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Análisis Noticiosos

El corazón gigante de Hugo Chávez

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Por Félix Rodríguez

CHAVEZLuego de aquel intento de golpe de Estado, un 4 de febrero de 1992, el Comandante Hugo Chávez llevó a Venezuela a un éxtasis político, en la cual se reivindicó el poder del pueblo que antes fue oprimido por los gobiernos de turno. Las políticas innovadoras y creadores del joven oriundo de Sabaneta, logró penetrar el pensamiento de ese pueblo, que comenzaba a vivir una experiencia única que no se repetía desde los albores de la época de independencia.

La primera constitución elaborada con sabor a pueblo y aprobada por el pueblo soberano de Venezuela, dio inicio a la era inmortal del Comandante Hugo Chávez, quien marcó un hito en cuanto a sus verdaderos intereses emancipadores: dar poder al pueblo, emanciparlo, empoderarlo y hacer que se hiciera realidad la construcción efectiva y real del Poder Popular.

Avanzaba la V Republicana fundada por el Comandante, llegaron las Misiones que hicieron posible la educación al pueblo mediante un nuevo modelo de aprendizaje basado en el pensamiento crítico, así como la atención médico y asistencial de aquellos sectores más pobres. Sin embargo, esa independencia no sería posible, sin un nuevo enfoque geopolítico sobre la presencia de Venezuela en el Continente Americano y Mundial. Las alianzas con otras naciones bajo el concepto de respeto, integración y unidad, representó la nueva estrategia para liberarnos de la dominación del imperio norteamericano.

Las páginas no alcanzarían para enumerar el desarrollo y construcción de un nuevo modelo económico, basado en el PPS, Proyecto Nacional Simón Bolívar, constituido por 7 líneas estratégicas, cuya primera se basaba en el Principio de Moral y Luces como nuestras primeras necesidades: La Nueva Ética Socialista, el combate ideológico donde por vez primera se desnudaba al modelo capitalista como responsable de los que por razones obvias eran invisibilisados. La fortaleza moral, constituye el primer elemento fundamental en la construcción de un nuevo proyecto colectivo. Sin moral, sin ética, sin principios no tendremos la posibilidad de soñar la nueva República Socialista y Bolivariana; pero que también amerita del Conocimiento sustentado en el crecimiento, tecnología y patria humanista para consolidar nuestras primeras necesidades.

Esta felicidad que nos generaba el nuevo proyecto de Patria; en el fondo me preocupaba, y que en muchas ocasiones llegué a plantearme: ¿Dónde y cuándo se comenzarán a preparar los nuevos cuadros revolucionarios y revolucionarias? ¿Qué pasará cuando ya no esté el Comandante Chávez? Mis camaradas revolucionarios vieron en mis críticas hechas aproximadamente hace unos 6 ó 7 años, fueron vistas como contrarrevolucionarias, mucha gente que supuestamente compartía los mismos ideológicos, me eliminó de sus contactos en las redes sociales, cosa que no es de preocupar; pero que hoy día me confirma, que no estaba tan apartado de la realidad ante las preocupaciones expresadas; lamentablemente la vida o el destino, nos volvió a jugar otra situación que tal vez podamos superar en muchos años.

Ya no estás con nosotros Chávez, tu voz, tus gestos, el resonante canto de tu personalidad, en tu inmensa ausencia, nos inspira un desaliento, una tristeza, una forma de extrañarte que solo se compara con la perdida de alguien tan cercano y familiar como que fueses un hermano de sangre.

Chávez, el hombre que nos refrescó el pensamiento bíblico, nos mostró al verdadero Cristo que nos convocaba a construir el hombre nuevo y la mujer nueva bajo la reconstrucción de un nuevo pensamiento social, espiritual, político, humano; estoy convencido que siempre quiso darle poder al pueblo, y es que lo hizo, lo gritaba a los cuatro puntos cardinales y lo cumplió, democratizando el conocimiento, la participación popular, y desarrollando todo un proceso de organización del pueblo como principio fundamental para hacer de nuestras debilidades, grandes fortalezas. Chávez, el hombre que nos mitigó la hermandad entre las naciones suramericanas, unidas y capaces de rescatar el pensamiento de Bolívar sombre la Patria Grande.

El amor fraterno, el respeto, la vida, la recuperación de los principios humanos, me atraparon en lo personal, porque soy de los que piensa, que una sociedad nueva no nace por decreto, sino por el concurso y participación del pueblo bajo un nuevo esquema de principios y valores, tal como así quedó establecido en el programa Moral y Luces.

