Reportaje A Fondo
Coronavirus en América: todo lo que necesitas saber
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6 años agoon
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LA REDACCIÓNEn este resumen que se actualiza diariamente podrás encontrar los enlaces a los artículos esenciales que hemos publicado sobre el brote de Covid-19 en la región y las principales noticias por país
Los países de Latinoamérica, una región donde el brote global de Covid-19 llegó casi dos meses después de que China confirmara la existencia del nuevo coronavirus (el primer caso positivo se registró en Brasil el 26 de febrero), se encuentran en distintas fases de evolución del contagio, y han ido implementando distintas medidas para reducir el impacto del virus en sus sistemas de salud y en sus economías. El flujo de noticias es vertiginoso, cambia todos los días y puede resultar abrumador navegar la información. Por eso decidimos reunir los enlaces a los artículos esenciales que hemos publicado sobre el coronavirus y a las últimas noticias por país, para que puedas encontrar fácilmente lo que buscas. El resumen se irá actualizando para poder reflejar los cambios en el panorama regional.
¿Quieres saber lo más relevante que está ocurriendo ahora? Puedes empezar por Coronavirus en América: última hora, un informe en vivo que se actualiza varias veces por día con las principales novedades de la crisis en el continente.
El virus y su evolución:
- Qué es y cómo infecta el SARS-CoV-2
- Cómo actuar ante el coronavirus
- Así evoluciona la curva de contagio en América Latina
Situación por región y por país:
A continuación podrás encontrar una breve síntesis de las principales medidas implementadas en los países más afectados del continente, su situación actual y un enlace a las últimas noticias. Para los números de casos positivos y de muertes se utilizan como referencia los datos en tiempo real del mapa del Centro de Recursos de Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, a menos que exista información oficial de último momento suministrada por los Gobiernos.
AMÉRICA DEL NORTE
♦ México. El país entró oficialmente en la fase 2 de contagio el 23 de marzo, ya tiene 1.378 casos positivos y 37 muertes por coronavirus. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció un programa para movilizar a los militares en situaciones de desastre, anticipó las vacaciones escolares, recomendó suspender actividades no esenciales y postergar eventos multitudinarios, pero no ha cerrado los aeropuertos ni ha tomado medidas más drásticas por temor al impacto económico. Su actitud como líder del segundo país más poblado de América Latina ha generado críticas, pero la postura oficial es que siguen un modelo basado en evidencia científica y la OMS ha respaldado la estrategia del Gobierno. A fines de marzo, el Ejecutivo dio un giro drástico y comenzó una campaña a favor del confinamiento, pero sin volverlo obligatorio todavía. El cambio culminó el 30 de marzo con la declaración de emergencia sanitaria y la extensión de la suspensión de actividades no esenciales hasta el 30 de abril, aunque se descartó el toque de queda. El peso mexicano encabeza la lista de monedas más depreciadas a raíz de la pandemia. [Ver las últimas noticias sobre México]
♦ Estados Unidos. Con más de 210.000 casos positivos registrados (y más de 4.800 muertes), Estados Unidos se ha convertido en el epicentro mundial de la pandemia. El brote comenzó en el país a fines de febrero y, varios días después, tras minimizar el problema, el Gobierno de Donald Trump decidió suspender los vuelos desde Europa, acordó con México y con Canadá restringir el tránsito fronterizo y activó una ley de 1950 que permite al Gobierno firmar contratos y efectuar pedidos para la defensa nacional, pero el comportamiento de Trump fue errático y tardío, aunque ahora intenta perfilarse como un presidente en tiempos de guerra. Anthony Fauci, el epidemiólogo que lidera la estrategia contra el coronavirus en el país, ha dicho que Estados Unidos acabará registrando “millones de casos» y “entre 100.000 y 200.000 muertes”. Trump se retractó el domingo de su deseo de relajar el confinamiento para mediados de abril y anunció que todos los estadounidenses deben continuar en sus casas, evitar viajes innecesarios, yendo a sus trabajos o reuniéndose en grupos de más de 10 personas durante otro mes. El Senado y la Casa Blanca pactaron un plan de rescate económico por más de dos billones de dólares para empresas y ciudadanos afectados por la crisis. [Ver las últimas noticias sobre Estados Unidos]
CENTROAMÉRICA
Los países centroamericanos han reaccionado de manera muy diferente a la pandemia. Tal vez los dos extremos de esta región sean El Salvador y Nicaragua: a mediados de marzo, el mismo día que la Asamblea Legislativa de El Salvador le aprobaba al Gobierno una declaración de emergencia y una ley que suspendía los derechos al libre tránsito y a reunirse pacíficamente para controlar la pandemia, el gobierno de Nicaragua hacía una marcha con empleados públicos y simpatizantes bautizada como “Amor en tiempos del Covid 19”, y anunciaba que no cerraría fronteras ni suspendería actividades y daba la bienvenida al turismo.
