Opinión
El “bueno” y el “malo”
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9 años agoon
Por Narciso Isa Conde
En este título incluyo dos de los vocablos de aquella famosa película del Oeste norteamericano “El bueno, el feo y el malo “, y dejo fuera ex profeso el tercero; porque lo feo y lo bonito en la cultura dominante en República Dominicana está condicionado por el patrón estético racista impuesta desde el fenotipo blanco-europeo de los colonizadores, asimilado también por el imperialismo estadounidense.
Los ideólogos y “estrategas” de esta dictadura morada, presidida y regenteada ahora por Danilo Medina y por las elites de las mafias políticas, son expertos en adornar la podredumbre y la descomposición institucional con funcionarios aptos para presentar temporalmente rostros de bondad y eficiencia.
Ese tipo de funcionarios constituyen una especie de “bonsái”, algunos/as puramente decorativos y otros/as más o menos eficientes; usados mucha veces para taponar desastres en determinados ministerios y entidades importantes del Estado.
Ellos/as, por demás, son reforzados por un diseño mediático a la medida, destinado a promover lo que se persigue con no pocos ocultamientos, maquillajes y medias verdades.
Un caso relevante, que podría tomarse como “modelo” a analizar es el del arquitecto Andrés Navarro, seleccionado para hacer sucesivamente el papel del “bueno” en los ministerios de relaciones exteriores (cancillería) y educación; sin ser especialista en esas ramas de la gestión pública, aunque con ciertas nociones de gerencia y ciertos equipos acompañantes en ambas materia; contrastando su imagen y su rol temporal con sus antecesores desprestigiados.
Así las cosas, el “bueno” de Andrés Navarro remplazó al “malo”, ya fallecido, Carlos Morales Troncoso, luego que la depredación clientelista, el robo y el descaro se tornaron insostenible para contener el descredito de la Cancillería que embarraba al Presidente.
Igual reemplazó al “malo” de Carlos Amarante Baret en el ministerio de educación después que éste cumpliera el cometido de Danilo de dispendiar en su reelección presidencial, en la campaña peledeísta-oficialistas (PLD) y en la candidatura de su hijo, enormes sumas de dinero procedente del 4% asignado al ministerio de educación.
Las “recetas limpiadoras de imagen” en ambos casos se reducen a medidas cosméticas y efectistas, como también a algunos reordenamientos administrativos temporales; y en ninguno de los casos el latrocinio y el derroche anterior han sido sancionados en vista de que se trata de desfalcos programados desde la alturas del Palacio Nacional o asignación perversa de áreas del Estado como botín de partidos sanguijuelas aliados al partido o corporación morada.
El “bueno” de Navarro recibe los lauros de su eficiencia de parte del coro de bocinas pagadas y hasta de pusilánimes o inconsistente opositores; mientras se torna cómplice de la corruptela en su condición, sino de beneficiario, si de encubridor y alto funcionario incondicional a un presidente corrupto y corruptor.
Recibe esas alabanzas al compás que el Presidente Medina le entrega a Miguel Vargas Maldonado y a su facción perredeísta (PRD) una Cancillería supuestamente depurada, para que la vuelvan a infectar y a usar como patrimonio particular y botín político.
Navarro y todos los “bonsái” saben que lo usan con esos fines y se dejan usar, lo que aumenta sus culpas aunque no roben para sí y solo se dediquen a maquillar el lodazal mal oliente y a encubrir a los ladrones por orden presidencial o espontánea lealtad al caudillo de pacotilla.
Danilo, cinco años después de reemplazar al “malo” Leonel Fernández, ha sido sacado del club de los “buenos” en vista de tanto engañar. Y eso habrá de pasarle a muchos de los bondadosos “bonsái”. Lo mismo que también le pasó a Leonel como sucesor del expresidenre Balaguer y competidor de Hipólito Mejía.
