lo ha definido el agente Hunt.
Dijo que reconoce a la comunidad dominicana en Nueva York como laboriosa, aunque indicó que hay sus excepciones.
Sostuvo que ese prejuicio de estigmatizar a los dominicanos que emigraron en la década del ochenta y del noventa no se corresponde con el dominicano que ha conocido en ese Estado.
Señala que no considera que los dominicanos tengan el control en el negocio de las drogas, tras precisar que, por el contrario, se han distinguido por muy trabajadores al punto de que 88 por ciento de los 800 supermercados que operan allí son de dominicanos.
Puntualizó que hay una comunidad carcelaria de dominicanos por muchos delitos, entre ellos violencia doméstica, estafas, robo, asuntos migratorios, violación a leyes de tránsito y otros por drogas.
“Muchos están por un delito menor, cuando te meten en el récord ven que estás por una situación no regulada y eres inmediatamente elegible para ser deportado”, expresó.
1) Entrevista. El cónsul dominicano en Nueva York, Carlos Castillo, responde preguntas del director del Listín Diario, Miguel Franjul, junto a la vicecónsul María Mateo, el auxiliar consular, Carlos Miguel Polanco y la periodista Wanda Méndez,
Planteó que el mayor problema en Nueva York es con Las Maras Salvatruchas, involucrados en narcotráfico, asesinatos y secuestros.
“Yo creo que Las Maras Salvatruchas han desplazado por mucho a los dominicanos que cometen actos ilícitos allá”, refirió Castillo.
Las Maras Salvatruchas es una organización internacional de pandillas criminales originadas en Los Ángeles, que se ha expandido a otras regiones de Estados Unidos, Canadá, México, Centroamérica y Europa.
El cónsul dominicano en Nueva York, Carlos Castillo, fue el invitado al Desayuno de Listín Diario, que encabezó el director del periódico Miguel Franjul.
Estuvo acompañado por los vicecónsules María Mateo, encargada del área jurídica; Eduardo Hernández, jefe de gabinete, y Víctor Comprés, encargado de Personal; así como por Haile Rivera, asistente del Cónsul, y Carlos Miguel Polanco, auxiliar consular.
Asistencia a presos dominicanos
El consulado dominicano en Nueva York desarrolla un programa de asistencia legal a dominicanos que guardan prisión, a través del cual han logrado que varios puedan demostrar su inocencia.
El programa ha tenido éxitos y, según expuso el cónsul Castillo, dan respaldo a tres dominicanos que se comprobó fueron condenados siendo inocentes, dos a cadena perpetua y uno a 25 años de cárcel, ambos por homicidio. Castillo puntualizó que a uno de los condenados a cadena perpetua le fue impuesta esa pena por una falsa acusación y por un prejuicio de un fiscal en los años ochenta.
“Da pena, porque es una persona que le coartaron su libertad siendo inocente”, manifestó, tras enfatizar que se trata de expedientes judiciales bastantes viciados.
La encargada del área legal, la vicecónsul María Mateo, contó que el condenado a 25 años recibió una carta de una persona que estuvo en el bar donde ocurrió el homicidio, en la que le informó que sabe que no fue él que cometió el crimen por el cual lleva cinco años recluido y que está dispuesto a declarar en su favor.
“Nuestro departamento contactó inmediatamente el Proyecto de Inocencia, que lo visitó y nosotros también lo visitamos, ellos se dieron cuenta que sí, que estaba preso injustamente y ahora mismo le aceptaron la apelación”, señaló Mateo.
Dijo que el Consulado está ayudando al recluso con todos los gastos.
“Nosotros hacemos evaluación de cada caso”, subrayó.
Explicó que generalmente suelen representar legalmente a los ciudadanos que tienen problemas migratorios y a los que fueron acusados de hechos que no son muy violentos, a menos que determinen, mediante pruebas que recolectan, que la persona está arrestada por un hecho que no cometió.
El Cónsul precisó que la población carcelaria en Estados Unidos ha disminuido bastante, resaltando que no llega a 14,000, tras indicar que llegó un momento que ascendía a 20,000.
