Opinión
El nuevo acuerdo con Barrick Gold sigue siendo inaceptable
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12 años agoon
Por Narciso Isa Conde
El gobierno, sus voceros y sus aliados mediáticos presentan tramposamente el acuerdo final con BARRICK GOLD. En realidad se trata de algo muy mediocre, que deja aún lado reclamos vitales y acepta procesos destructivos ominosos.
Hablan de porcentaje sobre ganancia bruta: antes 37% y ahora 51%, pero no presentan el texto del acuerdo definitivo, que es lo que posibilitaría hacer el cálculo real, que parece alterado en los dos casos. En realidad el gobierno solo recibirá alrededor de un 22%.
Además, focalizan sobre todo el contraste entre lo que se iba a percibir en los primeros cuatro años (de permanecer vigente el adefesio que hizo aprobar Leonel Fernández) y lo que según el actual gobierno se recibirá ahora después de culminadas las negociaciones, en interés de presentar ventajas comparativas que obvian las disminución de las proporciones en años posteriores al 2016.
Verdades insoslayables sobre las enmiendas
En realidad -según la amañada versión oficial- los beneficios de por vida, si se mantiene el precio del oro a 1,600 dólares promedio la onza troy (ahora está por debajo), serían 11,600 millones dólares y el valor del yacimiento podría superar los 50 o 60 mil millones.
El contrato es inconstitucional, nulo, pero en lugar de declarar su nulidad, Danilo Medina y su equipo se conformaron con remendarlo solo en el aspecto concerniente a los ingresos para el Estado, todavía muy limitados en relación con el valor del yacimiento y peor aún si se calculan los daños que provocará esa explotación tal y como ha sido aceptada. Esa actitud complaciente frente a Barrick contrasta con la digna actitud de la sociedad, cuyos méritos en la impugnación de ese contrato infame no deberían traspasarse a este gobierno.
El Estado-gobierno “arrendó” la mina, no posee acciones, no participa en la administración, ni controla costos y calidades; pone toda el agua gratis con graves consecuencia para la Presa de Hatillo. Y el país carga con los graves daños ambientales: depredación, deforestación, envenenamiento con cianuro…
El presidente Medina y sus asesores optaron por no modificar lo que ha provocado el ecocidio acumulado, los impactos destructivos actuales y los daños pendientes que serán mayores, ya traducidos en graves desequilibrios ecológicos y envenenamiento de ríos, subsuelos, flora, fauna y seres humanos.
El gobierno sigue aceptando -violando la ley correspondiente- que la Barrick le pase por encima al Banco Central en todo lo relativo al manejo de los ingresos en divisas. Y, además, le perdonó las multas correspondientes a sus engaños aduanales.
Igual todavía reconoce una inversión abultada no propia de Barrick, que tiene como garantía financiera el valor de los yacimientos de oro, plata y cobre que no son propiedad de este pueblo. (¿Quién invirtió entonces?)
La visión oficial en un tema tan delicado para la vida de la isla, es miope. Es simplemente fiscalista, recaudadora.
La lucha librada no es para conformarse con tan poco. Porque si fuera cierta la propaganda oficial, el logro cantaleteado sería que los ingresos del Estado en caso óptimo crecerían solo en un 14% en todo el periodo de explotación y que también queda eliminado el periodo de gracia de 4 años concedido hasta que Barrick recuperara la inversión, algo atroz de parte de Leonel.
Pero siguen, por decisión de Danilo, totalmente impunes Leonel Fernández y demás estafadores y sigue indefinido el destino de los limitados –y no bien precisados- ingresos consignados en el texto de la anunciada enmienda a ese horrible contrato vigente.
Y siguen intocada concesiones ominosas a empresas socias de Barrick, como es el caso de la Uni Gold, que ocupa 900 mil tareas fronterizas con Haití y cuyo proyecto está llamado a destruir la cuenca del Artibonito y todo el pulmón de esa zona.
Como proceder en este caso
A nuestro entender el tema exige la recuperación plena de la soberanía sobre esos yacimientos y ese territorio, la re-nacionalización de lo enajenado y la decisión democrática, ampliamente consultada, sobre si esa mina puede y debe ser explotada sin costos superiores a sus beneficios.
