Comunidad en el exterior
Dominicana es electa por un voto primera concejala latina en Boston
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7 años agoon
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LA REDACCIÓNLa cifra exacta fue: 22.492 contra 22.491. Así venció a su oponente más cercana, Alejandra Saint Guillén
La empresaria dominicana Julia Mejía, cuya madre vivió indocumentada en Boston, fue declarada ganadora este lunes al cargo de concejala electa del distrito, con una diferencia de un voto por encima de su contrincante.
Mejía tiene una licenciatura en artes del Colegio Comunitario Mount Ada. Esta dominicana logró superar todos los obstáculos tras llegar a los Estados Unidos a los cinco años, radicándose en el vecindario de Dorchester en Boston.
Después de décadas destacándose como una de las principales activistas sociales y comunitarias de Massachusetts, consiguió entrar a trabajar a la cadena de televisión MTV, como productora en campañas sociales.
Según ha contado, desde niña comenzó en busca del sueño americano y para conseguirlo se enroló en una activa lucha social comunitaria y política que la llevó a postularse como concejala en el ayuntamiento de Boston, representando el distrito cuatro de la ciudad.
En las recientes elecciones municipales se enfrentó a siete aspirantes, quedando con estrecha ventaja sobre Alexandra Saint Guillén, quien luego del dictamen de los votos reclamó un reconteo, que le fue concedido.
Comisión Electoral de Boston
Este lunes Mejía logró el sueño americano al ser declarada ganadora por 1 voto, 22.492 contra 22.491 en una población que tiene casi 700,000 votantes inscritos, aunque originalmente la diferencia era de ocho sufragios.
La Comisión Electoral de Boston certificó el triunfo de Mejía, una victoria que refleja nueva vez el poder de los electores dominicanos en Estados Unidos, aunque sea por un margen tan estrecho.
La nueva edil, que también escaló el éxito como mujer emprendedora, se suma a la victoria de la dominicana Sabina Matos, electa concejala en Providence (Rhode Island) y primera latina en llegar a la presidencia del ayuntamiento de esa ciudad.
Mejía se postuló por primera vez al escaño y lloró cuando la Comisión Electoral de Boston anunció el resultado.
Saint Guillen se había ido de la oficina de la comisión electoral antes de que se anunciara el conteo de votos para recoger a su pequeño hijo, después de varias horas de disputas legales sobre las boletas en controversia.
Su equipo de campaña dijo que está revisando el recuento y sus opciones, incluso la posibilidad de impugnar el resultado en una corte estatal.
Es una lección clásica de por qué cada voto importa.
Mejía se convierte así en la primera mujer latina en ser electa al Concejo Municipal de Boston.
La comisionada electoral de Boston, Eneida Tavares, anunció los resultados a las 6:00 de la tarde, tres días después de que comenzara el recuento en el ayuntamiento.
“Creemos que hay papeletas que, si se disputan en la corte, pondrían a Alejandra Saint Guillén a la cabeza, y mañana tomaremos una decisión sobre un desafío formal”, dijo Alec Loftus, portavoz de la campaña.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de otro recuento, Mejía dijo que la campaña se preparará para otra revisión de los votos.
“Al final del día, para mí, siempre se trató de desarrollar el poder político en las comunidades de bajos ingresos”, dijo.
“Cuantas más oportunidades tengamos para demostrar el valor de nuestro voto, mejor será esta historia”, añadió.
“Entonces, si vamos a la corte, vamos a la corte”, agregó la dominicana.
En Boston, los votantes recibieron instrucciones de respaldar hasta cuatro candidatos para ocupar igual cantidad de escaños municipales.
Según el estatuto estatal, las papeletas con cinco o más votos deben descontarse, dijo Gerry McDonough, abogado de Saint Guillen.
También trabajó en el recuento de las elecciones presidenciales del 2000 en Estados Unidos solicitado por el candidato demócrata Al Gore.
La Junta de Comisionados Electorales decidió cómo tratar esas papeletas caso por caso.
Algunos fueron descontados, mientras que otros fueron incluidos debido a preocupaciones de privación de los votantes, dijeron funcionarios electorales.