Indicó, además, que el Consulado brinda un servicio en el departamento de protección al ciudadano a los presos que están detenidos, permitiéndoles que se comuniquen vía telefónica con sus familiares tanto en Estados Unidos como en República Dominicana o con sus abogados.
El Consulado tiene disponible una línea que los reclusos pueden usar martes y jueves.
Los reclusos llaman al Consulado, porque le sale gratuita, y este los comunica con sus familiares y abogados, pudiendo disponer de cinco minutos por llamada, según precisó el auxiliar consular, Carlos Manuel Polanco, quien además es el encargado de Informática.
Los presos hacen aproximadamente 700 llamadas por mes, la mayoría de veces a nivel local para comunicarse con familiares.
El 40 por ciento de las llamadas son a República Dominicana, siendo el Cibao la región donde los privados de libertad suelen llamar con más frecuencia.
Equipo de abogados:
El Consulado también asiste a dominicanos que están en lista para ser deportados, la mayoría por problemas migratorios, lo cual ha evitado que ciudadanos que llevan mucho tiempo viviendo en Nueva York, sean enviados a su país.
El cónsul Carlos Castillo informó que desde el inicio de su gestión empezó a visitar las cárceles y precisó que ahora hay alrededor de 1,700 dominicanos en esa condición, porque cumplieron su condena o porque su situación migratoria no es regular. Dijo que el Consulado pagó una fianza a una dominicana que iba a ser deportada por asuntos de droga, cuyo proceso fue detenido luego que fue violada por ocho guardias, por lo cual será resarcida.
BOSTON.- Boston se vistió de gala para celebrar la sexta edición de los Premios Dominicanísimo, consolidados ya como la premiación más importante de la diáspora dominicana en el mundo. En un ambiente de elegancia, hermandad y orgullo patrio, la ciudad acogió una noche que unió arte, cultura y reconocimiento a la excelencia.
La gala deslumbró desde su inicio con una extraordinaria alfombra roja, por la que desfilaron las figuras más destacadas de la comunidad dominicana en el exterior. La conducción oficial estuvo a cargo de Gabi Desangles, Irving Alberti y Mariela Encarnación, mientras que la alfombra roja fue liderada por Sandra Berrocal, Melissa Núñez, Emildo Cordero y Sergio Toribio.
RECONOCIMIENTOS
En una ceremonia marcada por la solemnidad y la alegría, se reconoció a personalidades que han dejado huella en distintos ámbitos.
En el sector empresarial fueron galardonados Emmanuel Almonte, Freddy Ureña y José Mota, director de Eventos del hotel Omni Boston Seaport.
La música y el arte tuvieron un lugar protagónico con el reconocimiento a la trayectoria de Pavel Núñez y Stephany Ortega. Uno de los momentos cumbres de la noche llegó con la entrega del premio Ícono a Radio Televisión Dominicana (RTVD), canal oficial del Estado dominicano, en celebración de sus 74 años de historia e influencia.
El ámbito corporativo e internacional también fue exaltado. Marty St. George, presidente de JetBlue, recibió el premio Amigos que Cambian Vidas. En el terreno político, el congresista estadounidense Adriano Espaillat fue distinguido con el Gran Dominicanísimo Internacional por su liderazgo y firme defensa de la comunidad hispana.
El máximo galardón de la noche, el Gran Dominicanísimo, fue otorgado a la doctora Frinny Polanco y a los aclamados comediantes Raymond Pozo y Miguel Céspedes, embajadores del humor dominicano.
EMOCIÓN Y RECONCILIACIÓN
El momento más conmovedor de la velada estuvo a cargo de Juan Carlos Rodríguez de Tercer Cielo, Robert Green del grupo Barak y Héctor Acosta “El Torito”, quienes rindieron un sentido homenaje a las víctimas del terremoto en Venezuela, en una poderosa muestra de solidaridad del pueblo dominicano.
La espiritualidad y el perdón también fueron protagonistas. En un acto simbólico que puso fin a más de veinte años de diferencias, los hermanos Geraldo Díaz y Juan Pablo Díaz entregaron el premio Leyenda Dominicanísima a Héctor Acosta, sellando su reconciliación ante un público visiblemente emocionado.
