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El PRM tiene una brillante oportunidad de acceder al poder en elecciones de 2020.
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6 años agoon
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LA REDACCIÓN
Sin lugar a dudas que la República Dominicana ha entrado en lo que se constituye en una verdadera crisis política a partir de la confrontación interna en el Partido de la Liberación Dominicana entre danilistas y leonelistas.
El PRM está solo a algunos escalones para llegar al Palacio Nacional y hay quienes dentro de esa organización política que propugnan porque se le de lo que se tenga que dar para lograr conformar un frente de oposición lo más amplio posible.
Lo que así piensan tienen una posición correcta a partir de que una cosa es la realidad y otra es la percepción, y en la medida en que se atrae a cualquier partido por pequeño que sea ayuda bastante a crear la idea de que la oposición está dispuesta a enviar el mensaje de que existe la disposición de hacer todos los esfuerzos posibles para desalojar del Palacio Nacional al PLD.
El PRM, que ya sufrió un fuerte revés con la decisión tomada por el Tribunal Superior Electoral con la anulación de las reservas de candidaturas, tiene que intensificar los esfuerzos para crear esa alianza o coalición con una serie de partidos pequeños que en términos electorales no tienen mucho que buscar.
La cuestión está de cómo se maneje y que se le ofrece a esos partidos pequeños, porque es legítimo que esas organizaciones procuren que los suyos tengan alguna representación en las alcaldías y en el Congreso Nacional a través de regidurías, diputaciones y hasta algunas senadurías con figuras que tienen una real proyección nacional.
El tiempo avanza y sabemos que el PRM trabaja a pasos acelerados para atraer a todos aquellos partidos que coinciden con el principal partido de la oposición para que se produzca un cambio en las elecciones del 2020.
Esos acuerdos deben ser sobre la base de un programa mínima que envíe el mensaje de que no se trata de un acuerdo solo fundamentado en el otorgamiento de algunas candidaturas, sino sobre la base de un plan estratégico que permita que todos los partidos puedan aumentar su caudal de votos.
Lo más importante es que se cumpla lo que se pacte, porque el PRM tiene como cultura el incumplimiento, lo que provoca que los aliados se sientan traicionados y eso no se dice por capricho ni por diferencias con el principal partido de la oposición, sino porque la práctica ha sido la madre de la verdad.
Primero lo hizo en el año 2016 cuando decidió tirar por la borda los acuerdos que había establecido con la Convergencia por un Mejor País, la cual fue combatida despiadadamente por el PRM tras ésta haber sido el soporte para incluso llegar a determinados sectores de la sociedad dominicana.
Siempre se planteó, sobretodo luego del acuerdo firmado por el PRM con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), cuya decisión fue una especie de reposicionamiento de los sectores más conservadores de la sociedad dominicana en desmedro del desplazamiento de la corriente más liberal como lo fue la Convergencia por un Mejor País, que esa era la mejor carta de presentación para acercarse y atraer a los sectores mas liberales de la sociedad dominicana.
En términos cuantitativos, la Convergencia por un Mejor País no fue la gran cosa, pero vista en función de la estrategia política sí, por lo que el manejo dado por el PRM demostró no sólo falta de visión, sino también que mandaba el mensaje de que los que dirigen el partido mayoritario de la oposición no tienen palabras, para llamarlo de alguna manera.
El PRM ratifica su comportamiento de deslealtad con la ruptura de los acuerdos que tenía con una serie de partidos de la oposición con respecto a las leyes de partidos y electoral , pero al final de la jornada término con mucha coincidencias con el gobierno en lo que respecta a la aprobación de las mismas con el voto positivo de sus legisladores.
En estos casos el PRM ha sido fiel a su ADN, cuya procedencia es el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), probablemente el mejor ejemplo de la falta de seriedad en los acuerdos que discute con otros y que la gran pericia de los perredeístas es aprender a pelearse hasta con los mejores de sus allegados.
El PRM ha perdido en una gran medida su precaria credibilidad por comprometerse con una cosa y luego hacer otra muy contraria, por lo que no son muchos los que no les toman la palabra a los dirigentes perredemeistas.
Sin embargo, la historia lo ha puesto en el camino de alcanzar el poder si obran con la suficiente inteligencia política y la sagacidad que demanda el momento para lograr consolidar su posicionamiento en el mercado electoral dominicano.
En los actuales momentos, el PRM debe cumplir al pie de las letras sus compromisos con cualquier partido de la oposición, no importa que pequeño sea, a fin de que pueda inspirar confianza y garantizar su llegada y continuiacion en el poder en el caso hipotético de que tenga éxito en la contienda electoral programada para el año entrante.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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20 horas agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