Una semana después, el presidente salvadoreño Nayib Bukele decretaba cuarentena obligatoria en todo el territorio y Nicaragua registraba ya sus primeros casos positivos. El país más afectado de la región es Panamá, que tiene actualmente 1.317 casos y 32 muertos, seguido por Costa Rica, que registra a la fecha 375 casos y dos muertos. Costa Rica tiene un sistema sanitario del que siempre se ha enorgullecido, pero el impacto de la crisis en el turismo, una de sus principales fuentes de ingresos, preocupa al gobierno, que ha propuesto un recorte al gasto público y un “impuesto solidario” a los salarios más altos para socorrer a las familias más golpeadas por la crisis. [Ver las últimas noticias sobre Centroamérica]
CARIBE
República Dominicana cuenta ya más de 1.380 contagios de Covid-19, más que ningún otro país de la región Caribe, y 60 fallecidos a causa del virus. Desde la semana pasada, el país vive en toque de queda. Y este viernes, el presidente Danilo Medina endureció las condiciones de la restricción: nadie podrá salir a la calle desde las 5 de la tarde hasta las 6 de la mañana, por lo menos hasta el 3 de abril. En Cuba, el Gobierno puso en cuarentena a los más de 30.000 turistas que quedaban en la isla. Suspendió excursiones y actividades y trasladó a hoteles a los visitantes que se hospedaban en casas particulares. La isla cuenta 212 contagios y seis muertos. [Ver las últimas noticias sobre Cuba]
Puerto Rico vive en semicuarentena desde hace casi ya diez días. La gobernadora Wanda Váquez ordenó el cierre de la mayoría de locales comerciales, menos supermercados, farmacias, restaurantes que sirvan a domicilio, gasolineras y bancos. También hay toque de queda desde las 9 de la noche. La isla cuenta 286 contagios de Covid-19 y 12 muertos.
AMÉRICA DEL SUR
♦ Argentina. El Gobierno de Alberto Fernández decretó una cuarentena total hasta el 31 de marzo. Los ciudadanos solo pueden salir de sus casas para comprar alimentos y medicamentos. Como en Italia, España o Francia, los transeúntes deberán justificar su presencia en espacios públicos. El Gobierno anunció una extensión de la ayuda social a 3,6 millones de trabajadores informales que han perdido su único ingreso por la cuarentena y un plan para repatriar ciudadanos varados en otros países que ha debido suspender por temor a contagios masivos. El país ha registrado 1113 casos positivos a la fecha y 34 muertes. [Ver las últimas noticias sobre Argentina].