Chávez reafirmó al soberano, en su origen, mi origen y nuestra clase social: el pueblo, el pueblo obrero, el pueblo comunitario, el pueblo trabajador y estudiantil, el pueblo en todas sus manifestaciones humanistas. Nunca recibí nada de ti Presidente, pero me bastaba con que esta Venezuela retumbara con cada intervención tuya en la ONU, OEA, en Europa, el Medio Oriente y en cualquiera de nuestras naciones hermanas extendidas hasta la Patagonia. Simón Bolívar nos liberó del yugo Español, y usted Comandante nos liberó de la mente esclava a los medios de comunicación y del dominio imperial.

En el pueblo quedó mucha gente anónima que seguirá amándote por los siglos de los siglos, porque fuiste la causa del amor fraterno que dedicaste hasta entregar tu vida por nuestra Patria, Venezuela.

Eres parte del viento, las montañas, el cielo, la patria, y estas en el pueblo, y sé que leerás estás cortas líneas para hacerte saber que nos dolería mucho más, si los responsables hoy en día de conducir esta Patria, no tomasen unos minutos de su ajetreado trabajo, leer unas cortas líneas de las Causas que Indujeron a la perdida de la Primera República, en la cual Bolívar de manera franca y honesta se dirige a sus conciudadanos y conciudadanas para esgrimir causas certeras cometidas en Venezuela y no fueron tomadas en cuenta; pero que Bolívar finalmente en su Manifiesto de Cartagena, del 15 de diciembre de 1812 con duras criticas donde finalmente dio las líneas generales para lograr el éxito y reconquista de los espacios perdidos: “Corramos a romper las cadenas de aquellas víctimas que gimen en las mazmorras, siempre esperando su salvación de vosotros; no burléis su confianza; no seáis insensibles a los lamentos de vuestros hermanos. Id veloces a vengar al muerto, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido, y libertad a todos”.

Comandante Chávez, a tres meses de tu partida, creemos desde las industrias básicas de Guayana, que la organización del pueblo trabajador no sindical, mantendrá los derechos para emprender la empresa libertaria junto a las instituciones, donde no se marchite ese legado que nos dejaste para todos, sin sectarismo, ni miseria humana, ni grupos de clase que impidan el desarrollo de proyectos que sirven para edificar el Quinto Objetivo Histórico del Plan Patria.
¡Chávez vive! ¡La Lucha Sigue!

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Análisis Noticiosos

¿IRA O INTELIGENCIA?

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Por Nelson Valdez

Hay momentos en que el cansancio de un pueblo se vuelve ira y la ira se desplaza como inteligencia. Es cuando dejamos de preguntarnos quién está preparado para gobernar y empezamos a pensar contra quién votar.

República Dominicana está en uno de esos momentos.

El fenómeno de Santiago Matías (Alofoke) no es solo el ascenso de un comunicador o empresario digital; es la manifestación sociológica de un electorado cansado de los partidos tradicionales, de promesas envejecidas y discursos vacíos. La política tradicional generó esta desconfianza. Primero buscamos al empresario, luego al outsider y ahora podemos estar buscando al espectáculo.

Pero el fracaso de la política tradicional no convierte automáticamente en estadista a quien triunfa en el entretenimiento.

El algoritmo premia la indignación, la controversia y la velocidad. El Estado funciona al revés: la inflación no baja por un video viral, la deuda no se administra con carisma ni la salud mejora por tener seguidores. Las redes premian la reacción; el Estado cobra la improvisación.

La antipolítica seduce diciendo: «Ellos te fallaron, nosotros somos distintos». ¿Pero distintos en qué? ¿Con qué equipo, programa o conocimiento de la administración pública? Gobernar es la parte aburrida de la política, pero es la única que importa cuando se apagan las cámaras.

El riesgo es convertir la decepción en un «voto de castigo»: «Como todos me fallaron, votaré por quien más daño les haga». Eso no es transformación, es desahogo. El voto es un instrumento demasiado poderoso para entregárselo a la ira.

Detrás de este fenómeno hay ciudadanos hartos que deben ser escuchados, pero la indignación debe ser el comienzo de una pregunta, no el final del razonamiento: ¿Qué propone? ¿Con quién? ¿Cómo?

No se trata de elegir entre política tradicional y espectáculo, sino de recuperar el criterio: no venerar al famoso por serlo ni condenar al político por serlo.

Antes nos engañaron con la promesa del cambio; ahora podrían seducirnos con la del castigo. La rabia es un pésimo combustible para gobernar. La próxima elección exige pensar.

#republicadominicana🇩🇴 #santiagomatias #alofoke @pr1ncematias
https://www.instagram.com/p/DcRz3lRCZhz/?igsh=MXMyMnF6ZGp5Mm56NA==

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Análisis Noticiosos

El Mesías Alofoke

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Por Nelson Valdez

Hay en la sociología del espectáculo un afán dañino por confundir la celebridad con el estadismo, un deslumbramiento de mercado que pretende equiparar el ruido mediático con la solvencia del pensamiento. La política no es un plato de televisión ni un debate de utilería donde la estridencia sustituye a la doctrina. Pretender que la conducción de un Estado pueda entregarse al primer charlatán con micrófono es confundir el circo con el templo, la muchedumbre enfervorizada con el ciudadano consciente.