Tan fue sacado Danilo de ese club, que su reelección solo es posible si se postula a la Presidencia de la Asociación Nacional de Presos de las Cárceles Najayo, La Victoria, Rafey, el 15 de Azua y Afines, por lo que a lo sumo puede usar su re-postulación como maniobra de distracción para contrarrestar el clamor nacional de que sea judicialmente procesado.
Ese jueguito se está agotando al tenor la decadencia del sistema de corrupción e impunidad y del auge de la indignación verde.( Portal/ z101digital.com /0pinión- 11-12-13/08/2017, Santo Domingo).
Los gobiernos de ultraderecha podrán expulsar inmigrantes, quitar derechos y mandar las mujeres a cocinar y fregar, pero no ofrecerán solución a lo que realmente está causando malestar a muchas personas: la discrepancia entre el bienestar prometido y deseado, y las precariedades económicas existentes.
Por Rosario Espinal
A pesar del triunfo de Lula en Brasil, es evidente el avance de la ultraderecha en el mundo. Las causas son diversas, pero hay elementos en común: el hartazgo de muchas personas con lo existente y la búsqueda de chivos expiatorios para distraer la atención de los problemas de fondo.
Los chivos expiatorios permiten culpar a alguien (usualmente a un grupo vulnerable) de los males sentidos; males que muchos no comprenden y que unos pocos explican a su conveniencia para consumo masivo. De ahí que la ultraderecha se sustente en culpar a los inmigrantes, los gais, los trans, las mujeres, los ambientalistas, etc.
Ellos, según la agitación constante de la ultraderecha, son culpables del desempleo, del gasto en servicios públicos, de la delincuencia, de la pérdida de valores, del colapso de la familia tradicional, etc.
¿Qué hay realmente en el trasfondo? Sociedades que no han podido ofrecer el bienestar prometido a amplios segmentos de la ciudadanía.
En regímenes autoritarios no hay que inventar muchos cuentos porque las fuerzas represivas impiden o sofocan los brotes de insatisfacción. En sociedades con ciertas libertades públicas hay que identificar culpables para el desquite. De ahí que el auge de la ultraderecha se exprese actualmente en democracias longevas.
En el caso específico de las sociedades capitalistas hay un mal de fondo: la promesa de prosperidad que cundió por el mundo desde la década de 1980, bajo las premisas del neoliberalismo y la globalización, desencadenaron expectativas de bienestar para una gran parte de la población mundial que no se han concretado.
Tres factores claves lo han impedido:
Primero, el neoliberalismo con sus políticas de bajos impuestos al capital y la desregulación empresarial ha producido una gran desigualdad en la distribución de la riqueza: los que más tienen, tienen muchísimo más que los demás.
Segundo, la dificultad para desmontar servicios públicos establecidos después de la Gran Depresión. Si eliminan servicios hay más desigualdad y descontento. Si los mantienen, los gobiernos enfrentan mayores déficits fiscales porque han bajado los impuestos a los ricos o les perdonan la evasión.
Tercero, la inflación pospandémica, agravada por la guerra contra Ucrania y contra Irán aumenta los costos de la energía, devastador en el mundo.
Las protestas que proliferan actualmente, sea por la vivienda, el deterioro de la educación, el costo de la vida, o la corrupción reflejan el descontento. Ahí prolifera la ultraderecha con su recetario de chivos expiatorios (simples y claros) que mucha gente asume como explicación de sus males. El sistema en su último cuplé.
Los gobiernos de ultraderecha podrán expulsar inmigrantes, quitar derechos y mandar las mujeres a cocinar y fregar, pero no ofrecerán solución a lo que realmente está causando malestar a muchas personas: la discrepancia entre el bienestar prometido y deseado, y las precariedades económicas existentes. Esta discrepancia se presenta a través del mundo.
Cuando los gobiernos de ultraderecha arrasen con muchas de las conquistas de los últimos 70 años, dejarán detrás sociedades más desiguales y convulsas, sobre las que habrá que forjar valores de solidaridad y justicia, si es que la humanidad no ha sido vencida por los humanoides de la inteligencia artificial.