♦ Colombia. El Gobierno de Iván Duque ha cerrado sus fronteras marítimas, terrestres y fluviales, prohibió el ingreso de extranjeros y nacionales que vengan desde el exterior a partir del 23 de marzo y canceló todos los vuelos internacionales por un mes. Después de declarar el estado de emergencia con medidas como el confinamiento para mayores de 70 años y tras una puja política con el Gobierno de Bogotá, Duque decidió decretar cuarentena para toda la población desde el martes 24 de marzo y por 19 días. Colombia tiene actualmente 1065 casos positivos de Covid-19 y 17 muertos. [Ver las últimas noticias sobre Colombia]
♦ Chile. Convencido de que las instrucciones de aislamiento social no se estaban cumpliendo, el Gobierno chileno decretó el domingo 22 de marzo toque de queda en todo el territorio desde las 10 de la noche a las 5 de la mañana. El país se encuentra en estado de excepción de catástrofe decretado a mediados de marzo, ha suspendido sus clases y cerrado centros comerciales y locales de recreación, pero no ha dictado aún cuarentena obligatoria a nivel nacional como lo han hecho otros países de la región con menos casos. Chile tiene actualmente 3.404 contagios, 18 muertos y la curva de crecimiento de casos se ha acelerado en los últimos días. [Ver las últimas noticias sobre Chile]
♦ Brasil. El Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro decretó el estado de calamidad pública después de la primera muerte por coronavirus para poder ampliar el déficit público, pero el mismo presidente llegó a tachar de “histeria” a la pandemia. Es el país con mayor cantidad de casos confirmados de Covid-19 en América Latina: 7011 personas infectadas y 250 muertes. Aunque no se han decretado medidas de confinamiento obligatorias, el Ministerio de Sanidad del país recomienda medidas de distanciamiento social, pero el mismo Bolsonaro ha criticado las medidas drásticas que han tomado gobernadores y alcaldes, diciendo que quieren “arruinar” al país. Ahora se teme que el pico del contagio por coronavirus coincida con el crecimiento de casos de dengue e influenza que suele ocurrir en otoño-invierno. La magnitud de la crisis amenaza incluso el cargo del propio Bolsonaro. El Ejército ha comenzado a reunirse para preparar hipotéticos escenarios tras la destitución del presidente. [Ver las últimas noticias sobre Brasil]
♦ Venezuela. El presidente Nicolás Maduro ordenó la cuarentena total del país al mismo tiempo que Colombia cerraba su frontera. El impacto de la pandemia en el sector petrolero, el único que todavía sustenta la precaria economía del país, limita el margen de acción de sus autoridades para hacer frente a esta crisis. La cuarentena incluye la suspensión de las actividades laborales, excepto la distribución de alimentos, servicios básicos, transporte y centros de salud, con controles de las Fuerzas Armadas. La inestabilidad política de Venezuela ha provocado que el FMI se haya negado a conceder un crédito de 5.000 millones de dólares al Gobierno de Maduro. Hasta la fecha, el país sudamericano registra 144 casos y tres muertos. [Ver las últimas noticias sobre Venezuela]
♦ Perú. El Gobierno peruano fue uno de los primeros en el continente en actuar de manera directa y aplicar medidas para reducir al máximo el impacto de la pandemia en su población. A mediados de marzo, el presidente Martín Vizcarra decretó una cuarentena general y el cierre de las fronteras por 15 días. Luego anunció la compra de 1,4 millones de pruebas para testear a la población, la conversión de la Villa Panamericana —una serie de edificios construidos para albergar deportistas— en un hospital de emergencia con 3.000 camas y el reemplazo de su ministra de Salud por un especialista en salud pública. Recientemente, el Gobierno prolongó el estado de emergencia por dos semanas más. El país tiene actualmente 1.323 casos positivos y 47 muertos. [Ver las últimas noticias sobre Perú]
♦ Ecuador. En poco tiempo, Ecuador se convirtió en uno de los países más afectados por el brote de Covid-19 en América Latina. La rápida expansión del contagio en el territorio (ya tiene más de 2.758 casos positivos y 98 muertes) forzó al país a decretar estado de excepción, imponer toque de queda y suspender el trabajo presencial tanto en el ámbito público como el privado, pero la caída de los precios del petróleo y el freno de la actividad causados por la pandemia ha empujado la economía ecuatoriana al límite. El último fin de semana, en medio de la crisis sanitaria, la ministra de Salud del país renunció a su cargo aduciendo falta de presupuesto para enfrentar el brote de coronavirus. En la provincia de Guayaquil, epicentro de contagio, se acumulan las denuncias ciudadanas sobre fallecimiento de familiares que llevan días esperando a ser recogidos en su casas. [Ver las últimas noticias sobre Ecuador]
elpais.com
Reportaje A Fondo
Otras vez injerencia de Trump en Latinoaméricana, ahora es en Guatemala.
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7 días agoon
marzo 3, 2026La embajada estadounidense afirma: “No vamos a tolerar que haya contaminación de narcotraficantes y crimen organizado” en la designación de nuevos funcionarios de la Corte
En lo que parece ser una razón más de indignacion de los paises latinoamericanos, según una publicaciñn del periódico El Pais de España, la cual es reproducida inextensa por este diario, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, informó este martes de que su Gobierno consultó con el Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre una supuesta injerencia en la elección de dos magistrados, entre ellos la Fiscal General del Ministerio Público (MP), Consuelo Porras, quien, según la información del mandatario, sería nombrada para ocupar una silla en la Corte de Constitucionalidad (CC), el máximo tribunal del país.
