Opinión
Decreto infame (500-25)
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9 meses agoon
Por Narciso Isa Conde
Santo Domingo.– En su decreto número 500 del año en curso, Luis Abinader, copiando órdenes ejecutivas de Donald Trump, hizo suya la fábula del «Cartel de los Soles» y asumió el recurso de atribuirle a todos los carteles de la droga la condición de «organizaciones terroristas«; recurso empleado para militarizar las supuestas operaciones antidroga y usar el tema como pretexto para agredir, intervenir e invadir militarmente países soberanos, fuera de su control.
Ese proceder se potencia si se trata de territorios ricos en recursos energéticos, minerales estratégicos, agua y biodiversidad; ambicionados por las elites capitalistas estadounidenses y asignada su conquista y reconquista neocolonial al Pentágono y a sus Comandos.
Es el caso de Venezuela y de los pocos países de Nuestra América.
Ella lo dejó claro en 2023 en su intervención en el Atlantic Council: «¿Por qué esta región importa? Por todos sus ricos recursos y elementos de tierras raras… El triángulo del Litio, entre Argentina, Bolivia y Chile …el 60% del litio del planeta está en América Latina«
Pero su recuento no finalizó allí, sino que, para Richardson, América Latina posee –y es verdad- «las reservas de petróleo más grandes del planeta», incluidas las de «crudo ligero y dulce descubierto frente a Guyana hace más de un año».
Por último, con un lenguaje posesivo, la ex jefa del Comando Sur se atrevió a decir: «tenemos el 31 % del agua dulce del mundo en esta región«, enfatizando que a EEU le «queda mucho por hacer» en esta región y «tenemos que empezar nuestro juego».
·ABINADER NO PUEDE ALEGAR IGNORANCIA
Luis Abinader, ni desconoce esas declaraciones ni ignora esos designios imperiales, presentes por demás en este país amarrado, con su complaciente anuencia, por el Comando Sur.
Tampoco ignora que el denominado «cartel de los soles» es una burda fabula de Donald Trump y sus asesores de imágenes.
Sobre eso ya se han escrito libros desmontando la mentira. Pero, además, circula profusamente el testimonio del ex Vicesecretario y ex Director Ejecutivo del Programa Anti Droga y Delito de la ONU. Pino Ariacchi.
«Durante mi mandato como Director de la ONUDD, la agencia de la ONU contra la droga y el delito, estuve en Colombia, Bolivia, Perú y Brasil, pero nunca visité Venezuela.
Simplemente, no hubo necesidad. La cooperación del gobierno venezolano en la lucha contra el narcotráfico era una de las mejores de Sudamérica; se puede comparar solo con el impecable historial de Cuba. Este hecho, en la delirante narrativa de Trump de «Venezuela como narcoestado», suena a una calumnia geopolíticamente motivada.»
«Pero los datos, publicados en el Informe Mundial sobre Drogas 2025 de la organización que tuve el honor de dirigir, cuentan una historia opuesta a la que difunde la administración de Trump.»
«Una historia que desmonta pieza por pieza el entramado geopolítico construido alrededor del «Cártel de los Soles», una entidad tan legendaria como el Monstruo del Lago Ness, pero apta para justificar sanciones, embargos y amenazas de intervención militar contra un país que, casualmente, se ubica sobre una de las mayores reservas de petróleo del planeta.»
«Venezuela según la ONUDD: Un país irrelevante en el mapa del narcotráfico».
El informe 2025 de la Onudd es clarísimo, lo que debería avergonzar a quienes han construido la retórica de la demonización de Venezuela. El informe solo hace una mención mínima y breve a Venezuela, y afirma que una fracción mínima de la producción colombiana de drogas pasa por el país rumbo hacia Estados Unidos y Europa.
Venezuela, según la ONU, se ha consolidado como un territorio libre del cultivo de hoja de coca, marihuana y productos similares, así como de la presencia de cárteles criminales internacionales.
·LO DOMINA EL SERVILISMO
Entonces, ¿por qué es capaz de emitir un decreto mentiroso, infame, que involucra directamente a las fuerzas armadas dominicanas y al Estado dominicano en esos viles planes de agresión militar gringa a Venezuela?
¿Por qué?
¿Por qué asumir la criminal política exterior de un imperio genocida ¿Con qué derecho?
¿Hasta dónde va llegar su servilismo?
Apoya al nazi-fascista Zelensky.
Respalda las guerras desatadas por EEUU y la OTAN.