El resentimiento hacia la clase política es comprensible; el desgaste de las siglas tradicionales y la fatiga ante los discursos gastados son heridas abiertas en la sociedad. Sin embargo, el hastío no puede convertirse en pasaje hacia el abismo. La figura de Leonel Fernández, con todas las contradicciones que la historia pueda atribuirle, pertenece al ámbito de la formación intelectual, del manejo de la diplomacia y de la comprensión profunda de las instituciones. Medirlo en el mismo rasero que a la cultura de la chabacanería y el algoritmo no solo es un desatino conceptual, sino un insulto a la inteligencia colectiva.

La búsqueda de un cambio no se resuelve dinamitando la casa para librarse de las goteras. Entregar la responsabilidad de una nación a la frivolidad del espectáculo no es renovación: es un suicidio asistido por el aplauso fácil. El verdadero liderazgo exige lectura, sobriedad y sentido de la historia; lo demás es pura escenografía para un público distraído que confunde la pantalla con la patria.

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Análisis Noticiosos

El reconocimiento de cuerpos por videollamada: duelo a distancia venezolano

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Caracas.- Norellys Marrero dejó un ejemplar del libro Vida, de Paulo Coelho, en la mesa de noche de su hija Liz el día antes de abandonar Los Ángeles. Viajaba de vuelta a Venezuela luego de vivir tres años con ella y esperar la respuesta de una solicitud de asilo que le fue negada. “Te lo dejo aquí para que nunca te olvides de que, pase lo que pase, uno nunca puede perder la esperanza de vivir hasta el final”, le dijo. Dos meses después, Norellys murió junto a su otra hija y su nuero en La Guaira, durante el doblete sísmico del 24 de junio en Venezuela.

Pero, a diferencia de otras historias, Liz vivió la tragedia por videollamada. Estaba a punto de ir a dar clases a la academia de baile donde trabaja desde hace 11 años cuando su mejor amigo —que también es artista y vive en Turquía— la llamó para decirle que había habido un terremoto catastrófico y que llamara a su familia. “Aparecieron todos, excepto mi núcleo familiar. Y ahí, cuando yo veo que todo el mundo contesta, que todo el mundo escribe y no escucho a los míos y llamo, llamo, llamo… ahí yo, automáticamente, ya sabía”, dice Liz.

La bailarina contactó desde Los Ángeles a motorizados en La Guaira para que fueran a ver el estado del edificio; también a su canosa tía Maribel, que perdió carro y casa pero se fue a participar en las labores de rescate, e incluso le mostraron las manos del cadáver de su hermana para que las reconociera. “¿Pero para qué iba a reconocer unas manos? Quería ver el cuerpo completo de mi hermana, que apareció debajo de su esposo. Yo creo que ellos quedaron vivos y con la fuerza que les quedaba empujaron a su hijo para que pudiera salir, porque los encontraron impulsando los brazos hacia arriba y Samuel estaba encima de ellos”, describe Liz.

Sus sobrinos sobrevivieron. Sebastián, de 16 años, estaba en la playa de Macuto celebrando la fiesta de San Juan y vio cómo todo se desplomaba a su paso. Samuel, de 11, quedó atrapado junto a su familia, y un turista lo rescató 24 horas después tras ver cómo su cabeza sobresalía entre los escombros. Ahora Samuel tiene cuatro fracturas y una parálisis facial. “Está en el hospital, todavía muy delicado. No habla, no puede mover la cara, tiene que hacer terapia de lenguaje, terapia ocupacional, y lo atienden entre fisioterapeutas, neurocirujanos e intensivistas. Lo acompaña una enfermera las 24 horas, y no se le puede dar de alta porque, cuando lo intentaron, convulsionó”, explica Liz.

Fue ella quien organizó cómo decirle a su otro sobrino que sus padres habían muerto. De nuevo, por videollamada: “Contacté a un psiquiatra y fue mi sobrino con toda la familia a su consultorio. El abuelo le dio a Sebastián la noticia y ese fue el momento más difícil de mi vida: ver a Sebastián tirándose al piso y gritando, a través de la pantalla. Porque ese dolor también lo tengo yo, yo también perdí a mi mamá en el mismo momento que él”, recuerda Liz.