“Nos hemos enterado de que se está intentando aparentar que la Embajada de los Estados Unidos está pidiendo el voto a favor de candidatos que no son íntegros, como Roberto Molina Barreto y Consuelo Porras”, dijo Arévalo en una conferencia de prensa y en un comunicado emitido más tarde por el Gobierno. “Esta situación es altamente irregular y preocupante. Acciones como estas son incongruentes con el excelente estado de las relaciones entre nuestro Gobierno y el de Estados Unidos. Por ello, hemos comenzado las consultas con el Departamento de Estado para aclarar esta situación”, informó el mandatario.

Consuelo Porras en Guatemala, en septiembre de 2025.Congreso de Guatemala
Guatemala deberá designar este año a los nuevos magistrados de la Corte para el periodo 2026-2031. Para integrar ese ente, el Congreso, el Ejecutivo, la Corte Suprema de Justicia, el Colegio de Abogados y Notarios y la Universidad de San Carlos, la principal del país, votan a lo interno para nombrar a un magistrado titular y un suplente eligiendo así cinco magistrados titulares y cinco suplentes que dirigirán esa Corte.
Las declaraciones del presidente surgieron luego de que uno de los candidatos que apoyaba el Ejecutivo a través de su bancada oficial y de diputados aliados, Rony López, actual magistrado suplente de la CC, quien ha denunciado al MP por seguimiento y amenazas, perdió los votos y en su lugar comenzó a correr el rumor de que el actual magistrado de la CC, Roberto Molina Barreto, sería reelecto.
Molina Barreto fue candidato a la vicepresidencia en 2018 con Zury Ríos, la hija del fallecido dictador Efraín Ríos Montt, acusado de haber cometido un genocidio contra las poblaciones indígenas de Guatemala. Además, ha sido criticado por sus fallos judiciales en los que anuló la condena por genocidio contra Ríos Montt, por fallar a favor del expresidente condenado por corrupción Otto Pérez Molina y por beneficiar al líder del Barrio 18, Aldo Ochoa.
Medios locales, que han documentado dos lobbys pagados por políticos de oposición y algunos empresarios de la élite guatemalteca, atribuyen el apoyo de la mayoría de diputados y de la embajada de Estados Unidos a favor de Barreto debido a ese cabildeo. La embajada estadounidense en Guatemala no respondió a las consultas sobre la denuncia del presidente. John Barrett, encargado de negocios de la embajada, dijo en la red social X que “como ya hemos declarado, las elecciones de segundo grado son procesos guatemaltecos que tienen sus normas y reglas, y vamos a respetar estos procesos, pero no vamos a tolerar que haya contaminación de narcotraficantes y crimen organizado”.
Reportaje A Fondo
Una segunda vida para los disfraces de Carnaval: la idea de Río para que los residuos de la fiesta no acaben en el vertedero
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3 semanas agoon
febrero 17, 2026El proyecto ‘Sustenta Carnaval’ ha recuperado casi 70 toneladas de los vestuarios que se usan en el Sambódromo, reduciendo emisiones e integrando a población en riesgo de exclusión social
Río de Janeiro.-En la bella canción del sambista carioca Martinho da Vila llamada ‘Para tudo se acabar na quarta feira (Para que todo se acabe el miércoles)’ el compositor exalta, con cierta melancolía, a los artesanos del carnaval, esas personas anónimas que trabajan todo el año “empeñadas en construir la ilusión” para que después, todo se termine el Miércoles de Ceniza. El carnaval es, por definición, la fiesta de la alegría efímera, pero en el caso del Sambódromo de Río de Janeiro, con sus monumentales desfiles, esa fugacidad tiene un coste ambiental considerable. En las noches en que reinan las escuelas de samba, desfilan decenas de miles de personas vestidas con aparatosos disfraces, unos 100.000 cada año. Su vida útil es lo que se tarda en cruzar el gran estadio del carnaval durante el desfile, menos de 90 minutos. Hasta hace pocos años, después de brillar bajo los focos y los aplausos muchos de ellos acababan en el vertedero. Para luchar contra ese problema ambiental y convertir el residuo en oportunidad, hace unos años surgió el proyecto ‘Sustenta Carnaval’.