Se mete el rabo entre las piernas frente al holocausto palestino.
Apoyó a Guaidó, delincuente de tomo y lomo.
Se sumó al ultraderechista Grupo de Lima.
Apoyo a González Urrutia, matacuras y agente de la CIA.
Comprometió al país con sucesivas invasiones militares a Haití.
Pactó con el Comando Sur el respaldo a su doctrina de seguridad nacional y a sus acciones militares correspondiente, lo que implica comprometer los cuerpos castrenses y el territorio dominicano con las operaciones militares de EEUU destinadas a imponer su dominación y su saqueo en esta región.
Ahora se arrastra ante el despliegue militar trumpista contra Venezuela y los procesos soberanos de Nuestra América, avalando las mentiras y las narrativas que sirven de pretexto para asaltar nuestras enormes reservas de petróleo, gas, oro, litio, tierra rara, titanio, uranio, níquel, agua y biodiversidad.
El por qué es simple y a la vez pérfido: Abinader es un magnate metido a político, más dócil frente a los designios de la Casa Blanca y el Pentágono, que muchos agentes y colaboradores de la CIA.
Abinader es un lacayo de cuerpo y alma, de mente y corazón.
Es el gobernante más servil de la neo-colonialidad moderna.
Un auténtico Gobernador de Colonia montado sobre una seudo-república.
·EL DERECHO ES NUESTRO: ¡A REBELARNOS!
Esa ha sido su nefasta opción, sin el menor derecho a involucrar a los cuerpos militares y al Estado dominicano en esa bochornosa y peligrosa aventura.
Ni siquiera su Constitución y la de los Hipólito, Leonel y Danilo se lo permite. Mucho menos el pisoteado derecho internacional vigente.
Civiles y militares, hombres y mujeres, jóvenes y niños, tenemos derecho a apelar a Duarte, a Luperón, A Gilbert, a Manolo y las Mirabal, a Fernández Domínguez y Caamaño, para impugnar esa ruta ominosa, para rebelarnos contra esa manera de desconocer el derecho a nuestra autodeterminación y a la de todos los pueblos del mundo.
Por Narciso Isa Conde
Vivimos una sociedad de grandes injusticias, discriminaciones y opresiones, las que son mayores si se examinan en la relación hombre-mujer; lacerantes y crueles en temas como el acceso al empleo y los ingresos, derecho a la salud, relación de poder en la familia y la sociedad, forma de participar en la política y cruel despliegue de la violencia masculina.
La violencia no se detiene ni se revierte con Estados y Gobiernos que se niegan a combatir la ideología patriarcal-machista, a educar en torno a la teoría de género, a defender los derechos de la población femenina, a superar los fundamentalismos religiosos, a impartir educación sexual y promover la enseñanza basada en los permanentes adelanto de la ciencia.
La matriz de las modalidades de violencia de género es ideológica-cultural, constantemente reproducida por la clase dominante y el Estado bajo su tutela, incluido su poderoso sistema de comunicación, sus instancias educativas públicas y privadas, sus poderes eclesiales y sus diversos.
No es solo cuestión de reconocer y condenar verbalmente los feminicidios.
No es asunto que se solucione con establecer, como simple formalidad, un Ministerio de la Mujer.
No es tema para limitarse expresar pesares o allantar con medidas superficiales y con leyes que no se cumplen.
A eso se limita la clase dominante-gobernante dominicana, su Estado, su Gobierno, las cúpulas de sus iglesias y el propio presidente Abinader con su equipo de gobierno.
Aquí el sistema educativo, los aparatos de comunicación y cultura han sido asaltados por la ideología machista.
El Estado ha pisoteado el laicismo y el valor de las humanidades y las ciencias sociales, con la anuencia y participación de Luis Abinader,
Importa mucho por eso destacar esa realidad y detenernos siempre en dos características relevantes de la sociedad dominicana: la opresión y la explotación de las mujeres:
La opresión tiene sus raíces en un sistema capitalista plagado de desigualdades, que le da continuidad a una cultura dominante machista que coloca a las mujeres en posición subordinada frente a los hombres; quienes abusivamente se asumen como propietarios de sus vidas y de sus cuerpos.
En ese contexto toda independencia femenina, toda resistencia a ser propiedad masculina, todo desamor provocado por el maltrato y el menosprecio, se paga con agresiones y hasta con la vida, pasando por sufrimientos inenarrables.
