Análisis Noticiosos
El potencial del gas natural para ser un puente hacia las energías renovables en México
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1 año agoon
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LA REDACCIÓN
México.-Existe una clara tensión entre los países desarrollados y emergentes en torno a la ruta hacia la transición energética. Mientras Europa insiste en que ha llegado el momento de acelerar el paso, en Asia, Latinoamérica y África se advierten rezagos en materia de crecimiento económico, que dificultan el salto monumental hacia la generación eólica o solar. En este debate, algunos sectores proponen el gas natural como un combustible de transición: menos contaminante que otros fósiles, accesible y visto como un primer escalón hacia las energías renovables.
Para el sector gasífero mexicano, alcanzar esa meta requerirá una serie de decisiones que incluyan innovación, políticas públicas y el fortalecimiento de la producción, almacenamiento y distribución nacional, sin que ello implique la eliminación inmediata del gas.
“Es necesario abrir la conversación para poder establecer todos los puntos de vista y llegar a consensos que permitan el desarrollo, pensando en el gas natural como un combustible de transición que va a permitir la interacción o la diversificación de la matriz energética con otro tipo de energías como la eólica o fotovoltaica. Incluso, a nivel nacional, poco a poco se han ido adoptando de manera muy sorprendente los biocombustibles, en específico, el biogás, que tiene una gran similitud química con el gas natural”, explica Guillermo Gómez, director técnico de la Asociación Mexicana de Gas Natural Vehicular, GNL, GNC y Biogás (AMGNV) y director de la consultoría sustentable G2H.
La quema de gas natural genera aproximadamente la mitad del dióxido de carbono (CO2) que produce la misma cantidad de carbón, según la Comisión para la Cooperación Ambiental de Norteamérica. En el uso vehicular, reduce hasta en 35% las emisiones de CO2, frente a la gasolina o el diésel, que aún alimentan a la vasta mayoría del parque automotor, agrega la AMGNV. Su uso también contribuye a disminuir las partículas suspendidas que deterioran la calidad del aire y provocan enfermedades respiratorias en ciudades altamente contaminadas, como la capital mexicana. El biogás, por su parte, puede emplearse en los mismos procesos térmicos que el gas natural y se obtiene de la descomposición de materia orgánica –residuos sólidos urbanos, restos agrícolas o excretas de animales– que se captura y refina. “Va a permitir enverdecer en algunos procesos del gas natural”, añade Gómez.

El equilibrio entre crecer y conservar
Estos avances científicos serán cruciales en la próxima década de desarrollo en Latinoamérica, más aún cuando gobiernos, corporaciones y consumidores empiezan a sentir con mayor fuerza los efectos de un planeta cada vez más caliente, contaminado y vulnerable a emergencias naturales.
La presidenta Claudia Sheinbaum, una científica de profesión con formación ambiental, ha dicho que su gestión espera duplicar la cantidad de electricidad que se genera con energías renovables, una meta altamente ambiciosa. En 2024, México generó el 22% de su electricidad a partir de fuentes renovables, “por debajo de la media mundial del 32%, y muy por debajo de la media latinoamericana del 62%”, de acuerdo con Ember.
El país también se ha comprometido en tratados internacionales, como el Acuerdo de París, a reducir hasta en 45% sus emisiones de gases de efecto invernadero. “Al día de hoy, estamos carentes de poder llegar”, resume Rubén Ponce, ingeniero ambiental y consultor en Valora, firma especializada en sostenibilidad corporativa. Destaca que, aunque México es uno de los pocos países con paridad de red, es decir, donde resulta más barato consumir renovables que energía convencional, antes de aprovechar esa ventaja es necesario resolver los cuellos de botella de la demanda eléctrica insatisfecha. Actualmente, pocas empresas pueden costear proyectos de autogeneración y almacenamiento, aunque el interés está creciendo, señala.
“Y aquí tenemos una visión dual. La parte social, a nivel de gobernanza privada y gobiernos, que dice: ¿cómo nos preocupamos por nuestra sociedad, la cuidamos a través de nuevas regulaciones y la búsqueda y desarrollo de nuevas tecnologías, para lograr esto de manera inmediata? Y por el otro lado, la parte económica que se pregunta: ¿cómo desarrollamos nuestra economía, porque no podemos parar y perder calidad de vida?”, agrega.
Esta realidad también refleja un cambio de paradigma que ha empezado a tomar tracción global y que reconoce con humildad que intentar eliminar totalmente la huella ambiental que genera la acción humana es prácticamente una utopía. Por ende, los esfuerzos deben enfocarse en reducir, mitigar y compensar los impactos.