La sede de la organización está en la zona portuaria de Río, a pocos pasos de la Cidade do Samba, el gigante recinto donde se construyen las carrozas y se confeccionan los disfraces del carnaval. Aquí el almacén es menos opulento, pero igualmente colorido: montañas de disfraces se acumulan en el suelo y suben varios metros hasta casi tocar el techo en algunos puntos. Son los restos de los carnavales de otros años, que tras pasar por aquí tendrán una segunda oportunidad: los clientes de a pie más creativos pueden llevarse piezas tras un módico precio en función del peso, pero además hay convenios con agrupaciones carnavalescas con menos recursos o incluso con ayuntamientos de otras ciudades que buscan organizar un carnaval más económico. También se donan a escuelas públicas, o se alquilan a compañías teatrales y rodajes de cine. La idea es reciclar de todas las maneras posibles. De momento, en los últimos cinco años, los impulsores de la idea ya han salvado de la basura 66 toneladas.

Jean Michel Santos, en Río de Janeiro, el 27 de enero.Leonardo Carrato
Pululando entre esta marea de sombreros, faldas, plumas y todo tipo de tejidos aparece, siempre sonriente, Jean Santos, el coordinador técnico del proyecto. Recuerda divertido la aventura del primer año: “Fue un test, alquilamos un camión y recolectamos tres toneladas. Las colocamos provisionalmente en mi casa y en casa de una amiga, fue una locura”. En realidad, las propias escuelas de samba recopilan sus propios disfraces para reutilizar lo que se pueda al año siguiente (tras un minucioso trabajo de descarte, reconversión, pintura, tinte, etc).
No obstante, muchas no tienen los recursos ni la logística necesaria para movilizar camiones, personal y almacenes y acaban desechando parte de sus disfraces. Durante años, muchos quedaban acumulados al final del Sambódromo durante horas, pero generaban problemas incluso de seguridad, porque se generaban auténticas montañas que dificultaban la salida del recinto de los componentes de las escuelas, un flujo continuo que dura toda la madrugada durante cinco noches consecutivas.




El proyecto ha sido premiado incluso en el Reino Unido y ha logrado la certificación ISO20121, por su minucioso trabajo para mitigar la huella de carbono de estas piezas. Se sabe que la industria textil es de las más contaminantes del mundo, y según estudios de ‘Sustenta Carnaval’ un kilo de un estos disfraces generalmente sintéticos y procedentes de China o India ha supuesto, a lo largo toda su trayectoria, la emisión de 47,2 kilos de CO2 equivalente. Por eso estiman que con todo lo que se ha reusado hasta ahora se ha evitado la emisión de más de 3.115 toneladas de CO2 en a la atmósfera.

Pero la preocupación no es sólo ambiental, sino también social. En el almacén de Río trabajan personas en riesgo de exclusión social y parte de los disfraces son transformados en carteras por mujeres inmigrantes y vecinas de una favela de la ciudad de Niterói. En el propio almacén de la organización estos días se imparten talleres de reciclaje de disfraces y accesorios.
‘Sustenta Carnaval’ cuenta con el apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente del ayuntamiento de Río y de la Liga Independiente de las Escuelas de Samba, pero faltan recursos. Santos explica que el sueño que acarician ahora es poder construir un entresuelo para ganar espacio y clasificarlo todo. Además, así también podrían impartir clases continuamente. “Nuestro sueño es que las personas que trabajan todos los años en el carnaval puedan hacer un curso y certificarlas como profesionales. Hoy en día ya hay cursos de posgrado en temas de carnaval, pero sobre todo en el mundo académico. La gente que está en la base no está certificada, nuestra idea es revertir eso”, dice optimista. Mientras tanto, una vez termine el carnaval, la rueda volverá a ponerse en marcha: será hora de hacer espacio para otra veintena de toneladas y de ir pensando en cómo aprovechar esa infinidad de posibilidades.
elpais.com
Reportaje A Fondo
Centroamérica: incertidumbre, violencia criminal e intervencionismo
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2 meses agoon
enero 6, 2026En este momento, Centroamérica experimenta el descalabro de las frágiles democracias electorales que se habían logrado

Históricamente, Centroamérica ha sido dominada por cuatro grandes tendencias: la violencia política, el intervencionismo extranjero, la desigualdad económica y social, y la ausencia de regímenes democráticos. Es decir, de regímenes estructurados en torno a un Estado de derecho más o menos viable, instituciones legítimas y, sobre todo, una administración capaz de gestionar lo público con eficacia y eficiencia.
