Por Elba García
Lo que parece ser un sabotaje a las elecciones municipales del pasado domingo se dilucida, principalmente, a nivel mediático, porque el que sepa vender mejor su verdad podría ganar la batalla frente a una agresión muy grave a la democracia.
El primero en comenzar su ofensiva mediática fue el PLD a través de su presidente, Temístocles Montás, quien en todo momento ha dado un manejo confusivo a los medios de comunicación, pero que en algún momento le sacó cuerpo o ventaja a la oposición.
En estos momento la guerra mediática parece estar en favor de los peledeístas, a menos que se despejen dudas sobre la supuesta participación en la trama del coronel y guarda espalda de Luis Abinader y el empleado de la empresa de telecomunicaciones Claro.
Ambos son investigados en la jefetura de la Policía Nacional, donde se da casi por seguro que tienen que ver con el asunto, pero que la trama parece ser parte de grupos de mayor poder político, porque no se entiende como personas vinculadas a la oposición tendrían facilidad para cometer semejante atentado a la democracia dominicana.
De entrada se ha podido comprobar que la orden de arresto en contra de los supuestos imputados o los investigados no fue emitida por el juez correspondiente, ya que los delitos electoral son competencias del Tribunal Superior Electoral, según la Constitución de la República.
Sin embargo, como en este caso se busca limpiar la mala imagen del Gobierno, el Ministerio Público procede hasta con arbitrariedad y en violación de la ley para apresar a los supuestos responsables de un crimen electoral de lesa patria.
Todo el mundo sabe que en la República Dominicana el Ministerio Público es un órgano del Estado que más que perseguir el crimen, hace una labor de politiquería en favor del partido en el gobierno.
Esta interpretación no es fruto de una politización del caso, sino que este mismo órgano no tiene ninguna capacidad ni para perseguir, apresar y enviar a la justicia a un ratero, porque la mayoría de los fiscales están al servicio de lo mal hecho.
No obstante, lo recomendable y lo que la sociedad reclama es que se haga justicia sin importar donde se escondan los responsables, pero sin caer en atropellos y violación de la ley sobre la materia, como ha ocurrido con la orden de arresto emitida por un juez que no tiene competencia para ello.
La gente está a la expectativa de las acciones que ejecuta el gobierno, porque se sabe demás que las autoridades también buscan limpiarse de un hecho que ha afectado todo el aparato institucional, político y electoral del país.
Las suspensiones de las elecciones municipales han dejado un sabor muy amargo entre el ciudadano y la población en general que observa desde hace años como los gobernantes de turno se apropian impunemente del patrimonio público.
Prácticamente nunca hay una sanción para los que han ido al Estado a robarse lo que no es suyo, empobreciendo y creándoles serias dificultades a las grandes mayorías nacionales, sin que haya ninguna posibilidad de una sanción ejemplarizadora para los responsables.
No se entiende que en la República Dominicana la justicia sólo sea aparentemente eficiente cuando se trata de enjuiciar a todo el que provenga de la oposición, como una forma de demostrar que la ley no es igual para todos.