Exige definir cómo y en qué términos hacerlo en el caso de que los daños puedan compensarse; dejando bien precisado que los beneficios de esa explotación deben ser debidamente manejados en función del desarrollo integral de nuestra nación y especialmente destinados al bienestar colectivo de esa gran parte de nuestra sociedad empobrecida a consecuencia del saqueo capitalista y la corrupción, sin obviar la necesaria reparación ecológica.
Nada de pagar deudas, nada de tapar hoyos fiscales, nada de utilizar esos valiosos y cuantiosos recursos en gastos corrientes, clientelismo y derroches. Hay que invertirlos en el desarrollo humano y obras duraderas y trascendentes.
En caso de ser ecológicamente viable la explotación de esos ricos yacimientos de oro y plata, bien podría el Estado dominicano explotarlos al margen de esa empresa mafiosa (Barrick Gold); explotarlos bajo su exclusiva responsabilidad con las tecnologías disponibles y las debidas garantías ambientales, o incluso asociarse a la Alternativa Bolivariana para los Américas (ALBA) y especialmente a los países mineros de esa alianza: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba… ¡Paso de enorme valor y transcendencia estratégica!
Opinión
La Corte Penal Internacional y la Justicia Internacional (2 de 3)
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4 días agoon
diciembre 28, 2025Por Rommel Santos Diaz
Otro importante avance del Estatuto de Roma es la formulación de una definición internacional de género asi como la incorporación de normas especiales de procedimiento y prueba con relación a víctimas y testigos de crímenes de violencia sexual.
Lo anterior incluye la prohibición de entregar evidencias sobre la conducta sexual anterior o posterior de la víctima así como no exigir la corroboración del testimonio de la víctima.
Teniendo en cuenta la complementariedad del Estatuto de Roma , la Corte Penal Internacional no podrá juzgar a todos los perpetradores de crímenes internacionales. Esto implica que la responsabilidad de procesar a la mayoría de esas personas recaerá sobre las instancias nacionales.
Un posible impacto de la Corte Penal Internacional podría ser atraer a la luz pública ´´conflictos olvidados´´ en el mundo a través del inicio de sus investigaciones para que se le de la atención debida y canalice el financiamiento necesario para afrontar estas situaciones, especialmente las necesidades de la población.
Dada la sensibilidad y polarización que puede llevar este tipo de procesos en el ámbito interno, los juicios que la Corte Penal Internacional pueda efectuar servirán de plataforma para que los Estados realicen esta labor.
Cabe destacar que las principales víctimas de los conflictos armados generalmente son las mujeres y los niños. Estos mambiseños fueron reclutados forzosamente, siendo sometidos a tratos inhumanos y degradantes.
Los informes del Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la cuestión de los niños y los conflictos armados, más de dos millones de niños han muerto y seis millones han quedado desaparecidos de por vida como consecuencia de los conflictos.
Por Isaías Ramos
En esta Navidad, cuando las familias intentan reencontrarse con lo esencial, vale la pena detenernos un instante y preguntarnos qué celebramos de verdad. La Navidad no es solo una fecha ni un conjunto de costumbres: es un llamado al renacimiento, a volver a la fuente de nuestros valores y a recordar que la esperanza no es ingenuidad, sino una decisión.
Cerramos el año con señales que duelen. Las denuncias e investigaciones por corrupción han herido la confianza pública y, cuando ese deterioro toca instituciones llamadas a proteger derechos fundamentales, el golpe se vuelve más profundo y más personal para el pueblo.
El caso de SeNaSa, por lo que representa, nos recuerda que la salud no es un privilegio: es un derecho. Por eso, exigir que se investigue a fondo y que se sancione conforme a la ley, caiga quien caiga, no es venganza: es justicia; es respeto al Estado de derecho.
A esto se suma una realidad económica que obliga a la sobriedad. La CEPAL proyecta un crecimiento de 2.9%, insuficiente para responder a la magnitud de las necesidades acumuladas en tantos hogares. Pero el problema no es solo el porcentaje: es el sentido del crecimiento. ¿De qué sirve hablar de avance si no llega al salario ni fortalece los servicios esenciales?
Durante demasiado tiempo se ha sostenido un modelo que, en buena medida, descansa en la explotación laboral y en la extracción intensiva de recursos del pueblo. Zonas francas donde el trabajo no siempre dignifica; minería que presiona recursos y comunidades sin la transparencia y el control ambiental que la nación merece; turismo que produce divisas, pero que no siempre deja prosperidad equitativa y sostenible en los territorios que lo sostienen.
