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El Danilismo Luce Débil, Desarticulado y en Aparente Deterioro Progresivo
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6 años agoon
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LA REDACCIÓN
El grupo conocido como el danilismo dentro del Partido de la Liberación Dominicana aparentemente no armó más estrategia desde el Gobierno que concebir un proyecto de reelección presidencial que tenía muchos puntos débiles y que provocó lo que ha ocurrido, que salga vencido, por lo menos internamente en el PLD.
Esta falta de planes tiene mucho que ver con la forma de hacer política en la República Dominicana, donde el partido que llega al gobierno en vez de fortalecerse orgánicamente, se debilita, lo cual prácticamente ha desarticulado al partido oficial, porque desde de su llegada al poder sus locales fueron cerrados y los miembros, militantes y dirigentes prácticamente ni se reúnen.
El danilismo ha sido victima del mismo síndrome que ha ocurrido con otras organizaciones políticas que sólo se focalizaron en la reelección de su líder en la presidencia de la República y parece que han sucumbido en ese proceso, sobre todo por la presión, en mayor medida, de su principal contrincante y aspirante Leonel Fernández.
La lucha en rechazo a la reelección nisiquiera es atribuible a una participación importante de la sociedad civil o ciudadana, sino de grupos con intereses partidistas como el del exmandatario y del Partido Revolucionario Moderno que realizaron multitudinarias manifestaciones frente al Congreso Nacional en rechazo a las pretensiones continuistas de Danilo Medina.
Ahora luce que el grupo de Leonel ha logrado sobreponerse al de Danilo y los seguidores de este último se proyectan desarticulado y dando palos a ciegas, cuya principal arma es calificar al expresidente de desfazado y agotado, pero no presentan una propuesta clara y contundente.
La realidad del danilismo es que sus precandidatos han terminado enfrentados entre sí, porque ya han comenzado los celos por la aparente preferencia del presidente en favor de uno de ellos, máxime cuando hay quienes se consideran herederos naturales de esa corriente peledeísta.
La imagen de derrotado y desarticulado podría ser más bien a nivel de la opinión pública, la cual quizás constituye una victoria importante para el leonelismo, pero también debe agregarse que los danilistas no tenían más cartas de presentación con posibilidades de éxito que la segunda reelección del actual jefe de Estado.
No se ve que los precandidatos de la corriente de Danilo Medina puedan vencer internamente a Leonel Fernández, pese a su alto nivel de rechazo en la sociedad dominicana, lo cual parece convertirlo en el candidato a ganar las primarias abiertas del PLD, aunque los recursos del Estado no necesariamente se ven en el proceso, pero podrían ser determinantes en el caso de que algunos de los aspirantes danilistas tengan algún nivel de pegada.
No se ve que los seguidores de Danilo que aspiran a la presidencia de la República marquen en las encuestas, quienes proyectan un perfil y discurso que no va al blanco de los problemas que padece la sociedad dominicana y muchas veces dan la impresión de que en realidad se trata de un ejercicio de participación para ver si la suerte los acompaña.
El danilismo ha sido víctima, de acuerdo a lo que se puede ver, de su propio descuido, porque ha prevalecido en el seno de ese grupo el criterio de que sólo Danilo podía vencer a Leonel y ganar las elecciones generales del año 2020.
Sin embargo, todavía no se pueden subestimar las acciones que pueda encaminar el grupo de Danilo que tiene el control de los recursos públicos frente a la escogencia como candidato de Leonel Fernández, un aspirante con serias limitaciones en términos de aceptación popular.
De todo el acontecer en el partido de gobierno se puede advertir que ante reales posibilidades de triunfo de Leonel Fernández en las próximas elecciones, la sociedad dominicana recibe por lo menos la amenaza del retorno al poder de un grupo partidista que no tiene planes claros con el país y que además en su entorno se mueven una serie de personajes que tienen en su bolsillo una buena parte, por no decir todos, los dineros públicos sustraídos de las arcas nacionales y que mucha gente desconoce su destino, pero se lo imagina.
Empero, se debe agregar que en el caso hipotético de que fuera el grupo de Danilo el que se imponga en esta lucha grupal, la sociedad dominicana no deja de tener las mismas amenazas en lo que respecta al manejo de las arcas nacionales, lo cual también ha podido comprobarse durante los ocho años de su gobierno.
Por ahora se impone decir que los danilistas están en una situación que podría decirse difícil en términos de su posicionamiento frente a la opinión pública, pero cualquiera de los dos que salga triunfante en la lucha interna del PLD, no necesariamente implica algún cambio en lo que tiene que ver con la satisfacción de las grandes necesidades nacionales.
De manera, que la lucha interna peledeísta no es más que una confrontación que sólo proporciona entretenimiento y diversión a partir de que la política vernácula se ve como un carnaval, pero jamás ahí estaría en discusión los males que hoy carcomen a la sociedad dominicana, donde los jóvenes no tienen otra opción que irse del país para resolver problemas, principalmente económicos, que no tienen salidas en el territorio nacional.
Lucha interna en el PLD es parte de un escenario lleno de debilidades y falta de visión para encaminar la República Dominicana por el camino de la prosperidad y la bonanza nacional, pese a existir reales posibilidades de convertir el país en una verdadera potencia caribeña y latinoamericana.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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20 horas agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