Así opera la sociedad patriarcal-machista dirigida por un Estado generador y complaciente frente a distintas formas de violencia y exclusión machista (física, psicológica, económica) contra mujeres y niñas. Todo un poder dominante que opera como una fábrica de feminicidios
La explotación se sustenta en una cultura dominante clasista que empobrece hombres y mujeres trabajadoras -y que mezclada con la división sexual del trabajo y basada en el interés exclusivo del capital por la ganancia- genera y se apropia de más riquezas en base al trabajo desvalorizado de las mujeres en múltiples labores y también en el trabajo absolutamente no remunerado, asignándoles unilateralmente a las mujeres las tareas del cuidado de la familia y del hogar.
La paternidad irresponsable, del abandono total de la familia por los hombres, que determina que la mitad de los hogares estén a cargo de mujeres, se suma a ese despliegue de calamidades.
Aquí y en gran parte del planeta. las mujeres viven múltiples formas de maltrato y discriminación que son tanto más graves y dolorosas cuando ellas son más pobres, negras y con menos oportunidades.
La lucha de las mujeres por la igualdad es cuestión de poder y contra ese poder es necesario que juntos encaucemos la lucha para alcanzar la liberación de todos/as los/as oprimidos/as y explotados/as.
Se ha dicho con razón, que lo personal, en este y muchos casos es también político, y lo político implica valorar que la base de esta gran trampa opresora es el sistema y que hay que cambiarlo por otro que desplace y reemplace la alianza criminal del patriarcado con el capital.
Opinión
Cumplimiento de las solicitudes de la Corte Penal Internacional
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3 días agoon
junio 3, 2026Por Rommel Santos Diaz
Las solicitudes de asistencia se cumplirán de conformidad con el procedimiento aplicable en el derecho interno del Estado requerido y, salvo si ese derecho lo prohíbe, en la forma especificada en la solicitud, incluidos los procedimientos indicados en ella y la autorización a las personas especificadas en ella para estar presentes y prestar asistencia en el trámite.
En el caso de una solicitud urgente y cuando la Corte Penal Internacional lo pida, los documentos o pruebas incluidos en la respuesta serán transmitidos con urgencia.
El Estatuto de Roma establece que las respuestas del Estado Parte requerido serán transmitidas en su idioma y forma original.
Cuando resulte necesario en el caso de una solicitud que pueda ejecutarse sin necesidad de medidas coercitivas, en particular la entrevista a una persona o la recepción de pruebas de una persona voluntariamente, aun cuando sea sin la presencia de las autoridades del Estado Parte requerido si ello fuere esencial para la ejecución de la solicitud, y el reconocimiento de un lugar u otro recinto que no entrañe un cambio en el , el Fiscal podrá ejecutar directamente la solicitud en el territorio de un Estado.
Cuando el Estado Parte requerido fuere un Estado en cuyo territorio se hubiera cometido presuntamente el crimen, y hubiere habido una de admisibilidad de conformidad con los artículos 18 o 19, el Fiscal podra ejecutar directamente la solicitud tras celebrar todas las consultas posibles con el Estado Parte requerido.
En los demás casos, el Fiscal podra ejecutar la solicitud tras celebrar consultas con el Estado Parte requerido y con sujeción a cualquier condición u observación razonable que imponga o haga ese Estado Parte.
Cuando el Estado Parte requerido considere que hay problemas para la ejecución de una solicitud de conformidad con las solicitudes a que se hace referencia en los artículos 933 y 96 del Estatuto de Roma, celebrará consultas sin demora con la Corte Penal Internacional para resolver la cuestión.
Finalmente, las disposiciones en virtud de las cuales una persona que sea oída o interrogada por la Corte Penal Internacional con arreglo al artículo 72 podrá hacer valer las restricciones previstas para impedir la divulgación de información confidencial relacionada con la seguridad nacional serán igualmente aplicables al cumplimiento de las solicitudes de asistencia a que se hace referencia en el presente artículo.
Opinión
La dignidad humana y los procesos político-electorales en la República Dominicana (2006–2026).
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3 días agoon
junio 3, 2026Por Robinson Lebrón
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El presente artículo analiza de manera crítica la evolución, los hitos normativos y las persistentes vulneraciones a la dignidad humana en el marco de los procesos político-electorales de la República Dominicana durante el periodo 2006–2026. A partir de la reforma constitucional de 2010, la dignidad humana se consagró como el principio fundante del Estado Social y Democrático de Derecho, transformando la dimensión procedimental del voto en un derecho fundamental sustantivo. Mediante un enfoque cualitativo y dogmático, la investigación examina el balance entre la expansión formal de los derechos ciudadanos evidenciada en políticas de inclusión como el Voto Accesible, el Voto Penitenciario y la tutela judicial efectiva del debido proceso partidario por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE) y la realidad fáctica de los procesos electorales dominicanos.