Nadie pide apagar la producción ni cerrar oportunidades; lo que el país exige es justicia: trabajo decente, valor que permanezca en la comunidad y progreso que se convierta en vida digna. El desarrollo real no se mide solo por el PIB: se mide por la dignidad.
Y aquí debemos hablar con claridad, con firmeza y con respeto. No estamos ante fallas aisladas, sino ante un sistema corroído de arriba abajo, donde la impunidad se vuelve costumbre y lo público se usa como botín, mientras al pueblo se le pide paciencia y silencio como si la paciencia pagara la comida, el medicamento y la educación.
Tras tres décadas de un sistema político que, en vez de educar y formar ciudadanos útiles a la patria, ha pervertido la vida pública, endeudado la nación, desmantelado las instituciones productivas del Estado y saqueado los fondos del pueblo bajo un manto de impunidad —donde demasiadas veces los casos se han convertido en “pan y circo”: titulares y medidas de ocasión para calmar al pueblo, pero sin condenas firmes, sin recuperación de lo robado y sin desmontar las redes de impunidad— ha llegado la hora de que el pueblo se ponga de pie, rompa el silencio y se organice para recuperar su dignidad y su futuro.
Sí, existen hombres y mujeres de bien dentro del Estado. Pero cuando el sistema castiga al que denuncia y premia al que abusa, el silencio deja de ser prudencia: se convierte en complicidad. Hoy el país necesita valentía moral y coherencia, no neutralidad cómoda.
Por eso esta Navidad nos importa tanto: nos devuelve al centro. Que esta Navidad nos sirva para asumir un compromiso con una fe inquebrantable en el Niño que nació en Belén. Él nació en humildad, conoció la opresión y, aun así, depositó su confianza en el Padre, más grande que cualquier poder terrenal.
Cristo nos prometió la paz que solo Él puede dar. Esa paz no es anestesia ni silencio ante el abuso; es fortaleza para hacer lo correcto. Es la paz que sostiene el carácter cuando todo alrededor quiere quebrarlo y que impide que la indignación se convierta en odio.
Aunque a veces parezca que los opresores lo tienen todo bajo control, la fe nos recuerda que hay un Dios que ve y toma nota, porque solo Él tiene el control último. Pero esa certeza no nos adormece: nos exige; nos llama a esforzarnos y ser valientes, y a cumplir la parte que nos corresponde.
Nuestro Señor Jesucristo vino a proclamar libertad a los oprimidos y a anunciar buenas nuevas a los pobres. Por eso, la fe verdadera no puede quedarse en consuelo privado ni en indignación sin rumbo: no es solo señalar; es organizar; no es solo criticar; es participar; no es solo esperar; es servir. Y desde el Frente Cívico y Social entendemos que esto incluye comprometerse con una economía que dignifique: apoyar la producción local, exigir trabajo decente, fortalecer encadenamientos para que el turismo se integre a la economía real, compre más a manos dominicanas, y que ningún proyecto de “desarrollo” se construya a costa del agua, la tierra o la vida comunitaria o la explotación humana.
Que esta Navidad sea un punto de inflexión: el inicio de un renacimiento colectivo donde la fe se convierta en responsabilidad, la paz se convierta en unidad con propósito y la esperanza se convierta en acción perseverante. Porque, aunque Dios tenga el control último, a nosotros nos corresponde el deber moral de ser instrumentos de justicia, de libertad y de dignidad para la República Dominicana.
¡Despierta, RD!
Por Oscar López Reyes
Son 13 los días -entre el 24 de diciembre y el 6 de enero- de la temporada más festiva y dinámica de término de diciembre y comienzo de enero, la Navidad, simbolizada en el lenguaje de cantar villancicos, adornos especiales, arbolitos con luces multicolores, gustosos manjares, regalos y tarjetas, belenes, encuentros, el icónico atronar de alegría y felicidad de Papá Noel: «¡Jo, jo, jo!» y servicios religiosos. Y, en esa magia en lienzo de aguinaldos y frescura, se aviva el pedido de perdón por los pecados y el apaciguar del alma para espantar la ambición monetaria y carbonizar, en vitriolo de cobre, la codicia que estrangula la dignidad.
¡Qué lástima, corruptos!,
¡Oh, exclusión de la violencia!