Mejía recuerda haber trabajado desde temprana edad para ayudar a su madre, que en ese momento era indocumentada.
Mejía es la fundadora de la organización Collaborative Parent Leadership Action Network, un grupo de defensa de la educación.
Ella hizo malabares dirigiendo a la organización sin fines de lucro con su campaña al ayuntamiento.
Impulsada por una búsqueda de justicia y equidad de por vida, Mejía ha creado innumerables oportunidades para que otros asuman el poder y aboguen por un cambio positivo.
Por eso cree que es hora de que los encargados de dirigir el Gobierno municipal en Boston incluyan nuevas caras de diferentes ámbitos de la vida, luchando por una voz en las instituciones de poder.
Julia Mejía fue la primera de su familia en graduarse y comprar una casa. La dominicana fue criada por una madre soltera que estuvo indocumentada durante la mayor parte de su infancia.
Comenzó a luchar desde muy temprana edad en nombre de su madre y de otras personas que se sentían ignoradas y desatendidas por las mismas instituciones que se suponía están para ayudarlas.
A través de su trabajo, Julia se ha enriquecido con las experiencias de reunir a personas de todos los ámbitos de la vida.
diariolibe.com
Comunidad en el exterior
Boston vibró con sexta edición de los Premios Dominicanísimo
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3 días agoon
agosto 11, 2026
BOSTON.- Boston se vistió de gala para celebrar la sexta edición de los Premios Dominicanísimo, consolidados ya como la premiación más importante de la diáspora dominicana en el mundo. En un ambiente de elegancia, hermandad y orgullo patrio, la ciudad acogió una noche que unió arte, cultura y reconocimiento a la excelencia.
La gala deslumbró desde su inicio con una extraordinaria alfombra roja, por la que desfilaron las figuras más destacadas de la comunidad dominicana en el exterior. La conducción oficial estuvo a cargo de Gabi Desangles, Irving Alberti y Mariela Encarnación, mientras que la alfombra roja fue liderada por Sandra Berrocal, Melissa Núñez, Emildo Cordero y Sergio Toribio.
RECONOCIMIENTOS
En una ceremonia marcada por la solemnidad y la alegría, se reconoció a personalidades que han dejado huella en distintos ámbitos.
En el sector empresarial fueron galardonados Emmanuel Almonte, Freddy Ureña y José Mota, director de Eventos del hotel Omni Boston Seaport.
La música y el arte tuvieron un lugar protagónico con el reconocimiento a la trayectoria de Pavel Núñez y Stephany Ortega. Uno de los momentos cumbres de la noche llegó con la entrega del premio Ícono a Radio Televisión Dominicana (RTVD), canal oficial del Estado dominicano, en celebración de sus 74 años de historia e influencia.
El ámbito corporativo e internacional también fue exaltado. Marty St. George, presidente de JetBlue, recibió el premio Amigos que Cambian Vidas. En el terreno político, el congresista estadounidense Adriano Espaillat fue distinguido con el Gran Dominicanísimo Internacional por su liderazgo y firme defensa de la comunidad hispana.
El máximo galardón de la noche, el Gran Dominicanísimo, fue otorgado a la doctora Frinny Polanco y a los aclamados comediantes Raymond Pozo y Miguel Céspedes, embajadores del humor dominicano.
EMOCIÓN Y RECONCILIACIÓN
El momento más conmovedor de la velada estuvo a cargo de Juan Carlos Rodríguez de Tercer Cielo, Robert Green del grupo Barak y Héctor Acosta “El Torito”, quienes rindieron un sentido homenaje a las víctimas del terremoto en Venezuela, en una poderosa muestra de solidaridad del pueblo dominicano.
La espiritualidad y el perdón también fueron protagonistas. En un acto simbólico que puso fin a más de veinte años de diferencias, los hermanos Geraldo Díaz y Juan Pablo Díaz entregaron el premio Leyenda Dominicanísima a Héctor Acosta, sellando su reconciliación ante un público visiblemente emocionado.