Con excepciones, tales tendencias suelen acompañarse de algunos factores inexorables: el militarismo, la corrupción y la exclusión de la mayoría de la población, ya sea por razones étnicas, sociales, económicas o políticas. Y aunque fueron brevemente neutralizadas tras la firma del Plan de Paz de Esquipulas II (7 de agosto de 1987), en las últimas dos décadas Centroamérica ha iniciado un proceso de involución que recuerda -pero todavía no sobrepasa- los horrores de la década perdida de los años 1980.
En efecto, Centroamérica logró reencauzar sus esfuerzos de reconstrucción y reconciliación de forma gradual durante el decenio de 1990, mismo que produjo elecciones libres en todos los países, el relanzamiento del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y lo que parecía ser una etapa de estabilidad. Pero, lamentablemente, todo aquello se volvió un espejismo.
Ya para inicios del siglo XXI empezaron a despuntar nuevas, y a reverdecer viejas, disfunciones en toda la zona. Ello fue resultado de una combinación de factores como la reaparición de poderes fácticos, en particular el crimen organizado; el gradual debilitamiento de las democracias electorales; el lento proceso de reactivación económica prometido pero no concretado por el libre comercio; la inconclusa transición hacia modelos de gobierno y de sociedad más inclusivos, y el abandono del desarrollo sostenible como concepto guía del sistema regional. Pronto afloraron nuevas formas de violencia y represión, y se iniciaron masivas olas migratorias hacia Estados Unidos. En pocos años, Nicaragua cayó presa de una dictadura atroz gracias al llamado Pacto Ortega-Alemán (2000), Honduras experimentó un nuevo golpe de Estado (2009), se produjeron un sinnúmero de eventos como el asesinato de periodistas y dirigentes ambientalistas y sociales, y aparecieron poderosas redes de narcotraficantes y renovadas tensiones geopolíticas. Estos elementos configuran hoy una región que en poco tiempo, y pese a la masiva ayuda recibida de la Cooperación Internacional, ha sucumbido ante los avatares de su propia historia.
Acabar con las guerras domésticas -y particularmente con el terrorismo de Estado- fue uno de los logros más notables del Procedimiento de Esquipulas II. Sin embargo, desde entonces Centroamérica ha sido víctima de “otras violencias” no menos graves y dolorosas. Quizá la mayor de ellas sea la resultante de las acciones del crimen organizado y ordinario, cuyas raíces en el área eran de larga data, pero que se aceleraron y profundizaron como resultado de una triple coyuntura: el descalabro institucional de las democracias electorales a partir del año 2008; los rápidos cambios acaecidos en la producción, la comercialización y el control de las redes de del narcotráfico internacional, y el aumento y diversificación de los flujos de cocaína proveniente de Colombia, resultantes de las nuevas condiciones domésticas en ese país (acordadas en el plan de paz de 2016).
Ello vino acompañado de un incremento de otras formas de crimen organizado no menos perniciosas, como la trata de personas, el tráfico de armas, los diversos tipos de contrabando (oro, bienes culturales y naturales, cigarrillos, cosméticos y licores, entre otros) y el fenómeno de las pandillas o “maras”, que impusieron un virtual “estado de sitio” en amplios espacios urbanos del llamado Triángulo del Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras). Las extorsiones, secuestros, estafas cibernéticas y, más recientemente, el aumento de los femicidios y los actos de violencia contra otras poblaciones en condición de vulnerabilidad son también expresiones de una realidad que afecta a todas las sociedades centroamericanas.
El miedo y la zozobra que acompañan siempre a la violencia, y en particular a la violencia criminal cuando esta se entroniza y produce una percepción generalizada de inseguridad e indefensión, han traído como consecuencia el retorno de las propuestas de mano “super dura”, que se han posicionado como “únicas e idóneas” para neutralizar tales fenómenos. Ese fue el caldo de cultivo que permitió el arrollador triunfo en el Salvador del presidente Nayib Bukele, quien fue capaz de someter a las “maras” de su país por medio de políticas represivas ampliamente apoyadas por la población. Si bien el costo de esas políticas en términos de libertades públicas y calidad democrática ha sido devastador, las mismas han catapultado a Bukele como líder internacional de un “modelo” de Estado que repudia a la democracia liberal y propone sustituirla por un régimen autocrático unipersonal.