¡Ah, deterioro mental!,
¡Vaya, individualismo extremo!
¡Caray, aislamiento!
¡Guau, pérdida del decoro!
¡Uy, discriminación!
¡Caramba, crisis de valores!
¡Ay, cambio climático!
Estos son sintagmas o enunciados que se deletrean con rituales en la Corona de Adviento: Ramas verdes y cuatro velas, que representan a Jesús como luz de esperanza en una vida de amor eterno. Ese signo litúrgico -que evoca las cuatro semanas del Adviento y las estaciones del año- grita para que se deshagan las tinieblas de esas malignidades que socavan la vergüenza y el pundonor, la lealtad y la generosidad, la integridad y la decencia, el orgullo y la autoestima en el abolengo de la aristocracia y el linaje de la plebe.
Cristianos y ateos participan gozosos en la fiesta anual de la Navidad (proviene del latín Nativitas, que quiere decir nacimiento), que conmemora la venida al mundo de Jesucristo (el 25 de diciembre, entre los años 7 y 4 a.C., en Belén de Judea, y la celebración fue estatuida siglos después para coincidir con los jubileos romanos y paganos.
Belén está enclavada en Palestina (región de Cisjordania), a unos 10 kilómetros al Sur de Jerusalén. Desde 1995 está bajo el mando de la Autoridad Palestina (Estado de Palestina), conforme los Acuerdos de Oslo, pero separada de Jerusalén por un muro de hormigón, ocupado por Israel.
Ese Patrimonio de la Humanidad y otros territorios de Oriente Medio, ubicado entre el mar Mediterráneo y el mar Muerto, se sitúa en el epicentro de un conflicto bélico entre Israel y Palestina. La primera entiende a Jerusalén como su capital “eterna e indivisible”, y la segunda reclama a Jerusalén Este (incluyendo la Ciudad Vieja) como la capital de un futuro Estado.
La mayoría de las naciones no reconoce la anexión de Jerusalén Este por Israel, que entre octubre de 2023 y diciembre de 2025 ha matado a cerca de 70 mil palestinos, en el Genocidio de Gaza: horribles violaciones a niños y mujeres, el bloqueo de la ayuda humanitaria para afrontar la hambruna, la destrucción de hospitales, sistemas de agua, escuelas y hogares, y el permanente desplazamiento forzado de sus habitantes por los bombardeos.
¡Oh, violencia…!
A sus discípulos y otros adeptos, Jesucristo predicó, imperturbablemente, contra la violencia y los exhortó a quebrar la cadena del odio y la venganza, a perdonar en la misericordia, a no utilizar la espada o la ley del más fuerte, a amar a sus enemigos y orar por quienes los persiguen; a poner la otra mejilla a quienes les golpeaban y a dar más de lo que les piden.
Como costumbres festivas, en la víspera -el 24 de diciembre- del nacimiento de Jesús, la Iglesia Católica celebra la “Buena Noche” o Nochebuena a la espera de la conmemoración del Mesías, como banquetes: platos típicos -pavo y cerdo asado-, dulces y frutas secas, bebidas, villancicos, compartir de regalos, la Misa de Gallo y vigilias en templos, hasta el amanecer.
Oficialmente, entre el 25 de diciembre y el 6 de enero las iglesias cristianas evangélicas efectúan el período de la Natividad con misas del día, celebración de la Sagrada Familia, solemnidad de Santa María, de la Epifanía, el Bautismo del Señor, los Santos Inocentes (28 de diciembre), Año Nuevo (fuegos artificiales y música navideña) y el Día de los Reyes Magos. Marginalmente, han sido agregados vacaciones y viajes.
En ciertas épocas y territorios, la Navidad fue prohibida por puritanos y congregaciones protestantes, pero se han impuesto la memoria festiva, las texturas crujientes y la tradición, como estímulo para el bienestar psico-emocional -por la alegría-, para renovar la expectativa y la esperanza en nuevos proyectos, fomentar el amor y la gratitud, y como un canal para robustecer nexos familiares, religiosos y sociales.
En esencia, la Navidad equivale a llegar, dar, recibir y tocar. Y para perdurar, ¡qué suba más y más, hasta la Estrella de Belén, en el solsticio de invierno, trazo de luz, banquetes, diversión y júbilo!
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El autor: Periodista, escritor, catedrático, gremialista y columnista de El Nacional y decenas de medios digitales.