“Mucha de la crítica es que, si se aumenta el consumo de gas natural, existirá también una gran cantidad de emisiones, sobre todo fugitivas, que no se van a poder controlar”, reconoce Gómez, del sector gasífero. “Sin embargo, la contribución de emisiones de metano (el principal componente del gas natural) del sector de petróleo y gas es del 10% de las emisiones fugitivas en México. El resto proviene del sector agropecuario, por el consumo de carne de animales, ya sean puercos o reses principalmente, que generan alrededor del 60%. Y el otro 30% está en los residuos sólidos. Y ahí hay un punto a favor para el biogás”, concluye.
elpais.com
Análisis Noticiosos
El mensaje equivocado de la elección presidencial en Latinoamérica.
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3 días agoon
octubre 5, 2026Por José Cabral
La elección presidencial en los países latinoamericanos envía un mensaje preocupante, el cual consiste en que mientras más vínculos con el bajo mundo se tenga, mayores son las posibilidades de salir triunfante.
Este meta mensaje lo hemos vivido en Colombia, Honduras, Perú, Panamá y ahora en Brasil, lo cual quiere decir que para ser un buen candidato presidencial hay que tener vínculos con el bajo mundo, porque parece que la conducta ética no es apreciada por el votante latinoamericano.
Flavio Bonsonaro es buen ejemplo de la tendencia en este sentido, quien en las elecciones celebradas este domingo 4 de octubre en Brasil ha logrado quedar en primer lugar con una votación que llega casi al 50 por ciento.
Sin embargo, será el próximo 25 del presente mes cuando se celebre la segunda vuelta de los referidos comicios, en los que una serie de pequeños partidos han obtenido algo más del siete por ciento de la votación general, lo que de alguna manera representa lo que podría darle el triunfo a Bolsonaro, un hombre de derecha e imputado de una serie de irregularidades,
En Brasil se ha repetido la misma historia de otros lugares de Latinoamérica, donde el apoyo de Donald Trump a gente vinculada al bajo mundo logran imponerse en las elecciones presidenciales.
Este cuadro plantea si lo que ocurre en Latinoamérica significa que la lucha en contra del crimen transnacional carece de sinceridad y que se valora más al que anda en ese mundo que al hombre serio.
Son muchos los discursos en contra del crimen transnacional, pero todo parece indicar que esa narrativa no luce que sea sincera.
En consecuencia, me parece que el real mensaje que se envía es que meterse al lavado de activo y negocios ilícitos es la mejor vía para hacer política.
El triunfo de Bolsonaro y de otros elegidos en Latinoamérica no deja dudas de que el bajo mundo ha ganado la batalla e incluso entre los que dicen combatirlo.
Parece que no tiene sentido escoger el camino de la ética en la política, porque si bien hay quienes dicen combatir el problema del no respeto de la ley, pero en la práctica hacen todo lo contrario y el votante al final de la jornada también se inclina por esta tendencia.
Todo anda al revés de como lo plantea gente que busca cambios profundos en los países latinoamericanos, donde la ética parece importar muy poco.
Análisis Noticiosos
CARTA ABIERTA A LA CLASE POLÍTICA DOMINICANA
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2 semanas agoon
septiembre 27, 2026
Les hablo desde la responsabilidad ciudadana, no desde la trinchera partidaria. Les hablo porque la democracia dominicana atraviesa un umbral peligroso y pretender que todo sigue igual es una irresponsabilidad histórica.Análisis Noticiosos
La República Dominicana entre las estadísticas y la realidad de la delincuencia en el pais.
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2 semanas agoon
septiembre 23, 2026Las cifras oficiales presentan una supuesta tendencia descendente en los homicidios durante 2026, pero los robos, los hechos violentos de alto impacto y el temor ciudadano son el pan de cada día.
Por la redacción
La delincuencia sigue ocupando un espacio central en la conversación pública dominicana, pese a que las estadísticas oficiales hablan de avances en algunos indicadores, especialmente en la reducción de los homicidios, pero los hechos y la percepción de inseguridad continúa presente en la mayoria de la población.
Al 11 de septiembre de 2026, la Fuerza de Tarea Conjunta reportó una tasa acumulada de 7.41 homicidios por cada 100,000 habitantes, inferior a los registros de 2025, 2024, 2023 y 2022. Además, pero lo que se se observa no parece corresponderse con esas estadisticas.
Ese dato muestra una aparente tendencia favorable en materia de violencia homicida. Sin embargo, por sí solo no permite concluir que la inseguridad haya dejado de ser un problema de primer orden en la preocupacion de la gente.
En el reporte correspondiente al corte del 31 de agosto, las autoridades contabilizaron 4,402 robos, junto con 91 homicidios y 183 personas heridas. Esto evidencia que la criminalidad no puede analizarse únicamente a través de las muertes violentas.