Por Miguel Guerrero
El problema eléctrico sólo se resuelve tomando al toro por los cuernos. Lo primero es reconocer que la presencia del Estado en el negocio es el principal escollo en la búsqueda de una solución a la crisis energética y su grave impacto en la economía nacional, el sosiego familiar, la estabilidad de los negocios, grandes, medianos y pequeños, y todo cuanto anhelamos con proyección al futuro.
Sin ánimo de enjuiciar la labor del actual gobierno, lo cierto es que la CDEEE es parte del problema. Para esta fecha se suponía que su papel habría dejado de ser determinante y que el Gobierno aceptaría su rol de regulador, fortaleciendo las instituciones públicas llamadas por ley a pautar las reglas del negocio. En lugar de afianzar esta irrenunciable y fundamental responsabilidad, la corporación estatal ha continuado asumiendo funciones propias de una rectoría del sector que no le corresponde.
En la medida en que ese papel se incrementa desciende el de la superintendencia y de la Comisión de Energía, supuesta esta última a pautar las políticas del sector. En un sistema bien estructurado, la CDEEE sería apenas otro agente del sector, no el ostentador de un liderazgo que no es suyo. Por esa distorsión, el sistema no funciona adecuadamente y la mejor demostración de ello son los apagones y el alza de las tarifas, que tienen al garete a la población y estrangulado a los sectores productivos.
Los gobiernos han evidenciado, además, su incapacidad para liderar el sector, se vieron obligados a recurrir a organismos internacionales en la búsqueda de una salida, después de interminables promesas de solución con plantas que nadie ha visto. Admito que es una decisión difícil para un Gobierno, pero a menos que no se delimiten claramente los roles, el sector eléctrico seguirá dando tumbos.
Por Rommel Santos Diaz
El Estatuto de Roma establece que la Secretaría de la Corte Penal Internacional , sin perjuicio de las funciones y atribuciones del Fiscal de conformidad con lo dispuesto en el artículo 42 del estatuto de referencia, estará encargada de los aspectos no judiciales de la administración de la Corte Penal Internacional y de prestarle servicios.
De conformidad con el Estatuto de la Corte Penal Internacional la Secretaría será dirigida por el Secretario, que será el principal funcionario administrativo de la Corte. El Secretario ejercerá sus funciones bajo la autoridad del Presidente de la CPI.
El Estatuto de la Corte Penal Internacional señala, además, que el Secretario y el Secretario Adjunto deberán ser personas que gocen de consideración moral y tener un alto nivel de competencia y un excelente conocimiento y dominio de al menos uno de los idiomas de trabajo de la Corte.
El Estatuto de Roma también establece que los magistrados elegirán al Secretario de la Corte Penal Internacional en votación secreta por mayoría absoluta y teniendo en cuenta las recomendaciones de la Asamblea de los Estados Partes. De ser necesario elegirán por recomendación del Secretario y con arreglo al mismo procedimiento, un Secretario Adjunto.
En cuanto al procedimiento de elección del Secretario de la Corte Penal Internacional, el Estatuto de Roma establece que el mismo será elegido por un periodo de cinco años en régimen de de dejación exclusiva y podrá ser reelegido una sola vez. El Secretario Adjunto será elegido por un periodo de cinco años, o por uno más breve, si así lo deciden los magistrados por mayoría absoluta en el entendimiento de que prestara sus servicios según será necesario.
Finalmente, el Secretario establecerá una Dependencia de Víctimas y Testigos dentro de la Secretaria. Esta Dependencia, en consulta con la Fiscalía, adoptará medidas de protección y dispositivos de seguridad y prestará asesoramiento y otro tipo de asistencia a testigos y víctimas que comparezcan ante la CPI, y a otras personas que estén peligro en razón del testimonio prestado . La Dependencia contara con personal especializado para atender a las víctimas de traumas, incluidos los relacionados con delitos de violencia sexual.
Rommelsantosdiaz@gmailcom