Si usted quiere entender por qué el dominicano en el exterior se siente ciudadano de segunda, no tiene que ir muy lejos. Vaya al Consulado Dominicano en Nueva York. Ahí está, resumida, toda la historia del desprecio.
Esa sede, que debería ser la casa grande de más de un millón de dominicanos en el área triestatal, se ha convertido en lo que todos sabemos pero pocos se atreven a decir en voz alta: una agencia de empleos para militantes del partido de turno.
No importa el gobierno. No importa el color. Azul, blanco, rojo o morado. La lógica es la misma. Ganamos las elecciones y ahora toca repartir Nueva York.
EL BOTÍN DE GUERRA
Cada cuatro años, Nueva York se reparte como un botín de guerra. El cónsul para un sector, el vicecónsul para otro, la encargada de tal departamento para la esposa de fulano, el de prensa para el que manejó las redes, el de cultura para el que animó la caravana. Y así, hasta llenar una nómina abultada, costosa e improductiva.
¿Mérito? Ninguno. ¿Experiencia consular? Cero. ¿Habla inglés? No hace falta. ¿Conoce la comunidad? Solo en campaña. Lo único que se exige es una cosa: lealtad partidaria probada. Haber cargado la bandera, haber buscado votos en El Bronx, haber atacado al contrario en los programas de radio de la tarde.
El resultado es un consulado pesado, lento, caro y politizado. Una estructura donde sobran jefes y faltan servidores. Donde hay cinco vicecónsules haciendo nada y una sola persona atendiendo pasaportes. Donde se abren departamentos con nombres rimbombantes – de la juventud, de la mujer, de emprendimiento – que no emprenden nada, que no protegen a nadie, que solo sirven para justificar un sueldo en dólares.
Y lo más grave: donde el dominicano que va a buscar un servicio tiene que pasar por el filtro de la humillación partidaria. Si el cónsul es de mi partido, entro. Si no, me miran mal. Si critiqué al gobierno en Facebook, me tienen en una lista.
LA NÓMINA QUE NADIE AUDITA
Nadie ha querido auditar a fondo el Consulado de Nueva York. Porque si se audita, se cae el sistema.
El autor es periodista, jefe de redacción de ALMOMENTO.NET. Reside en Nueva York
¿Cuántos empleados tiene realmente? ¿Cuántos están en nómina y cuántos van a trabajar? ¿Cuánto se recauda por concepto de pasaportes, poderes, actas, traducciones y legalizaciones? ¿Dónde va ese dinero? ¿Qué criterios se usan para nombrar a un empleado que gana 2,500, 3,000, 4,000 dólares mensuales por un trabajo que podría hacer alguien por la mitad y con el doble de capacidad?
El consulado de República Dominicana en Nueva York es uno de los consulados que más dinero recauda en el mundo en proporción a su comunidad. Un pasaporte dominicano allá cuesta 180 dólares cuando en Santo Domingo cuesta menos de 3,000 pesos. Un poder notarial cuesta 150 dólares. Una transcripción de acta, 100. Todo es más caro, todo es más lento y todo se paga en efectivo o money order, como en los años ochenta.
Y sin embargo, el servicio es peor que en cualquier consulado centroamericano o suramericano de la misma ciudad. El mexicano, el colombiano, el ecuatoriano tienen citas en línea, entrega a domicilio, consulados móviles, asistencia legal gratuita. Nosotros seguimos con la fila en la acera, con el formulario mal fotocopiado y con el “vuelva mañana”.
¿Por qué? Porque no hay gerencia. Porque el cónsul no fue nombrado para gerenciar, fue nombrado para pagar favores. Y cuando tu misión es pagar favores, no puedes exigir eficiencia. No puedes cancelar al compañero que no va. No puedes evaluar al que no atiende bien. Porque todos son compañeros.
EL DAÑO A LA IMAGEN DEL PAÍS
Esto no es un tema menor. Es un tema de seguridad nacional y de imagen.