Una cosa es la estadística y otra la experiencia cotidiana
El ciudadano no mide la seguridad solamente por la tasa nacional de homicidios.
La mide cuando sale de su casa, cuando utiliza su teléfono en la calle, cuando deja un vehículo estacionado, cuando abre un negocio o cuando un familiar regresa tarde de trabajar.
Por eso, puede existir una aparente reducción de algunos delitos y, al mismo tiempo, mantenerse una percepción elevada de inseguridad.
El problema se vuelve aún más visible cuando ocurren hechos violentos de gran repercusión mediática. Casos de homicidios, atracos, ataques dentro de viviendas o enfrentamientos armados generan un impacto social que va más allá de las estadísticas.
En septiembre, por ejemplo, la Policía ha informado sobre varios operativos vinculados a robos, atracos y homicidios, incluyendo casos en Boca Chica y Santo Domingo Norte.
Los robos siguen siendo parte importante del problema
Uno de los puntos que merece mayor atención es el comportamiento de los delitos contra la propiedad.
En apenas una semana, con corte al 4 de septiembre, el reporte policial registró 563 robos.
Aunque ese número necesita ser interpretado dentro del total nacional y comparado con períodos equivalentes, refleja que miles de ciudadanos continúan enfrentándose a situaciones relacionadas con sustracción de bienes, atracos y otros delitos patrimoniales.
Las propias autoridades han informado que, durante el primer semestre de 2026, los robos mostraban una reducción interanual de alrededor de 27 % frente a igual período de 2025.
La conclusión, por tanto, no es que los robos estén aumentando necesariamente, sino que siguen siendo numerosos y visibles, aun dentro de una tendencia oficial de esgrimir una narrativa de reducción del fenómeno..
El reto no es solo detener, sino prevenir
Otro elemento central del debate es la estrategia de seguridad.
La Policía ha intensificado patrullajes, operativos, allanamientos y ejecución de órdenes de arresto. A junio de 2026, las autoridades reportaban más de 1.7 millones de acciones preventivas, 3,220 órdenes de arresto ejecutadas y 845 allanamientos.
Pero una política de seguridad pública sostenible necesita ir más allá de la reacción policial.
Debe incluir prevención comunitaria, inteligencia criminal, control de armas ilegales, investigación de redes delictivas, persecución financiera del crimen organizado y fortalecimiento de la justicia.
También requiere atender factores sociales que, sin ser una causa automática de la delincuencia, pueden crear contextos de mayor vulnerabilidad: abandono escolar, falta de oportunidades laborales, consumo problemático de drogas, violencia familiar y presencia de estructuras criminales en determinados sectores.
La confianza ciudadana es parte de la seguridad
Existe otro desafío menos visible: la confianza en las instituciones.
Cuando una víctima no denuncia porque considera que “no vale la pena”, cuando teme represalias o cuando piensa que el expediente no avanzará, el sistema de seguridad pierde información esencial.
La lucha contra la delincuencia también depende de que el ciudadano confíe en la Policía, el Ministerio Público y los tribunales.
Una investigación bien realizada, un proceso judicial transparente y una sanción conforme al debido proceso pueden tener un efecto preventivo tan importante como el patrullaje.
Una realidad con dos caras
Los datos actuales permiten identificar una realidad compleja.
Por un lado, la tasa de homicidios presenta una tendencia supuestamente descendente: pasó de niveles superiores a 13 por cada 100,000 habitantes en 2022 a alrededor de 7.4 en septiembre de 2026, según las estadísticas oficiales, pero en la práctica no parece ser esa la realidad.
Por otro, los robos, los delitos violentos de alto impacto y la constante difusión de hechos criminales mantienen viva la preocupación social.
La cuestion es que eso explica por qué puede existir una diferencia entre lo que muestran las cifras y lo que siente la gente.
El desafío: que la mejoría estadística llegue a las calles
La verdadera prueba para cualquier política de seguridad no será únicamente reducir una tasa.
Será conseguir que esa reducción se traduzca en una experiencia cotidiana diferente.
Que el comerciante pueda cerrar su negocio con menos temor.
Que una persona pueda caminar por su comunidad sin sentirse permanentemente vulnerable.
Que una familia pueda confiar en que, si ocurre un delito, habrá una investigación seria y una respuesta institucional.
La República Dominicana muestra, de acuerdo a los informes oficiales, supuestos avances en algunos indicadores, particularmente en homicidios, pero el desafío de la seguridad ciudadana continúa siendo mucho más amplio: reducir el delito, fortalecer la justicia y lograr que la población también perciba esa mejoría en su vida diaria.