Comunidad en el exterior
Consulado RD-NY, una agencia de empleos para militantes
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4 días agoon
agosto 10, 2026Por Jhonny Trinidad
Si usted quiere entender por qué el dominicano en el exterior se siente ciudadano de segunda, no tiene que ir muy lejos. Vaya al Consulado Dominicano en Nueva York. Ahí está, resumida, toda la historia del desprecio.
Esa sede, que debería ser la casa grande de más de un millón de dominicanos en el área triestatal, se ha convertido en lo que todos sabemos pero pocos se atreven a decir en voz alta: una agencia de empleos para militantes del partido de turno.
No importa el gobierno. No importa el color. Azul, blanco, rojo o morado. La lógica es la misma. Ganamos las elecciones y ahora toca repartir Nueva York.
EL BOTÍN DE GUERRA
Cada cuatro años, Nueva York se reparte como un botín de guerra. El cónsul para un sector, el vicecónsul para otro, la encargada de tal departamento para la esposa de fulano, el de prensa para el que manejó las redes, el de cultura para el que animó la caravana. Y así, hasta llenar una nómina abultada, costosa e improductiva.
¿Mérito? Ninguno. ¿Experiencia consular? Cero. ¿Habla inglés? No hace falta. ¿Conoce la comunidad? Solo en campaña. Lo único que se exige es una cosa: lealtad partidaria probada. Haber cargado la bandera, haber buscado votos en El Bronx, haber atacado al contrario en los programas de radio de la tarde.
El resultado es un consulado pesado, lento, caro y politizado. Una estructura donde sobran jefes y faltan servidores. Donde hay cinco vicecónsules haciendo nada y una sola persona atendiendo pasaportes. Donde se abren departamentos con nombres rimbombantes – de la juventud, de la mujer, de emprendimiento – que no emprenden nada, que no protegen a nadie, que solo sirven para justificar un sueldo en dólares.
Y lo más grave: donde el dominicano que va a buscar un servicio tiene que pasar por el filtro de la humillación partidaria. Si el cónsul es de mi partido, entro. Si no, me miran mal. Si critiqué al gobierno en Facebook, me tienen en una lista.
LA NÓMINA QUE NADIE AUDITA
Nadie ha querido auditar a fondo el Consulado de Nueva York. Porque si se audita, se cae el sistema.

¿Cuántos empleados tiene realmente? ¿Cuántos están en nómina y cuántos van a trabajar? ¿Cuánto se recauda por concepto de pasaportes, poderes, actas, traducciones y legalizaciones? ¿Dónde va ese dinero? ¿Qué criterios se usan para nombrar a un empleado que gana 2,500, 3,000, 4,000 dólares mensuales por un trabajo que podría hacer alguien por la mitad y con el doble de capacidad?
El consulado de República Dominicana en Nueva York es uno de los consulados que más dinero recauda en el mundo en proporción a su comunidad. Un pasaporte dominicano allá cuesta 180 dólares cuando en Santo Domingo cuesta menos de 3,000 pesos. Un poder notarial cuesta 150 dólares. Una transcripción de acta, 100. Todo es más caro, todo es más lento y todo se paga en efectivo o money order, como en los años ochenta.
Y sin embargo, el servicio es peor que en cualquier consulado centroamericano o suramericano de la misma ciudad. El mexicano, el colombiano, el ecuatoriano tienen citas en línea, entrega a domicilio, consulados móviles, asistencia legal gratuita. Nosotros seguimos con la fila en la acera, con el formulario mal fotocopiado y con el “vuelva mañana”.
¿Por qué? Porque no hay gerencia. Porque el cónsul no fue nombrado para gerenciar, fue nombrado para pagar favores. Y cuando tu misión es pagar favores, no puedes exigir eficiencia. No puedes cancelar al compañero que no va. No puedes evaluar al que no atiende bien. Porque todos son compañeros.
EL DAÑO A LA IMAGEN DEL PAÍS
Esto no es un tema menor. Es un tema de seguridad nacional y de imagen.
Cada dominicano maltratado en su consulado es un dominicano que se aleja del país. Cada joven profesional que ve que el consulado está lleno de militantes sin preparación es un joven que decide no volver nunca. Cada empresario que quiere invertir y va a buscar una información y se encuentra con una agencia de empleos partidaria, se va para otro lado.