En este momento, Centroamérica experimenta el descalabro de las frágiles democracias electorales que se habían logrado. Este proceso de deterioro ha sido resultado de las disfunciones propias de regímenes políticos que, en distintas proporciones y formas, han tenido como características comunes la ausencia de políticas públicas inclusivas, el consecuente aumento de la desigualdad y la pobreza, una masiva corrupción y el ya mencionado aumento de la violencia criminal. Todos estos fenómenos han producido, más recientemente, el surgimiento de liderazgos populistas que, emulando a otros en América Latina, Estados Unidos y Europa, proponen soluciones “contra la dominación de los de siempre” (a quienes se señala como beneficiarios de la corrupción), y de un entramado presuntamente cómplice de estos, conformado por medios de comunicación, poderes judiciales, partidos políticos, agentes legislativos y algunos sectores económicos privados.
Además del caso salvadoreño ya mencionado, hay dos ejemplos muy claros (aunque también muy distintos) de esta tendencia. El primero, de perfiles decimonónicos, es la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, que desde 2018 domina al país a sangre y fuego a través de mecanismos de represión que recuerdan los peores días del somocismo, e incluso los superan. Estos mecanismos, algunos tipificados como crímenes de lesa humanidad por el Grupo de Expertos sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas, incluyen -además de asesinatos, torturas, desapariciones y persecución de medios y periodistas independientes– el destierro, las expropiaciones arbitrarias y la eliminación de la nacionalidad de quienes el régimen considera enemigos. El segundo caso, sorpresivo y para muchos inaudito, es el de Costa Rica. Allí gobierna, con amplio respaldo popular, Rodrigo Chaves, un exfuncionario del Banco Mundial, quien fue electo en 2022 con una propuesta antisistema. Neoliberal en lo económico y conservador (aunque laico) en lo social, Chaves ha satanizado los entendimientos políticos predominantes en el país desde 1948, promovido la confrontación entre el Ejecutivo y los demás poderes de la República (incluido el Tribunal Supremo de Elecciones), deteriorado la libertad de expresión y de prensa, alimentado deliberadamente la polarización social y, últimamente, deslegitimado la institucionalidad judicial, que es la única que hasta ahora ha impedido el éxito de su proyecto político.
Los tres países restantes también discurren por sendas complicadas. En Guatemala, el gobierno del presidente Bernardo Arévalo, desde antes de su toma de posesión (2024), libra una batalla sin descanso contra el llamado “Pacto de Corruptos”, un conglomerado de poderes fácticos que buscan afanosamente su caída por medio de permanentes conspiraciones que involucran a la Fiscal General y a jueces corruptos del Poder Judicial. En Honduras, la presidenta Xiomara Castro -quien fue electa con altas expectativas tras dos mandatos de un presidente que terminó indultado por Trump luego de haber sido condenado en los tribunales estadounidenses por narcotráfico- hoy propone anular los últimos comicios generales (noviembre de 2025) en medio de un proceso electoral de gran opacidad, persiguiendo fines de muy dudosa naturaleza. Mientras tanto, en Panamá el clima político y social se ha enrarecido en la administración de Raúl Mulino, un presidente que fue electo como sustituto del candidato de su partido, el expresidente Ricardo Martinelli, quien fue encontrado culpable de corrupción e inhabilitado por la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral para ocupar cargos públicos.
Todo lo anterior se produce en un contexto de reconstitución hegemónica de los Estados Unidos, cuyo gobierno ha retomado su dominio histórico, basado en al menos dos ámbitos: el enfrentamiento con China y el apoyo público -e incluso la interferencia abierta en procesos electorales internos- a los gobiernos y líderes dispuestos a cumplir con sus designios en la zona (especialmente en temas migratorios y de inversiones en sectores estratégicos como las telecomunicaciones y la minería, de combate al narcotráfico y de cooperación militar). Además, buena parte de los gobiernos centroamericanos se han sumado a la diplomacia estadounidense en los foros multilaterales, alineándose en temas como el apoyo a Israel, las críticas a la Agenda 2030, el cambio climático, la invasión rusa a Ucrania, etc. Ese sometimiento, sin duda, recuerda al predominante durante la Guerra Fría.
La democracia vive hoy horas oscuras en Centroamérica, horas que, pareciera, no serán más luminosas en el futuro previsible.
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