Desde entonces, sus sobrinos están bajo la custodia de su abuelo paterno, mientras Liz ha organizado una campaña en GoFundMe a beneficio de su futuro como beisbolistas profesionales, carrera de la que sueña ser manager. “Gracias a la danza he reunido más de 70 mil dólares en un mes. Ya tengo 13 ciudades confirmadas donde se van a hacer talleres de danza para donar a los niños. También en la ciudad hacen un festival que se llama Next Fest LA y, gracias a las redes, vieron lo que estoy haciendo y me llamaron para patrocinar un escenario a beneficio de mi familia”, explica.

Los vecinos al rescate de supervivientes

El caso de Crismar Chacín es similar. Su vida transcurre en Los Ángeles desde 2021, cuando consiguió una beca para The American Academy of Dramatic Arts. Desde entonces, no ha vuelto a La Guaira. Su papá se suicidó hace cuatro años, cuando ya Crismar vivía en el extranjero, y su hermano Cristian, de 19 años, murió atrapado en uno de los edificios que se derrumbó en Los Corales el día del terremoto.

“Hija, hubo un terremoto”, le dijo su mamá a través de una llamada mientras Crismar estaba en una biblioteca. “La primera persona que me contó fue mi mamá, que estaba en Caribe y me llamó para decirme que todo se había venido abajo. La llamada duró menos de cinco minutos y sentí que se estaba acabando el mundo. La escuché cuando logró llegar al edificio, gritar por Cristian y que no respondiera”, recuerda.

Al edificio no llegaron rescatistas hasta el día siguiente y, en ese momento, estaban priorizando el rescate solamente donde se escuchara vida: “Eran vecinos a mano limpia tratando de salvar gente. Mi tío se lanzó una travesía desde Catia La Mar hacia Los Corales porque la policía había dado la orden de que no se metieran a los edificios, y mi tío dijo que él sí iba a meterse. Así encontraron a Cristian y a otros vecinos el viernes 26 de junio”, explica.

Crismar estaba con su mamá en la llamada cuando identificaron a su hermano. “A pesar de estar en la distancia, algo me dijo que intentara llamarla a ver si entraba la señal, y fue justo en el momento en el que lo identificaron por su tatuaje”, dice. Sin embargo, ahí no lo pudieron extraer y tuvieron que echarle cal al cuerpo para preservarlo. “El piso tres quedó en planta baja y todo el peso del edificio estaba encima de nuestros familiares. Así que no fue posible sacarlos sin la ayuda correcta, que llegó cuatro días después gracias a los topos mexicanos”, explica.

Por eso Liz destaca el sentido de comunidad que ha vivido gracias a este momento: “Pasó lo peor en La Guaira, y la única razón por la que mis sobrinos están vivos es porque en ese momento había comunidad. El único que te puede salvar cuando no hay luz, no hay agua, no hay internet, es el que te quiere”, dice.

Crismar enfrenta una larga espera por la legalización de su estatus en Estados Unidos, lo que le impide salir del país para estar con su mamá, que ahora se quedó sola. “Lo peor ha sido estar pegada al teléfono hablando con mi mamá y sentirme completamente inútil porque no puedo ni ir para allá ni traérmela, porque ya los venezolanos venimos con ciertas limitaciones. No es la primera pérdida que vivo lejos después de haberme ido de Venezuela, y tampoco es la primera vez que no puedo ir y abrazar inmediatamente a mi mamá”, dice.

Liz, en cambio, está esperando una residencia permanente en Estados Unidos y el trámite no le permite salir del país. “Pero olvídate. En el momento en que se resuelva lo de mi green card, que debe ser en un par de meses, estaré volando a Venezuela a ver a mis sobrinos”, dice.

Liz Marrero y Crismar Chacín son ejemplo de los nueve millones de venezolanos que emigraron masivamente entre 2014 y 2024 debido a la crisis humanitaria compleja que vive el país. Ambas están tratando de entender cómo avanzar legalmente para estar más cerca de los suyos. “Tengo que validar ante Estados Unidos y Venezuela que soy una persona trabajadora de bien, que hace impacto en la comunidad, que siempre ha sido generosa, profesional y súper exitosa. Pero es muy difícil, porque uno tiene que lidiar con sus sentimientos y, a la vez, tienes que lidiar con trámites legales y frenar un poco el corazón”, dice Liz.

Ambas se hacen preguntas que las ayuden a aliviar la pena, pero las respuestas no llegan tan fácilmente. Crismar lo resume así: “No sé por qué a los venezolanos nos está tocando esto y es un sentimiento muy específico e indescriptible el que tú estés buscando un mejor futuro y trabajando por tu familia afuera pero no puedes estar ahí cuando estas cosas pasan”. Liz, por su parte, lo deja a la fe: “¿Por qué nos pasan estas cosas? Ya yo me molesté con Dios y lo perdoné. Ahora tengo que seguir”.

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