Hemos convertido nuestra representación más importante en el exterior en una extensión del clientelismo que tanto daño le ha hecho al país adentro. Hemos exportado el peor vicio de la política dominicana: el Estado como botín.
¿QUÉ HAY QUE HACER?
Primero, profesionalizar. El Consulado de Nueva York debe ser dirigido por un diplomático de carrera o por un gerente probado de la diáspora, no por un dirigente partidario. Alguien que viva allí, que conozca la comunidad, que hable inglés, que haya administrado antes.
Segundo, transparentar. Publicar la nómina completa, los salarios, las recaudaciones mensuales y en qué se gastan. Que la Cámara de Cuentas y el Ministerio de Relaciones Exteriores auditen cada año y publiquen los resultados.
Tercero, despolitizar. Prohibir por ley que el local del consulado sea usado para actividades partidarias. Prohibir que empleados consulares hagan campaña. El consulado es de todos los dominicanos, no del PRM, ni del PLD, ni de la Fuerza del Pueblo.
Cuarto, eficientizar. Reducir la nómina política en un 50%, aumentar el personal técnico, digitalizar todos los servicios, establecer citas reales, abrir los sábados y domingos que es cuando la gente puede ir, y crear una unidad de protección legal gratuita para dominicanos en riesgo de desalojo, deportación o abuso laboral.
Quinto, evaluar. Que el cónsul presente cada seis meses un informe público de gestión con indicadores: cuántos pasaportes emitidos, en cuánto tiempo, cuántas asistencias legales, cuántos consulados móviles realizados.
Nueva York no necesita un cónsul que sea popular en la base del partido. Necesita un gerente que sea respetado en la comunidad.
Mientras sigamos viendo el consulado como una agencia de empleos para militantes, seguiremos diciéndole al dominicano de afuera, sin decírselo de frente, que para nosotros sigue siendo un dominicano de segunda. Bueno para enviar remesas, bueno para votar cada cuatro años, pero no lo suficientemente bueno para merecer un servicio digno.
Y esa es la peor de las traiciones.
Nota: La República reproduce el presente articulo por considerarlo de un gran interés para la comunidad dominicana en el exterior, principalmente la radicada en la ciudad de Nueva York.
Comunidad en el exterior
División política empaña recepción en Gracie Mansion
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5 días agoon
agosto 9, 2026Por Jenny Gómez
La tradicional Recepción de la Herencia Dominicana en la Mansión Gracie se desarrolla este año bajo un clima de profunda división política e incertidumbre institucional.
En un hecho que encendió las alarmas en la comunidad, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, no asistió a la gala benéfica previa al Desfile Nacional del Día Dominicano. Su ausencia ocurre inmediatamente después de haber sido abucheado por simpatizantes y seguidores del congresista Adriano Espaillat.
La hostilidad es el resultado directo de la rivalidad surgida durante las primarias demócratas del pasado 23 de junio de 2026.En esa contienda, el alcalde Mamdani rompió con la tradición del aparato demócrata al respaldar abiertamente a la activista socialista Darializa Ávila Chevalier, quien obtuvo una histórica victoria sobre Espaillat y se convirtió en la candidata oficial del partido por el Distrito 13 de Nueva York.
La derrota de Espaillat, pilar político de la comunidad dominicana durante cinco periodos en el Congreso, ha fracturado las relaciones entre la nueva administración municipal y los líderes de la diáspora en los cinco condados.
Con la Recepción de la Herencia Dominicana programada en los jardines de Gracie Mansion, el alcalde Mamdani fungirá institucionalmente como anfitrión oficial del evento.Ante la evidente fricción, analistas políticos y fuentes comunitarias señalan que, por lógica de etiqueta y orgullo partidario, es altamente probable que el congresista Adriano Espaillat decida no asistir a la residencia del alcalde.
Se anticipa, además, que varios funcionarios electos leales a Espaillat opten por boicotear la recepción.
La situación amenaza con ensombrecer una festividad cultural que históricamente ha unificado a los neoyorquinos de origen dominicano, transformando el festejo en escenario de una batalla por el liderazgo político y territorial de la ciudad.