El análisis revela que, a pesar del blindaje institucional y jurisprudencial, subsisten patologías estructurales arraigadas como el clientelismo sistémico, la mercantilización del voto y la instrumentalización político-electoral del gasto social del Estado. Asimismo, se constata que la transición del debate hacia el entorno digital ha generado nuevas amenazas a la integridad moral a través de campañas de desinformación automatizada mediante robots y violencia política de género en redes sociales. Se concluye que la plena realización de la dignidad ciudadana en las urnas sigue supeditada a una profunda transformación cultural del sistema de partidos y a la aplicación efectiva de regímenes sancionatorios que erradiquen la coerción basada en la vulnerabilidad económica de la población.
El sistema democrático contemporáneo ha superado la concepción procedimental del voto para orientarse hacia un modelo sustantivo, donde el ciudadano es el eje central de las decisiones públicas. En el ordenamiento jurídico de la República Dominicana, esta visión adquirió un carácter vinculante a partir de la reforma constitucional del 26 de enero de 2010. Dicha reforma refundó el Estado dominicano bajo el modelo de un Estado Social y Democrático de Derecho, consagrando explícitamente en su artículo 5 que la Constitución se fundamenta en el respeto irrestricto a la dignidad humana. De este modo, la dignidad dejó de ser un enunciado meramente filosófico para convertirse en un principio jurídico superior, una norma transversal y un derecho fundamental absoluto e inviolable (artículo 38) que debe guiar la actuación de todos los poderes públicos, incluidos los órganos electorales.
Bajo este marco constitucional, los procesos político-electorales celebrados en el país durante las últimas dos décadas (2006–2026) han experimentado una profunda transformación normativa e institucional. El ejercicio de los derechos de ciudadanía —concebidos como el derecho a elegir y ser elegido en condiciones de equidad— se vincula directamente con la autonomía moral y la libertad del individuo. Durante este periodo, la promulgación de normativas clave como la Ley No. 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, la Ley No. 15-19 (y su posterior evolución hacia la Ley No. 20-23 Orgánica del Régimen Electoral), así como las jurisprudencias del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Tribunal Constitucional (TC), han buscado estructurar un ecosistema político que garantice la inclusión social, el debido proceso partidario, la paridad de género y el acceso al sufragio de poblaciones históricamente vulnerabilidades, tales como los internos preventivos y las personas con discapacidad.
Sin embargo, el análisis del periodo 2006–2026 revela una persistente desigualdad entre el marco garantista del derecho positivo y la realidad fáctica de las campañas electorales dominicanas. A pesar de los significativos avances tecnológicos y logísticos implementados por la Junta Central Electoral (JCE), la dignidad de los electores continúa enfrentando serios desafíos culturales y estructurales. Fenómenos sistémicos como el clientelismo arraigado, la compra abierta de voluntades en los recintos electorales, la desproporción en el financiamiento de los candidatos y el uso instrumentalizado de los recursos asistenciales del Estado tienden a cosificar al ciudadano, reduciendo su condición de agente político soberano a la de una mercancía económica.
Asimismo, el auge de los entornos digitales en la última década ha introducido nuevas amenazas a la integridad personal a través de campañas de difamación automatizada y la vulneración del derecho al honor. Frente a este escenario, el presente artículo tiene como objetivo analizar de manera crítica la evolución, los hitos normativos y las persistentes vulneraciones a la dignidad humana en el marco de los procesos políticos electorales de la República Dominicana durante los últimos veinte años. A través de un enfoque cualitativo y dogmático, se examina el balance entre la expansión formal de los derechos políticos y la persistencia de prácticas tradicionales que erosionan la autonomía del votante. Se sostiene como tesis central que, si bien el Estado dominicano ha blindado institucional y jurisprudencialmente las garantías del sufragio, la pervivencia de una cultura política de subordinación económica y el desborde ético en las campañas digitales constituyen los principales reductos que limitan la plena realización de la dignidad ciudadana en las urnas.
Robinson Jesús Lebrón Céspedes.
rlebroncespedes@gmail.com
El autor es abogado y Docente Universitario.
