Desde el inicio del Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) se ha ventilado en los medios de comunicación que el partido oficial carece de la visión y la planificación estratégica para encaminar el país por el sendero que la mayoría de los dominicanos quiere.
Esta organización logró concitar un gran apoyo popular en la pasada contienda electoral, pero sus dirigentes no tienen la fortaleza necesaria para dotar a la República Dominicana de una gestión pública que encamine la nación por el camino del progreso y el crecimiento humano.
Puede afirmarse, sin temor a equivocarse, que el triunfo del PRM no fue el resultado del desarrollo de un proyecto de nación y de un plan estratégico que se constituya en una garantía de un manejo idóneo del Estado.
Una última expresión de las debilidades del PRM fue la convocatoria, en la que parece que también jugó su papel el propio presidente Luis Abinader, para montar un acto para darle recibimiento a un diputado sin la menor trascendencia política como Bolívar Valera, mejor conocido como El Boli.
En esa actividad de juramentación de una figura sin ninguna importancia política estuvo presente la plana mayor del PRM, encabezada por su presidente y ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, y la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía.
El Boli, cuyo nombre de pila es Bolívar Valera, es en la actualidad diputado por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), quien muy bien puede ser definido como un tránsfuga que ahora se va al gobierno de turno.
El acto realizado en el Club Deportivo y Cultural Flamboyán del sector Los Mina, Santo Domingo Este, fue el escenario de más alto nivel del PRM, el cual contó con la presencia de la cúpula del partido oficial y del Gobierno, lo cual no deja dudas de lo trivial que se ha vuelto la actividad política en la República Dominicana.
Alrededor de las 4:00 de la tarde de este viernes, el diputado Bolívar Valera, alias «El Boli», se juramentó como nuevo miembro del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
El acto contó con la presencia de miembros de la cúpula del partido de Gobierno.
En su entrada al edificio, Valera estuvo acompañado por el presidente del PRM, José Ignacio Paliza; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía y el director Proyectos Estratégicos y Especiales (Propeep), Roberto Ángel Salcedo.
La intervención de Paliza se focalizó en destacar que el ingreso de El Boli al PRM permite que ese partido crezca y se fortalezca, lo cual deja plasmado la superficialidad que caracteriza el partidarismo nacional.
Describió a El Boli como un «joven actual, comprometido, con una visión de futuro distinta a la mayor parte de la sociedad, con la capacidad de intercambiar ideas con madurez» y de inmediato la alcaldesa Mejía llamó a El Boli para que se procediera a su juramentación.
Valera, por su parte, agradeció a su equipo y al PRM por la acogida, al tiempo de asegurar que en los últimos tres años el país ha experimentado transformaciones positivas y un cambio «que a todos los que nos duele esta tierra, desde hace tiempo necesitábamos».
«Ese cambio está liderado por un hombre que, a pesar de todas las adversidades, ha trabajado para que todos esos anhelos que tenía el joven Boli se hagan realidad, me refiero al presidente Luis Abinader», indicó el funcionario.
El acto de juramentación de este nuevo miembro del PRM coloca la política nacional en un nivel de chercha que provoca que nadie la tome con seriedad y con respeto, ya que se recurre a cualquier crápula para proyectarlo como un héroe nacional.
Esta forma de ver la política también se confirma con otro actividad ocurrida en las últimas horas en que una figura como Juan Hubieres firmó un acuerdo político electoral con la Fuerza del Pueblo de Leonel Fernández.
Las figuras envueltas en esas dos actividades dejan lo suficientemente claro cuál es el legado que les quedará a los jóvenes que buscan incursionar en política con el propósito de mejorar la situación nacional.