Cada dominicano maltratado en su consulado es un dominicano que se aleja del país. Cada joven profesional que ve que el consulado está lleno de militantes sin preparación es un joven que decide no volver nunca. Cada empresario que quiere invertir y va a buscar una información y se encuentra con una agencia de empleos partidaria, se va para otro lado.
Hemos convertido nuestra representación más importante en el exterior en una extensión del clientelismo que tanto daño le ha hecho al país adentro. Hemos exportado el peor vicio de la política dominicana: el Estado como botín.
¿QUÉ HAY QUE HACER?
Primero, profesionalizar. El Consulado de Nueva York debe ser dirigido por un diplomático de carrera o por un gerente probado de la diáspora, no por un dirigente partidario. Alguien que viva allí, que conozca la comunidad, que hable inglés, que haya administrado antes.
Segundo, transparentar. Publicar la nómina completa, los salarios, las recaudaciones mensuales y en qué se gastan. Que la Cámara de Cuentas y el Ministerio de Relaciones Exteriores auditen cada año y publiquen los resultados.
Tercero, despolitizar. Prohibir por ley que el local del consulado sea usado para actividades partidarias. Prohibir que empleados consulares hagan campaña. El consulado es de todos los dominicanos, no del PRM, ni del PLD, ni de la Fuerza del Pueblo.
Cuarto, eficientizar. Reducir la nómina política en un 50%, aumentar el personal técnico, digitalizar todos los servicios, establecer citas reales, abrir los sábados y domingos que es cuando la gente puede ir, y crear una unidad de protección legal gratuita para dominicanos en riesgo de desalojo, deportación o abuso laboral.
Quinto, evaluar. Que el cónsul presente cada seis meses un informe público de gestión con indicadores: cuántos pasaportes emitidos, en cuánto tiempo, cuántas asistencias legales, cuántos consulados móviles realizados.
Nueva York no necesita un cónsul que sea popular en la base del partido. Necesita un gerente que sea respetado en la comunidad.
Mientras sigamos viendo el consulado como una agencia de empleos para militantes, seguiremos diciéndole al dominicano de afuera, sin decírselo de frente, que para nosotros sigue siendo un dominicano de segunda. Bueno para enviar remesas, bueno para votar cada cuatro años, pero no lo suficientemente bueno para merecer un servicio digno.
Y esa es la peor de las traiciones.
Nota: La República reproduce el presente articulo por considerarlo de un gran interés para la comunidad dominicana en el exterior, principalmente la radicada en la ciudad de Nueva York.
La tradicional Recepción de la Herencia Dominicana en la Mansión Gracie se desarrolla este año bajo un clima de profunda división política e incertidumbre institucional.
En un hecho que encendió las alarmas en la comunidad, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, no asistió a la gala benéfica previa al Desfile Nacional del Día Dominicano. Su ausencia ocurre inmediatamente después de haber sido abucheado por simpatizantes y seguidores del congresista Adriano Espaillat.
La hostilidad es el resultado directo de la rivalidad surgida durante las primarias demócratas del pasado 23 de junio de 2026.En esa contienda, el alcalde Mamdani rompió con la tradición del aparato demócrata al respaldar abiertamente a la activista socialista Darializa Ávila Chevalier, quien obtuvo una histórica victoria sobre Espaillat y se convirtió en la candidata oficial del partido por el Distrito 13 de Nueva York.
La derrota de Espaillat, pilar político de la comunidad dominicana durante cinco periodos en el Congreso, ha fracturado las relaciones entre la nueva administración municipal y los líderes de la diáspora en los cinco condados.
Con la Recepción de la Herencia Dominicana programada en los jardines de Gracie Mansion, el alcalde Mamdani fungirá institucionalmente como anfitrión oficial del evento.Ante la evidente fricción, analistas políticos y fuentes comunitarias señalan que, por lógica de etiqueta y orgullo partidario, es altamente probable que el congresista Adriano Espaillat decida no asistir a la residencia del alcalde.
Se anticipa, además, que varios funcionarios electos leales a Espaillat opten por boicotear la recepción.
La situación amenaza con ensombrecer una festividad cultural que históricamente ha unificado a los neoyorquinos de origen dominicano, transformando el festejo en escenario de una batalla por el liderazgo político y territorial de la ciudad.